Jaime de los Santos reivindica a Caravaggio: "No fue el hombre violento que nos han contado"
El historiador, escritor y diputado del PP publica 'El Evangelio según Caravaggio', una novela que arroja luz sobre la biografía del genio del claroscuro y que revela por qué pesa sobre él una leyenda negra
Jaime de los Santos posa para una entrevista con El Confidencial. (A. B.)
Nos han contado machaconamente que Caravaggio fue un tipo brutal y violento, un artista tan genial como impetuoso, pendenciero y agresivo. Pero ¿realmente era así? El historiador, escritor y político Jaime de los Santos (Madrid, 1978) cree que no. O no tanto. Y, para demostrarlo, le dedica su nuevo libro, El Evangelio según Caravaggio(Ed. Contraluz), una fascinante novela de nada menos que 676 páginas que reconstruye con tanto rigor como sensibilidad los 38 años de intensísima vida de Michelangelo Meresi, Il Caravaggio, el genio que revolucionó para siempre la pintura.
"Quería contar la historia del pintor de las sombras y arrojar luz a su biografía", nos cuenta frente a un café americano enorme el diputado y vicesecretario de Educación e Igualdad del PP.
Pero Jaime de los Santos hoy no quiere hablar de política, solo de Caravaggio y dePasolini, los dos grandes protagonistas de su nueva novela. "Los dos compartían la misma mirada, la misma determinación a la hora de contar la verdad: sin romantizarla, sin adornarla. Los dos fueron seres libres y genios, a los que legiones de mediocres no les perdonaron que fueran eso, excelentes. Ingmar Bergman decía que no hay nada tan peligroso como ser excepcional, y es cierto. No hay más que asomarse a nuestra actualidad política". Esos es todo lo que conseguimos arrancarle de su otra pasión.
De los Santos: 'Caravaggio y Pasolini compartían la misma mirada, la misma determinación a la hora de contar la verdad'. (A. B.)
PREGUNTA. Caravaggio ha sido sistemáticamente retratado como un hombre peligroso y violento, como un criminal que incluso asesinó a otro hombre. Usted sin embargo defiende que no era tan canalla como nos lo han pintado…
RESPUESTA. Si se analiza al gremio de artistas de la época, Caravaggio no es ni mucho menos el más violento. Sobre José de Ribera, por ejemplo, hay documentación que muestra que pudo propiciar incluso el asesinato de un competidor con el que se disputaba la pintura de un retablo. Lo que pasa es que nadie nos ha contado que el valenciano que pintaba esos santos maravillosos era un matón. Y violento también lo era Orazio Gentileschi, el padre de Artemisia. Y Guido Reni un ludópata que hacía cualquier cosa con tal de hacer frente a sus deudas. En realidad, toda la sociedad del Barroco vista con los ojos de hoy era muy muy violenta.
P. Caravaggio mató a un hombre, eso es algo perfectamente probado y que nadie discute.
R. Sí, Caravaggio mató a Ranuccio Tomassoni, y por ese crimen fue condenado a la pena capital, motivo por el que se vio obligado a huir de Roma. Pero Tomassoni era un auténtico sinvergüenza y el proxeneta de Ana Bianchini y Fillide Melandroni, dos de esas mujeres prostituidas que eran íntimas amigas de Caravaggio y a las que usó como modelos para algunas de sus obras más bellas. Parece ser que en una reyerta de las que se vivían diariamente en la Roma de la exaltación barroca, Caravaggio tuvo la mala suerte de atravesarle el muslo a Tomassoni con su espada desgarrándole la femoral y provocando que este se desangrara y muriera.
P. ¿Pero por qué iba a empeñarse nadie en pintar a Caravaggio como un hombre agresivo?
R. Porque había un montón de mediocres que no podían soportar que un pintor como Caravaggio les quitara protagonismo, y para tratar de impedirlo le construyeron una biografía llena de falsedades. No hay ni un solo documento, por ejemplo, que diga que Caravaggio fuera homosexual. Sabemos que Leonardo da Vinci sí que lo era porque fue juzgado por sodomía; sabemos queMiguel Ángel Buonarroti también y que estaba enamorado de Tommaso Cavalieri; sabemos que Giovanni Antonio Bazzi, un pintor contemporáneo de Leonardo y de Miguel Angel y originario asimismo del norte de Italia, recibió incluso el elocuente apodo de Il Sodoma. Pero toda la documentación que manejamos sobre Caravaggio lo más que revela es que estaba siempre con mujeres prostituidas, nada más. Probablemente fuera acusado de homosexual porque el llamado pecado nefando era el peor para una época profundamente hipócrita pero atravesada por una fe castrante y salvaje. Caravaggio era un genio absoluto, capaz de pintar un cuadro en dos o tres semanas y sin necesidad de dibujos previos; que se ponía frente a un lienzo, le aplicaba una imprimación -generalmente roja, porque debajo de la piel lo que hay es sangre y vísceras- y pintaba casi sin esfuerzo y de manera siempre brillante un santo, una Virgen o una escena profana y en apariencia sin mucho trasfondo. Ingmar Bergman decía que no hay nada tan peligroso como ser excepcional, y Caravaggio lo era. Aunque lo verdaderamente peligroso sea la mediocridad, sobre todo cuando esa mediocridad tiene poder.
