La furia contra la izquierda 'woke' y el machismo: lo nuevo de Chimamanda Ngozi Adichie
La escritora nigeriana vuelca en 'Unos cuantos sueños' su hartazgo de las ideas progresistas más sectarias y del rancio patriarcado a través de la historia de cuatro mujeres y su relación con los hombres. Merece mucho la pena
La escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie en 2019. (EFE/Ricardo Maldonado Rozo)
Dice la nigeriana Chimamanda Ngozie Adichie (48 años) que su última novela, Unos cuantos sueños (Penguin Random House), trata de la pérdida de su madre. Del dolor que le produjo aquel desgarro, sucedido muy poco después de la muerte de su padre -y de ahí escribióSobre el duelo-, y que la arrojó al vacío, a la desnudez existencial…, pero también a la tristeza y a “una rabia incesante”. Y sí, el novelón -tiene más de 500 páginas- exhuma ese dolor del que habla la autora, pero lo más palpable, quizá a consecuencia de este sufrimiento, es la ira y la furia. La confusión que siente en este mundo contemporáneo donde parece que todo se ha vuelto inasible e incognoscible -la aparición aquí de la pandemia y el confinamiento tampoco parece casual- y que ella relata a través de las relaciones de cuatro mujeres (tres de ellas modernas, educadas, formadas, con dinero) con los hombres. Y todo sale mal, muy mal. Y es verdad, solo hay algo reparador y luminoso en toda la historia: la relación de ellas con sus madres (o en el caso de una de ellas, con su hija).
Ngozie Adichie apenas necesita ya presentación. Es una de las autoras más vendidas y premiadas de los últimos tiempos con novelas como Americanah o los ensayos Todos deberíamos ser feministas yQuerida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo. Aunque nigeriana de nacimiento, su vida bascula a caballo entre su país natal y Estados Unidos por lo que muchas de sus historias suelen transcurrir entre ambos países y con personajes de ambos lugares. Y se ha demostrado como una voz muy propia que suele provocar a tirios y troyanos. La izquierda la amó por su posicionamiento antiracista y feminista -que mantiene una y otra vez-, por apoyar a líderes como Obama o Kamala Harris, pero la denostó por señalar que los derechos de las mujeres estaban amenazadas por las personas trans -fue calificada de terf y tránsfoba con un aluvión de críticas brutales en las redes sociales- y armó en cólera cuando manifestó que había tenido dos hijos por gestación subrogada.
La escritora ha sido icono feminista mundial, una voz irritante para los sectores conservadores, y a la vez la mayor traidora del planeta para la causa izquierdista. Y, por supuesto, eso tenía que escribirlo. Unos cuantos sueños, la novela que llega doce años después de Americanah, refleja este enfado y a la vez un profundo hartazgo por las disputas ideológicas más absurdas de la historia y de las que suelen salir mal paradas las mujeres. Y los hombres, de todo pelaje, desde los que han abrazado la izquierda woke más estúpida como los que creen en la idea patriarcal de la dominación masculina, sucumben a su pluma. Ngozie Adichie está harta. Y habrá un buen cúmulo de lectoras -sobre todo en la cuarentena, como ella- que digan, pues mira sí, tienes razón.
La novela refleja enfado y hartazgo por las disputas ideológicas más absurdas de la historia y de las que suelen salir mal paradas las mujeres
La novela nos presenta la historia de cuatro mujeres heterosexuales entrelazadas entre sí. De antemano hay que indicar que tampoco es que caigan siempre bien a los lectores. La escritora se esfuerza mucho en indicar que ser humano no es igual a ser virtuoso. Al contrario, estamos bien plagados de defectos y multitud de facetas nuestras pueden chirriar bastante en los otros. Eso nos ocurre con Chiamaka, la escritora de viajes enamoradiza empedernida y que con solo un aleteo ya está postrada a los pies de un hombre; con Zikora, de creencias religiosas, conservadora y que sufrirá un fuerte desengaño; con Omelogor, la ejecutiva agresiva, la depredadora sexual, la exigente, la más inteligente y, posiblemente, la mejor persona de todas desde un punto de vista moral (y que a todas luces se entrevé en ella a la propia Chimamanda); y con Kadiatou, la única que es pobre y que, aquí llega una de las sorpresas del libro, es un trasunto real de Nafissatou Diallo, la guineana que fue agredida sexualmente por Dominique Strauss-Kahn, entonces presidente del FMI, en la habitación de un hotel en 2011. El caso, en la realidad, se cerraría con un acuerdo económico; en la novela la escritora da un respiro de alivio al personaje con el que también Ngozie Adichie demuestra sensibilidad hacia las diferencias sociales. Porque, a priori, esta podría ser una novela de tres pijas y sus problemas con el amor y los hombres como si esto fuera simplemente Sexo en Nueva York: mucho restaurante, mucha galería de arte y mucha tontería. Pero no. La escritora es más lista que todo eso.
