Nadie hablará bien de Netflix cuando hayamos muerto
En el asalto a Warner, los intereses del presidente de EEUU confluyen extrañamente con los del viejo Hollywood, contrarios a Netflix, pero el gigante del streaming ha puesto el turbo hacia la hegemonía cultural
Primera capa: Trump, los medios críticos y el negocio de controlar Warner. Esta semana, CBS retiró un reportaje de su programa estrella de investigación, 60 minutes, sobre los deportados por Trump a El Salvador. Detrás de la censura estuvo Bari Weiss, nueva jefa de informativos de CBS, conocida por sus posturas antiwoke. Cierre de filas con la oficialidad trumpista a dos niveles. A largo plazo, la batalla de Trump para disciplinar a los medios críticos, que viene de lejos. A corto plazo: Paramount, dueña de CBS, trata de congratularse con el presidente para que maniobre a su favor en su lucha con Netflix por hacerse con Warner.
Segunda capa: el viejo Hollywood contra Netflix. Warner Bros ya ha desestimado media docena de ofertas de compra de Paramount. En Warner, de momento, prefieren el dinero de Netflix. Warner, de hecho, es el único colectivo de Hollywood que apoya la compra de Warner por Netflix. A todos los demás le gustaría que Paramount ganara la batalla; también a Trump (de momento) ¡Trump y el viejo Hollywood por fin de acuerdo en algo!... aunque sea por motivos muy diferentes.
¿Por qué tanta hostilidad hacia ese gigante del streaming llamado Netflix?
Hay operaciones tan exageradas que la mejor manera de explicarlas es con un chiste. Tras anunciarse la operación Netflix/Warner, El Mundo Today anunció que Netflix se haría también con "la mantita y el sofá". Atentos: "Netflix ha confirmado esta mañana la compra, por 120.000 millones de dólares, de la mantita y el sofá. Se hace así con los principales activos del consumo audiovisual mundial. Las acciones de la mantita vieja del sofá han llegado a subir un 8% tras conocerse la operación, situándose en los 28,16 dólares por título. "Muchos se preguntan si podrán seguir disfrutando de la mantita y el sofá para ver series y películas en plataformas de la competencia, o si tocará moverse a la butaca y taparse con un jersey", se preguntan los analistas". ¿Se puede sintetizar mejor la hegemonía cultural que viene?
"La integración de ambos servicios consolidaría de forma drástica la cuota de mercado que ya acumula [Netflix] y dificultaría enormemente el ejercicio de actividad a empresas de la competencia. También existe un temor a la concentración vertical, ya que el acuerdo otorga a Netflix un control sin precedentes sobre toda la cadena de valor del contenido, desde la producción hasta su distribución", escribió Elena Neira, especialista en las guerras del streaming.
"La adquisición de Warner Bros. es la jugada definitiva de Netflix para trascender su papel como líder del streaming y convertirse en el ecosistema de entretenimiento más dominante del mundo. La lógica estratégica es impecable: controlar la producción, monopolizar la propiedad intelectual más codiciada y eliminar a la competencia de un solo golpe. Los próximos 12 a 18 meses no solo decidirán el destino de este acuerdo, sino que definirán el panorama del entretenimiento para la próxima generación de espectadores", añadió la analista.
Papel mojado
En todas las grandes operaciones de fusiones o absorciones, hay un momento inicial en el que el pez grande dice (con voz aflautada) que el pez chico no tiene nada que temer, que crecerá con él y le querrá como a un hijo. Teatro retórico que todo el mundo finge tomarse en serio, para no interferir en el negocio, aunque sepamos de sobra cómo terminará esa historia: el pez chico despeñado en un barranco. En efecto, al grito de ¡acabemos con las duplicaciones!, llegarán los despidos, el cierre de empresas y el fin de la marca centenaria, porque el pez grande ha puesto mucho dinero sobre la mesa y querrá recuperarlo cuanto antes. Pues bien, si Netflix acaba ganando la batalla por Warner, no lo hará porque alguien se crea su propaganda tranquilizadora sobre que Warner seguirá siendo Warner; idea recibida con rechifla en el viejo Hollywood, cuya guerra fría con Netflix dura ya quince años. Y eso que Netflix también es Hollywood, pues lleva más de una década produciendo series y películas y atrayendo talento hollywoodiano (igual que otras grandes plataformas como Apple).
