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Así es el joven cool de 2026: sin redes, hace música sin autotune y lee a Hermann Hesse
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contra el veneno del algoritmo

Así es el joven cool de 2026: sin redes, hace música sin autotune y lee a Hermann Hesse

Teo Planell publica 'Demian', un disco basado en el libro del alemán que ya ha sido aplaudido por la crítica. Compone con Amaia, Jimena Amarillo y revela muchas cosas de los jóvenes del futuro (que ya están aquí)

Foto: El músico y actor Teo Planell. (Carla Pérez Vas)
El músico y actor Teo Planell. (Carla Pérez Vas)
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El autotune está muriendo. Ya no lo usa ni Rosalía. Las redes sociales cada vez tienen más negacionistas. De X hubo una estampida, y aunque TikTok está en un gran estado de forma (sobre todo entre jóvenes y adolescentes) crecen las voces que rechazan vivir a expensas del algoritmo. Y qué decir del regreso a la espiritualidad, que ha sido uno de los grandes temas de este 2025 y que tiene visos que seguirá dando guerra en 2026. Todos estos cambios los resume en sí mismo el músico madrileño Teo Planell (22 años) que ya está dando qué hablar con su primer disco, Demian. Él y el álbum son una radiografía perfecta de lo que se viene.

Charlar con Planell ya provoca que alcemos las cejas. Por el discurso, por el lenguaje que utiliza, por los referentes que toca. Demian está, efectivamente, basado en el libro homónimo que Hermann Hesse publicó en 1919 tras la I Guerra Mundial y tras pasar una fuerte crisis existencial. Es un libro que habla de tormentos y búsquedas y que dio comienzo a la gran tríada conformada por Siddharta (1922) y El lobo estepario (1927). Hesse sería uno de los grandes autores de los jóvenes en los setenta, cuando hubo otra gran búsqueda espiritual: luego llegarían los ochenta del yonkismo del dinero y Hesse empezaría a caer en el olvido. Hasta hoy, que parece que forma parte de todo este revuelo de espiritualidad. Planell lo leyó por primera vez con 13 años, después con 18, y no lo pudo olvidar.

"En tiempos hostiles y peligrosos, como son los que atravesamos, es totalmente humano y lógico recurrir a una búsqueda introspectiva espiritual"

“Es un libro que tiene un acercamiento a una espiritualidad muy fácil de entender. Y sí, entronca con el Lux de Rosalía, pero no por el lado reaccionario, como se ha dicho. Creo que en tiempos hostiles y peligrosos, como son los que atravesamos, y en horizontes amenazantes como son los que tenemos delante, es totalmente humano y lógico recurrir a una búsqueda introspectiva espiritual que Hesse, además, no utiliza a través de figuras de la Iglesia. Lo que él hace es demostrar que hay espiritualidad en cosas pequeñas. Además, habla de un Dios que contiene lo bueno y lo malo, y eso es lo bonito”, comenta Planell sobre su entusiasmo por este libro. Pero no acaba ahí su argumento: “Crecer es darte cuenta de que todo lo que tenemos alrededor es como un cúmulo de causalidades, y de que todo está como en una especie de constante armonía, y de eso habla Hesse. Crecer da mucho miedo, pero si de repente alguien te lo enseña con tanto amor, cariño y paciencia como Hesse, es muy normal que alguien de mi generación pueda sentirse totalmente abrazado por este libro”. Poco más que añadir cuando te lo dice alguien de 22 años.

Algoritmo venenoso

Su generación ha tenido que vérselas con crecer con Internet y todo el entorno digital. Y aunque ni mucho menos es la única, también ha tenido (y tiene) que lidiar con el enganche del algoritmo. Con la búsqueda del like. Con la rueda de los vídeos de 10 segundos. De alguna manera, esto también está ligado a la crisis existencial y el abrazo a Hesse, entiende Planell. Él mismo se apartó de las redes sociales, porque “me han hecho mucho daño”. La composición de Demian “fue una respuesta a darme cuenta de que tenía el cerebro bastante dañado por el algoritmo”.

placeholder Teo Planell. (Carla Pérez Vas)
Teo Planell. (Carla Pérez Vas)

A él le afectó buscarse en las redes cada día, subir vídeos, buscar ese chute de dopamina (que buscamos todos en ellas). “Y no estamos preparados para un superdopamínico que es pura química. Es objetivamente venenoso para el cerebro, y esto ya no es una sospecha, sino que hay pruebas que demuestran el daño que nos hace al cerebro. Lo curioso es que siempre que han aparecido este tipo de cosas han sido prohibidas. Ahora parece que es una gran herramienta del sistema para tenernos sometidos, ¿no?”, señala para manifestar que se está dando un combo perfecto entre el algoritmo y la inteligencia artificial para “convertirse en nuestro dolor y nuestro analgésico. Después del trabajo, en vez de leer un libro, de charlar, nos enganchamos a los vídeos de TikTok para ablandarnos el cerebro. Así que sí, creo que esto es muy peligroso para mi generación”.

