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Año 2025, el nihilismo ha muerto: la cultura va a misa y los jóvenes abrazan la espiritualidad
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¿hemos vuelto a los setenta?

Año 2025, el nihilismo ha muerto: la cultura va a misa y los jóvenes abrazan la espiritualidad

Recientes expresiones artísticas como 'Los domingos', 'Lux' o 'Sirat', que exploran cierto misticismo, reflejan que frente a las ideologías hay una búsqueda de lo esencial en el cristianismo más humanista

Foto: 'Los domingos' nos adentra en un convento de clausura. (Movistar )
'Los domingos' nos adentra en un convento de clausura. (Movistar )
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Un convento en el siglo XVI no parece el peor lugar del mundo. Allí se leía, no se tenían que parir diez hijos y el amor (y el sexo) podían estar al alcance sin demasiados problemas (y sin tener que casarte). "En un convento hay que crear comunidad para todo: para trabajar, para vivir, esa es la lección. A las mujeres, la sociabilidad no les venía dada, se la tenían que buscar, y encontraban siempre espacios para estar entre ellas. Esas estrategias de disfrute y de supervivencia son una superbuena lección”. Esto es lo que contaban hace un par de años a este periódico Ana Garriga y Carmen Urbita, las creadoras del pódcast Las hijas de Felipe sobre las monjas del Barroco y sobre el porqué de su extraordinario éxito. Hablaban de religión católica, sí, pero envuelto en una capa de posmodernismo que había entusiasmado a los oyentes (en su mayoría veinteañeros y treintañeros).

En octubre del año pasado, el músico australiano Nick Cave llenó el Wizink (todavía no era el Movistar Arena) de Madrid. Fue un concierto memorable convertido en una especie de misa hipnótica y salvaje. No estábamos en una sala, sino en un templo en el que sonaba rock, gospel y letras como “I don't believe in an interventionist God/But I know, darling, that you do/But if I did, I would kneel down and ask him/Not to intervene when it came to you/Will not to touch a hair on your head/Leave you as you are/If he felt he had to direct you/Then direct you into my arms”, de uno de sus temas más conocidos, Into My Arms, una petición expresa de la necesidad del abrazo, de protección. Cave profesaba la fe del que busca a ese Dios espiritual casi como hacía George Harrison con My Sweet Lord en los setenta. Y algo parecido sucede ahora también con la música de la británica Florence Welch, de Florence and The Machine —que este viernes saca nuevo disco—: sus conciertos son como entrar en una especie de ritual, y ya ha extasiado hasta el MadCool.

placeholder Nick Cave el 25 de octubre de 2024, en Madrid (España). (Europa Press/Ricardo Rubio)
Nick Cave el 25 de octubre de 2024, en Madrid (España). (Europa Press/Ricardo Rubio)

En todas estas expresiones artísticas que exploran cierto misticismo y que cada vez abrazan más personas, desde luego hay algo. Ahí estaba ya la espita de lo que nos ha explotado en la cara en este 2025 con creaciones como la reciente película de Alauda Ruíz de Azúa, Los domingos, sobre una adolescente que desea ingresar como monja de clausura; con el disco de Rosalía, Lux, que tiene ecos de misa wagneriana (al menos su primer single conocido, Barghein); con la obra de teatro de la ahora mismo aplaudidísima Angélica Liddell —otra creadora con aires de profundidad mística— Dämon. El funeral de Bergman, también autora de un notable ensayo sobre el perdón, Caridad (La Uña Rota); o con los bestsellers de meditación del sacerdote Pablo D’Ors o el último ensayo del filósofo Simon Critchley, Misticismo, sobre las místicas de la Edad Media (Sexto Piso). Hasta la cinta Sirat, de Oliver Laxe, tiene una profunda lectura espiritual y por ahí han ido encaminadas muchas declaraciones del director (cuyo productor es Pedro Almodóvar, a quien también le atrae todo el folclore católico).