Cameron: "Si gana Netflix, será un desastre"
Pero eso no quiere decir que las relaciones entre Netflix y el viejo Hollywood sean buenas. Son muchos años de choques por las ventanas de distribución, que Netflix reventó en su día (sus estrenos en streaming , sin pasar por salas, forzaron a la industria a reducir las ventanas) para cabreo de exhibidores y distribuidores. Al mismo tiempo, Hollywood se netflixizó, con los estudios históricos (Disney, Warner, Paramount) lanzando sus propias plataformas de streaming. Parte del público celebró el asalto de Netflix a la cadena tradicional del cine, como signo inevitable de los tiempos digitales, baleados por Netflix desde sus disparadas cifras de suscriptores. Donde unos vieron un exitoso nuevo modelo de negocio, otros detectaron arrogancia de nuevo rico contra el viejo Hollywood. Para sorpresa de nadie, lo que queda de Hollywood ha salido ahora en tromba a criticar que Netflix intente hacerse con uno de los últimos estudios históricos, pues deducen que las futuras películas warnerianas de Netflix acabarían pasando de los cines.
Hablamos de un acuerdo que no solo daría a Netflix un dominio masivo del streaming -se comería a HBO MAX y sumaría más de 400 millones de suscriptores- sino el poder para romper definitivamente el viejo orden industrial. Recibido, por tanto, a tiro limpio. Michael O’Leary, CEO de la patronal de los cines estadounidenses, dijo en Variety: "Netflix es una amenaza para el negocio de la exhibición en el mundo". Laura Houlgatte, directora de los exhibidores europeos, aseguró: "Netflix ha demostrado siempre que no cree en los cines ni en su modelo de negocio".
James Cameron, defensor a ultranza de la experiencia cinematográfica, cuyo nuevo Avatar acaba de llegar a los cines, también disparó con bala: "Si gana Netflix, será un desastre. Ted Sarandos [fundador de Netflix] cree que el cine está muerto".
También era previsible que Disney -cuya plataforma de streaming compite con Netflix, pero mantiene una fuerte relación con el Hollywood de toda la vida- prefiriera que Paramount se haga con Warner. Bob Iger, CEO de Disney, recordó que, en los últimos veinte años, su estudio ha estrenado en cines 33 películas que han recaudado más de 1000 millones de dólares. "Esto es muy importante para el ecosistema industrial mundial", alertó Iger, al tiempo que llamaba a proteger el negocio de las salas de la hegemonía del streaming.
Dicho lo cual: aunque casi todos recelan de Netflix, pocos dudan de que la burbuja del streaming es insostenible, una hipotética absorción de Warner por Netflix también se interpreta como una inevitable corrección (y contracción) del streaming, hacia un mercado con menos operadores y más dominantes. El ejemplo más palmario de esto es la plataforma de streaming de Apple, que se ha llevado los mayores elogios del año por series como The Studio y Pluribus, pero lo que le ha costado posicionarse ahí no está en los escritos: más de un billón de dólares de pérdidas anuales, pero tiene seis veces menos suscriptores que Netflix. Pero de la burbuja hablaremos otro día, ahora estamos con el viejo Hollywood tratando de que Netflix no se haga con todo el pastel… con un aliado inesperado… el disruptivo presidente de EEUU.
El presidente
Donald Trump ha dicho que le gustaría intervenir en el proceso de compra de Warner, lo que todo el mundo ha interpretado en EEUU como que le gustaría intervenir en favor de Paramount y en contra de Netflix.
El presidente tiene buena relación con el clan que controla Paramount, los Ellison. El hijo, David, gestiona Paramount. El padre, Larry, fundador de Oracle y tercer hombre más rico del mundo, es un antiguo donante trumpista. Un ejemplo: en febrero de 2020, últimos meses de la primera presidencia trumpista, Ellison albergó en su rancho californiano un acto para recaudar fondos para Trump. ¿Tarifas? 100.000 dólares por jugar al golf con Trump y 250.000 por un aparte con el presidente. Pero no nos adelantemos.
