Cuando Delibes tradujo la Rusia cinematográfica de 'Doctor Zhivago'
El escritor vallisoletano fue el encargado de pulir al español el guion de la película basada en la novela de Boris Pasternak rodada en España y que ganó cinco Óscar
Imagen del rodaje de 'Doctor Zhivago' en la estación de Delicias de Madrid. (Museo del Ferrocarril)
Jura y perjura Alfredo Landa que sucedió así. Que Mario Camus le dijo: “Oye, que ha llegado Miguel Delibes y que está comiendo en ese restaurante. A ver si le puedes tú atender, que yo ando liadísimo”.
Era 1983 y Camus rodaba, en Albuquerque (Badajoz), Los santos inocentes. Jura y perjura Alfredo Landa que la escena fue como sigue:
“Yo ya estaba maquillado, casi listo para rodar. Entré en el restaurante. Al fondo estaba Delibes con dos chicas jóvenes, su hija y una amiga. No se me ocurrió otra cosa que ir hacia él y decirle: Buenas tardes, don Miguel, disculpe. Yo soy Paco el Bajo. En ese momento, pensé luego, porque estas cosas siempre se piensan luego, me llega a decir que ni de verano y me voy a hacer puñetas. Pero no. Me miró muy serio. Me estudió, con los ojos entrecerrados, y dijo: Sí, señor. Usted es Paco el Bajo. Siéntese, hágame el favor".
La historia la cuenta Landa en sus memorias (2008, Marcos Ordóñez). Delibes escribió en el diario ABC en fechas muy similares: “Esta excursión mía fue muy aprovechada puesto que, por un lado, me ha permitido constatar la sobriedad y maestría de Camus como director y, por otro, la ductilidad y buen hacer de Paco Rabal y Alfredo Landa en dos papeles dificilísimos”.
La Casa Delibes, que reúne todo el legado personal, literario e intelectual del novelista Miguel Delibes. (EFE/Nacho Gallego)
Justo después añade Delibes: “No es, en contra de lo que alguien ha afirmado, mi primer contacto con el cine. Con él, en su aspecto técnico-literario, conecté ya hace cuatro lustros, con ocasión del doblaje al español de la película americana Doctor Zhivago, que hace pocos días hemos vuelto a ver en televisión”.
¿Qué crossover es este? ¿La meseta castellana con las estepas rusas? ¿La España vacía y David Lean? ¿Delibes doblando a campesinos moscovitas?
Burócratas y lameculos
La Fundación Miguel Delibes está en el centro histórico de Valladolid. La pusieron en pie los propios hijos del escritor cuando éste falleció, y fue inaugurada sólo un año después. A su labor divulgativa se une la custodia de los papeles que dejó atrás don Miguel.
Solicitamos a su Fondo Documental tres cartas digitalizadas de acceso restringido. La segunda de ellas es del verano de 1966 y tiene membrete leonado y grande de la Metro Goldwyn Mayer, división ibérica, desde Barcelona. La firma Roque Javaloy, consejero general de la empresa, y está dirigida a Miguel Delibes. Dice, después de las presentaciones:
"Me permito llamar su atención sobre la página tercera del rollo primero, en las frases que rezan así:
Por la situación dramática y el gesto de sorpresa de “EVGRAF” ante la respuesta de “CHICA” (“Era alta”), parece más recomendable utilizar la frase “Era grande” que la aceptada. ¿Tiene usted algún inconveniente con el cambio?"
No lo tuvo. El cambio está en la versión doblada de Doctor Zhivago. El personaje de la hija de Omar Sharif y Julie Christie es interrogado por Alec Guiness en la fábrica, al principio del todo, y dice “era grande” y no “era alta”.
“Mi cometido era muy concreto: realizar una revisión de los diálogos que me eran entregados en bruto”, cuenta Delibes en aquel artículo en ABC. “La misión tenía dos vertientes: pulir aquéllos [diálogos] de forma que, al ser trasladados al español, no perdieran eficacia ni eufonía, y ajustarlos estrictamente a los movimientos labiales de los protagonistas”.
