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El huevo Fabergé con 4.500 diamantes regalo del zar Nicolás II a su madre logra un precio récord
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El huevo Fabergé con 4.500 diamantes regalo del zar Nicolás II a su madre logra un precio récord

La joya, uno de los solo 43 huevos que han sobrevivido de los 50 que la firma de orfebrería creó para la familia imperial rusa, se ha subastado por 26 millones de euros en Christie's

Foto: El Huevo de Invierno, realizado por Fabergé para Nicolás II, expuesto en la sala de subastas Christie's en Londres. (Reuters/Marie-Louise Gumuchian)
El Huevo de Invierno, realizado por Fabergé para Nicolás II, expuesto en la sala de subastas Christie's en Londres. (Reuters/Marie-Louise Gumuchian)

El último zar ruso, Nicolás II, quiso hacerle un obsequio muy especial a su madre, la emperatriz viuda María Feodorovna, para celebrar el Domingo de Pascua de 1913, la fiesta más importante de la Iglesia ortodoxa rusa. Como ya era tradición, decidió regalarle un año más uno de los famosos huevos realizados por el orfebre Carl Fabergé que tanto gustaban a los miembros de la familia imperial rusa. La costumbre de regalar por Pascua huevos Fabergé arrancó en la década de 1880 con el zar Alejandro III y su sucesor, Nicolás II, la mantuvo: todos los años encargaba al reputado joyero que le hiciera dos exquisitos huevos de Pascua, para regalarle uno a su mujer y otro a su madre.

Pero el zar Nicolás II quería que el huevo de 1913 destinado a su progenitora fuera aún más especial, más opulento y espectacular que todos los demás huevos que hasta entonces había creado Fabergé. El orfebre cumplió sobradamente con el encargo. Creó un delicado huevo de 14 centímetros de altura tallado en cristal de roca recubierto completamente de diamantes, de nada menos que 4.500 diamantes de talla rosa que simulaban ser copos de nieve y que están montados en hilos de platino. Y en su interior, el huevo escondía un maravilloso secreto: un ramo de flores hecho de anémonas de cuarzo blanco, sujetas por tallos de alambre de oro, reunidas en una cesta de platino. El diseño de la pieza fue obra de Alma Theresia Pihl, una de las pocas mujeres que trabajaban como diseñadoras en la firma Fabergé.

El Huevo de Invierno, como fue bautizado, era todo un portento de riqueza, maestría técnica y exquisita artesanía orfebre. No en vano, se trataba del huevo más caro realizado hasta la fecha por Fabergé. Nicolás II pagó por él 24.600 rublos de 1913. Por aquel entonces, un trabajador promedio en Moscú ganaba unos 30 rublos al mes. Ni siquiera el salario completo de 68 años le habría llegado para pagarse ese "caprichito".

placeholder Nicolás II, el último zar.
Nicolás II, el último zar.

Fabergé, uno de los orfebres más destacados del mundo, realizó en total 69 huevos de Pascua entre los años 1885 y 1917, de los que se conservan 61. El Huevo de Invierno, unánimemente considerado como una de las creaciones más hermosas realizadas por el legendario joyero de la Rusia imperial, ha establecido este martes un nuevo récord. Se ha vendido en la sede de Londres de la casa de subastas Christie's por la friolera de 19,5 millones de libras esterlinas, unos 22 millones de euros, a los que hay que añadir la comisión de la sala (el precio final ha sido de unos 26 millones de euros). El Huevo de Invierno ha superado de ese modo, y con creces, el récord para un huevo de Fabergé establecido en 2007, cuando el Huevo Rothschild, que no fue fabricado para la familia imperial rusa, se vendió por casi 9 millones de libras a un coleccionista ruso.

Cinco años después de que el Nicolás II obsequiara a su madre con el Huevo de Invierno, en 1918, el zar y todos los demás miembros de la familia Románov (su esposa, la zarina Alejandra, y sus cinco hijos, Olga, Tatiana, Maria, Anastasia y Alekséi) fueron ejecutados por los bolcheviques. Pero les sobrevivieron varios huevos de Fabergé. De los 50 huevos que el joyero creó por encargo de los zares, se conservan 43. Y el Huevo de Invierno es uno de ellos.

placeholder Margo Oganesian, experta de Christie's, sosteniendo el Huevo de Invierno. (Reuters/Marie-Louise Gumuchian)
Margo Oganesian, experta de Christie's, sosteniendo el Huevo de Invierno. (Reuters/Marie-Louise Gumuchian)

En 1920, tras la revolución bolchevique, ese huevo tan especial fue trasladado de San Petersburgo a Moscú. Y como muchos otros huevos imperiales, fue vendido por el Gobierno soviético. Lo adquirió en 1929 un joyero londinense llamado Wartski, que lo conservó hasta 1933. Posteriormente, el Huevo de Invierno formó parte de varias colecciones británicas, pero a partir de 1975 se le perdió la pista y se le dio por extraviado. "Durante 20 años, los especialistas lo perdieron de vista. Solo en 1994 fue redescubierto y llevado a Christie's para su venta en Ginebra", según ha explicado Margo Oganesian, directora del departamento de arte ruso de la casa de subastas Christie's.

Ocho años después, en 2002, el Huevo de Invierno se vendió de nuevo al mejor postor, alcanzando un precio de 9,6 millones de dólares en Nueva York. Y 23 años después, este martes, ha establecido un nuevo y rotundo récord, al venderse por unos 22 millones de euros.

El último zar ruso, Nicolás II, quiso hacerle un obsequio muy especial a su madre, la emperatriz viuda María Feodorovna, para celebrar el Domingo de Pascua de 1913, la fiesta más importante de la Iglesia ortodoxa rusa. Como ya era tradición, decidió regalarle un año más uno de los famosos huevos realizados por el orfebre Carl Fabergé que tanto gustaban a los miembros de la familia imperial rusa. La costumbre de regalar por Pascua huevos Fabergé arrancó en la década de 1880 con el zar Alejandro III y su sucesor, Nicolás II, la mantuvo: todos los años encargaba al reputado joyero que le hiciera dos exquisitos huevos de Pascua, para regalarle uno a su mujer y otro a su madre.

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