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Muere Brigitte Bardot, la musa que nunca quiso gustar, a los 91 años
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OBITUARIO

Muere Brigitte Bardot, la musa que nunca quiso gustar, a los 91 años

La actriz francesa, que llevaba retirada desde hace medio siglo, ha fallecido hoy según ha anunciado su fundación en un comunicado

Foto: Brigitte Bardot en un momento de 'El desprecio', de Jean-Luc Godard.
Brigitte Bardot en un momento de 'El desprecio', de Jean-Luc Godard.
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"¿Ves mis pies en el espejo? ¿Te parecen bonitos? ¿Y mis tobillos, ¿te gustan? ¿También te gustan mis rodillas?". En los primeros compases de El desprecio (1963), la mirada de Godard recorre la anatomía de Brigitte Bardot y ella, entre insegura y pícara, pregunta sobre la belleza de sus atributos físicos. Pero a Brigitte Bardot nunca le gustó gustar. De ella dijo Simone de Beauvoir que era una mujer que "no agradaba en su propio país", pero que merecía ser "considerada un producto de exportación tan importante como los automóviles Renault". A sus 91 años, Brigitte Bardot, B.B. -como la rebautizó Gainsbourg-, ha muerto, según ha informado su fundación en un comunicado.

Los hombres amaron a Brigitte Bardot por encarnar la sensualidad salvaje y la inocencia, una especie de Marilyn de la modernidad que había condensado todos los erotismos franceses en un sólo cuerpo desde que apareció media docena de años antes en Y Dios creó a la mujer (1956), la película de Roger Vadim con la que se abrió un hueco eterno en el imaginario francés. Después decidió romper con esa mirada masculina que la condenaba a ser siempre joven y con el cine en 1973, en la cumbre de su fama, por considerarlo "una vida vacía". Las mujeres, que la amaron por rebelarse contra la etiqueta impuesta, después la odiaron por declararse antifeminista y "masculinista". En contra del #MeToo adujo que muchas actrices seducen a los productores para conseguir papeles y defendió vehementemente a su compañero Gérard Depardieu, acusado de violación y violencia sexual por trece mujeres.

placeholder Brigitte Bardot en 2016. (Efe)
Brigitte Bardot en 2016. (Efe)

En sus memorias, Larmes de combat (Lágrimas de combate), publicadas en 2019, Bardot volvió a celebrar aquella decisión. "La mayoría de las actrices famosas acaban trágicamente. Cuando me despedí de este trabajo, de esta vida de opulencia y brillos, de imágenes y adoración, de la necesidad de ser deseada, estaba salvando mi vida. Esta devoción por la fama me asfixiaba". Su irreverencia la llevó incluso a rechazar La Legión de Honor en 1985.

Después se entregó al activismo animalista en su línea más radical, cuando aquello era cosa de chalados y de profetas ("sólo los animales me han dado la paz"; "comer carne animal es igual que el canibalismo") y ha acabado convirtiéndose en un recuerdo incómodo inadaptado al cambio de los tiempos, con cinco condenas a sus espaldas por incitar al odio racial, la última en 2019 por tildar a los habitantes de la Isla Reunión, departamento ultramar perteneciente a Francia, de "indígenas que han conservado sus genes salvajes" y de "población degenerada todavía imbuida de costumbres ancestrales, tradiciones bárbaras que son su estirpe". También se ha declarado simpatizante de la ultraderechista Marine Le Pen, diciendo de ella que es "la única mujer con un par de cojones".

"Todo lo que hice puede desaparecer. Si una sola huella de mi pasado en el cine debe permanecer que sea La verdad (1960), de Clouzot, en la que me sentí como una verdadera actriz", reconoció Bardot en una entrevista al diario francés Libération. Sus películas siempre jugaron con los nervios de las asociaciones conservadoras en todo el mundo, que intentaron prohibir sus películas por "pervertir a los jóvenes". "Brigitte recibe trescientas cartas de admiradores por día, de niños y niñas por igual, y cada día las madres indignadas escriben a los editores de periódicos y a las autoridades religiosas y civiles para protestar contra su existencia", escribió Beauvoir.

placeholder Otra imagen de archivo de Brigitte Bardot. (Ministere de la Culture - France / Mediatheque de l'Architecture et du Patrimoine)
Otra imagen de archivo de Brigitte Bardot. (Ministere de la Culture - France / Mediatheque de l'Architecture et du Patrimoine)

"Si queremos entender lo que Brigitte Bardot representa, no es importante saber cómo es realmente la joven mujer llamada Brigitte Bardot. Sus admiradores y detractores están preocupados con la criatura imaginaria que ven en la pantalla a través de una tremenda nube de alboroto. En la medida en que está expuesta a la mirada pública, su leyenda ha sido alimentada tanto por su vida privada como por sus papeles cinematográficos. Esta leyenda se ajusta a un mito muy antiguo que Vadim intentó rejuvenecer. Inventó una versión resueltamente moderna del eterno femenino y así lanzó un nuevo tipo de erotismo. Es esta novedad la que atrae a algunas personas y resulta chocante a otras. El amor puede resistir la familiaridad; el erotismo no puede", prosigue Beauvoir.

