'Hamnet': los fantasmas reales del 'Hamlet' de Shakespeare, favoritos para los Oscar
Seminci estrena por primera vez en España la última propuesta de Chloe Zhao, una adaptación del libro de Maggie O’Farrell que busca la relación entre la muerte del hijo de Shakespeare y la creación de 'Hamlet'
Jessie Buckley y Paul Mescal son Agnes y Will en esta adaptación de la novela de Maggie O'Farrell. (Universal)
Para que Hamlet naciera, Hamnet tuvo que morir. Esta es la idea germen a partir de la que, primero la novelista británica Maggie O'Farrell y luego la cineasta china afincada en Estados Unidos Chloe Zhao (la segunda mujer en la historia de los Oscar ganadora en la categoría de Mejor dirección, por Nomadland, en 2021) han compuesto Hamnet, una ficción que adivina la génesis de 'Hamlet', la obra más importante del escritor más importante de las letras inglesas, William Shakespeare. La historia entrelaza la biografía real de Shakespeare, que tuvo tres hijos (Susanna, Hamnet y Judith) con Anne Hathaway, como el impulso motor de su literatura: de nuevo la reflexión sobre cómo realidad y ficción acaban entrelazándose, difuminándose, intercambiándose, transformándose. Y cómo la creación parte desde el dolor: en el caso de Agnes, el personaje interpretado por Jessie Buckley necesita parir sola, crear vida entre gritos desgarradores, con un dolor inconmensurable; mientras que el personaje de Will, a quien pone cuerpo Paul Mescal, también necesita estar sólo, y crea desde los gritos, desde el dolor y desde la frustración. Zhao pone en el mismo plano la creación física y la creación intelectual, ambas encaminadas a perpetuar el rastro de los engendradores.
Tráiler de 'Hamnet'
Hamnet se ha proyectado por primera vez en España en la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), que se está celebrando desde el 24 de octubre y hasta el 1 de noviembre, y que ha traído a estrellas internacionales como Alexander Skarsgård, Sergey Loznitsa o los hermanos Dardenne. Hamnet, que ganó el Premio del Público en el último Festival de Toronto, empieza a perfilarse como uno de las contendientes favoritas para los Oscar, el máximo rival de Una batalla tras otra, de Paul Thomas Anderson, y con la que Zhao podría convertirse en la primera cineasta ganadora de dos estatuillas a Mejor dirección en la historia de los Oscar. Con el patio de butacas del auditorio Miguel Delibes -cuya sala sinfónica tiene capacidad para 1.700 personas- a reventar, Zhao ha sido el plato fuerte de la 70ª edición del festival.
Hamnet traslada al espectador al siglo XVI, a Stratford-upon-Avon, un pueblo de unos 1.500 habitantes situado en el corazón de Inglaterra. Allí vive Agnes (Buckley) una misteriosa joven, ataviada con un evocador vestido de terciopelo rojo y acompañada siempre de un halcón, de la que dicen que es hija de una bruja del bosque. También allí vive Will, un joven culto que debe pagar las deudas de su padre con la familia de Agnes impartiendo clases a los niños pequeños. Se desean, se buscan, como si el magnetismo del fatum los obligase a unirse para siempre.
Agnes acude a ver un espectáculo de William. (Universal)
Ella abarca el conocimiento acentral de la tierra y el bosque. Es pura fisicidad. Es suelo. El conocimiento de él es vaporoso, proviene de las ideas, del lo invisible. Es aire. Y sus familias enfrentadas, como los antecesores de Romeo y Julieta, queriendo evitar la unión. La voz sedosa y grave de Jessey Buckley hechiza como una invocación. La mirada imantada y metálica de Mescal atrae como una magnetita. A ratos parece incluso que se hablen sin mover los labios, telepáticamente, en un plano superior a la cotidianidad del resto de los mortales.
Zhao reconstruye una Edad Moderna de bosques húmedos y madera oscura. Nada resulta teatral por mucho que se hablen de "vos". Zhao tiene ideas de cotidianidad brillantes, como la mera escena de unos hijos jóvenes peleándose por la comida en la mesa, llevándonos a un periodo de escasez que en la bulimia actual no llegamos a comprender. Los encuadres de Zhao toman distancia, como de una mirada ajena y superior, la del destino, la de la historia, escenas costumbristas que se sienten como verdaderos cuadros; los exteriores prerrafaelitas, los interiores como de Joseph Wright. Nada está subrayado en la imagen, se juega con el fuera de campo, se deja que el espectador fluya en el misterio casi sagrado que envuelve a los personajes.
