Encubrimos nuestro acoso sexual para que tú, mujer, puedas denunciar el tuyo
Encubrimos a un marranete, lo sacamos de un sitio y lo metemos en otro, y tratamos de dar plena autonomía a su manguerita del amor
José Luis Ábalos con Paco Salazar. (PSOE/Inma Mesa)
Por
Juan Soto Ivars
EC EXCLUSIVO
En el PSOE somos feministas porque somos socialistas. Por eso trabajamos codo con codo con Sumar para que en tu trabajo, mujer, haya tolerancia cero con el acoso sexual. Miramos siempre a la mujer e investigamos todas las formas posibles de acoso, a fin de garantizar tu seguridad.
Estos días hay cierto revuelo al revelarse que una vez más hemos encubierto y protegido a un hombre fuerte en el partido al que distintas mujeres de la organización acusaban de ser un guarrazo repun-nante. Es comprensible que la gente llana, de entrada, reaccione acusándonos de hipocresía o nos señale por dejar solas a las mujeres de nuestro partido. Pero esta no es la forma correcta de interpretarlo.
Encubrimos a un marranete, lo sacamos de un sitio y lo metemos en otro, y tratamos de dar plena autonomía a su manguerita del amor, cargando esta cruz sobre los hombros de las mujeres de nuestro partido, no por nuestro respeto a la presunción de inocencia, sino con el fin de espiar las distintas tácticas del acosador. Ni ellas ni Salazar saben la verdad: somos plenamente conscientes de lo que pasa y, de hecho, es nuestra herramienta de investigación.
En el PSOE contratamos puteros, rijosos y pulpos y les damos cargos altos e intermedios. Con esto, creamos las condiciones propicias para investigar el acoso sexual y el abuso de poder muy de cerca, con el método científico. Sometemos sus manoseos a una rigurosa vigilancia y archivamos las quejas de las militantes, para que ellos sigan proporcionando material para nuestro catálogo de inmundicias.
Ni ellas ni Salazar saben la verdad: somos plenamente conscientes de lo que pasa y, de hecho, es nuestra herramienta de investigación
De esta forma, en pocos años, hemos logrado analizar casi todas las formas posibles de acoso y hemos compuesto un corpus de conocimiento en el que aparecen todas las palabras y expresiones machistas, todos los chistes de bragas sucias, todas las insinuaciones y ángulos para mirar distraídamente un escote o entreteto. Elaboramos prodigiosos gráficos de abscisas que expresan cualquier interacción abusiva imaginable entre jefes y empleadas.
Tenemos abiertos muchos laboratorios en la mayor parte de nuestros territorios. Somos, de hecho, una factoría de producción y refinado de piropo y sugerencia braguetosa, siempre para uso científico. ¿De qué otra manera íbamos a ser capaces de producir la legislación antiacoso más severa y feminista de Europa? ¿Acaso no hay probetas con virus mortales y bacilos vomitivos en los necesarios laboratorios de la industria farmacéutica? ¿De qué otra forma, sino encubriéndolo, debiéramos actuar?
Es por eso que debemos defender una vez más el valor y la dignidad política de hombres claves como ciertos secretarios de organización puteros o paladines áulicos de Sánchez dados a rozar culitos al descuido con el dorso de la mano. Sus silbidos de admiración ante la secretaria que pasa, sus fiestas con mujeres en situación de explotación, condenables en cualquier otra circunstancia, sirven a la misión sagrada de Ferrazde no dejar sin análisis el más mínimo ademán lascivo.
Olemos a choto para que no tengas que oler tú.
¿De qué otra manera íbamos a ser capaces de producir la legislación antiacoso más severa y feminista de Europa?
Por eso, pedimos hoy una vez más a la sociedad que no nos juzgue como deben ser juzgadas las empresas, pequeñas y grandes, que no salten como un resorte ante el más mínimo rumor, fundado o malicioso, de conductas sexuales inapropiadas. Nosotros ponemos el cuerpo (de nuestras militantes) para que fuera de nuestras sedes no haya una sola mujer que tenga que poner el suyo.
Un homenaje también a nuestras mujeres del partido, que todo lo aguantan y todo lo callan, y a las que cuando una compañera denuncia algo sin ser consciente del experimento, se encargan de enterrar el testimonio en el fondo de la papelera. El valor de estas mujeres, capaces de poner en segundo plano la sororidad con una dosis de sacrificio personal, resplandece cual grito de libertad y autonomía e irradia a toda la sociedad.
Nuestro lema interno: experimentamos, sufrimos, manoseamos y legislamos para que no pase nunca en tu oficina, oh, mujer, lo que pasa en nuestra sede.
En el PSOE somos feministas porque somos socialistas. Por eso trabajamos codo con codo con Sumar para que en tu trabajo, mujer, haya tolerancia cero con el acoso sexual. Miramos siempre a la mujer e investigamos todas las formas posibles de acoso, a fin de garantizar tu seguridad.