En una carta unos meses anterior, también del Fondo Documental Miguel Delibes, se fijan los tiempos del encargo. Escribe el director general de la Metro en España,César Alba, el 9 de febrero de 1966:
"Querido Miguel:
Encantado por tu aceptación definitiva del trabajo que deseaba encomendarte, encargándote la revisión de los diálogos castellanos de ‘Doctor Zhivago’ (...) Queda convenido que el texto en borrador, traducción a nuestra lengua del original americano, estará terminado y disponible para fines de marzo, a fin de que tú puedas hacer la labor revisora, con toda atención y calma, en el sucesivo mes de abril, y más tarde, en su caso, los eventuales pequeños cambios de diálogos que exija la Censura o técnicamente la adaptación labial".
Fotograma de la película 'Doctor Zhivago'.
Esa “adaptación labial” iba a ser la gran dificultad del encargo. “En un doblaje cuidado no puede admitirse que el actor mueva los labios sin articular sonido, pero tampoco que articule sonido sin mover los labios”, explica Delibes, que a buen seguro poco sabría sobre todo esto antes de involucrarse. “De ahí que, si la traducción en bruto nos da una frase de veinte sílabas, mientras la fonética inglesa dice lo mismo con diez, el encargado del doblaje, mediante los recursos pertinentes, deberá reducir a diez sílabas una formulación que, en su versión primitiva, requería veinte”. Con razón también dirá el escritor, al recoger la Espiga de Oro de la Seminci: “‘Doctor Zhivago’ tuve que adaptarla sílaba a sílaba”.
¿Pero cómo llega un encargo así al autor de El Camino? Una cosa es participar de una adaptación de ésa (Ana Mariscal, 1963) o de cualquier otra de sus novelas y otra muy distinta un cometido nacional para una película de gran presupuesto internacional.
No hay que indagar mucho. Busco sobre el “César Alba” que firma la carta de la Metro que fija plazos con don Miguel. Su nombre completo es César Alba Delibes, primo del escritor. ¿Quién mejor, debió pensar aquel hombre (también con altas responsabilidades en el periódico El Norte de Castilla) que un Nadal y un Nacional de Literatura para aclimatar las palabras de Boris Pasternak, autor de la novela Doctor Zhivago?
"¡Qué gracia! ¿Te has fijado?, también dicen lameculos en Rusia"
Hay una palabra que no he encontrado en ella, ni en ruso ni en inglés ni en castellano: lameculos. Sí en el milagroso guión de Robert Bolt, merecedor del Oscar. Pero mejor que lo cuente Delibes:
"Recuerdo que cuando, en la película en cuestión, un tren de prisioneros es trasladado a Siberia, uno de ellos se encara con el guardián y lo increpa con una breve letanía de improperios, tres en concreto. Mi obligación, en este caso, consistía en introducir en siete sílabas tales improperios; y ante la dificultad de encontrar en castellano tres vocablos lo suficientemente expresivos y breves para meterlos en siete sílabas, los reduje a dos, muy sonoros y concluyentes: lacayo y lameculos, vocablo este último un poco duro para la época, lo que motivó que mi vecina de butaca, el día del estreno de la película en Valladolid, se volviese sorprendida a un acompañante y le dijera: “¡Qué gracia! ¿Te has fijado?, también dicen lameculos en Rusia”.
La anécdota es estupenda, así que sólo la estropearé lo imprescindible. En realidad el actor de doblaje de dicha escena (Fernando Ulloa, la voz de James Stewart) dice: “¡Lameculos! ¡Burócrata!”. En la versión original su homólogo, el actor alemán Klaus Kinski, también usa sólo dos calificativos: “Lickspittle! Bureaucrat!”. No iba tan desencaminada la señora vallisoletana.
Un bocadillo de jamón y diez duros
La relación de Doctor Zhivago con España no termina ahí. Fue rodada en su mayoría en el país de adopción de Geraldine Chaplin, Tonya en la película, con su traje rosa saludando desde el ferrocarril que llega a la estación madrileña de Delicias (en pleno mes de julio). En el barrio de Canillas se levantó de la nada y en cuatro meses un convincente Moscú falso, y muchos de los exteriores de la película son de la provincia de Soria (pese a la imprevista falta de nieve aquel invierno).