Pero es que si rebobinamos más atrás nos damos cuenta de que esta tecla ya la tocaron Los Javis (muy atentos ahí) con la comedia La llamada (en teatro en 2013 y en cine en 2017) y con la perturbadora serie La mesías, inspirada en el grupo católico Flos Mariae que tuvo cierto éxito entre 2013 y 2021. De hecho, en este fenómeno cultural que observamos hoy también hay una parte de claro signo católico más tradicional como es el éxito del grupo musical Hakuna, las canciones del coruñés Íñigo Quintero (fue número uno) o el documental Descalzos, de Santos Blanco, basado en el triunfo del pop cristiano.

placeholder Las actrices (entre ellas Amaia Romero) que interpretan a las Estella Maris de 'La mesías'. (Movistar)
Las actrices (entre ellas Amaia Romero) que interpretan a las Estella Maris de 'La mesías'. (Movistar)

Por tanto, no son baladíes ciertos interrogantes: ¿por qué este fenómeno cultural de cariz religioso? ¿Forma parte de una corriente conservadora entre los jóvenes? ¿Qué tiene que ver aquí EEUU y toda su influencia neoconservadora fundamentalista? ¿Están volviendo los jóvenes a la Iglesia y no nos habíamos enterado?

La última pregunta se contesta rápido con los datos. No, los jóvenes no están volviendo a la Iglesia ni hay ahora más católicos. Según la encuesta del CIS de abril de 2025, el 55,4% de la población se declara católica, con un 18,8% de practicantes y un 36,6% no practicantes. Es la cifra más baja desde que se contabiliza. Pero si nos vamos por franjas de edad, según la encuesta de FUNCAS de julio de este año, los jóvenes son el grupo de edad menos religioso. En 2024, solo el 32% de las personas de entre 18 y 29 años se identificaban como católicos, una cifra que ha caído del 60% en 2002. Además, el porcentaje de indiferentes, agnósticos o ateos ha subido del 22% en 2002 al 42% en 2024. En cuanto a la asistencia a los oficios religiosos, en 2024, solo el 8% de los residentes de 18 a 29 años se identificaba como católico y asistía a oficios con regularidad (al menos una vez al mes), frente al 33% en el grupo de 70 años o más. En definitiva, España es cada vez más secular.

En 2024, solo el 32% de las personas de entre 18 y 29 años se identificaban como católicos, una cifra que ha caído del 60% en 2002

Ahora bien, lo que sí se observa es que entre los jóvenes hay un renovado interés por lo espiritual y que también puede hallarse en la simbología y pasajes cristianos. Al fin y al cabo, el cristianismo tiene su raíz en el bien común, en lo comunitario. Y la meditación y el rezo van bastante de la mano. Así lo cuenta a El Confidencial el sociólogo Fernando Vidal, profesor titular de Psicología y Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad Pontificia de Comillas. “Creo que estamos ante un movimiento que tiene una onda muy larga y que procede del final de un periodo constructivista que nos ha llevado al nihilismo. Hay una llamada a la búsqueda de lo esencial, a la búsqueda de algo más profundo, de lo más natural, algo a lo que también nos empuja el ecologismo, una consciencia cada vez mayor de la naturaleza y de nuestra unión con todo”. Tiene sentido: los movimientos ecologistas buscan mejorar la vida en este planeta y eso no está muy alejado de algunas enseñanzas de la Biblia.

"Creo que no es tanto una vuelta a una liturgia concreta ni a abrazar una idea concreta, sino más bien una búsqueda de espiritualidad"

Sin embargo, para Vidal, que escribe en la revista católica Vida Nueva, todo esto tampoco se adscribe tanto con que los jóvenes sean más católicos. “No, creo que no es tanto una vuelta a una liturgia concreta ni a abrazar una idea concreta, sino más bien una búsqueda de espiritualidad, una búsqueda de una naturalidad más profunda, una búsqueda de profundidad y de esencialidad,. Porque lo que es claro para la gente es que ninguna de las ideologías ni de las estéticas ofrece un sentido”, afirma.

Francisco y León XIV

Los jóvenes parece que lo que quieren es parar, centrarse, mirar más adentro. Quizá por eso tengan éxito propuestas como la de los libros Cómo no hacer nada, de Jenny Odell, Vida contemplativa. Elogio de la inactividad, de Byung-Chul Han (filósofo también declarado católico y reciente premio Princesa de Asturias) o El derecho a las cosas bellas, de Juan Evaristo Valls Boix. Y en esto, el propio Vidal, pero también otros analistas, coinciden en que un punto de inflexión fue el papa Francisco, sus formas y sus declaraciones.

