De Eurovisión a la muerte de una madre: "El duelo lleva un tiempo que esta sociedad no da"
La periodista Julia Varela, copresentadora del festival, publica su segunda novela, 'Todo por hacer', una historia de misterio atravesada por el duelo que ella misma también vivió tras el fallecimiento de su progenitora
La periodista Julia Varela en la editorial Penguin Random House (Cedida por la editorial)
En 2021, la madre de la periodista pontevedresa Julia Varela (1981) falleció de un cáncer de mama. Profesora de matemáticas toda su vida, murió a los 65 años cuando apenas comenzaba la jubilación. Una bofetada atroz. Dos años después, cuando “estaba adaptándome a eso de sentirme huérfana”, cuenta, ella fue diagnosticada con la misma enfermedad de la que se restableció. Pero fueron años de “un viaje vital increíble” en el que se dio cuenta de muchas cuestiones de nuestra sociedad con respecto a la muerte, las pérdidas y los duelos. Y que se resumen en que “es un proceso lentísimo, pero esta sociedad quiere que pase rápido, que deje de doler ya, que salgas, te animes. Y creo que eso no nos hace bien. Cuando a una persona le pasa necesita que le digan, bueno, estoy aquí a tu lado. Realmente no necesitas nada más”.
En ese mientras tanto ella escribió la novela Todo por hacer (Ediciones B), un thriller que entra fluidísimo y que orbita alrededor de la muerte de una madre, porque, como insiste, “no se supera nunca. Se transforma en otra cosa, aprendes a vivir con ello, pero no se supera”. Aunque la sociedad nos quiera poner la carita sonriente enseguida.
Esta conversación tiene lugar una mañana nubosa, gris y fría de este mes en la editorial. La periodista, muy conocida sobre todo en el entorno de los eurofans por ser la voz y la imagen que presenta Eurovisión desde hace diez años, muestra esa jovialidad y esa pasión que sabe transmitir muy bien a través del televisor y también de la radio donde ha trabajado durante un par de décadas. Esta es su segunda novela después de¿Por qué me pido un gin tonic si no me gusta?, que no tenía nada que ver —las preocupaciones de una treintañera— porque, como decía la famosísima frase del poeta, que la vida iba en serio uno se entera bastante después. “Sí, no sé si es un poco triste esto en realidad porque cumplimos años y nos damos de verdad cuenta de qué va esto. Esto no va de salir con mis amigas y tener un trabajo estable y que me guste, sino de que la gente se va muriendo. De las pérdidas. Y de hablar y de preguntar a los otros antes de que se marchen”, señala Varela.
'Todo por hacer', de Julia Varela (Ediciones B)
Todo por hacer no está narrada tampoco tan a modo de terapia ni justo después del fallecimiento. Tuvo que pasar un tiempo, poner distancia. “Tienes que procesar y situarte en un punto que ya no te haga tanto daño. Escribir sobre la muerte de una madre cuando la has vivido es muy duro. El bofetón físico es duro. Es un dolor visceral absoluto. Ya no es algo emocional. Es algo muy físico para quien no lo sepa. Es algo que te duele el cuerpo. Entonces, ha habido partes de rememorar duras, pero las he transitado cuando ya lo había digerido. Si no hubiera sido imposible. No es que haya sido terapéutica, porque al final construí una ficción. Pero creo que me ha ayudado a expresar un poco lo que trata el duelo a través de una historia”, manifiesta.
La historia es la de Blanca, quien tras recibir la noticia del fallecimiento y desgarrarse, comienza a bucear en las pertenencias de la madre, a investigar sobre el envío de una retama amarillas —las famosas xestas gallegas— al tanatorio para averiguar que en la vida de su madre había ciertas cosas que ella no sabía. Al final, la novela tiene un gran punto de suspense que va entremezclándose con las sensaciones dolorosas de la protagonista.
"La muerte de una madre no se supera nunca. Se transforma en otra cosa, aprendes a vivir con ello, pero no se supera"
Siempre quiso que fuera una ficción que enganchase y que tuviera sus dosis justas de misterio, pero al mismo tiempo que fuera “una queja sobre cómo vivimos con respecto a la muerte y cómo le damos la espalda absolutamente. Yo no digo que haya que vivir pensando que te vas a morir cuando sales a la calle, pero sí hay que ser un poquito más consciente porque eso nos ayuda a relativizar muchas de las nimiedades del día a día”. También poner el acento en que “hay una transformación en el duelo, sobre todo por el de las madres. Porque te da igual cuando una madre fallezca. Porque ellas justifican nuestra existencia. Y todo esto con independencia también de la relación que tengas con tu madre. O sea, cuando la pierdes, hay un sentimiento de orfandad que también es muy nuevo, para el que nadie está preparado, y menos en la sociedad actual. Y que, bueno, con el tiempo empiezas a transformarlo en otra cosa”.
