'Sirât' y 'Valor Sentimental' se reparten los Premios del Cine Europeo en una gala sosa y reivindicativa
Joachim Trier y su película triunfan en Berlín tras llevarse los seis premios más importantes, mientras que Oliver Laxe y su equipo obtuvieron cinco, los más técnicos, en una noche repleta de homenajes y alabanzas a la Unión
Noche de oro para el cine español y noruego en Berlín. Después del fiasco de los Globos de Oro, en el que no obtuvo ninguno de los dos premios a los que estaba nominada, Sirât se lleva un total de cinco galardones, los más técnicos: producción (Laia Ateca), sonido (Laia Casanovas), montaje (Cristóbal Fernández), casting (Nadia Acimi, Luís Bértolo y María Rodrigo) y fotografía (Mauro Herce). El gran triunfador, sin embargo, fue Joachim Trier y su película Valor Sentimental, llevándose seis premios, los más importantes: dirección, película, actor y actriz principales (Stellan Skarsgard y Renate Reinsve), guion (Trier junto a Eskil Voigt) y banda sonora original (Hania Rani).
Ambos directores, Laxe y Trier, posaban juntos en la alfombra roja, en una fotografía que denotaba el buen rollo que hay entre ambos. Esta nueva edición de los Premios del Cine Europeo estuvo marcada por los mensajes reivindicativos en mitad del complejo contexto actual que está viviendo el continente europeo, con las amenazas de Donald Trump de tomar Groenlandia, la invasión rusa en Ucrania o el reciente acuerdo comercial firmado entre la Unión y Mercosur. En medio de toda esta vorágine informativa, la gala estuvo plagada de mensajes a favor de la Unión, la multiculturalidad europea y contra los conflictos bélicos dentro y fuera de su territorio y margen de influencia.
Hubo una nutrida representación española en Berlín, al margen de Laxe y su equipo. Los Javis fueron los encargados de conceder el premio al Mejor director a Trier, admitiendo lo muy inspirados que se sentían de estar frente a cineastas tan excelentes y experimentados. En los interludios entre premio y premio, se podían ver fragmentos de películas de Víctor Erice, muy apreciadas por la Academia europea. Una pena que Irene Iborra Rizo no obtuviera el galardón a Mejor Película de Animación Europea, llevándoselo en su lugar Arco, de Ugo Bienvenu.
Al margen de los mensajes reivindicativos, la gala fue bastante sosa, algo muy comentado en redes sociales por los espectadores europeos. Un inexplicable y largo descanso de media hora casi nada más arrancar la ceremonia acabó con las ganas que había de seguir viéndola, la música compuesta originalmente para la ocasión dejaba mucho que desear, y apenas ningún giro de guion en las presentaciones, capitaneadas por el cineasta Mark Cousins, quien vestido con una falda escocesa solo consiguió sacar alguna que otra risa forzada entre los asistentes.
Por sorpresa, Ucrania no fue el país más mencionado en las reivindicaciones por la paz, sino Irán. Jafar Pahani, director de Un simple accidente, ganador de la Palma de Oro en Cannes el año pasado, realizaba unas duras declaraciones en favor de la denuncia social de la guerra que vive su país, extendiéndola al resto del mundo. "El silencio en tiempos de oscuridad no significa neutralidad", aseguró con rotundidad y severidad. "Cuando la verdad es aplastada, la libertad se asfixia". Él más que nadie conoce la dura represión del gobierno de los ayatolás, puesto que ha sido condenado varias veces por "propaganda contra el sistema". En este sentido, pidió a las personalidades reunidas esta noche en Berlín que no dejaran de alzar la voz. "Nadie está salvo, no solo Irán, también Europa o Estados Unidos. Y es por eso que nuestra tarea como cineastas hoy es más difícil que nunca. Si estamos decepcionados con los políticos, al menos debemos negarnos a guardar silencio".
Un discurso que estuvo más que alineado con el de Sara Rajaei, autora de Ciudad de poetas, que fue galardonada con el premio a Mejor Cortometraje. La artista visual de nacionalidad iraní-neerlandesa narra la historia de una ciudad utópica en la que las calles tenían nombres de poetas y, tras el estallido de la guerra y la llegada de refugiados, estos son reemplazados por soldados. "Quiero mostrar mi solidaridad con la población iraní", declaraba, tras recoger el premio de las manos de Matilda de Angelis. Visiblemente emocionada y al borde del llanto, quiso dedicarlo a "todos aquellos valientes que perdieron la vida por defender la libertad en Irán". Algunos premiados también tomaron partido por el pueblo palestino, como la italiana Greta Scarano, autora de La vita da grandi, quien además mencionó que "el mundo cada vez está más dividido y es más difícil vivir en él".