Foto: la-generacion-z-quiere-parar-se-acabo-la-pasion-por-el-trabajo-e-incluso-por-el-ocio

“A partir de 2014 (Bergoglio fue elegido pontífice en marzo de 2013), hay claramente un cambio de giro, una especie de inflexión en las religiones, al menos en el cristianismo, y empiezan a apreciarse signos de recuperación. En un mundo muy castigado por el relativismo y también por el odio religioso, sobre todo el yihadismo, y en el que la política está muy lejos de ofrecer sentido, porque está muy ensimismada y es muy autorreferencial, se vuelve la vista hacia el cristianismo. El papa Francisco ha sido en ese sentido muy importante, porque encarnaba un cristianismo no abrazado al poder, y eso es clave. Lo que ha multiplicado el ateísmo en el mundo no ha sido ni el marxismo, ni el 68ismo, sino el ver a la religión asociada al poder”, sostiene Vidal.

El periodista y analista Víctor Guillot reconocía también en un reciente artículo que la última exhortación del papa León XIV, Dilexi Te (Te he amado), publicada el pasado 4 de octubre, manifestaba que “Dios está con los pobres, Jesús está con los inmigrantes, también lo está con los deportados y con los enfermos”, lo que muestra una continuidad completa con el trabajo de Francisco (solo que con formas más ortodoxas). Para Guillot, está claro que “en tiempos tecnológicamente acelerados, la religión se ha convertido en una morada desde la que observar y reflexionar el devenir de la humanidad”. Además, según él “el catolicismo regresa como un humanismo que parece haber retomado el testigo del Concilio Vaticano II, la mirada social de León XIII, Pablo VI y Juan XXIII (...) La religión reaparece como brújula y refugio en medio de la muerte, la desolación y el caos propiciados por Benjamín Netanyahu y Donald Trump”. Es decir, a los tiempos de la crueldad y el individualismo se oponen la solidaridad, la humanidad, la comunidad. Y eso es lo que para muchos representaba Francisco y está continuando León XIV, quien ya ha tenido encontronazos con la Administración Trump y el fundamentalismo de J.D Vance.

"La religión reaparece como brújula y refugio en medio de la muerte, la desolación y el caos propiciados por Netanyahu y Trump"

Así lo ve Vidal, para quien el nuevo papa refleja “una religión más desarmada y desarmante, que ha llevado a que la gente la vea de otra forma, con una mirada nueva, no como algo que el Estado impone sino como una posibilidad que está ahí, más libre, más pacífica, más acogedora. Y esto ha empezado a verse claramente en el ámbito de la cultura y del arte”.

La izquierda cultureta y la religión

La religión siempre ha estado en España adherida a posiciones conservadoras, sin embargo, esto también es un sesgo por razones obvias de nuestra historia del siglo XX, ya que, como reconoce Vidal, “el mundo de la cultura siempre se ha mostrado suspicaz respecto al poder, pero nunca ha llegado a desligarse de la religiosidad profunda, nunca, jamás. Los poetas del 50 quizás sean la gente representar esto: Jorge Guillén, Claudio Rodríguez, Valente… Toda esta generación conservó toda su vida una admiración enorme por Santa Teresa y San Juan de la Cruz, por las catedrales. Yo creo que lo que hay en el mundo de la cultura es un rechazo hacia cualquier impostación, hacia cualquier carácter docente o ilustrador de una ideología o propaganda, ya sea propaganda de la Iglesia o propaganda política. Se ha usado la cultura a favor tanto del régimen franquista como de la izquierda, quien está en el poder siempre intenta utilizar a la cultura. Pero la cultura profunda, la que perdura, rechaza esto”.

placeholder Fotograma de 'Sirat' de Oliver Laxe. (EFE/Movistar Plus /Quim Vives)
Fotograma de 'Sirat' de Oliver Laxe. (EFE/Movistar Plus /Quim Vives)

Las palabras de la directora vasca Alauda Ruiz de Azúa parecen ir en esa dirección. Ella, que se declara no creyente, que estudió en un colegio cooperativa y cuya familia no es religiosa, sostiene que, pese a todo, lo religioso en España nos impregna (a izquierda, derecha y en todas partes). “El catolicismo está intrincado en nuestra cultura. Quizás lo llevamos tan integrado, está tan dentro del paisaje, que no somos capaces de ver lo contradictorio y extraño que tiene ese peso en una sociedad moderna. Es curioso, mi atracción por esta historia nació desde su cara más emocional o poética, y en el viaje he encontrado su dimensión política y ética” (...) “Los chavales de 16 o 17 años viven otra relación con lo religioso, alejada de lo ideológico…”, sostenía en una entrevista con El País.

