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¿Cómo ha llegado este español a ser el Santiago Segura de Rumanía?
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TRES PREMIOS POR SUS TAQUILLAZOS

¿Cómo ha llegado este español a ser el Santiago Segura de Rumanía?

El director de las series españolas de los 90, Jesús del Cerro, estrenó, el 5 de diciembre en Rumanía, la comedia familiar 'Navidad con Ramón'. Recibe a El Confidencial en Bucarest, donde dice que vive "una segunda juventud"

Foto:  Rodaje de la película 'Craciun cu Ramon' ('Navidad con Ramón') de Jesús del Cerro. (Sabina Costinel)
Rodaje de la película 'Craciun cu Ramon' ('Navidad con Ramón') de Jesús del Cerro. (Sabina Costinel)
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A unos días del confinamiento mundial, en marzo de 2020, cuando ya se conocía que el virus respiratorio covid-19 circulaba por Europa y se empezaba a hablar del cierre de establecimientos, salvo los esenciales, se produjo un fenómeno inesperado en Rumanía: la gente seguía yendo al cine. El motivo era que acababa de estrenarse una gamberrada de comedia comercial, titulada Miami Bici (un juego de palabras, en rumano, que se lee como "playa" en inglés), que narra las peripecias de dos rumanos que se van a trabajar a Miami y acaban involucrados en un lío de drogas, al puro estilo Torrente.

La película, que se estrenó el 21 de febrero de 2020, y apenas estuvo tres semanas en salas hasta el cierre de cines del país el 12 de marzo, la vieron 552.238 rumanos, convirtiéndose en la película rumana más vista en 26 años en el primer fin de semana desde su estreno y salvando la taquilla rumana "del desastre total", titulaba Cine Europa. Su artífice es un director y productor de películas español afincado en Rumanía, Jesús del Cerro (Madrid, 1969), quien en los 90 dirigiera en España algunas de las series que marcaron a una generación, como Médico de Familia o Compañeros, y que se ha convertido en una especie de Santiago Segura de los Balcanes, aunque sea sin querer. En Rumanía ha ganado tres premios Gopo -el equivalente al Oscar de Rumanía- a la película más taquillera, por Nasa, Miami Bici y Miami Bici 2.

placeholder El dacia de la persecución de la película 'Miami Bici 2' durante el rodaje. (Alin Velici)
El dacia de la persecución de la película 'Miami Bici 2' durante el rodaje. (Alin Velici)

"Arrasamos, estuvimos tres semanas y media en cines, porque luego se cerraron, y nos pusimos el número 1 de la historia de Rumanía; estaban los cines llenos, todos los días, a todas horas", detalla Jesús del Cerro a El Confidencial, que llega a la entrevista con camisa de dibujos de piñas, pese a los 7 grados, de un viernes gris de diciembre, en Bucarest. "Es más, la última semana, en la que ya se avisó a la gente que no se reunieran y demás, si ves la línea del gráfico de los cines en Europa, nos decían: "¿qué está pasando en Rumanía?", continúa. "Fue una locura, si no hubiera estado en medio del covid, ¿a cuánto hubiéramos llegado? Nunca lo sabremos".

Después, Netflix les hizo una oferta para ponerla en televisión antes de lo habitual, "lo debatimos, a mí me dio mucha pena porque no sabíamos si los cines iban a abrir en un mes y podíamos volver, pero la gente estaba en casa y podía verla, era como abrir la ventana y traer aire fresco y toda Rumanía vio Miami Bici encerrada". Cuenta que todo había empezado como "una locura absoluta", con un amigo y socio que le dijo: "Tengo una historia y me enseñó un folio; tengo un amigo, que tiene una casa, un barco y un restaurante y Miami, ¿hacemos una película? y la hicimos".

"Dije: ¿qué podemos hacer para que los rumanos flipen? Y grabamos una carrera en el río de 'Terminator' con un Dacia"

La secuela, Miami Bici 2, la rodaron en Los Ángeles. "Dije: ¿qué podemos hacer para que los rumanos flipen? Y grabamos una carrera de coches en el río seco de la película Terminator entre un Dacia y un coche americano", relata divertido Jesús del Cerro. "Y, así lo hicimos, el Dacia empieza a romperse, empieza a echar humo, y los de detrás no ven nada, y se escapan", sonríe; "como director, todas esas experiencias son muy chulas". En la película aparece el actor estadounidense Danny Trejo, "encantado de la vida", dice. "Tengo en mi casa un machete firmado por él".

placeholder El actor estadounidense Danny Trejo (derecha) y Jesús del Cerro (centro), durante un rodaje. (Alin Velici)
El actor estadounidense Danny Trejo (derecha) y Jesús del Cerro (centro), durante un rodaje. (Alin Velici)

¿Qué hace un chico como él en un sitio como este?

