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¿Por qué aparece ahora el superdiamante "robado" hace 100 años a los Habsburgo?
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el misterio de la joya de 137 quilates

¿Por qué aparece ahora el superdiamante "robado" hace 100 años a los Habsburgo?

El emperador Carlos I denunció su robo en 1920, justo cuando la República austriaca les reclamaba las joyas como bienes del Estado. Hace unos días reapareció en un banco de Canadá, donde siempre estuvo

Foto: El famoso diamante El Florentino. (Cedida)
El famoso diamante El Florentino. (Cedida)

El famoso diamante El Florentino, de 137 quilates, y que supuestamente había sido robado en 1920, apareció hace solo unos días bien resguardado en un banco canadiense. La joya, que había pertenecido a los Médici y que después pasó a los Habsburgo, en realidad nunca había abandonado las manos de la familia austriaca. La propia emperatriz Zita se lo había llevado a Canadá y había exigido que la familia guardase el secreto durante cien años a partir de la muerte del emperador Carlos I en 1922. Y es ahora cuando los Habsburgo actuales han hecho pública la verdad. ¿Por qué entonces toda la rocambolesca historia del robo? Aquí lo cuenta Lorenzo de Médici, último descendiente directo de los Médici, la familia que inicialmente poseyó la gema. Además, el año pasado publicó una novela, El Fiorentino (La Esfera de los Libros), imaginando qué pudo pasar con la joya...

Noviembre de 2025, la prensa anuncia que ha reaparecido el famoso diamante El Florentino, desaparecido en 1920. Al parecer, el diamante, junto a otras joyas importantes de la casa imperial de Austria, estaba escondido desde la II Guerra Mundial en un banco de Canadá. Allí la había depositado nada menos que la emperatriz Zita, esposa del último emperador de Austria, Carlos I, expulsado del trono al acabar la I Guerra Mundial, en 1918.

Lo extraño de esta milagrosa reaparición es que el emperador declaró en 1920 que El Florentino, que él se había llevado al exilio en Suiza, le había sido robado. Se había hasta sospechado que el autor del robo fuera el propio secretario privado del emperador. Pero las diligencias de la policía suiza no llegaron a nada y el caso fue olvidado. Una declaración de robo muy conveniente, si se quieren eludir las posibles reclamaciones del Gobierno austriaco que considera las joyas como bien del Estado.

Por eso, es un poco raro que cien años más tarde reaparezca en una maleta escondida por su esposa. ¿Había sido robado o no? ¿Quién miente en esta historia?

Los motivos pueden ser varios. Primero, ¿a quién pertenece ese diamante? ¿A la familia Habsburgo? ¿Al Estado de Austria? ¿A la República italiana sucesora del Gran Ducado de Toscana? La respuesta no es tan sencilla y hay que remontarse en el tiempo para entender lo complicada que es esta situación.

placeholder Grabado del joyero Jean Baptiste Tavernier tras ver diamante El Fiorentino en la cámara del tesoro de los Medici en 1657. (Cedida)
Grabado del joyero Jean Baptiste Tavernier tras ver diamante El Fiorentino en la cámara del tesoro de los Medici en 1657. (Cedida)

1743. Muere la última Médici de la rama gran ducal, Ana María Luisa de Médici, propietaria del famoso Florentino. En un acuerdo firmado con los Habsburgo, sucesores de los Médici en el trono de Toscana, llamado El Pacto de familia, se estipula que la princesa deja al Estado de la Toscana todos sus bienes, con la condición de que nada salga del país, por lo que todo debe quedarse en Toscana. Deja precisado que las joyas de la corona pueden ser usadas para el adorno de las soberanas que le suceden en el trono de Toscana.

Los austriacos no esperan ni a su muerte para despojarla de sus bienes más preciosos para trasladarlos a Viena, capital del Imperio, que tenía grandes dificultades financieras. Naturalmente, ese rompe las condiciones pactadas en el pacto de familia.

Una declaración de robo muy conveniente, si se quieren eludir las posibles reclamaciones del Gobierno austriaco

En 1919, terminada la I Guerra Mundial, en el tratado de Saint-Germain en Laye se estipula que Austria deberá devolver a Italia todos los bienes artísticos y otros sustraídos a la Toscana en nombre del Pacto de familia. Y Austria, que ya no es un imperio, sino una república, cumple y devuelve gran parte de las piezas robadas al Gran Ducado dos siglos antes. ¿Pero y el famoso Florentino? Ni se menciona, hasta que Carlos I declara su robo en Suiza, donde se había refugiado en el exilio. ¿Qué ha pasado con el diamante entre su última colocación en Suiza, el supuesto robo y su milagrosa reaparición en 2025 en Canadá? Solo los Habsburgo, herederos del último emperador, lo pueden decir.

Por una ironía de la suerte, hace poco más de un año escribí una novela histórica, un thriller llamado precisamente El Fiorentino en el que me divierto imaginando dónde ha ido a esconderse el famoso diamante. ¿No será que los Habsburgo han leído mi novela y han decidido que era el momento oportuno de sacar el diamante para darme una respuesta?

El famoso diamante El Florentino, de 137 quilates, y que supuestamente había sido robado en 1920, apareció hace solo unos días bien resguardado en un banco canadiense. La joya, que había pertenecido a los Médici y que después pasó a los Habsburgo, en realidad nunca había abandonado las manos de la familia austriaca. La propia emperatriz Zita se lo había llevado a Canadá y había exigido que la familia guardase el secreto durante cien años a partir de la muerte del emperador Carlos I en 1922. Y es ahora cuando los Habsburgo actuales han hecho pública la verdad. ¿Por qué entonces toda la rocambolesca historia del robo? Aquí lo cuenta Lorenzo de Médici, último descendiente directo de los Médici, la familia que inicialmente poseyó la gema. Además, el año pasado publicó una novela, El Fiorentino (La Esfera de los Libros), imaginando qué pudo pasar con la joya...

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