P. Pero algunas obras de Caravaggio sí podrían mostrar inclinaciones homoeróticas, ¿no le parece?
R. Los que sí que tenían inclinaciones homoeróticas fueron algunos de sus primeros clientes. Hay una primera etapa en la que los lienzos de Caravaggio muestran esas bellezas efébicas, jóvenes de ojos lacrimógenos y pestañas inmensas… Pero esos cuadros son encargos del cardenal del Monte, de quien sí que existen documento que revelan que sentía cierta atracción hacia sus pupilos del coro sixtino; y lo mismo se puede decir de algunos lienzos que le fueron comisionados por el banquero Vincenzo Giustiniani, miembro del círculo social de Del Monte. Pero en cuanto Caravaggio cambia de clientela, no vuelve a utilizar a ninguno de esos modelos, que, por cierto, vivían en el Palazzo Madama y amenizaban las fiestas que ofrecía el purpurado. Pero en cuanto Caravaggio cambia de patronos, lo que empieza a pintar son cuerpos atravesados por todo lo que la vida representa. Hasta hace no tanto, desgraciadamente, acusar a alguien de ser homosexual era un gran insulto, el peor de los pecados, pero pretender que Caravaggio es un icono LGTB además de osado es impreciso. De hecho, entre los primeros biógrafos del pintor, contemporáneos suyos, no hay alusiones a esa pretendida homosexualidad. No lo hace Giulio Mancini, médico y autor de uno de los primeros relatos biográficos sobre el pintor, ni tampoco Giovanni Baglione, uno de esos artistas mediocres que detestaban al inmenso Caravaggio.
Cubierta de 'El Evangelio según Caravaggio', la nueva novela de Jaime de los Santos.
P. Junto a Caravaggio, el otro gran protagonista de su libro es Pasolini. ¿Qué tienen en común los dos artistas?
R. Mi mentora, Beatriz Blasco Esquivias, catedrática de historia del arte en la universidad Complutense, me dijo en una ocasión que Caravaggio y Pasolini eran probablemente los dos únicos creadores que miraban al desfavorecido sin romanticismos ni paternalismo, que simplemente buscaban narrar la verdad sin interceder para nada en ella. Por eso, tanto el uno como el otro recurrían para sus trabajos a hombres y mujeres de la calle. Las vírgenes de Caravaggio son con frecuencia esas mujeres prostituidas. El cadáver de su querida Ana Bianchini, que apareció muerta en la orilla del Tíber, por ejemplo, le sirvió como modelo para pintar La Dormición de la Virgen (motivo por el cual la obra es condenada). Y Pasolini, por su parte, buscaba permanentemente entre la gente de los barrios más degradados de Roma a los protagonistas de sus películas. Fue así como conoció al gran amor de su vida, a Ninetto Davoli. Una mirada, la de ambos, que era y sigue siendo profundamente política porque lo que busca es reflejar el mundo, pero para cambiarlo. Una mirada radicalmente contemporánea que los lleva a ser grandes incomprendidos.
P. Caravaggio permaneció durante siglos sumido en el olvido. ¿Cuándo y por qué se recupera su legado?
R. Caravaggio fue el gran olvidado, el gran vilipendiado, hasta que Roberto Longhi, precisamente el mentor de Pier Paolo Pasolini, lo recupera en la década de los 50 del siglo pasado. Yo creo que el neorrealismo italiano es el punto de partida emocional para la recuperación de Caravaggio. El cine que surge a partir de la década de los 40, tras la Segunda Guerra Mundial y la desocupación de Italia por el fascismo del Duce, responde a una necesidad del público italiano de vivir la vida tal y como es. Ahí está Roma città aperta, que podría haber sido rodada por Caravaggio, o el guion de El ladrón de bicicletas, que lo podría haber firmado él. Y es que Caravaggio se adelantó al neorrealismo italiano en tres siglos, y el gran historiador del arte Roberto Longhi, por suerte, lo rehabilitó para todos después de que, entre otros, un grande como Goethe en su recorrido por Italia no le dedicase ni una línea a sus extraordinarias pinturas.
P. Tras matar a Tomassoni, Caravaggio se vio obligado a huir de Roma y de la condena a muerte que pesaba sobre él.
R. Sí. Emprendió una gran huida que le llevó primero a Nápoles y después a Malta y Sicilia. Pero su genialidad estaba por encima de sus actos violentos, y la prueba es que cuando llega a Nápoles, los virreyes y toda la sociedad partenopea le acogen con los brazos abiertos y le encargan lienzos como el de Las Siete Obras de Misericordia para una de las capillas más importantes de la ciudad. Además, es en Nápoles donde se fragua el ingreso de Caravaggio, nada más y nada menos que en la Orden de Malta, donde solo entraban los hijos de las más importantes familias.