Ullman y Binoche
Juliete Binoche, la conocida actriz francesa y ahora también presidenta de la Academia de Cine Europeo, entregó el premio de honor a Liv Ullman, mencionando su larga trayectoria y la de su exmarido, Ingmar Bergman. "La belleza nunca te abandonará", le expresó Binoche, ante una temblorosa y tímida Ullman, que al subir al escenario pronunció un discurso crítico contra Donald Trump y María Corina Machado por la polémica del Nobel.
"Lo que está pasando hoy está fuera de todo entendimiento", aseguró Ullman. "Es tan extraño. Soy noruega. Le dimos un Premio Nobel a alguien que lo merecía y, de pronto, el premio acaba en las manos de otra persona". El resto de su discuso fue más optimista y profundo, poniendo el valor del cine como mensajero de la cultura de distintas épocas. "Somos las ruinas del ayer y del futuro", recalcó. "Si sobrevivimos otros cientos de años más y todavía quedan seres humanos vivos, les habremos dejado películas".
David Bennet, el actor suizo-alemán famoso por su papel protagonista en El Tambor de Hojalata (1979), también realizó un discurso muy reivindicativo contra las atrocidades de la guerra. Él fue quien entregó el premio a Nadia Acimi, quien habló en nombre de sus compañeros Luís Bértolo y María Rodrigo, también nominados, para dedicarlo a "todas esas personas, ya sea en Europa o en el resto del mundo, que están heridas o viven al margen de la sociedad". Una dedicatoria muy apropiada.
Joachim Trier, por su parte, aprovechó la entrega de su premio al Mejor Director para hablar de su abuelo, de su infancia marcada por la amenaza nuclear dada la proximidad de su país, Noruega, con Rusia. Quiso poner en valor el cine como un arte que que busca la empatía y la comprensión del otro. Otro de los momentos de la noche fue el homenaje al recién fallecido cineasta Béla Tarr, Fred Kelemen, quien profundamente serio y hierático habló de sus trabajos con el director desaparecido. "El cine es un trabajo poético y la cámara un arma cargada de poesía", aseguró, para entregar el premio a Mauro Herce, al cargo de la fotografía en Sirât, quien en videollamada y visiblemente nervioso se congratulaba de haber encontrado una familia con Laxe y los demás.
El premio al Mejor documental no fue para With Hasan in Gaza, la dura crónica de Kamal Aljafari sobre la vida dentro de la franja. En su lugar, se lo llevó Fiume o morte!, del croata Igor Bezinovic, sobre la invasión de Grabriele D'Annunzio de la ciudad de Rijeka. En mejor peluquería y maquillaje, ganó Torsten Witte por su trabajo en Bugonia, de Yorgos Lanthimos. Renate Reinsve, la actriz de Valor Sentimental, dedicó su premio a sus hermanas, sobrada de elegancia en un look que parecía estar inspirado en Rosalía. Sabrina Krämer ganó el premio a mejor vestuario por El sonido de la caída, de Mascha Schilinski. Y, por último, el premio FRIPESCI a mejor película revelación, fue para On Falling, la coproducción anglo-portuguesa de Laura Carreira, quien quiso dedicarlo al "cine abierto y solidario".
Noche de oro para el cine español y noruego en Berlín. Después del fiasco de los Globos de Oro, en el que no obtuvo ninguno de los dos premios a los que estaba nominada, Sirât se lleva un total de cinco galardones, los más técnicos: producción (Laia Ateca), sonido (Laia Casanovas), montaje (Cristóbal Fernández), casting (Nadia Acimi, Luís Bértolo y María Rodrigo) y fotografía (Mauro Herce). El gran triunfador, sin embargo, fue Joachim Trier y su película Valor Sentimental, llevándose seis premios, los más importantes: dirección, película, actor y actriz principales (Stellan Skarsgard y Renate Reinsve), guion (Trier junto a Eskil Voigt) y banda sonora original (Hania Rani).