Manuel Gómez Pereira: "Hay que hacer sátira de Franco porque hay encuestas que acojonan"
El director que fue el rey de la comedia en los 90 ha regresado con el exitazo de 'La cena', una cinta muy satírica sobre el dictador. Hemos quedado con él para charlar sobre ella y el género cómico. Y, además, se ríe bastante
Manuel Gómez Pereira posa para una entrevista con El Confidencial. (D. G.)
En los años noventa, Manuel Gómez Pereira (Madrid, 1958) era el rey de la comedia en los cines españoles. Junto a los guionistas Joaquín Oristrell y Yolanda García Serrano fue enganchando, una detrás de otra, Salsa rosa, Por qué lo llaman amor cuando quiere decir sexo, Todos los hombres sois iguales, Boca a boca, El amor perjudica seriamente la salud, Entre las piernas… Y por allí pasaron todos los actores y actrices de la época: Verónica Forqué, Antonio Resines, Jorge Sanz, Imanol Arias, Juanjo Puigcorbé, Aitana Sánchez-Gijón, Javier Bardem, María Barranco, Gabino Diego… No faltó ni uno. Las pelis, con un humor a veces oscuro, muy satírico, sexy, adulto… se veían y ganaban premios. En definitiva, los noventa más cómicos fueron suyos. Para otras cosas ya estaban Medem y otros.
Era una época en la que, como cuenta, montaron la productora Boca a Boca -para tener toda la libertad de creación posible- y se iban a las salas a ver cuánta gente iba. Al menos las primeras semanas. Así era el mundo analógico. Ahora, dice, se ha enganchado a ver en el móvil las entradas compradas. “Y te entra la paranoia y te empiezas a meter en todos los cines”... añade. Efectivamente, la paranoia del mundo digital.
Precisamente, los brutales cambios en la industria del cine hicieron que ya en los 2000 la llama se fuera apagando hasta que se extinguió completamente hace diez años. Gómez Pereira se retiró a la televisión. Sus comedias (parecía que) ya no tiraban. Se acabaron aquellos proyectos. Y el algoritmo empezó a marcar otras cosas.
Sin embargo, en este 2025 Manuel Gómez Pereira junto a Oristrell y García Serrano han vuelto por todo lo alto. Como si fueran los noventa. Han estrenado dos comedias, Un funeral de locos, de encargo y producida por Amazon, y La cena, un proyecto que venía acariciando desde hacía más de 15 años y más independiente, y las dos han triunfado en las salas. Aunque sobre todo ha sido esta última la que ha devuelto al trío de forma más fresca, más retorcida: es toda una sátira sobre Franco y el régimen franquista. Y se va a colocar como una de las películas más vistas del año.
Quedamos con Gómez Pereira en un hotel madrileño para hablar de su regreso y de este fenómeno en estos tiempos. Y se ríe todo el rato -qué bien sienta conversar- y no se corta con nada. No tiene por qué.
PREGUNTA. Este año has estrenados dos películas, 'Un funeral de locos' y 'La cena'. Y las dos han ido muy bien en taquilla, pero sobre todo esta segunda, que además es una sátira absoluta de Franco y ha tenido mucho mejores críticas. Has vuelto a lo grande después de muchos años sin estar…
RESPUESTA. Bueno, he estado. Hay que pagar facturas y he estado haciendo televisión. Pero sí, cine no. En este negocio normalmente vale lo último que haces. Y ahora es lo que decíamos del algoritmo. Los proyectos los generan las plataformas y los productores se atienen a las modas, a qué quieren las plataformas, con lo cual esa cosa nuestra que teníamos de generar un proyecto ha cambiado muchísimo. Nosotros montamos una productora, Boca a Boca, para hacer nuestros proyectos, o sea, para controlar las películas que nosotros queríamos hacer. Pero ahora esto ya no funciona así. Desde el 2000 he hecho dos películas en medio, pero que prácticamente es como si no existieran. He estado haciendo televisión casi 10 años.