Admirado y criticado a partes iguales en los círculos culturales de Rumanía, Jesús del Cerro acaba de estrenar, el 5 de diciembre, Craciun cu Ramon (Navidad con Ramón), una comedia familiar navideña, filmada en Oradea, cerca de la frontera con Hungría, que se recrea en los paisajes y edificios art nouveau de esta ciudad rumana.

Estará de gira con la película por 21 ciudades y recibe a El Confidencial en Bucarest, tras llegar de Baia Mare, en el distrito de Maramureș, a ocho horas en coche de la capital de Rumanía, y antes de continuar viaje a Craiova y Brașov. ¿Qué hace un chico como él en un sitio como este?, preguntamos.

"No era nada ni pensado ni planeado", afirma, sonriendo Jesús del Cerro, que cuenta que le gusta mucho viajar y, la primera vez que vino a Rumanía y Bulgaria, fue de mochilero con un amigo, en 2002. Después, en 2006, Rumanía compró la serie Un paso adelante que dirigía, para hacer su propia versión y en Globomedia le pidieron que fuera a Bucarest dos semanas, "a echar una mano para montarla". Dice que se trajo a Luis Santamaría, que ahora es director general de Boomerang TV, para ayudar a dirgir. "Llegué a una reunión en la que había 20 personas en una sala, con un cuaderno, tomando notas". Y después, el productor, le dijo: "Jesús, ¿tú quieres quedarte? Y yo, que no tengo ningún problema en rehacer, dije que sí, y montamos la primera temporada".

placeholder Jesús del Cerro durante el rodaje de 'Miami Bici'. (Alin Velici)
Jesús del Cerro durante el rodaje de 'Miami Bici'. (Alin Velici)

Aquellas semanas, con idas y venidas, se convirtieron en seis meses, y surgieron nuevos proyectos. Hoy, casi 20 años después, Del Cerro ha dirigido 13 películas en Rumanía, incluida Ho Ho Ho, la primera película de Navidad de Rumanía en 2009 y Hawai, ambientada en la Rumanía comunista de los 80, en la que un taxista rumano descubre que ha heredado tres millones de dólares de un tío en Hawai, pero no puede aceptarlos para que el Estado comunista no les confisque el dinero, así que decide intentar salir del país.

"Al principio, la gente se reía de nosotros, nos decían: pero ¿esto quién lo hace?, ¿Miliquito?"

Del Cerro venía de hacer, en España, algunas de las series con las que creció toda una generación. Había estudiado Comunicación Audiovisual en la Complutense y, como estudiante, ayudaba en la cafetería que tenían sus padres en la calle Fuencarral de Madrid. Después, se juntó con "un grupo de gente que queríamos hacer cosas, entre los que se encontraba Emilio Aragón, y las hicimos y nos fuimos equivocando". "Yo me encontré en la primera dirección, con 25 años, pero había gente con mucha experiencia y fuimos aprendiendo", afirma. "Era un equipo muy chulo, porque todo el mundo era muy nuevo, sin prejuicios", continúa. Dice que del germen de aquellas series en las que trabajó como Médico de familia, Compañeros, se ha llegado a hacer La casa de papel. "Y fue posible porque en 1994 un grupo de gente empezó a hacer cosas y 30 años después las series españolas tienen mucha calidad". Pero al principio, "la gente se reía un poco de nosotros, nos decían: pero ¿esto quién lo hace?, ¿Miliquito?", en referencia al humorista Emilio Aragón, apodado así por su padre, el payaso Miliki.

"Ver a dos señores de 70 años que se iban a separar, eso, en esa España, era novedoso"

"La gente dice que eran muy ñoños, pero hay que pensar en que han pasado 30 años, y en ese momento, hacíamos historias que por primera vez se veían en la tele española, teníamos un actor con síndrome de Down", recuerda en referencia al actor Alberto Domínguez, que interpretaba a Ernesto; "hablamos de la regla; los padres de Lidia Bosch se separaban, y ver a dos señores de 70 años que se iban a separar, eso, en esa España, era novedoso totalmente".

Hoy confiesa que, de repente, vive "una segunda juventud en lo profesional en Rumanía", donde "puedo hacer una película con dos amigos y puedo hacerla con libertad total, elijo a quiénes están en el cásting", afirma. "Tengo menos medios, menos dinero, pero más libertad". Así que, "ahora tengo dos países, en los que soy local, hago una película en Rumanía, y la gente dice: es de Jesús del Cerro. Y voy a España y sigo siendo local, puedo hacer películas, así que tengo la suerte de tener dos audiencias y mercados diferentes".

