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Lo que a esta familia española se le perdió en Marruecos
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Un fotoperiodista en el Rif

Lo que a esta familia española se le perdió en Marruecos

Dicen que su abuelo llevó a hombros a Franco en el Rif. El fotoperiodista Alfredo Cáliz desvela en sus memorias los secretos de una estirpe marcada por las aventuras marroquíes

Foto: La familia y las cenizas. (Archivo de Alfredo Cáliz)
La familia y las cenizas. (Archivo de Alfredo Cáliz)
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Una mirada superficial a la foto que abre este artículo, muestra a tres generaciones de una misma familia posando en un jardín. Podría ser un cumpleaños o una celebración rutinaria. Pero si uno se concentra en la imagen, detecta cierta electricidad emocional en el ambiente, sobre todo en el rostro de Alfredo Cáliz, que pasa la mano por el hombro a uno de sus hijos.

En efecto, no era un encuentro familiar cualquiera. Cáliz, su mujer (Cathy), su madre y sus hijos se reunieron en el jardín de su casa, en un pueblo de la sierra madrileña, para esparcir las cenizas del padre de Cáliz, el innombrable, al que sus nietos nunca conocieron, pues desapareció un día de la vida del joven Cáliz y nunca más se supo. "Elegí mi jardín para esparcir sus cenizas… Quizá al soltar lastre con la escritura me sentía más ligero, más capaz de colocar a mi padre sin necesidad de ningún acto épico: cruzar un desierto, subir una montaña o acarrear sus cenizas hasta las montañas del Rif… Pensaba en una ceremonia espontánea… El día antes me acerqué a la vasija de plástico para comprobar que Antonio aún seguía dentro. Por un momento temí no encontrar nada que mi padre me hubiese vuelto a abandonar. Pero no, allí estaba él, inerte… Esperando a ser esparcido… Abrí el recipiente con una mano y vertí las cenizas frente al buda de colores… Joel objetó diciendo que ese no era el mejor sitio; a menudo hablamos de vender la casa, es una de nuestras conversaciones favoritas. Le dije que no era un problema, que la venderíamos con el abuelo en el jardín, que nadie tenía por qué enterarse".

Lo cuenta Cáliz —uno de los fotoperiodistas españoles más reconocidos, histórico de El País Semanal— en sus memorias heterodoxas, Fotografía del desastre, centradas en la fijación familiar con Marruecos. Ahora que se cumplen cien años del desembarco español en Alhucemas, contraataque de un imperio en descomposición tras el desastre de Annual, resulta que el abuelo de Cáliz no solo fue uno de los legionarios que desembarcó allí, sino que, según la leyenda familiar, llevó a caballito al joven coronel Francisco Franco durante esa campaña (décadas después, Cáliz viviría sus propias aventuras marroquíes -su primer libro de fotoperiodismo versaba sobre Marruecos). El caso es que mientras Cáliz escribía Fotografía del desastre —mezcla de memorias en primera persona y ensayo histórico sobre las relaciones España/Marruecos— se fue colando en el texto el gran tabú familiar, la espantada de su padre, amigo de la farra madrileña, desaparecido del mapa cuando Cáliz apenas era mayor de edad. "No creo que mi padre falseara premeditadamente la historia de su padre desembarcando con Franco en Alhucemas. Había sintetizado en la palabra Alhucemas una amalgama de emociones relacionadas con el coraje. Sin darse cuenta me estaba hablando de su propio valor; era su forma de decirme que no le tomara por un cobarde, por un mequetrefe. Su tono, entonces era amenazante. Aquel que se enfrenta a los adversarios abandonando a su hijo, huyendo de las manos de una prostituta con la que tropezó en un tugurio del centro de la ciudad".

placeholder Una de las fotos de sus viajes por Marruecos. (Archivo de Alfredo Cáliz)
Una de las fotos de sus viajes por Marruecos. (Archivo de Alfredo Cáliz)

Hablamos con Alfredo Cáliz sobre las disfuncionales relaciones entre un padre, un hijo y las disfuncionales relaciones entre España y Marruecos. Geopolítica sentimental del desastre.

PREGUNTA. Parece que has tenido que meter un rodeo por Marruecos para poder afrontar el tomate de tu volatilizado padre. ¿Te pilló por sorpresa que tu padre acabara planeando sobre todo el libro?