Geraldine Chaplin, Tonya en la película, con su traje rosa saludando desde el ferrocarril que llega a la estación madrileña de Delicias
La película llegó a las pantallas españolas en octubre de 1966, diez meses después que en Estados Unidos, donde se estrenó a tiempo para la Navidad de 1965 tras un proceso de montaje frenético de sólo ocho semanas. “Por aquí la crítica cinematográfica no fue muy entusiasta”, adelantaba el profesor universitario Jean Tena desde Montpellier, a Delibes, en la tercera de las cartas depositadas en la Fundación. Desde Estados Unidos Pauline Kael titulará su crítica Majestuoso, respetable y muerto. El crítico de ABC, José Luis Martínez Redondo, no fue menos: “Del contenido no se desprende jamás la sutil melancolía, la recia humanidad del original”.
La redención de Doctor Zhivago será taquilla mediante (segunda película más vista en Estados Unidos y primera en España al año siguiente) y pasado el tiempo, incluidos sus cinco Oscar.
"Por aquí la crítica cinematográfica no fue muy entusiasta", adelantaba el profesor universitario Jean Tena desde Montpellier, a Delibes
Para cuando ocurrió todo esto, Miguel Delibes había ganado el Premio de la Crítica con Las ratas y acababa de escribir Cinco horas con Mario. Su relación con el cine aún iba a continuar, incluso después de Los santos inocentes. Jean Tena le dice mucho antes, en aquella carta de 1966: “Me parece que las relaciones con hombres de cine y de televisión tendrán que ser interesantes y positivas, sobre todo para un novelista curioso -como lo eres tú-. ¡A ver si escribes un día la novela que esperamos sobre el mundo de la televisión!”.
Nunca ocurrió. La relación del autor con la televisión iba a seguir consistiendo, sobre todo, en ver el Tour de Francia los veranos (a partir de 1985). Con la gran pantalla sí tuvo su pequeña historia de amor. Escribe su nieto, Germán Delibes, en su libro reciente El abuelo Delibes:
"Fue figurante de Orson Welles en la película Mr Arkadin [1955] y llevó a cabo la adaptación al español de los diálogos de la película Doctor Zhivago [1965] de David Lean. Asimismo, en su etapa como redactor de El Norte de Castilla, se encargaba de realizar las críticas y solía acudir semanalmente a las diferentes proyecciones. Una pasión que continuó hasta sus últimos años, donde el dueño de uno de los cines de Valladolid cerraba la sala en exclusiva para que nuestro abuelo pudiese seguir disfrutando del cine sin molestar ni ser molestado. Las dos últimas proyecciones a las que asistió de esta manera fueron ‘Brokeback Mountain’ de Ang Lee y ‘Capote’, de Bennet Miller. Ambas películas fueron del agrado de Delibes".
Miguel Delibes en una foto de archivo de 1999. (Europa Press)
No pudo tener la inabarcable Rusia de Pasternak mejor intérprete que él, el gran autor español del campo. Y no puede estar más cerca del edificio de su Fundación (apenas dos calles) el magnífico museo de escultura de Valladolid (Museo Nacional de Escultura). Allí, precisamente, fue donde Delibes hizo de extra en Mr Arkadin, en la gran escena nocturna de la mascarada. No dejó de observar:
"Aquella noche memorable se evidenciaron dos cosas: que un bocadillo de jamón y diez duros eran insuficientes para meter en disciplina a un extra español y que Orson Welles, el genio, cuyas películas parecían fluir de un modo natural y hasta espontáneo, era un director puntilloso, exigente, muy alejado de cualquier improvisación".
Finalmente la escena no sería incluida en la primera versión estrenada de la película, por culpa de la censura y para cabreo de los vallisoletanos. Ante ellos, en 1993, reconoció Delibes: “Nunca pensé que sería hombre de cine”.
Jura y perjura Alfredo Landa que sucedió así. Que Mario Camus le dijo: “Oye, que ha llegado Miguel Delibes y que está comiendo en ese restaurante. A ver si le puedes tú atender, que yo ando liadísimo”.