Muere María Riva, actriz e hija de la legendaria Marlene Dietrich, a los 100 años: su biografía reveló los secretos más ocultos del ‘Ángel azul’
María Riva, actriz y única hija de Marlene Dietrich, ha fallecido a los 100 años. Vivió entre el brillo y la sombra de su leyenda, dejando como legado una biografía que desnudó el mito de la gran diva alemana
La actriz Maria Riva. (Foto: John Springer Collection/Corbis/Getty Images)
La actriz María Riva, única hija deMarlene Dietrich, la gran diva alemana del cine clásico, ha fallecido el 29 de octubre a los 100 años en la casa de su hijo Peter, en Gila (Nuevo México). Fue él quien confirmó la noticia a The Wrap, asegurando que su madre murió mientras dormía, por causas naturales. “Todos echaremos de menos la inteligencia, los consejos y la profunda comprensión humana de María”, señaló en un comunicado. La familia, dijo, encuentra consuelo al saber que ahora se reunirá con su esposo William Riva (con quien estuvo casada durante cinco décadas) y su hijo mayor, Michael, ambos fallecidos.
Pese a haber desarrollado su propia carrera como actriz, Riva nunca logró escapar del peso del apellido de su madre. En vida reconoció, con humor y cierta resignación, que era “la Dietrich de los pobres”, consciente de que nadie podía hacer sombra a su madre, una de las mujeres más admiradas y enigmáticas del siglo XX.
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Durante los años 50 fue unafigura destacada en la televisión estadounidense. Apareció en más de 500 retransmisiones en directo para la CBS, con papeles en series como Studio One y Suspense, y llegó a ser nominada dos veces al Emmy en 1952 y 1953. Su estilo sobrio y su talento en la interpretación la convirtieron en una presencia constante en la pequeña pantalla, hasta que decidió dejarlo todo para dedicarse a su familia.
Una vida a la sombra del mito
Nació en Berlín bajo el nombre de Maria Elisabeth Sieber el 13 de diciembre de 1924, siendo hija de la Dietrich y el asistente de dirección Rudolf Sieber, que se habían casado el 17 de mayo de 1923. Su infancia transcurrió entre los rodajes de Hollywood y la estricta educación de su madre: no le permitía tener amigos ni mascotas y le enseñaba las lecciones en casa, bajo una vigilancia constante. Debutó en el cine a los nueve años, interpretando a la joven Catalina la Grande en La emperatriz escarlata (1934), donde su madre encarnaba el papel principal.
Años más tarde estudió interpretación en la academia de Max Reinhardt y, durante la Segunda Guerra Mundial, se unió a las giras de artistas que entretenían a las tropas aliadas. Su vida sentimental comenzó con un breve primer matrimonio con el actor Dean Goodman, en 1943, del que se divorció apenas un año después. Poco después conoció a quien sería su gran amor, el escenógrafo William Riva, con quien se casó en 1947 y tuvo cuatro hijos: Michael, Peter, Paul y David.
Durante su carrera televisiva, la CBS la contrató en exclusiva y la convirtió en una de sus estrellas. Se la podía ver en espacios emblemáticos como Your Show of Shows o The Milton Berle Show. En una época en la que las emisiones se hacían en directo, Riva se ganó elrespeto de la crítica y del público por su naturalidad frente a la cámara. Sin embargo, a finales de los 50 decidió retirarse y mudarse a Suiza para criar a sus hijos, lejos de los focos y del estrés de la industria.
Tras la muerte de su esposo, el 3 de julio de 1999, y la de su hijo Michael, el 7 de junio de 2012, Riva continuó una vida discreta, alejada de los medios. Aunque su madre acaparó siempre toda la atención, ella preferió el anonimato y la calma familiar. Su papel más importante no fue ante las cámaras, sino detrás de ellas: el de testigo y cronista de una de las figuras más magnéticas del siglo XX.
El retrato más humano de 'la Dietrich'
Cuando Dietrich murió el 6 de mayo de 1992, a los 90 años, su hija decidió contar su historia. Un año después publicó Marlene Dietrich por su hija Maria Riva, un libro monumental de casi 800 páginas que desmontó el mito con la misma eleganciacon la que su madre lo había construido. El volumen, que se convirtió en un bestseller, combinaba admiración y dureza, ternura y crítica.
María Riva con su madre, Marlene Dietrich y portada de la biografía que escribió sobre la diva alemana.
En sus páginas, Riva describió a Dietrich como “manipuladora, narcisista, egoísta y adicta al amor y al alcohol”. Reveló la disciplina férrea con la que controlaba cada detalle de su imagen, la distancia emocional que mantenía con su entorno y la exigencia con la que trataba a quienes la rodeaban, incluida su propia hija. “Mi madre era como la realeza. Cuando hablaba, la gente escuchaba”, escribió María, recordando cómo la actriz no soportaba mezclarse con la multitud y se sorprendía “de lo fea que era la gente” en lugares públicos.
La biografía también incluía testimonios estremecedores de su infancia: una educación solitaria, una juventud controlada y un cariño siempre condicionado por la imagen pública de Dietrich. Riva reveló que su madre le ocultó su verdadera edad para no sentirse vieja y que le reprochaba haberle “arruinado los pechos” al darle de mamar cuando era un bebé. La obra, respaldada por cartas y diarios originales, sacudió la imagen de la actriz alemana y abrió un debate sobre la cara oculta del mito.
Madre e hija en el esplendor de sus bellezas.
En cuanto a lo sentimental, Riva reveló que su madre mantuvo una vida amorosa tan intensa como su carrera, marcada por romances con hombres y mujeres célebres. Entre ellos, el director Josef von Sternberg, el presidente John F. Kennedy y su padre Joseph Kennedy, además de figuras como Yul Brynner, Frank Sinatra, Edward R. Murrow o el escritor Ernest Hemingway, con quien compartió una complicidad profunda. También sostuvo relaciones con mujeres como Édith Piaf y Mercedes de Acosta, moviéndose con naturalidad entre ambos mundos. Riva la definió como una mujer “insaciable en el amor y en el trabajo”, guiada por una necesidad constante de admiración y control más que por el afecto real.
Aunque vivió bajo el resplandor inagotable de Dietrich, Riva se atrevió a contar la verdad sobre su madre para encontrar su propia voz
Pese a todo, María no escribió desde el rencor. Aseguró que su libro era un intento de comprender a la mujer detrás del personaje y de liberar su propia historia. En una entrevista concedida a la ABC en 1993, reconoció: “No creo que mi madre supiera lo que era el amor, y esa fue su tragedia”. Su retrato, áspero y humano, sirvió para recordar que incluso las leyendas más luminosas proyectan sombras.
La actriz María Riva, única hija deMarlene Dietrich, la gran diva alemana del cine clásico, ha fallecido el 29 de octubre a los 100 años en la casa de su hijo Peter, en Gila (Nuevo México). Fue él quien confirmó la noticia a The Wrap, asegurando que su madre murió mientras dormía, por causas naturales. “Todos echaremos de menos la inteligencia, los consejos y la profunda comprensión humana de María”, señaló en un comunicado. La familia, dijo, encuentra consuelo al saber que ahora se reunirá con su esposo William Riva (con quien estuvo casada durante cinco décadas) y su hijo mayor, Michael, ambos fallecidos.