P. ¿Ahora no sería posible hacer lo que hicistéis con Boca a Boca y todas esas comedias de los 90?
R. Yo creo que sí lo que pasa es que la manera de producir también ha cambiado mucho. Ahora te conviertes en un productor ejecutivo. La cosa se ha convertido en “tráeme un guion”. Y bueno, es que los proyectos hay que pensarlos, y eso es tiempo. Y hay que escribirlos, que no salen con una varita mágica. Y ahora parece que es como que surge todo así deprisa. Por lo tanto, al final te acabas convirtiendo tú en productor ejecutivo para generar tú el proyecto y controlarlo. Por eso ahora hay muchos productores ejecutivos. Curiosamente la productora de La Cena a mí me llamó para otra cosa, pero no nos pusimos de acuerdo. Pero el productor me preguntó si yo tenía otro proyecto y le dije que tenía La Cena, con la que llevaba mucho tiempo trabajando.
P. ¿Desde cuándo llevas con 'La Cena' entre manos?
R. La obra de teatro me la pasó Sancho Gracia en 2008. Él la había hecho. Era Genaro [en la película este personaje es Alberto San Juan]. Y Sancho era productor y un tío además con bastante intuición. Yo había trabajado con él para un proyecto suyo que producía él y total que me llamó y me lo pasó. Pero fue pasando el tiempo y no se pudo hacer. Y luego cada uno fue por caminos distintos, él se murió de cáncer de pulmón… Hubo un momento en el que lo retomé y hablé con Alonso de Santos [el dramaturgo], pero se volvió a parar… Y justo ha salido ahora coincidiendo con el 50 aniversario. Pero ha sido totalmente casual.
P. Timing perfecto.
R. Ya. Conocí a Cristóbal García de [la productora] La Terraza, me preguntó por ese otro proyecto que era este y nos pusimos a ello. Y han sido cuatro años para levantar el proyecto. Hubo un par de momentos críticos en medio de nuestros cuatro años. Por un lado estaba Mario [Casas] y él fue aguantando, pero también le salían otras cosas. Y a Alberto [San Juan] también. Y luego estuvo todo el tema de encontrar la financiación para poder hacerla con un mínimo de condiciones que son las que tienes en la cabeza, aunque al final nunca son las que quisieras.
Gómez Pereira: 'Han sido cuatro años para levantar el proyecto, y luego estuvo todo el tema de encontrar la financiación para poder hacerla con un mínimo de condiciones'. (D. G.)
P. ¿Rodaste en el Hotel Palace?
R. No. Solamente en el exterior. La cúpula que sale tampoco es del Palace. Al final todo es truco. Es el cine. La he rodado en Canarias, en Valencia. Por ejemplo, todo lo de la sala de baile es un antiguo edificio de Correos de Valencia que también tiene una cúpula. Lo que pasa es que yo hice el plano de la cúpula y luego en efectos visuales lo hemos trabajado para darle el color como la del Palace. Pero son manías mías porque estoy convencido que tú a la gente le preguntas cómo es la cúpula y de qué color es y ni idea. Y luego la entrada al hospital estaba en la parte de abajo y esa es la que he grabado.
P. Yendo al contenido de la cinta: hay muchísima sátira de Franco, del régimen. ¿Buscabas reírte de ello y que el espectador se riera?
R. Claro, sí, sí. Eso ya viene de la obra de teatro, del humor de Alonso de Santos, que a mí me gusta. Es relativamente sainetero, pero no en el sentido peyorativo. Y es más blanco que nosotros. Conecta mucho con los espectadores. Y en él hay humor crítico, pero en este caso pensamos que no era suficientemente crítico. La obra de teatro es más blanca que la película. A mí me apetecía hacer una sátira, darle más caña. Y siempre jugando con los elementos de la comedia y el drama. Porque tiene esa cosa que también tenía Ay, Carmela! de supervivencia, de momentos terribles. Hay un juego emocional que me interesaba mucho. Joaquín, Yolanda y yo compartimos mucho eso.