P. Sin embargo, Caravaggio acabó siendo expulsado de la Orden de Malta, ¿no?
R. Sí. Le retiraron el hábito y le expulsaron de la Orden a tras un juicio al que él ni siquiera asistió, porque para entonces ya estaba en Sicilia después de huir de un modo aún inexplicable. Lo más interesante es que la página en la que se explica por qué fue condenado fue tachada por completo.
De los Santos: 'La genialidad de Caravaggio estaba por encima de sus actos violentos' (A. B.)
P. ¿Y qué cree usted que ocurrió para que fuera expulsado?
R. Hay una familia, los Colonna, que siempre protegieron a Caravaggio, al hijo de Fermo Merisi, un artesano, al que, sin embargo, desde niño le dan cobijo en el palazzo que tienen en el municipio de Caravaggio. Y es Costanza Colonna, la matriarca del clan, la que le facilita su llegada a Roma y la que le salva de infinidad de problemas. Y Fabrizio Sforza Colonna, uno de sus hijos, el que le lleva a la isla de Malta. Lo que yo creo que ocurre allí es que los enemigos de Caravaggio eran tan poderosos, que fueron capaces de extender sus tentáculos hasta el pequeño reducto hospitalario, y que, aunque el motivo que se esgrime para su expulsión de la Orden fue que se había enfrentado a un caballero superior no parece verosímil. De lo que no hay duda es de que el gran maestre, Alof de Wignacourt, le encarga dos retratos. Y que lo acoge saltándose muchas normas estrictas sobre el origen de cualquier caballero hospitalarios de la Orden de Malta.
P. ¿Quién era en realidad Caravaggio?
R. Caravaggio lo que quería era ser era un noble, lo mismo que Velázquez, que cuando se pinta a sí mismo al fondo de Las Meninas lo hace con la insignia de la Orden De Santiago sobre su pecho. Caravaggio quería ser reconocido como el gran pintor que había sido capaz de transformar la historia del arte, sí, pero también como parte de ese grupo de poderosos que marcan el designio del mundo. Caravaggio iba siempre impecablemente vestido, aunque sus ropas estuvieran envejecidas, e intentaba parecer siempre un caballero, de ahí su obsesión por llevar espada, que más que como arma para las tan exageradas disputas callejeras era un signo de distinción. Caravaggio hubiera matado por tener el estatus del que ahora goza, algo que en su época era imposible, porque en aquel tiempo la pintura y la escultura ni siquiera se consideraban artes, sólo artesanía.
P. También las mujeres tienen un peso muy importante en ‘El Evangelio según Caravaggio’, en especial Costanza Colonna, la gran benefactora de Caravaggio, y Susana Colussi, la madre de Pasolini.
R. Por más que me empeñe en decir que esta novela está dedicada a Caravaggio y a Pasolini, no es verdad: lo está a Costanza Colonna y a Susanna Colussi, a esas mujeres fuertes que sostienen a esos hombres imprescindibles y sin las que ni el uno ni el otro hubieran sido lo que son. Sin Costanza Colonna, sin el apoyo que brindó a Caravaggio, éste no habría sido quien fue. Y Pasolini sin su madre no sería nada, por más que haya quien pretenda ver una relación casi edípica, y en ocasiones mucho más que compleja, entre la profesora Susanna Colussi y su único hijo vivo (de los tres embarazos que tuvo, la primera criatura, nacida fuera del matrimonio, muere nada más nacer, y a su hijo pequeño lo matan los partisanos de Tito). A Pier Paolo se lo arrebatan hay quien dice que un grupo de insignificantes traficantes de droga o la mafia o un reducto de fascistas. Lo que yo sostengo es que, fuera quien fuera, cualquier asesino es siempre un fascista, porque acabar con una vida humana, creas en lo que creas, es puro fascismo. Costanza Colonna y Susanna Colussi son las que les dan a Caravaggio y a Pasolini la fuerza necesaria para poder soñar y convertir esos sueños en realidad. Sin Costanza Colonna no habría Caravaggio y sin Susanna Colussi no habría Pasolini. Aunque la verdad es que sin mujeres lo que no habría es mundo, ni nada; y no me refiero solamente al hecho biológico de la maternidad. Me refiero a todo. Y habrá quien me llame feminista recalcitrante. Porque lo soy. Y creo que las mujeres, y que me perdonen los hombres, son un poquito mejores en todo.
Nos han contado machaconamente que Caravaggio fue un tipo brutal y violento, un artista tan genial como impetuoso, pendenciero y agresivo. Pero ¿realmente era así? El historiador, escritor y político Jaime de los Santos (Madrid, 1978) cree que no. O no tanto. Y, para demostrarlo, le dedica su nuevo libro, El Evangelio según Caravaggio(Ed. Contraluz), una fascinante novela de nada menos que 676 páginas que reconstruye con tanto rigor como sensibilidad los 38 años de intensísima vida de Michelangelo Meresi, Il Caravaggio, el genio que revolucionó para siempre la pintura.