RESPUESTA. No hubiese sido capaz de hacer un libro sobre la relación con mi padre así de sopetón. Efectivamente, fue algo que me fui encontrando según escribía, o sea, me fui dando cuenta que el tema del padre y el perdón eran temas centrales del texto. De hecho, los dos capítulos sobre la muerte de mi padre son los que menos cambios han sufrido en las diferentes revisiones del libro. Han cambiado de lugar, pero apenas de contenido y eso me viene a decir que había ciertas cosas, y eran importantes, que yo necesitaba decir cuando me puse a escribir. Y luego el reto ha sido hacer correr mi historia personal a la par de la de España.

P. ¿Qué huella le dejó a tu abuelo las guerras de Marruecos?

R. Mi abuelo murió siendo yo un chaval así que no presté demasiada atención a "sus batallitas", lo cual es una pena que he tenido que lamentar más tarde. Sí, como cuento en el libro, guardo una memoria viva de él, de su tatuaje en el pecho asomando entre su camisa desabrochada, de su porte y de sus comentarios recurrentes sobre la guerra en el Rif en la que participó siendo un mozalbete granadino y de la que hablaba cincuenta años más tarde. Yo no tengo duda que ir a una guerra moldea el carácter de un individuo, el de mi abuelo y el de cualquiera.

P. Te autocalificas de friki del desastre de Annual. Si tuvieras que explicarle a un niño de 8 años qué pasó ahí, ¿cómo lo harías?

"España ha sacado a lo 'árabe' de su historia, y digo lo árabe que no es lo mismo que lo musulmán"

R. Lo primero que habría que explicarle a un niño sería qué es la colonización, eso le ayudaría a entender lo que pasó en la guerra del Rif. El relato podría ser: "Érase una vez unas personas que se sentían superiores a otras y con derecho a ocupar sus tierras, saquear sus recursos y cambiar sus costumbres con la excusa de ayudarles a progresar, poniéndose ellos mismos como modelo de progreso, tratándoles como niños." ¿Se entiende? En cuanto a la guerra del Rif se podría explicar trasladando las actitudes anteriores al ámbito de los militares.

Sería muy fácil explicarle a un niño quién era el general Silvestre a quien se tiene como responsable último del desastre: "un militar con bigote tan arrogante como ignorante", pero las causas de lo que llamamos "el desastre" son variadas. Por cierto, no hay que olvidar que lo que para nosotros fue un desastre para las tribus del Rif fue el principio de una República que se articuló sobre la base de la participación de muchas de estas tribus en oposición a la ocupación del ejército español. Pero sí, el general Silvestre tuvo gran parte de la responsabilidad aunque en el momento en que se prendió la llama de la revuelta contra el ejército español todo se desmoronó de golpe, lo que nos hace pensar que la situación era ya de por sí caótica y estaba sujeta con pinzas en el plano de lo militar; mala organización, corrupción brutal, falta de conocimiento de la zona, aunque en el fondo todo eso es lo de menos, lo importante es preguntarnos ¿qué hacían esos militares en aquellas montañas? ¿A qué obedecía esa necesidad de avanzar en aquel territorio?, ¿los intereses de unas oligarquías económicas?, ¿el deseo de resarcirse de los desastres coloniales de Cuba y Filipinas?

En este país hemos sido demasiado tiempo rehenes de los sentimientos patrióticos de los militares. Siempre parece más fácil inflamar el pecho y gritar patria que pararse a pensar cómo solucionar los problemas reales. Si te fijas hoy pasa algo parecido.

placeholder El fotoperiodista con su madre. (Archivo de Alfredo Cáliz)
El fotoperiodista con su madre. (Archivo de Alfredo Cáliz)

P. Tu primer libro de fotos transcurría en Marruecos. ¿Qué te atrajo del país a primera vista?

R. Tras un periodo largo fotografiando en Centroamérica volví a España con la idea muy clara de que para hacer un trabajo fotográfico de cierto peso hay que dedicarle tiempo así que en aquel momento buscaba un lugar no tan lejano y apareció Marruecos que quizás era el lugar lejano más cercano. En la decisión tuvo mucho que ver el trabajo sobre los curtidores de Jose Manuel Navia y que un amigo pusiera los libros de Juan Goytisolo sobre la mesa. Ambas cosas funcionaron como una llave y me resultó muy fácil entrar. En Marruecos la primera capa de exotismo es muy evidente y yo desde el principio trataba de atravesar esa capa, ver otras cosas, encontrar los vínculos con lo de este lado del Estrecho, lo que tenemos en común que es mucho. Me quedé con esa vieja idea de Navia de ir a Marruecos no para conocer nada sino para reconocerse y si uno busca los puentes entre las dos orillas los encuentra.