"Encima ahora parece que Franco está de moda. Hay toda una serie de encuestas que han hecho a gente joven que acojonan"
P. En 2025 ya se puede ser cañero con todo aquello.
R. Sí, sí. Y creo que es saludable también hacer una sátira sobre un dictador. Con esto no quiero decir que sea nuestra obligación, pero yo creo que sí. Ya ha pasado el tiempo, y encima ahora parece que Franco está de moda. Hay toda una serie de encuestas que han hecho a gente joven que acojonan. Son chavales y de veintitantos años que consideran que con la dictadura de Franco se vivía mucho mejor. Y entonces digo, sí, tú pregúntales a las mujeres que tenían que pedir permiso para todo hasta hace nada. Es que era muy terrible. Por tanto, merece la pena hacer humor o satirizar lo que supone un dictador, igual que Lubitsch hizo con Ser o no ser con Hitler.
P. Lubitsch además la hizo con Hitler vivo y en plena guerra, en el 41 o 42. Eso es alucinante. Ahora estamos hablando de alguien que murió hace 50 años y parece que no se puede decir nada.
R. Es que eran más atrevidos que nosotros. Y nosotros tenemos un pudor…, y yo creo que es absurdo. Ese pudor de decir, esto no se puede contar, esto no se puede decir… Pero vamos a ver, si se puede hablar del rey, si se puede hablar de las amantes del rey, todo el tiempo que salen por todos lados. Y resulta que hacer una satirización de un dictador… Hay dictadores que no dan para hacer una sátira, pero yo creo que Franco sí, como en este caso Trump, porque Trump lleva el mismo camino que Franco. Así que sí, hay que perder ese pudor a hacerlo porque creo que estamos en un momento que es peligroso. Y hay que hacer esa sátira. Y, además, si te ríes, mejor ¿no?.
"Hay que perder ese pudor a reírte del dictador porque creo que estamos en un momento que es peligroso. Y hay que hacer esa sátira"
P. Bueno, en la película te ríes, pero hay momentos que se te encoge mucho el corazón, y luego hay ese momento cuando llegan los otros camareros y ves esa polarización. Y piensas, espérate, que mucha discusión, pero estos acabaron matándose.
R. Claro, claro. Y aquí hay peña ahora cantando el Cara al Sol y con las antorchas… No se trata de ser alarmistas, pero es que se están cometiendo muchos errores y estamos aceptando unas situaciones...Yo creo que la democracia que hemos conseguido en muchos años no es que estemos a punto de perderla, pero sí tenemos que despertar un poco, no podemos quedarnos pasivos. Yo soy de una generación en la que hemos luchado. Cuando íbamos a la facultad todavía no había muerto Franco y hemos conseguido cosas. Y me niego a que después de haberlas conseguido tengamos este proceso, porque es una locura. El peligro está en repetir eso que tú decías, ¿no? Es que la guerra civil se montó en un momento determinado por una serie de historias y también se dio un golpe de estado. Se aprovechó ese momento para iniciar la guerra.
P. Hablabas de los jóvenes. Mira, una cosa que pensaba también viendo la peli es que la sala estaba llena, pero la mayoría era gente mayor. De 40 años para arriba seguro. Y la mayoría más de 60. Había algunos padres que llevaban a hijos adolescentes, pero no había veinteañeros ni treintañeros.
R. Es así y yo creo que eso es una putada. A lo mejor hay que hacer ese ejercicio también de cómo llevarles al cine. Ni hacer un panfleto ni historias, sino de atraer de alguna forma. Pero bueno, ya bastante lío tenemos como para empezar a ver cómo puede ver esto gente de 25.
Gómez Pereira: 'Me interesa mucho saber realmente qué ideología ha ido a ver la película'. (D. G.)
P. Sí, pero yo creo que las comedias que hicisteis en los 90 sí captaban más al veinteañero. Al treintañero desde luego.
R. Es que iba más gente al cine. Tiene mucho que ver con la asistencia al cine y ahora hay toda una oferta que hace que la gente joven vaya menos al cine. O sea, lo ven de otra manera. La gente lo ve en Netflix y en Amazon. Volvemos otra vez al algoritmo. Estas plataformas saben quién ve las películas y si aguanta 40 o 30 minutos. Y según eso van produciendo pelis que saben que enganchan a una gente determinada. La gente joven ahora no va al cine a sentarse 105 minutos a ver una película. No la ven así. Consumen de otra manera. Están 30 minutos, luego la dejan, se levantan, hacen otra cosa, vuelven…
R. Y vas al gimnasio y lo mismo. O en la cafetería, el autobús, por la calle… Es impresionante ese tiempo que de pronto no se utiliza para hablar. O para leer.