El propio Almodóvar ha llenado sus películas de folclore católico y tradicional -eso en La Mancha está siempre-, como hacen ahora Los Javis

El propio Pedro Almodóvar ha llenado sus películas de folclore católico y tradicional —eso en La Mancha está siempre—, como hacen ahora mismo Los Javis. No hay más que recordar el discurso con el que recogió el Oscar por Todo sobre mi madre, en el que citó a todas las vírgenes y santos de España, y casi hay que echarlo del escenario a rastras.

Precisamente, todo eso en EEUU encanta, por lo que tampoco hay que perder de vista que, detrás de toda la imagen monjil de Rosalía en su nuevo disco, hay un interés en que guste mucho al público estadounidense. Los rosarios son casi como esas uñas kilométricas. Esteticismo.

Fundamentalismo de EEUU

Por otra parte, en EEUU y en general en el mundo anglosajón, cuya raíz religiosa es protestante y, por ende, mucho más puritana, más de Dios justiciero y menos folclórica que en España en cuanto a la liturgia, sí que hay todo un movimiento fundamentalista conservador que, de momento, por estos lares no se asienta. Aquí somos más de gritarle "guapa" a la Virgen que de Ku Klux Klan. Pasa un poco como con lo woke desde el otro extremo.

Pero sí puede haber un riesgo de que acabe llegando. Así lo estima Fernando Vidal. “Hace unos días el New York Times señalaba que no era lo mismo un revival religioso, un renacer religioso, que una revolución con crisol religioso. Y este peligro existe también. Y lo estamos viendo lógicamente en el pacto ruso-chino de enero del 23, en el que Putin hace suya la defensa de la cristiandad. Y en Estados Unidos hay signos peligrosos en ese sentido también: se han prohibido 4.500 libros, entre ellos, Matar a un ruiseñor o El diario de Ana Frank. Y, al mismo tiempo, se ha impuesto en Estados Unidos poner Los 10 mandamientos en todas las clases, en todos los espacios de los colegios”.

"En EEUU se han prohibido 4.500 libros, entre ellos, 'El diario de Ana Frank'. Y, al mismo tiempo, se ha impuesto poner Los 10 mandamientos"

Para Guillot, como reclamaba en su artículo publicado en Agenda Pública, precisamente todos estos movimientos espirituales sí pueden ser un punto de inflexión para el centro derecha europeo y español. “La teología todavía no es una rama de la geopolítica. Quizá este siglo vea renacer un nuevo centroderecha amparado en la caridad y los valores católicos que surgieron del Concilio Vaticano II y la teología de la liberación, para tiempos donde hemos vuelto a ver la perenne crueldad de la sangre del pasado siglo XX” (...) “¿Vivimos un momento católico? Todavía está por definir ante la deriva derechista europea”.

Los signos son bastante evidentes. La cultura nos da muestras de una búsqueda de la profundidad, de estar mejor con uno y con el otro, sea desde un lado más cercano a lo cristiano o más laico. Así que, o se va hacia el lado de la crueldad o, como dice León XIV, se guarda la espada. Y los jóvenes parece que prefieren esto último. Quizá a lo que hayamos vuelto sea a los setenta.

Un convento en el siglo XVI no parece el peor lugar del mundo. Allí se leía, no se tenían que parir diez hijos y el amor (y el sexo) podían estar al alcance sin demasiados problemas (y sin tener que casarte). "En un convento hay que crear comunidad para todo: para trabajar, para vivir, esa es la lección. A las mujeres, la sociabilidad no les venía dada, se la tenían que buscar, y encontraban siempre espacios para estar entre ellas. Esas estrategias de disfrute y de supervivencia son una superbuena lección”. Esto es lo que contaban hace un par de años a este periódico Ana Garriga y Carmen Urbita, las creadoras del pódcast Las hijas de Felipe sobre las monjas del Barroco y sobre el porqué de su extraordinario éxito. Hablaban de religión católica, sí, pero envuelto en una capa de posmodernismo que había entusiasmado a los oyentes (en su mayoría veinteañeros y treintañeros).

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