'Unos cuantos sueños', de Chimamanda Ngozi Adichie. (Penguin Random House)
Todo esto nos lleva a hablar de los hombres de la novela porque aquí es donde ella verdaderamente se queda a gusto. También hay alguna mujer a la que le llega alguna bala. De hecho, en uno de los pasajes podría vislumbrarse, sin explicitarse nunca, a pensadoras progresistas como Judith Butler o todas las teóricas del pensamiento queer que parecen haberse convertido en las archienemigas de Ngozie Adichie. “Era una famosa académica feminista, pero no le gustaban las mujeres. Solo le gustaba la idea de las mujeres. Publicaba citas crípticas sobre feminismo cuyo objetivo era que una se sintiera culpable pero no entendiera nada, y condiciones vagamente amenazadoras con respecto a cómo ser feminista , en el sentido de si no sabes tal o cual cosa sobre Bangladesh no eres feminista, si no liberas esto o aquello no eres feminista. Sus seguidoras la adoran por su acritud, e incluso si alguna vez quisiera introducir alegría, no podría porque perdería aplausos”, escribe en el libro. Alguna seguro que se ha dado por aludida.
Y, sin embargo, Unos cuantos sueñoses un libro profundamente feminista. Ahí está toda esa crítica despiadada a tipos como Dominique Strauss Kahn que siempre se han creído dueños del mundo (y las mujeres). Ngozie Adichie confiesa que siguió aquel caso de forma obsesiva y que eso le llevó a querer dignificar al personaje de la camarera. Pero también hay bofetadas sonoras contra profesores, intelectuales, artistas, viajeros mochileros que creen que están en el lado correcto de la historia -feministas, lenguaje inclusivo, veganos- y que son tan egocéntricos, egoístas, machistas, infantiles y soberbios como DSK. Hombres atravesados por una ideología que limita poderosamente puntos de vista distintos. La escritora, de hecho, muestra diálogos en los que a una de las personajes (y posiblemente la más de izquierdas) por criticar que la raza sea un constructo -sí, la escritora se mete en todos los jardines- es tachada de “¡derechista!”. Y así, claro, en este mundo, el amor es imposible. Hay una cosa importante también este libro: estas mujeres quieren amar y ser amadas. No es un canto a la soledad, al hacerlo todo una misma, no. Es una búsqueda del amor.
Hay bofetadas sonoras contra hombres de izquierdas, feministas, veganos que son tan egocéntricos, machistas y soberbios como DSK
Finalmente, la novela es un ajuste de cuentas con unos Estados Unidos echados a perder. Y no en el sentido más trumpista que, obviamente, también por ser consecuencia del veneno de lo políticamente correcto, de la pasada de frenada del izquierdismo idiota tan sectario como los conservadores de MAGA. Un país donde la libertad de expresión se la están cargando, pero entre unos y otros.
“No era ya solo que se sintieran ofendidos; era que solo sentían ofensa. Perfectos progresistas estadounidenses anclados en su superioridad moral. Siempre y cuando te subas al tren de su ideología, pasarán por alto tu maldad. Defiende una causa aceptada y conquistarás el derecho a ser cruel”, escribe. No hay mucho más que añadir a esto.
Con Unos cuantos sueñosla escritora ha debido de llenar ese vacío que se produce cuando se da eso que los franceses llaman el espíritu de la escalera y que consiste en que te acuerdas de cómo podrías haber respondido a la afrenta de tal persona pero ya tarde, cuando ya se ha ido. Aquí ha contestado con todas las letras ya sea desde la furia y el desgarro por la pérdida de su madre. Merece mucho la pena leerla. Es alguien lúcido.
Dice la nigeriana Chimamanda Ngozie Adichie (48 años) que su última novela, Unos cuantos sueños (Penguin Random House), trata de la pérdida de su madre. Del dolor que le produjo aquel desgarro, sucedido muy poco después de la muerte de su padre -y de ahí escribióSobre el duelo-, y que la arrojó al vacío, a la desnudez existencial…, pero también a la tristeza y a “una rabia incesante”. Y sí, el novelón -tiene más de 500 páginas- exhuma ese dolor del que habla la autora, pero lo más palpable, quizá a consecuencia de este sufrimiento, es la ira y la furia. La confusión que siente en este mundo contemporáneo donde parece que todo se ha vuelto inasible e incognoscible -la aparición aquí de la pandemia y el confinamiento tampoco parece casual- y que ella relata a través de las relaciones de cuatro mujeres (tres de ellas modernas, educadas, formadas, con dinero) con los hombres. Y todo sale mal, muy mal. Y es verdad, solo hay algo reparador y luminoso en toda la historia: la relación de ellas con sus madres (o en el caso de una de ellas, con su hija).