P. Oye, de todas maneras, me remitías estas encuestas… y vemos algunos resultados electorales. Pero a la vez mira la cantidad de gente que está yendo a ver tu peli.
R. Aunque parece que no pongamos el foco, ¿verdad? Cuando acabe toda la exhibición de la película habrá que ver cuánta gente ha ido al cine… Y haremos la suma… y la mitad serán de derechas, ¿no? Te lo digo medio en broma, digo bueno, seguramente hay un porcentaje. Me interesa mucho saber realmente qué ideología ha ido a ver la película.
"Me interesa mucho saber realmente qué ideología ha ido a ver la película. Supongo que un porcentaje también será de derechas"
P. Hay personajes de derechas en la película que reniegan del régimen…
R. Sí, en teoría son buenos. Lo que pasa es que hemos oscurecido la historia… Hemos creado personajes como por ejemplo el de Asier Etxeandía. Queríamos algo que provocara ese sentimiento de que la muerte continúa, de que está cerca.
P. Y hay una cosa que se dice varias veces en la película y es que, aunque en el papel sí, la guerra no había terminado.
R. Claro, y es cierto porque se siguió ejecutando a mucha gente. Y mucha gente se volvió muy traicionera por la posibilidad económicamente de tener una vida más o menos aseada. Por eso mucha gente era capaz de traicionar a otra y empezaron a tener una relación más cercana con el régimen. Toda esa degradación moral fue una consecuencia de la guerra. Les pasó a hombres y a mujeres. Los más radicales obviamente se fueron de España, se exiliaron. Pero los que se quedaron tenían que vivir. Mi amigo el escritor Javier Reverte me contaba que para mucha gente su vida cambió completamente porque era gente que no tenía ninguna ideología. La guerra lo cambió todo. Yo creo que los republicanos precisamente perdieron la guerra por eso. Había un caos total entre republicanos, los comunistas, los anarquistas…. Pero las derechas estaban tan bien organizadas que acabaron con todos. Y luego mucha gente en medio a las que les pilló en el bando nacional. Y ahí hay muchas familias rotas, muchos amores rotos.
"En este país hablar de la guerra civil sigue alterando porque hay más fascistas de lo que nosotros creemos"
P. Lo alucinante es que 80-90 años después de todo aquello, la guerra civil siga alterando a cierta gente.
R. Porque hay más fascistas de lo que nosotros creemos. No es que tengamos que entrar en un proceso paranoico, pero hay mucho más de lo que nosotros pensamos. No tienen argumentos, pero los hay. Y realmente está presente todavía esa polarización. Eso que siempre se ha hablado de las dos Españas de alguna manera.
P. Volviendo al género de la comedia, del que tú has sido uno de los más taquilleros en España. Pero con comedias que ahora no se ven… Ahora mucha comedia es un poco capítulo alargado de serie de televisión con chistes facilones.
R. Yo creo que nos hemos acostumbrado a hacer lo mismo todos un poco. Eso que tú dices de la televisión es lo que ha provocado que todas las comedias se parezcan. Y que algunas películas también se parezcan. Yo creo que es un problema de ambición. Pero ambición no solamente desde los autores, los guionistas, directores. También desde los productores. Porque hay que dar trabajo, hay que cumplir con los gastos generales de la empresa. Y entonces hay que hacer lo que las plataformas te piden. A ver, las plataformas son una herramienta, pero no hay que dejarse llevar porque entonces vamos a perder la identidad y vamos a hacer películas como está pasando en Hollywood. Que de pronto, si tú analizas las películas que nos vienen de allí, hay como dos o tres arriesgadas, pero a veces hay menos. Y todas son de estudio, la mayoría. Y de entrada están desapareciendo los buenos guiones y las películas con un cierto riesgo. Hay un vacío de películas adultas, de comedias adultas. Por eso Los Domingos está funcionando. Porque es una película adulta. Te obliga a pensar, a posicionarte… muestra un dilema. Es una película ambiciosa y no me refiero a la ambición solamente por el presupuesto, sino por la historia. A mí me parece que ese es el hueco que tenemos.