Tras la cinta navideña, Del Cerro está trabajando en otra película para niños en Rumanía, basada en un musical, sobre una niña que no sabe leer y descubre a un bibliotecario mágico que tiene una antagonista, Scrollina, "que hace scrolling en Internet". En España, prepara una policiaca tipo wéstern en Tarifa: "Le dije a un amigo, hagamos una película que nos guste a los dos, tenemos edad para intentarlo".

placeholder Jesús del Cerro (centro) durante el rodaje de 'Miami Bici'. (Alin Velici)
Jesús del Cerro (centro) durante el rodaje de 'Miami Bici'. (Alin Velici)

Hoy, en la meca balcánica del cine de culto, con directores rumanos aclamados en los festivales más prestigiosos como Cannes, Locarno o Berlinale, las películas de Del Cerro provocan rechazo en una parte del sector cultural de Rumanía.

--¿No te da vértigo que tus películas puedan ser criticadas o que te digan que no es cultura? –preguntamos.

"Uy, me lo dicen todo el tiempo", dispara. Argumenta que aprendió a hacer cine y televisión en Médico de familia con Emilio Aragón, Luisa Martín y Pedro Peña. "Emilio para mí es un referente en muchas cosas, de él aprendí que esto se trata de contar historias para la gente", destaca, y critica que hay una tendencia en el mundo del cine rumano "que se estudia en la universidad, y que es la de hacer películas para los festivales".

"¿El estilo? Prefiero mirarme en espejos como Spielberg, que igual te hace 'Indiana Jones' que 'La lista de Schindler"

"Cuando llegué, había gente que me decía: este director ha hecho esta película para Cannes o esta la ha hecho para el Karlovy Vary o yo la hago cámara en mano porque es el estilo de Sundance", cuestiona. En su opinión, eso ocurre, "porque si te seleccionan en un festival, tienes más puntos para que el ministerio te financie". "No me parece ni bien ni mal, mi negocio es hacer películas para que la gente las vea y les guste". "Me gusta contar historias, ¿el estilo? Prefiero mirarme en espejos como Spielberg, que igual te hace Indiana Jones que La lista de Schindler".

La receta de la película navideña

"Yo he hecho una película navideña para la familia, y, tiene los elementos para que la gente llegue, se emocione y, entonces, te dicen: 'claro, la receta'; nadie critica a un restaurante de estrella Michelin que tenga recetas, si el pescado que cocinan está bueno".

"El cine es cultura e industria", espeta, porque "para hacer una película, hace falta mucha gente trabajando". Cree que la cultura es importante "y tiene que haber cine pensado en minorías, por supuesto, pero, en Rumanía hay pocos cines para niños y yo me pregunto: ¿los niños en Rumanía no tienen derecho a ver una película rodada en su idioma, en la que se vean sus edificios y se coma su comida?".

placeholder Equipo de rodaje de la película 'Craciun cu Ramon'. (Sabina Costinel)
Equipo de rodaje de la película 'Craciun cu Ramon'. (Sabina Costinel)

"Al final, tu película puede ser para un millón de personas o para las doce que componen el jurado de Cannes, pero al final es un espectador", ironiza. "Al final tienes que hacer tu película para alguien". Cuenta que una vez leyó que cada película de un director es como un caracol: "Tienes una serie de caracoles y una carrera –uno es una comedia, otro una policiaca— y van avanzando, muy despacio, y según van avanzando, crees que uno va a ganar, pero de repente, se para; así que, si eres como yo, un director freelance, tienes que tener tres o cuatro películas y escribir guiones, sabiendo que alguna no se va a hacer nunca". "Decía Guillermo del Toro, que una película es algo tan extraordinario que lo normal es que no ocurra, así que hace falta un poco de humildad, y si ocurre, es algo tan extraordinario, que debes alegrarte".

Se despide en la Plaza de la Revolución de Bucarest, frente al edificio en el que Ceaușescu dio su último discurso, en 1989, antes de huir en helicóptero y ser ejecutado, paradójicamente, en Navidad. Pese a la convulsa historia reciente y actual, algo que le admira de los rumanos es que cuando llega la fecha nacional, están unidos: "Todos se felicitan y dicen 'Feliz día de Rumanía', eso en España sería impensable". Del Cerro pasará la Nochebuena en Alcabón, un municipio de Toledo, del que procede su familia paterna y al que iba los fines de semana de niño. "Me gusta volver, allí da igual quién es doctor o abogado, el pueblo te iguala".

A unos días del confinamiento mundial, en marzo de 2020, cuando ya se conocía que el virus respiratorio covid-19 circulaba por Europa y se empezaba a hablar del cierre de establecimientos, salvo los esenciales, se produjo un fenómeno inesperado en Rumanía: la gente seguía yendo al cine. El motivo era que acababa de estrenarse una gamberrada de comedia comercial, titulada Miami Bici (un juego de palabras, en rumano, que se lee como "playa" en inglés), que narra las peripecias de dos rumanos que se van a trabajar a Miami y acaban involucrados en un lío de drogas, al puro estilo Torrente.

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