Instrumentos sin ayuda digital

Con este rechazo al mundo de las redes comenzó a fraguar Demian. Planell es músico desde la adolescencia, ha tocado en la calle —por ganarse un dinerillo— y quiso que en su primer álbum sonaran con fuerza los instrumentos. Hay algo de digital, pero muy poco. Suenan guitarras, piano, cello. En otras ocasiones aparecen los violines, bajos. Rosalía, que tiene otro ojo clínico tremendo, también olió esta tendencia.

“Es un disco que de alguna forma intenta abrazar la instrumentación real y una metodología de trabajo más parecida a la que se basa en instrumentos reales. La música se escribe diferente cuando la escribes con instrumentos, con herramientas reales de madera, a cuando la haces con un ordenador. Cuando lo he intentado con un ordenador, de alguna forma queriendo pertenecer un poco más a la escena musical en la que yo podría pertenecer más por generación, no me ha salido bien”, explica, manifestando a su vez cierto miedo a no tocar la tecla de lo comercial. Sin embargo, quizá no tenga de qué preocuparse: según la prensa musical especializada, suena muy bien y es uno de los discos a tener en cuenta en este 2025.

placeholder Cosas de Teo Planell. (Carla Pérez Vas)
Cosas de Teo Planell. (Carla Pérez Vas)

Además, Planell no es el único joven que está trabajando una música hecha a partir de instrumentos. Ahí están, por poner solo un par de ejemplos, Amaia, que toca el piano —y con la que ha colaborado en su último disco— o Jimena Amarillo, que toca el violín, y a quienes no les va nada mal. De hecho, el músico cree que este nuevo movimiento musical se va a hacer fuerte en los próximos meses. “No tengo ninguna duda, porque no es que yo sea un iluminado, sino que hay mucha gente haciendo lo mismo que yo. Hay mucha gente joven que sabemos hacer música que se creía olvidada y que suene más joven y más del presente que nunca”, sostiene.

"Hay mucha gente joven que sabemos hacer música que se creía olvidada y que suene más joven y más del presente que nunca"

Precisamente, su próximo disco, en el que ya está trabajando, se va a llamar Joven ahora y en él pretende hablar de “ser joven y reivindicar la música bien hecha, la comunidad, el amor, la atención frente al algoritmo. Es un disco que va sobre todas estas cosas y de hacer la música entre todos y con instrumentos. Es para demostrar que realmente no estamos solos. Es un disco de comunidad”. La reivindicación también tiene que ver con la estética: el músico viste zapatos, chaquetas, camisas. Nada de camisetas ni de zapatillas. Una lo piensa cuando ve una fotografía suya: es la atención, el gusto.

Por otro lado, a Planell, todo este mundo de artistas con el que se codea desde hace tiempo (ha sido apadrinado por el cineasta Jonás Trueba) no le es ajeno. Hizo también algún pinito en el cine (como en la película Zipi y Zape, de 2016). Conocía el medio: su padre es el director y guionista David Planell (Hospital Central, El Comisario) y su madre es la actriz Natalia Mateo (Siete mesas de billar francés, El patio de mi cárcel). Pero el propio Planell se apresura a señalar que en su casa lo que ha habido que hacer siempre es trabajar. “Soy hijo del tipo de artista al que le cuesta vivir de ser artista. Hay veces que se tiene la idea de que los artistas vivimos del mundo de las subvenciones. Y me hace mucha gracia pensarlo cuando yo justo la herencia que he tenido y el aprendizaje que he tenido de mis padres ha sido sobre lo difícil del oficio. Lo que siempre he aprendido ha sido la seriedad con la que hay que abordar un trabajo tan precario como el de artista”, zanja.

El autotune está muriendo. Ya no lo usa ni Rosalía. Las redes sociales cada vez tienen más negacionistas. De X hubo una estampida, y aunque TikTok está en un gran estado de forma (sobre todo entre jóvenes y adolescentes) crecen las voces que rechazan vivir a expensas del algoritmo. Y qué decir del regreso a la espiritualidad, que ha sido uno de los grandes temas de este 2025 y que tiene visos que seguirá dando guerra en 2026. Todos estos cambios los resume en sí mismo el músico madrileño Teo Planell (22 años) que ya está dando qué hablar con su primer disco, Demian. Él y el álbum son una radiografía perfecta de lo que se viene.

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