Gómez Pereira: 'Como te descuides, tus proyectos pierden la identidad que tienen'. (D. G.)
P. Es decir, para ti la falta de comedias adultas es porque se ha perdido riesgo y valentía y con eso del algoritmo todo el mundo hace lo que cree que funciona.
R. Sí. Y los proyectos que haces, como te descuides pierden la identidad que tienen. De repente te empiezan a cambiar el reparto, partes del guion porque es políticamente incorrecto. Te dicen no vamos a ir por ahí, esto no se puede porque hay gente que puede reaccionar en contra… De pronto, esa historia original que tú tienes se va al garete y eso es peligrosísimo.
P. Es que yo estaba pensando en películas tuyas como 'El amor perjudica seriamente la salud', o 'Boca a Boca', o 'Por qué lo llaman amor cuando quiere decir sexo' y tenían como un punto transgresor que ahora no lo ves.
R. No. Y no solamente las mías. Hay historias que de pronto ahora no te las puedes plantear. A ver, te las puedes plantear, pero no por el conducto oficial, me refiero a tener una plataforma, tener una financiación y tal. Yo creo que el problema somos nosotros, que somos un poco corderitos y hemos perdido ese espíritu de lucha y de servicio público. Nuestra obligación es enseñaros cosas que os gusten, que las sintáis, pero que no sean solamente de usar y tirar directamente. Yo he visto cine de aventuras maravilloso, con historias, con guiones fantásticos y ahora veo un cine de aventuras que es un espanto.
"Hay un vacío de películas y comedias adultas. Por eso 'Los Domingos' está funcionando, es una película adulta. Te obliga a pensar"
P. Claro. Y nos falta el cine que hemos visto de Spielberg, George Lucas, Robert Zemeckis, Chris Columbus…
R. Todos estas películas eran divertidas, tenían una estructura… Por ejemplo La última cruzada, con Harrison Ford y Sean Connery, es una historia de aventuras, pero hay un concepto de padre e hijo en la estructura de guión, que es una rivalidad, así que no es que sea todo aventura. En fin, todas tienen ese punto de guión muy interesante.
P. Después del éxito de 'La cena', ¿ahora no vas a estar tanto tiempo ya sin cine?
R. No sé. Ahora esto es una locura. Esto ya no garantiza nada. El otro día un amigo me decía, estás de moda. Y eso a mí me cabrea, pero sobre todo por esta cosa de los productores… Y sí ahora estamos con una historia que hemos escrito, estamos con una primera versión
P. Lo decíamos antes, ¿te dan un poco de miedo cómo puede vampirizar las plataformas, como hablábamos antes, y dar lugar al producto Netflix, producto Amazon?
R. A lo mejor soy muy ingenuo, pero yo creo que eso también tiene que cambiar. El funeral de locos ha sido visto en Amazon por dos millones y medio de personas. Es sacrilegio. Tenían que haber ido al cine, coño. Mira, al final con las plataformas depende de lo que quieres hacer o del respeto que te tengan. Probablemente, si te respetan van a asumir el proyecto más como tú lo ves.
En los años noventa, Manuel Gómez Pereira (Madrid, 1958) era el rey de la comedia en los cines españoles. Junto a los guionistas Joaquín Oristrell y Yolanda García Serrano fue enganchando, una detrás de otra, Salsa rosa, Por qué lo llaman amor cuando quiere decir sexo, Todos los hombres sois iguales, Boca a boca, El amor perjudica seriamente la salud, Entre las piernas… Y por allí pasaron todos los actores y actrices de la época: Verónica Forqué, Antonio Resines, Jorge Sanz, Imanol Arias, Juanjo Puigcorbé, Aitana Sánchez-Gijón, Javier Bardem, María Barranco, Gabino Diego… No faltó ni uno. Las pelis, con un humor a veces oscuro, muy satírico, sexy, adulto… se veían y ganaban premios. En definitiva, los noventa más cómicos fueron suyos. Para otras cosas ya estaban Medem y otros.