En 2006, David Ellison fundó Skydance para producir películas. Tres años después, llegó a un acuerdo con Paramount para cofinanciar proyectos, como la saga Misión imposible. El año pasado, Skydance engulló Paramount, que ya no era solo un viejo estudio de Hollywood, sino un emporio de comunicación, con streaming, teles generalistas (CBS) y cable (CNN, MTV o Comedy Central).
Hace unos días, durante una ceremonia de premios en Washington a la que asistieron los Ellison, Trump dijo que había "gente muy deshonesta" al frente de la CNN. La prensa estadounidense lo tradujo como una instrucción presidencial a los Ellison: os apoyaré en vuestra pelea con Netflix, si luego metéis en vereda a la CNN, donde dicen que soy un mal presidente (dato importante: la oferta de Netflix por Warner es por el cine y el streaming, no por las teles del grupo; Paramount sí se haría con las teles).
Según The Wall Street Journal, David Ellison, ha prometido a Trump limar la línea editorial de la CNN. Otro que podría peligrar es el cómico John Oliver, presentador de un late crítico en HBO
La senadora demócrata Elizabeth Warren dijo a The Guardian: "Donald Trump parece estar diciendo que cualquier postor de Warner Bros tiene que llegar a un acuerdo con él, y eso podría implicar una donación a su salón de baile incrustado en oro, o podría implicar deshacerse de un medio de comunicación que no le gusta o hacer películas que solo le halaguen. Pero Donald Trump no debería ser quien tome la decisión final. Debería llevarse a cabo una revisión justa e independiente de este acuerdo y que se apliquen de forma directa las estrictas leyes antimonopolio en vigor".
El peloteo
Pero Trump es un negociador retorcido de palo y zanahoria. Al tiempo que flirteaba con los Ellison, les atizaba en redes sociales, criticando salvajemente que 60 minutes, programa estrella de la CBS (controlada por los Ellison tras comprar Paramount), entrevistara a Marjorie Taylor Greene, congresista trumpista convertida ahora en azote del presidente. Trump sacudió a los Ellison diciendo que la nueva propiedad de Paramount era "peor" que la anterior. Comentario significativo dado que una de las últimas cosas que hicieron los anteriores dueños de Paramount fue pagarle a Trump 15 millones de dólares… porque sí. El presidente, en su estrategia de poner demandas intimidatorias a los medios no afines, puso una a la CBS, cuyos dueños optaron por un acuerdo extrajudicial para no ir a un juicio que, según la CNN, "podían haber ganado fácilmente".
¿Por qué Paramount pagó a Trump? Según la prensa estadounidense, buscaban que el presidente respaldara la futura venta del grupo a los Ellison. Situación similar a la que estaríamos viviendo ahora con el asalto a Warner, con Paramount desviviéndose para agasajar a Trump, como hemos visto esta semana, con la citada purga del reportaje de 60 minutes sobre el Trump deportador arbitrario.
Pero si lo vemos desde el otro punto de vista, podríamos pensar que Netflix estaría a tiempo todavía de ganarse el favor presidencial lanzando un serial sobre Trump como mayor pacifista mundial desde Lennon y Gandhi… Si les parece exagerada esta posibilidad, no conocen los últimos acuerdos entre Trump y los gigantes de la comunicación…
En su acercamiento a Donald Trump, Jeff Bezos, dueño de Amazon y del Washington Post, no solo disciplinó la línea editorial del periódico, también se gastó 40 millones de dólares -vía Amazon Prime- en un documental sobre la primera dama, Melania Trump. ¿Hacen falta 40 millones para filmar la apasionante vida de Melania? Habrá que ver el resultado, quizá hasta sea el nuevo Zoolander, pero es el segundo documental más caro de la historia tras Océanos, que se rodó durante cuatro años en los lugares más recónditos del planeta, con cámaras con carcasas herméticas y en condiciones adversas. No es que la vida de Melania sea menos interesante que la del Camarón Mantis del arrecife de coral australiano, pero gastarse 40 millones en filmar el día a día de Melania suena a excusa para lo que ya saben….
Amazon también ha recuperado en streaming las siete temporadas The Apprentice, el reality que convirtió a Trump en personaje popular, del que es productor ejecutivo, ergo le reporta un dinerete extra cada vez que se emite.
