Comienza la 73 edición del festival de San Sebastián y lo hizo este viernes de gala inaugural con el thriller neonoir argentino27 noches, de Daniel Hendler, y con una primera jornada en la que Fernando Colomo regresó con Las delicias del jardín, una comedia pictórica protagonizada por él mismo, su hijo Pablo Colomo, que debuta como actor, y por Carmen Machi y Brays Efe. San Sebastián es tradicionalmente el escenario de la puesta de largo de muchas de las películas que marcarán en año de cine español y a las que veremos competir en los Goya, que se celebran este febrero en Barcelona. Y una de las grandes contendientes será Maspalomas, la última película de Aitor Arregi y José Mari Goenaga (Loreak, La trinchera infinita, Cristóbal Balenciaga), que compite por la Concha de Oro y que se ha presentado este sábado en el Kursaal donostiarra.
Tráiler de 'Maspalomas'
Ambientada, como desvela su propio título, en Maspalomas, la playa grancanaria epicentro del movimiento LGBTI en España, este drama sui géneris contiene uno de los arranques con mejor pulso del cine de los últimos años, con un ternísimo Kandido Uranga como compañero de habitación. Uranga da vida a Xanti, un septuagenario homosexual que acaba de separarse de su pareja y que se traslada a Maspalomas, al apartamento de su amigo Ramón (Zorion Eguileor).
Maspalomas se presenta como El Dorado del universo gay, un lugar donde conviven -más o menos- armónicamente diferentes generaciones, donde el tabú desaparece y la libertad sexual se vive sin puertas y con una naturalidad absoluta. Conocemos a Xanti mientras practica el cruising entre las dunas de Maspalomas, y la cámara de los directores enseña los cuerpos con una franqueza total, explorando el deseo a la luz del día, pero también de la noche, en los pasillos de los cuartos oscuros y las saunas. La aproximación de los directores a estos espacios es directa, osada y desnuda de la sordidez con la que muchas veces se retratan, y se cotidianiza este concepto compartido y cotidiano del sexo, como epítome de la libertad sexual de su protagonista y de una comunidad relegada muchas veces en la edad anciana al interior de un armario.
Kandido Uranga es el protagonista de 'Maspalomas'. (BTEAM)
Porque si bien podríamos respasar en las últimas décadas centenares de films de prestigio de temática gay -pienso en Happy Together (1997), de Wong Kar-wai; 120 pulsaciones por minuto (2017), de Robin Campillo; Weekend (2011), de Andre Haigh, o gran parte del cine de Almodóvar-, la homosexualidad en la tercera edad ha sido un terreno más virgen en el cine. En este aspecto, en los últimos años se ha llevado a la conversación pública el concepto de la vuelta al armario: aquellos que fueron pioneros por la lucha de los derechos LGBT y que vivieron la represión -ya sea política, con el franquismo, social e incluso médica (hasta 1973 el DSM, el Manual Diagnóstico de Trastornos Mentales de referencia mundial, no eliminó la homosexualidad como enfermedad mental y la reconoció como variante normal de la sexualidad humana)-, al necesidar cuidados residenciales, vuelven a esconder su identidad por miedo al rechazo.
Fuera de Maspalomas, el Edén homosexual, el mundo está repleto de armarios; y el más difícil de superar es el armario mental. Máspalomas, que está ambientada en el año 2019, previo a la pandemia del Covid, juega al contraste entre el ambiente colorido y festivo de la playa canaria y la grisácea habitualidad de esa otra parte de la comunidad gay que no puede vivir su identidad en plena libertad. También las relaciones de muchos de estos hombres con las familias que crearon para encajar socialmente: Xanti vuelve a reencontrarse con su hija, Nerea (Nagore Aranburu), con la que lleva años sin hablarse y quien no le perdona haberles "abandonado" para irse a vivir con otro hombre. Y las relaciones con sus propios coetáneos, educados durante el franquismo en una mirada muchísimo más punitivista respecto a la sexualidad. Pero también aporta la esperanza de que si las instituciones cambian -y lo hacen muy lentamente y muchas veces por empeños individuales-, las personas también podemos cambiar nuestra perspectiva.
Zorion Eguileor en 'Maspalomas'. (BTEAM)
Maspalomas es una película delicada y emocionante que se apoya en el excelente trabajo de sus dos actores protagonistas, Uranga y José Ramón Soroiz, generadores inmediatos de empatía, son la representación de antitéticos, pero bajo el prisma y los detalles que aportan los directores sus personajes se llenan de matices y ambigüedades. Fuera de Maspalomas los cuerpos de los hombres también se tocan y se exponen, pero al desprenderse de significado y de rebelión frente a la norma, también son ajenos a la crítica y al aislamiento.
La película de Arregi y Goenaga asume el riesgo del brusco cambio tonal que necesita para enfrentar los dos lados del armario: siempre es más placentero a la vista las dunas doradas y el mar brillante de la postal canaria -precioso el momento del baño del protagonista a ritmo de Franco Batiato- que, pongamos, la pared de gotelé de una residencia de ancianos del interior de la península. Con Maspalomas, Arregi y Goenaga, dos de los componentes del trío creativo de los Moriarti, demuestran que no se les resiste ningún tiempo ni ningún escenario y que están construyendo una filmografía solidísima, como si fuesen los herederos cinematográficos de ese Cristóbal Balenciaga paisano suyo al que retrataron: una maestría sin aspavientos.
Maspalomas llegará a los cines el próximo 26 de septiembre.
Comienza la 73 edición del festival de San Sebastián y lo hizo este viernes de gala inaugural con el thriller neonoir argentino27 noches, de Daniel Hendler, y con una primera jornada en la que Fernando Colomo regresó con Las delicias del jardín, una comedia pictórica protagonizada por él mismo, su hijo Pablo Colomo, que debuta como actor, y por Carmen Machi y Brays Efe. San Sebastián es tradicionalmente el escenario de la puesta de largo de muchas de las películas que marcarán en año de cine español y a las que veremos competir en los Goya, que se celebran este febrero en Barcelona. Y una de las grandes contendientes será Maspalomas, la última película de Aitor Arregi y José Mari Goenaga (Loreak, La trinchera infinita, Cristóbal Balenciaga), que compite por la Concha de Oro y que se ha presentado este sábado en el Kursaal donostiarra.