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Hablantes, cultura y poder: cómo medir la importancia de una lengua
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el peso de los idiomas en el mundo

Hablantes, cultura y poder: cómo medir la importancia de una lengua

Su influencia surge del uso cotidiano, la transmisión generacional, el ambilingüismo, la internacionalización y su capacidad de servir como puente cultural

Foto: Templo en Denpasar, en Bali (Indonesia). El indonesio es una de las lenguas más habladas del mundo. (EFE/EPA/Made Nagi)
Templo en Denpasar, en Bali (Indonesia). El indonesio es una de las lenguas más habladas del mundo. (EFE/EPA/Made Nagi)

Se impone una nueva mirada hacia las grandes lenguas, más allá de la cantidad de hablantes. Nuevas consideraciones deberían incidir en cuestiones sociolingüísticas como el ambilingüismo o la convivencia activa de dos lenguas en una comunidad (en el bilingüismo una de las dos lenguas no está necesariamente activa), el peso social, la internacionalización, la fragmentación dialectal, las traducciones, la demanda para su estudio y otros factores que informan sobre la influencia de una lengua en el mundo.

Consideremos las diez lenguas más habladas, que en orden alfabético son: árabe, bengalí, chino, español, francés, hindi, indonesio, inglés, portugués y ruso. En las clasificaciones generales, el indonesio ocupa el décimo lugar con unos 252 millones de hablantes, pero no se indica que el 70 % de ellos son nativos de otra lengua: javanés, sundanés, madurés, minangkabau, balinés, acehnés, entre otros. A estos hablantes —unos 177 millones— los podemos considerar ambilingües porque utilizan diariamente dos lenguas: la materna y el indonesio, lengua oficial de la nación. Ambas son propias, constituyen el patrimonio personal y se usan con similar destreza. A nadie se le ocurre contarlas como "medio hablante"; sus hablantes cuentan doble, una vez con cada una de las dos lenguas de su patrimonio.

Los descendientes, en cambio, no reciben el indonesio como lengua materna, sino la lengua familiar y tradicional. Así, el indonesio solo cuenta con 75 millones de hablantes nativos que lo transmiten a la siguiente generación.

La lengua con mayor número de hablantes que la transmiten es el chino mandarín (990 millones), seguida del español (484 millones), inglés (390 millones), hindi (345 millones) y portugués (250 millones). Son las cinco lenguas más arraigadas. Si añadimos los hablantes de segunda lengua en contextos ambilingües, el inglés, el chino y el hindi superan al español; a continuación, quedan el árabe, francés, bengalí, portugués, ruso e indonesio.

Lenguas dependientes y lenguas de apoyo

El hablante de tachelet, lengua bereber del suroeste de Marruecos, necesita en la vida diaria el árabe marroquí y el francés: una lengua para la vida familiar, otra para la vida social y otra para el desarrollo cultural. Algo parecido ocurre con el hablante de aranés, que combina esta lengua con el catalán y el español.

El inglés es la lengua que más se utiliza como apoyo para hablantes de otras lenguas en contextos bilingües: 1.138 millones en los cinco continentes. A gran distancia se encuentra el francés, con 238 millones; le siguen el mandarín con 194 millones, el indonesio con 177 millones y el ruso con 108 millones. La sexta es el español, con 74 millones. Todas estas son lenguas de apoyo.

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En el otro extremo están las lenguas dependientes, como el hindi, cuyos hablantes incorporan el inglés para mejorar su integración social, y el árabe, que combina el francés en el norte de África y el inglés o francés en Oriente Medio. Se estima que más del 50 % de los hablantes de árabe son ambilingües. En cuanto al bengalí (284 millones), alrededor del 18 % de sus hablantes también lo son.

Otra clasificación reveladora es el porcentaje de monolingües respecto al total de hablantes. Encabeza la lista el portugués, con un 94 %, seguido del español (87 %) y el mandarín (84 %). Les siguen el ruso (57 %), el indonesio (30 %), el inglés (26 %) y el francés (23 %). Las dos últimas lenguas, vehiculares a nivel mundial, nutren gran parte de sus contingentes con hablantes que no las transmiten como lengua materna.

Evolución del número de hablantes

Las lenguas en clara tendencia de crecimiento son el mandarín, español, inglés, portugués e indonesio. El francés se estanca en hablantes nativos, aunque aumenta entre quienes lo adoptan como lengua adicional en África. También crecen los hablantes de hindi y árabe, pero principalmente en sus formas dialectales.

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El portugués sigue en aumento. En Portugal se estanca. Se prevé que el español y el inglés crezcan un 44 % cada uno, mientras que el indonesio podría experimentar un aumento superior al 200 %. Por otra parte, se estima que el 35 % de los idiomas del mundo están perdiendo hablantes y que hasta el 90 % podrían desaparecer para el siglo XXII.

El inglés lidera por su presencia global y su condición de lengua principal en ciencia, tecnología, diplomacia, comercio y cultura. Está presente en los cinco continentes como lengua oficial o cooficial. Le sigue el español, por su expansión demográfica en América y su influencia en organizaciones internacionales; el francés, históricamente lengua diplomática, muy extendido en África y organismos internacionales; y el árabe, oficial en más de 20 países.

Demanda de aprendizaje

No existe consenso sobre la demanda global de aprendizaje de segundas lenguas. Informes como los de la plataforma Duolingo sitúan al inglés en primer lugar con amplia ventaja, seguido del español, francés y alemán. Según el Anuario del Instituto Cervantes, los estudiantes de español en el mundo podrían ser 24 millones. Otros idiomas con menor demanda incluyen italiano, japonés, portugués, ruso y árabe.

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Algunas grandes lenguas enfrentan procesos de fragmentación, que dan lugar al nacimiento de variedades seguidas de nuevas lenguas. El árabe ya no funciona como lengua única, sino como un conjunto de dialectos unificados por el árabe moderno estándar (fusha), comprendido ampliamente, pero hablado solo por profesionales de la comunicación como periodistas, religiosos…; la lengua oral es principalmente dialectal. El hindi se unifica parcialmente en el khariboli, conocido junto a los dialectos locales por buena parte de los hablantes. El portugués podría considerarse, en un futuro, como dos variantes: portugués europeo y brasileño. Actualmente ya se realizan traducciones distintas.

El verdadero peso de una lengua no se mide solo por sus millones de hablantes. Su influencia surge del uso cotidiano, la transmisión generacional, el ambilingüismo, la internacionalización y su capacidad de servir como puente cultural. La evolución demográfica y la fragmentación dialectal revelan dinámicas que van más allá de los números. Comprender estos factores permite valorar cada lengua en su complejidad y reconocer que su fuerza reside tanto en la comunicación diaria como en su proyección cultural y social.

*Rafael del Moral es sociolingüista experto en lenguas del mundo y autor de la 'Enciclopedia de las lenguas', 'Breve historia de las lenguas', 'Historia de las lenguas hispánicas' y 'Las batallas de la eñe', así como de numerosos artículos en revistas especializadas.

Se impone una nueva mirada hacia las grandes lenguas, más allá de la cantidad de hablantes. Nuevas consideraciones deberían incidir en cuestiones sociolingüísticas como el ambilingüismo o la convivencia activa de dos lenguas en una comunidad (en el bilingüismo una de las dos lenguas no está necesariamente activa), el peso social, la internacionalización, la fragmentación dialectal, las traducciones, la demanda para su estudio y otros factores que informan sobre la influencia de una lengua en el mundo.

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