"Ahora te dan cinco días por el fallecimiento de un familiar directo y con esos cinco días no haces nada. Estás en piloto automático"
De ahí que, por ejemplo, no entienda que esta sociedad apenas dé cinco días de descanso por la muerte de una madre, un padre, de alguien muy cercano. “Con esos días no haces nada. Los primeros días haces absolutamente lo que te dicen. Estás como en una especie de piloto automático. Porque el dolor es grande, entonces tú te metes ahí, sabes que tienes que pasar por ahí. Te dicen que eso además te va a ayudar a que todo pase más rápido. Pero al final no es así. Y después de esos cinco días de baja laboral viene todo lo demás: ¿Qué hago con todo esto? ¿Quién soy yo? ¿Cómo gestiono esta ausencia? ¿Todo lo que ahora no le puedo decir? ¿Todo lo que ahora no puedo comentar? Todavía estás esperando que esa persona entre por la puerta… Como dice Joan Didion en El año del pensamiento mágico, ese primer año tienes pensamientos hasta un poco paranormales. Yo pensaba que mi madre, enterrada en un cementerio gallego cerca del mar, tenía frío por la humedad…”, relata con algún conato de emoción en algún momento.
La periodista también conduce el pódcast 'Te crío mucho' en RNE Audio
En la novela también es importante una institución que Varela cree que a veces se degrada sin sentido y es la de la familia. “Cualquier tipo de familia. Aquí es monoparental, pero hay familias de dos mamás, de dos papás y de todo. Pero para mí es importante porque creo que cuanto más disfuncional es la familia, más disfuncional es la sociedad hoy en día. Cuando no hablamos con los niños, no tenemos buena relación, o no hablamos con los padres, o les permitimos demasiado, o no hay algo fluido, o no hay esa comunicación real, tampoco la va a haber a nivel social”, señala. Y estamos en un momento de bastante incomunicación social.
Eurovisión
En estos últimos años, mientras pasaban todas estas cosas por su vida, Varela se convirtió en la cara visible de Eurovisión, un acontecimiento que todavía es capaz de congregar a millones de personas frente al televisor. Ahora eso ya solo lo consiguen los acontecimientos deportivos y este festival al que ella, después de años en la radio y en televisión con programas de actualidad, llegó en 2015 para copresentarlo junto a José María Íñigo.
“Estaban buscando una voz femenina y más jovial, que equilibrara la de José María Íñigo. Yo ya había trabajado en Radio 3, ya estaba en la tele y me lo propusieron. Hice una prueba y funcionó. Y así empezó. Y luego, después de Íñigo, seguí con Toni Aguilar”, relata sobre un trabajo que a veces le hace sentir “un poco de bipolaridad”, ya que a ella le encanta la música, “pero en casa somos muy puristas. Yo estoy aprendiendo a tocar el piano, me encanta la clásica… por eso para mí el Festival de Eurovisión, que también me encanta este trabajo, es otra dimensión de la música, más mainstream y pop. Es un espectáculo, no solo música. De alguna manera sé lo que le tengo que dar a cada cosa y hasta qué punto me tengo que implicar”.
"A todos los que trabajamos en Eurovisión nos da mucha lástima que no haya un representante de España, pero la postura de RTVE es coherente"
Este año RTVE no participará porque así lo ha decidido el ente público por la presencia de Israel y ella lo asume “como profesional, ya que mi opinión personal no cuenta tanto. Y como comentarista me da mucha pena. Creo que a todos los que trabajamos en este programa nos da mucha lástima que no participe, que no haya un representante de España”. Ahora bien, también cree que “es coherente la postura de RTVE con la posición que tenía RTVE en esta última edición respecto a la participación de Israel y a las sospechas también de manipulación del voto”.
También en estos años no le ha gustado la polarización que en ocasiones ha afectado al festival con, incluso, acusaciones geopolíticas. “En realidad son canciones y espectáculo, puro entretenimiento, lo que pasa es que ahora la política se cuela en todo. Yo siempre he intentado defender en mi trabajo en Eurovisión que eso no debe ser lo primordial. Además, Íñigo siempre me decía que cuando los países se votan entre sí no es tanto una geopolítica del festival, sino por cercanía geográfica y cultural. Nosotros vamos a estar más cerca de la chanson francesa o la canción melódica italiana que del rock nórdico. Luego, que se den votos por contextos internacionales como ocurrió con Ucrania, eso va a ocurrir, pero da mucha pena que el festival se asocie a algo tan político y tan polarizado, pero creo que es algo que ahora desgraciadamente pasa a todos los niveles de la sociedad”, culmina con, además, una frase esperanzadora para los eurofans: “Volveremos y ganaremos”.
En 2021, la madre de la periodista pontevedresa Julia Varela (1981) falleció de un cáncer de mama. Profesora de matemáticas toda su vida, murió a los 65 años cuando apenas comenzaba la jubilación. Una bofetada atroz. Dos años después, cuando “estaba adaptándome a eso de sentirme huérfana”, cuenta, ella fue diagnosticada con la misma enfermedad de la que se restableció. Pero fueron años de “un viaje vital increíble” en el que se dio cuenta de muchas cuestiones de nuestra sociedad con respecto a la muerte, las pérdidas y los duelos. Y que se resumen en que “es un proceso lentísimo, pero esta sociedad quiere que pase rápido, que deje de doler ya, que salgas, te animes. Y creo que eso no nos hace bien. Cuando a una persona le pasa necesita que le digan, bueno, estoy aquí a tu lado. Realmente no necesitas nada más”.