P. ¿El Rif actual está más enfadado con Marruecos que con España?

R. El Rif es un territorio muy particular y que históricamente ha estado enfrentado al Majzén marroquí. De las protestas en Alhucemas del 2016, cuando un joven vendedor de pescado murió triturado por un camión de basura, todavía está encarcelado Nasser Zafzafi. Así que claro que aún existe en el Rif una fuerte animadversión hacia el estado central que los ha tenido sumidos en el abandono durante muchos años.

En cuanto a su relación con España es muy particular. Muchos de los rifeños que viven en España hoy provienen de familias que han luchado contra los españoles en la Guerra del Rif; algunas de estas familias han sido bombardeadas con gases por la aviación española. Y lo más paradójico es que algunos de ellos, incluso esos mismos, fueron reclutados por los militares rebeldes del general Franco y formaron parte de la sublevación militar que desembocó en la guerra civil. Y cumplieron un papel muy relevante, se habla de aproximadamente 80.000 personas durante los casi 3 años de contienda. Así que los descendientes de estos rifeños, que incluso muchos han nacido en España, se sienten muy españoles, a la vez que muy rifeños y lo más preocupante, en el caso de los más jóvenes se debaten procelosamente con esa dificultad de pertenecer a dos lugares y no acabar de ser de ninguno de los dos; una identidad mixta, híbrida, que resulta tan útil y tan rica para las personas más adultas pero que para los más jóvenes, a veces, se convierte en un problema.

Foto: ruta-migratoria-argelia-baleares-auge

P. Dices que Marruecos y España han fijado sus identidades con malentendidos. ¿Cuáles?

R. La relación entre España y Marruecos se ha debatido durante muchos siglos entre la fascinación y el rechazo, dependiendo del momento histórico. En el imaginario español pervive la figura del moro y no es exagerado decir que, en alguna medida, el español ha construido su identidad basada en una imagen negativa de ese moro, una especie de espejo negativo. Al marroquí le ha tocado la parte del colonizado, del conquistado y ahora del emigrante, y cuando se relaciona con nosotros, muchas veces, solo parecen quedarle dos opciones; darnos miedo o darnos pena. Son relaciones complejas y además suele ser así, la identidad se crea en relación a otra, a la de enfrente.

España en su discurso historiográfico dominante ha sacado a lo "árabe" de su historia, y digo lo árabe que no es lo mismo que lo musulmán; aunque sean dos cosas que van de la mano hay que tener claro que no son la misma. España se ha construido una idea de sí misma donde lo árabe ha sido un paréntesis, sin integrar, un escollo en el camino. Es difícil de verlo así teniendo en cuenta que estamos hablando de unos ocho siglos de duración. Digamos que nuestro trauma es precisamente ese, el no haber incorporado lo árabe y además, al no haberlo hecho hemos perdido la oportunidad de funcionar como cadena de transmisión, de lo "árabe", con Europa. Todo el conocimiento, los saberes, lo que hoy ligamos a la ciencia, lo que heredamos desde la Antigua Grecia y que desembocó en el Renacimiento pasó por las manos de los "árabes", fueron ellos quien hicieron funcionar ese engranaje y nosotros, y ese es nuestro trauma, el gran trauma de la historia española, es no haber incorporado eso en nuestra propia historia. No haber enseñado en nuestras escuelas quién era Averroes, o Ibn Hazm, o Aben Tofail, un médico filósofo de Guadix que escribió un libro, El filósofo autodidacta que de no haber sido escrito en árabe lo estudiaríamos como el germen del libre pensamiento europeo, por lo tanto ¡qué pérdida también para Europa!

De hecho, Europa también está pagando esa dificultad de dialogar con lo musulmán, en estos momentos en los que hay un genocidio en curso, no nos olvidemos de Gaza. Y esa islamofobia que existe, en diferentes grados, nos dificulta posicionarnos en el conflicto palestino cuando hay que decirlo con claridad, hoy a través de la causa palestina tenemos, todos, la posibilidad de defender la dignidad humana, porque eso es lo que está en juego, la debacle moral o posicionar nuestros cuerpos frente a la masacre de todo un pueblo.

Una mirada superficial a la foto que abre este artículo, muestra a tres generaciones de una misma familia posando en un jardín. Podría ser un cumpleaños o una celebración rutinaria. Pero si uno se concentra en la imagen, detecta cierta electricidad emocional en el ambiente, sobre todo en el rostro de Alfredo Cáliz, que pasa la mano por el hombro a uno de sus hijos.

Fotografía Historia Francisco Franco
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