Bardot no fue una actriz de premios, demasiado pedestres para su aura de intangibilidad. Ganó un David de Donatello por, precisamente, La verdad, pero poco más. Ella siempre dijo que los mejores directores con los que había trabajado habían sido Vadim, Autant-Lara y Michel Deville. Llegó a protagonizar westerns, como Las petroleras (1971), junto a Cardinale; se midió a Jeanne Moreau, otro icono de la francesidad, a las órdenes del genial Louis Malle en la comedia ¡Viva María! (1965), por la que la nominaron al BAFTA.

"Brigitte es como Hitler, tiene un extraño poder sobre las multitudes", dijo de ella el director y político Claude Autant-Lara cuando fue testigo de la locura que desató la actriz en la Mostra de Venecia de 1958. Pertenece a esa generación de actrices en las que la película en la que participase -aun siendo de grandes cineastas- era lo de manos. Era el culto a la curva femenina. Eran las voluptuosidades de Sofia Loren, de Raquel Welch, de Gina Lollobrigida, de Ursula Andress, de Claudia Cardinale. Elvis Costello, como cuenta la biografía Brigitte Bardot: la mujer más bella y más escandalosa del mundo, del periodista francés Yves Bigot, apuntó a que antes que Los Beatles, solamente ella y Elvis Presley habían encarnado la fama planetaria. Los paparazzi, cuando la palabra apenas había nacido, la persiguieron para convertir sus amores y pasatiempos en evento.

placeholder Brigitte Bardot en una escena de la película 'The girl in the bikini' (1953)
Brigitte Bardot en una escena de la película 'The girl in the bikini' (1953)

Sus relaciones familiares también fueron difíciles: pasó 20 años sin hablar con su hermana pequeña, Marie-Jeanne, Mijanou; tampoco tenía contacto con su único hijo, Nicolas, nacido de la relación con el actor Jacques Charrier. Exmarido e hijo demandaron a la actriz en 1997 por contar sus intimidades en sus memorias. Bardot había abortado anteriormente en dos ocasiones tras quedarse embarazada de Vadim. En varias ocasiones Bardot había hecho pública su reticencia a ser madre. Sin embargo, en 1959 siguió adelante con su embarazo porque Charrier sí quería ser padre. Dice que durante el embarazo miró "su vientre plano y terso como quien mira por última vez a un ser querido antes de cerrar la tapa del ataúd", según la publicación francesa Gala, y lo comparó a "un tumor".

La actriz confesó "que trató de curar ese tumor llenándose el estómago de puñetazos y pidiéndole dosis de morfina a un tal Doctor D. En una entrevista, la actriz incluso aseguró que hubiera preferido dar a luz a un perro pequeño. Palabras que su hijo Nicolás no soportaría leer. Terriblemente afectado por sus revelaciones, decide, con el apoyo de su padre, retratado por BB como un hombre que ahogó su decepción en el alcohol, demandar a su madre por violación e invasión de la privacidad del feto. Bardot perdió el juicio y tuvo que compensarlos económicamente. Con Gainsbourg grabó -mientras se masturbaban- la celebérrima y muy polémica Je t'aime... moi non plus. Ante el escándalo que supuso la canción y las amenazas de denuncia del marido cornudo, Gunter Sachs, la retiró. Después Gainsburg decidió regrabarla con Jane Birkin, que más tarde se convirtió en su mujer. Birkin murió de leucemia en julio de 2023.

Polémica, irreverente y muy diferente a la imagen que quisieron imponer de ella, Brigitte Bardot ha muerto, pero el mito vive.

"¿Ves mis pies en el espejo? ¿Te parecen bonitos? ¿Y mis tobillos, ¿te gustan? ¿También te gustan mis rodillas?". En los primeros compases de El desprecio (1963), la mirada de Godard recorre la anatomía de Brigitte Bardot y ella, entre insegura y pícara, pregunta sobre la belleza de sus atributos físicos. Pero a Brigitte Bardot nunca le gustó gustar. De ella dijo Simone de Beauvoir que era una mujer que "no agradaba en su propio país", pero que merecía ser "considerada un producto de exportación tan importante como los automóviles Renault". A sus 91 años, Brigitte Bardot, B.B. -como la rebautizó Gainsbourg-, ha muerto, según ha informado su fundación en un comunicado.

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