El director del documental de Melania es Brett Ratner, perejil de todas las salsas ahora mismo. Ratner era un exitoso director de Hollywood, con estrella en el Paseo de la Fama, cuando el Me Too se cruzó en su camino y fue defenestrado. El trumpismo no solo le ha recuperado como director de cámara de Melania: como parte de la loca ofensiva para que Trump apoye a Paramount contra Netflix, los Ellison revivirán una de las sagas favoritas de Trump, Rush Hour, dirigida por Ratner.
Rush Hour iba sobre dos polis de caracteres opuestos que luchan contra el crimen, el acrobático Jackie Chan y el lenguaraz Chris Tucker.
Hace unas semanas, Paramount dio luz verde a distribuir Rush Hour -producida por una subsidiaria de Warner- para pasmo de Hollywood.
"¿Cuáles son las labores de un presidente de EEUU? Podrían ser discutir temas económicos, afrontar problemas sociales y atender las crisis del país, pero Donald Trump ha añadido a la lista pedirle a Hollywood que ruede Rush Hour 4. El actual presidente de EEUU se lo pidió a Paramount Pictures y el estudio atendió su petición", contó The Hollywood Reporter, que no augura buen resultado para una saga no entera que perdió tracción con los años. "Hoy es una época muy distinta para este tipo de comedias; además, considerando el contexto detrás de su producción, el futuro del largometraje parece bastante incierto".
Contra todo y contra todos
Owen Gleiberman, jefe de críticos de Variety, una de las biblias de Hollywood, lleva varios artículos atizando con todo a Netflix. En síntesis:
1) "Por primera vez desde la pandemia, el paradigma se tambalea bajo nuestros pies. De la noche a la mañana, están sucediendo cosas que podrían llevar a la extinción del cine tal como lo conocemos".
2) "La estrategia comercial de Netflix no solo es ser la compañía de streaming más exitosa. Se trata de cambiar la forma en que la gente ve las películas; reemplazar lo que antes llamábamos ir al cine por el streaming... Pero pregúntenle a cualquiera que disfrute de ir al cine si la visión de Netflix es realmente un avance. En cierto modo lo es... pero en muchos otros no lo es en absoluto. ¿Ver un evento deportivo en casa es una "ventaja" respecto a estar en un estadio? ¿Pedir comida a domicilio es una "ventaja" respecto a ir a un restaurante?".
3) "Las películas de Warner Bros. probablemente se estrenarán de forma "normal"... durante un tiempo. Quizás un año o dos. ¿Pero dentro de cinco años? Hay buenas razones para creer que, para entonces, se estrenaría solo en streaming… lo que podría ser devastador para la industria cinematográfica".
4) "¿Por qué Netflix quiere comprar Warner Bros.? Sí, el nuevo Netflix se asentará sobre una impresionante montaña de contenido nuevo. Pero, ¿continuará con el legado de ese contenido, colaborando con cineastas audaces y dándoles recursos? Por mucho que uno quiera darle una oportunidad a la nueva compañía, es difícil resistirse a la sospecha de que la razón principal por la que Netflix compra Warner Bros. es para cargarse a la competencia".
Resumiendo: para alcanzar la hegemonía cultural, Netflix va a tener que luchar contra Jackie Chan, todo Hollywood, las autoridades antimonopolio y Donald Trump (salvo que este cambie de opinión). Pinta que el gigante del streaming tendrá que tirar la casa por la ventana para hacerse con Warner, pero le sobran recursos y ahora mismo va por delante.
Primera capa: Trump, los medios críticos y el negocio de controlar Warner. Esta semana, CBS retiró un reportaje de su programa estrella de investigación, 60 minutes, sobre los deportados por Trump a El Salvador. Detrás de la censura estuvo Bari Weiss, nueva jefa de informativos de CBS, conocida por sus posturas antiwoke. Cierre de filas con la oficialidad trumpista a dos niveles. A largo plazo, la batalla de Trump para disciplinar a los medios críticos, que viene de lejos. A corto plazo: Paramount, dueña de CBS, trata de congratularse con el presidente para que maniobre a su favor en su lucha con Netflix por hacerse con Warner.