'El invencible verano de Liliana': El Pulitzer que se convirtió en obra de teatro (sin emocionar)
Dirigida por Juan Carlos Fisher ('Prima facie') e interpretada por Cecilia Suárez ('La casa de las flores') está basada en la novela premio Pulitzer de Cristina Rivera Garza sobre el asesinato de su hermana
En 2021, la escritora mexicana Cristina Rivera Garza (61 años) publicó
Para entonces, la escritora no era ninguna desconocida. Rivera Garza es toda una autoridad literaria en México —desde que Carlos Fuentes alabó en 1999 su gran novela Nadie me verá llorar, que es realmente potente— y también en EEUU, donde ha trabajado en la Universidad de San Diego y en la de Houston. Con La muerte me da (2007) ganó el prestigioso galardón Sor Juana Inés de la Cruz. En definitiva, una voz mexicana que ya estaba en todos los pedestales de la literatura en español.
Sin embargo, El invencible verano de Liliana lo disparó todo. De un ambiente más académico, más gremial, saltó a un público muchísimo más amplio. Porque no era solo una biografía triste más, sino que Rivera Garza denunciaba con ella los feminicidios en México — ”hay diez al día”— y la impunidad en una sociedad de gran calado machista en todas las clases sociales. El revuelo fue tan grande que la biografía dio el salto al teatro. Y ayer 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, tuvo su estreno absoluto en el Centro Conde-Duque (de titularidad municipal) de Madrid dentro del Festival de Otoño.
Indignación sin emoción
Dirigida por Juan Carlos Fisher, director de teatro peruano que se está haciendo un hueco importante en Madrid gracias a obras como La extraordinaria Prima Facie (tuvo un éxito brutal hace un par de años), con dramaturgia de la mexicana Amaranta Osorio e interpretada por la también mexicana Cecilia Suárez (muy conocida por La casa de las flores), la obra propone un intensísimo monólogo en el que escuchamos a Liliana, a Cristina, a sus amigas, a amigos, a algún noviete… todos bajo el signo de la denuncia del maltrato. Es una obra muy dolorosa, cruda en ocasiones…, pero le falta algo. Tiene todo para emocionar, para rebelarse, para indignarse… y, sin embargo, no remueve. Se queda en un territorio plano. A veces pasa: las novelas no siempre calan bien en las tablas.
La puesta en escena es sencilla. Unas cajas. Las que se encontró la escritora tras la muerte de su hermana. Llenas de sus cartas, sus manuscritos. Como aquella preciosa frase que escribió poco antes de morir: "En lo más profundo del invierno aprendí al fin que había en mí un invencible verano", recogida por Albert Camus en Retorno a Tipasa, El verano. 35 años le costó a Cristina enfrentarse a estos textos, leer todo aquello, escribir sobre el asesinato, ponerse en marcha para buscar al culpable, denunciarle.
Cecilia Suárez entra este escenario y en una hora y media se va moviendo por él — se sienta en las cajas, se sube de pie, se sienta entre el público— mientras se va convirtiendo en los múltiples personajes de la novela. Se trata de trazar una fotografía de quién fue Liliana, al parecer una mujer muy libre, muy líder, divertida, culta, inteligente… que, sin embargo, a los 15 años se enamoró de un chico de su pueblo — ”huero y chaparro”— sin estudios que la maltrató verbal y físicamente desde casi los comienzos de su relación. Y no pudo salir de ella.
35 años le costó a Cristina enfrentarse a estos textos, leer todo, escribir sobre el asesinato, ponerse en marcha para buscar al culpable
Porque es en eso en lo que insiste la obra: Liliana lo intentó, quiso salirse, pero no pudo. Aunque no acaba de explicarse bien. No casa bien cómo alguien tan fuerte, tan líder se vio arrasada por alguien que (parece) no le llegaba ni a la suela de los zapatos. Nunca es fácil. Las historias de maltrato están llenas de perfiles así y el espectador no tiene por qué juzgar cómo era ella o no era, sino al violento; el problema de la obra es que no se sale de este esquema: chica fuerte, agradable, buena amiga que se engancha con un tipo que cae mal al resto y no puede salir. Y ya. En realidad, no acabamos de conocer bien a Liliana, que está trazada con los testimonios de los amigos y las cartas que ella misma escribió. Puede que la novela tenga muchísima más profundidad.
Hay pinceladas sobre cómo actúa la justicia en México con los feminicidios (muy mal); también hay frases del libro de la periodista Rachel Louise Snyder Sin marcas visibles sobre cómo funciona la violencia de género, las características del maltratador, los signos que van brotando en una relación violenta (sin necesidad de la bofetada) como el control, el aislamiento de los amigos, los celos… ; hay una defensa del aborto legal (que en México se aprobó en 2021: la misma ley que España tiene desde 2010). Liliana tuvo que abortar clandestinamente en 1988.
Si 'Prima Facie' tenía una profundidad, enjundia y dramatismo apabullante, la obra mexicana se desliza por las manos como un puñado de arena
Y hay una actuación muy descarnada de Cecilia Suárez que sí consigue meterse en la piel de las distintas personas que conocieron a Liliana, incluso de la propia Cristina. Durante algunos minutos y por las características, El invencible verano de Liliana recuerda en parte a Prima Facie, el espectacular monólogo de la australiana Suzie Miller que denunciaba la ceguera de la justicia ante la violencia de género y que aquí pudimos ver interpretado por Victoria Luengo. Pero si esta tenía una profundidad, enjundia y dramatismo apabullante, la obra mexicana, desafortunadamente, se desliza por las manos como un puñado de arena y se va. Ayer fue su estreno absoluto y estará en Madrid hasta el domingo 30. Puede que para entonces tenga más peso.
En 2021, la escritora mexicana Cristina Rivera Garza (61 años) publicó