Muere Robe Iniesta, el líder de Extremoduro, a los 63 años
"Hoy día 10 de diciembre de 2025, nos toca escribir la nota de prensa más triste de nuestra vida", dicen desde su oficina El Dromedario, donde confirman que su fallecimiento se ha debido a un tromboembolismo pulmonar
Estamos viviendo una mala broma. Y no tiene gracia. El año está acabando y para lo que le queda en el convento, se lleva a Jorge Martínez (de Ilegales) y a Roberto Iniesta (Robe) de momento. El líder de Extremoduro ha fallecido a los 63 años debido a un tromboembolismo pulmonar, motivo por el que ya tuvo que cancelar su gira en 2024. “Hoy día 10 de diciembre de 2025, nos toca escribir la nota de prensa más triste de nuestra vida”, dicen desde su oficina El Dromedario.
A esas horas de la noche, pasadas las tres menos diez, llegaba la noticia, increíble por inverosímil pero con visos de veracidad. Los usuarios de X (antes Twitter) preguntaban por la fuente. No hacía falta buscar mucho. En su perfil oficial de Facebook (Robe no tiene cuenta en X) se terminaba por confirmar que, en efecto, el que fuera vocalista de Extremoduro había muerto: “Hoy despedimos al último gran filósofo, al último gran humanista y literato contemporáneo de lengua hispana, y al cantante cuyas melodías han conseguido estremecer a generaciones y generaciones”, publicaban replicando la nota de prensa.
En el post de Facebook, además del mencionado comunicado, se enlazaba a un vídeo en directo de la canción El hombre pájaro, perteneciente al último disco en solitario de Robe, Se nos lleva el aire. Un usuario comentaba que “nunca se está preparado para recibir una noticia de estas, hoy no es la excepción”. Se masca. Lo que antes era un runrún es ahora un hecho consumado: Robe ha alzado el vuelo esta madrugada.
Se hace extraño imaginar el rock, la poesía, la música de este país sin Robe, sin esa voz que parecía surgir del centro mismo de un temblor. Es duro escribirlo; aún más aceptarlo. Pero a Robe hay que despedirle con la misma honestidad con la que él vivió: sin adornos, sin patria, sin permiso.
Nunca tuvo patria, no en el sentido que algunos se empeñan en darle. Una vez le pregunté si un músico es de donde nace o de donde compone, y él me respondió que eso daba igual: “Lo de las patrias y todas esas cosas siempre me la ha resbalado un poco. Me siento ciudadano del mundo. Me puedo sentir más identificado con un músico iraquí que con mi puto vecino”. También decía que las cosas no había por qué entenderlas, no todo hay que entenderlo, sobre todo el arte. Y tenía razón. En un mundo que se empeña en explicarlo todo, Robe defendía que los sentimientos no necesitan permiso; él se fiaba de lo que vibraba primero en el pecho y después en el corazón. “Los pelos del brazo no entienden de sentimientos”.
A Robe, como cuentan, el público le dio la vida y él se la dio a ellos. Era un combatiente extraño, sin épica urbana ni gesto heroico, pero que podía dar la talla y darlo todo, aunque –como cantaba en Guerrero– daba todo por perdido en cada batalla. “Gracias Robe, gracias maestro”, terminaban por firmar en el comunicado oficial. “Seguiremos siempre por el camino que nos has enseñado. ¡Al camino recto por el más torcido!”.
Pues eso: esto es una mala broma, esto no está pasando. Dirán que Robe ha desertado, que no tenía valor, quizá sea cierto lo que cantaba en Destrozares, que se quedó esperando a que viniera a verle a cualquier hora la muerte, y que le dijera: “Es hora, y vengo a verte”.
No queda demasiado para el amanecer. Esta noche no se ha dormido bien. Y así, enredado entre sus desvaríos, Robe se ha abrazado tan fuerte al vacío que ha acabado por desaparecer.
Vuela alto, hombre pájaro.
Estamos viviendo una mala broma. Y no tiene gracia. El año está acabando y para lo que le queda en el convento, se lleva a Jorge Martínez (de Ilegales) y a Roberto Iniesta (Robe) de momento. El líder de Extremoduro ha fallecido a los 63 años debido a un tromboembolismo pulmonar, motivo por el que ya tuvo que cancelar su gira en 2024. “Hoy día 10 de diciembre de 2025, nos toca escribir la nota de prensa más triste de nuestra vida”, dicen desde su oficina El Dromedario.