William escribe y escribe, pero necesita marcharse a la gran ciudad. (Universal)
Sin embargo, es el acto de creación -de Will- el que se interpone entre ellos. Las noches en vela bebiendo y escribiendo para intentar parir sus historias, gritando, desgarrado, despertando a su hija en la cuna. El segundo embarazo de Agnes, de mellizos (Hamnet y Judith), y lo que supone su sacrificio en pos del arte de su marido. Stratford se queda pequeño para una mente brillante, y Agnes es lo suficientemente brillante como para saber que no puede competir con las musas.
El misterio que envuelve la vida de Shakespeare -en el siglo XVI no teníamos los biopics en vida que hoy tanto se estilan- ha dado pie a leyendas, conjeturas y biografías alternativas. O'Farrell, la autora de Hamnet, novela ganadora del National Book Critics Circle, descubrió de la existencia de Hamnet y de su muerte a los once años cuando todavía estaba en el instituto. Y el dato se le quedó grabado a fuego. "Cuando estaba en la Universidad y estudiaba literatura, leí un montón de biografías y críticas sobre Shakespeare, lógicamente, y lo que me llamó la atención fue que la existencia de su hijo se pasa por alto. En esas biografías de 500 páginas, tenía suerte si encontraba dos referencias a Hamnet: su fecha de nacimiento y su muerte. Y su muerte siempre iba seguida de algunos párrafos sobre la muerte infantil en la época isabelina que, por supuesto, fue muy alta. Siempre me pareció terrible asumir que la muerte de ese niño no había tenido impacto demasiado grande en esta familia ni para el propio Shakespeare". Un impacto que en su novela relaciona con la propia historia de Hamlet, una historia de culpa y de fantasmas. A lo que hay que añadir que, en el siglo XVI, las los nombres de Hamlet y Hamnet aparecen intercambiados en muchos documentos.
Agnes es la mujer de William. (Universal)
En una entrevista para The Hollywood Reporter, Zhao explica por qué, después de un parón de cuatro años de la dirección, ha decidido volver con Hamnet. Primero porque conoció a Paul Mescal después de que arrasase en la campaña de premios por Aftersun (2022), de Charlotte Wells, y pensó que era la imagen de un joven Shakespeare. Segundo, porque la novela de O'Farrell a Zhao le hizo ver Hamlet desde otra perspectiva. "La historia es muy oscura. Es muy densa. Habla mucho de las difíciles experiencias humanas que vivió este joven en tan poco tiempo, y finalmente muere. … Nunca la entendí tan bien como cuando leí la novela de Maggie. Cuando leí la novela, pensé: "¡Guau!". Simplemente vi a Hamnet de una manera completamente diferente".
Hamnet cuenta con Steven Spielberg y Sam Mendes en la producción y llegará a los cines de España el 23 de enero de 2026.
Para que Hamlet naciera, Hamnet tuvo que morir. Esta es la idea germen a partir de la que, primero la novelista británica Maggie O'Farrell y luego la cineasta china afincada en Estados Unidos Chloe Zhao (la segunda mujer en la historia de los Oscar ganadora en la categoría de Mejor dirección, por Nomadland, en 2021) han compuesto Hamnet, una ficción que adivina la génesis de 'Hamlet', la obra más importante del escritor más importante de las letras inglesas, William Shakespeare. La historia entrelaza la biografía real de Shakespeare, que tuvo tres hijos (Susanna, Hamnet y Judith) con Anne Hathaway, como el impulso motor de su literatura: de nuevo la reflexión sobre cómo realidad y ficción acaban entrelazándose, difuminándose, intercambiándose, transformándose. Y cómo la creación parte desde el dolor: en el caso de Agnes, el personaje interpretado por Jessie Buckley necesita parir sola, crear vida entre gritos desgarradores, con un dolor inconmensurable; mientras que el personaje de Will, a quien pone cuerpo Paul Mescal, también necesita estar sólo, y crea desde los gritos, desde el dolor y desde la frustración. Zhao pone en el mismo plano la creación física y la creación intelectual, ambas encaminadas a perpetuar el rastro de los engendradores.