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El rompecabezas más endiablado del mundo está en Pompeya (y este robot podría resolverlo)
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El rompecabezas más endiablado del mundo está en Pompeya (y este robot podría resolverlo)

Un robot podría ayudar a recomponer muchos de los frescos de Pompeya, reducidos a miles de añicos tras la erupción del Vesubio y los bombardeos de la II Guerra Mundial

Foto: Detalle de una de las manos del robot que está ayudando a recomponer los frescos de Pompeya que quedaron reducidos a añicos.  (RePAIR Project 2025)
Detalle de una de las manos del robot que está ayudando a recomponer los frescos de Pompeya que quedaron reducidos a añicos. (RePAIR Project 2025)

En el año 79 d.C. la violenta erupción del Vesubio sepultó bajo capas y capas de ceniza volcánica Pompeya. Esa catástrofe puso punto final a la existencia de la ciudad romana, pero permitió que se mantuviera en excelente estado de conservación, ofreciendo una visión única sobre cómo era la vida en una ciudad romana hace 2.000 años.

Sin embargo, Pompeya sufrió otra hecatombe. En 1943, durante los combates de la Segunda Guerra Mundial, la ciudad fue bombardeada por las fuerzas aliadas. Las bombas dañaron varias zonas de excavación, incluyendo el Foro, la Casa de Triptólemo y la Casa de Rómulo y Remo, reduciendo a millares de pedazos algunos de los maravillosos frescos de Pompeya y convirtiendo esos tesoros en un gigantesco e imposible rompecabezas.

"Ningún ser humano podría reconstruir por sí solo una masa tan grande de fragmentos como los ocasionados durante el bombardeo de Pompeya en 1943", en palabras de Gabriel Zuchtriegel, director del Parque Arqueológico de Pompeya.

Pero un robot sí que podría hacerlo. Y de hecho, ya hay un robot-arqueólogo que lo está empezando a hacer: RePAIR. Se trata de una infraestructura robótica, impulsada por inteligencia artificial, que utiliza algoritmos para reconstruir los frescos hechos añicos de Pompeya. El prototipo, alumbrado dentro de un proyecto financiado por la Unión Europa, ya ha sido puesto a prueba.

placeholder Imagen del robot del proyecto RePAIR.  (RePAIR Project 2025)
Imagen del robot del proyecto RePAIR. (RePAIR Project 2025)

En concreto, se RePAIR ha sido sometido a un duro examen: se han ensayado sus capacidades con los fragmentos de los frescos que decoraban el techo de una de las salas de la conocida como la Casa dei Pittori al Lavoro (la Casa de los Pintores al Trabajo), así llamada porque, cuando fue descubierta, los arqueólogos encontraron en ella herramientas de pintura y frescos a medio terminar, lo que indica que la erupción del Vesubio pilló a los artesanos que trabajaban en ella en plena faena. Los frescos de esa domus quedaron destrozados a causa de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

RePAIR, que consta de dos brazos robóticos idénticos, conectados por un torso equipado con sensores de visión y dos manos capaces de realizar agarres delicados, superó la prueba.

"Es un rompecabezas extremadamente complejo, compuesto por cientos o miles de fragmentos, a menudo desgastados o gravemente dañados, sin saber de antemano cuál será el resultado final", destaca Marcello Pelillo, profesor de la Universidad de Ca' Foscari en Venecia y coordinador del proyecto RePAIR, en el que participan varias universidades e institutos de investigación de Europa e Italia, incluido el Instituto Italiano de Tecnología (IIT) y el Parque Arqueológico de Pompeya.

"Es un rompecabezas extremadamente complejo, compuesto por cientos o miles de fragmentos, sin saber de antemano cuál será el resultado final"

Tras digitalizar los fragmentos a los que quedaron reducidos los frescos, se crearon réplicas artificiales para que el sistema robótico pudiera manipular las piezas no auténticas durante las pruebas. “Los fragmentos, aunque pertenezcan a diferentes obras, suelen mezclarse. Para solucionar este problema, los científicos emplearon sofisticadas técnicas de inteligencia artificial y crearon una interfaz que permite a los arqueólogos comunicarse con el sistema"

"Hemos combinado las técnicas más avanzadas de inteligencia artificial y robótica con la arqueología y la preservación del patrimonio cultural", añade Pelillo. "Este es un primer paso hacia un objetivo ambicioso: eliminar una de las actividades más laboriosas y frustrantes de la investigación arqueológica, permitiéndonos así canalizar nuestra valiosa energía y experiencia hacia actividades más específicamente científicas y creativas".

"La inteligencia artificial desempeñará un papel fundamental en la arqueología del futuro", pronostica Gabriel Zuchtriegel. "Sin embargo, se necesitan habilidades y valores compartidos para utilizar la IA de forma científica y ética", advierte.

En el año 79 d.C. la violenta erupción del Vesubio sepultó bajo capas y capas de ceniza volcánica Pompeya. Esa catástrofe puso punto final a la existencia de la ciudad romana, pero permitió que se mantuviera en excelente estado de conservación, ofreciendo una visión única sobre cómo era la vida en una ciudad romana hace 2.000 años.

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