¿Era Cervantes homosexual? Nadie tiene la más mínima idea (y el que diga lo contrario miente)
José Manuel Lucía Megías, el cervantista que ha asesorado a Amenábar para su película 'El Cautivo', desmonta en su nuevo ensayo todos los mitos en torno a las pulsiones homoeróticas del escritor
Retrato de Cervantes de Juan de Jáuregui. (Real Academia de la Historia)
"Uno de los grandes maricas de la Historia". "Era homosexual y eso no le hace peor escritor ni peor persona". "Los expertos reconocen la homosexualidad de Cervantes". "Cervantes sale por fin del armario".
Son los titulares de algunos de los miles y miles de artículos que se han publicado en los últimos años dando por descontadas las pulsiones homoeróticas del gran genio de la literatura. La realidad, sin embargo, es que no es mucho lo que sabemos del autor de El Quijote, y prácticamente nada lo que se conoce de su faceta más íntima y personal. Al fin y al cabo, la primera biografía sobre él, escrita por el ilustrado valenciano Gregorio Mayans y Siscar a petición del político inglés Lord Carteret, se imprimió en Londres en 1738, es decir, 120 años después de la muerte de Cervantes, sin que su autor dispusiera de ninguna documentación, ni escrita ni oral, para trazar la vida de Cervantes y cuando ya no quedaba nadie que lo hubiera tratado en persona.
Por no conocerse, ni siquiera se conoce a ciencia cierta el aspecto que tenía Cervantes, no hay ningún retrato suyo que le fuera hecho en vida. La primera imagen de Cervantes la realizó el pintor William Kent -también a petición de Lord Carteret, también en 1738- a partir de la descripción física de sí mismo que Cervantes hace en el prólogo de sus Novelas Ejemplares.
¿Quién fue en realidad Cervantes? ¿Qué hay de cierto en el mito que durante siglos ha descrito al escritor como un cristiano ejemplar y heroico que durante los cinco años que estuvo cautivo en Argel, desde 1575 hasta 1580, siempre se mantuvo fiel a su fe y leal a la corona española? ¿Qué hay de verdad en las proclamas que mantienen que Cervantes era homosexual?
'Retrato de Cervantes Saavedra por él mismo', obra de George Vertue a partir del dibujo de William Kent. (Biblioteca Nacional de España)
José Manuel Lucía Megías, catedrático de Filología Románica en la Universidad Complutense de Madrid y presidente de honor de la Asociación de Cervantistas, lleva toda la vida estudiando al genio, del que ha escrito una extensa biografía de más de mil páginas en tres volúmenes ( La juventud de Cervantes, La madurez de Cervantes y La plenitud de Cervantes). Y ahora, este experto que acaba de asesorar a Alejandro Amenábar para la realización de El Cautivo -película que se estrenará el próximo 12 de septiembre y que se centra en los años que el autor pasó secuestrado en Argel- publica Cervantes íntimo. Amor y sexo en los Siglos de Oro(Plaza&Janes), un ensayo tan ameno como riguroso en el que analiza hasta qué punto los mitos creados alrededor de la biografía del escritor a lo largo de los siglos por críticos e historiadores se corresponden con su vida real, con especial atención a los relatos que dan por sentado que era homosexual.
“Puede ser que, además de relaciones con mujeres, Cervantes tuviera prácticas sexuales sodomitas. No lo sabemos y no lo vamos a saber nunca, y me parece bien que así sea. El sexo forma parte de la vida, pero no tiene por qué ser el elemento que nos defina. Cervantes era una persona con muchos matices, y el mito es una construcción que no nos deja ver la realidad de la persona, su totalidad. Los mitos son necesarios, pero no podemos olvidar que son construcciones que se hacen en el tiempo”, asegura José Manuel Lucía Megías. “Es absurdo hablar de la identidad sexual de Cervantes, es tan absurdo como decir que Cervantes era del Atlético de Madrid: en el siglo XVI no existía ese club de fútbol, como tampoco existía una identidad sexual”.
El cervantista y catedrático de Filología Románica en la Universidad Complutense José Manuel Lucía Megías. (Jesús Miguel de la Fuente)
El documento sobre el que se asienta el mito de Cervantes desde el siglo XIX hasta hoy, y que se encuentra en la base de un buen número de teorías sobre su homosexualidad, es la Información de Argel. Descubierto en 1808 por Ceán Bermúdez, ese escrito acompaña a la última de las peticiones de Cervantes a la corona española para ocupar alguno de los puestos vacantes que había en América, una de tantas mercedes que el escritor solicitó por esos años. Para avalar su solicitud, Cervantes la acompañó de un certificado firmado por el duque de Sessa, su superior en los tercios italianos, dando cuenta de su brillante carrera militar, y de una copia de la Información de Argel, un informe redactado en 1580 por un escribano que recoge el testimonio de varios testigos y que tiene como objetivo acreditar lo ejemplar que había sido el comportamiento de Cervantes durante su cautiverio argelino.
“Ese documento surge de la necesidad de defenderse del estigma de haber sido un cautivo. Para nosotros un cautivo es un héroe, alguien que ha sufrido un secuestro. Pero en tiempos de Cervantes era alguien mirado con sospecha, que había vivido al margen y que a su regreso podía haberse convertido en un traidor y pasar información a los enemigos corsarios. Los cautivos tienen que demostrar que son buenos cristianos y que ayudaron a otros cautivos que tuvieron dudas. Pero ese documento no se puede tomar en sentido literal, porque no es más que un relato, una especie de carta de recomendación para tratar de conseguir una merced”, sostiene José Manuel Lucía Megías.
Es precisamente en la Información de Argel donde algunos han creído ver los primeros indicios de la supuesta homosexualidad del escritor. Ese informe sostiene que el esclavo Miguel de Cervantes fue uno de los cautivos más queridos y admirados por Hazán Bajá, el gobernador de Argel, lo que ha dado alas a las teorías sobre una posible relación homosexual entre ambos. Al fin y al cabo el dignatario argelino, conocido por su sadismo, no fue nada severo con el autor de El Quijote después de protagonizar éste varios intentos de fuga, todos ellos fallidos, algo que algunos han presentado como la prueba irrefutable de que ambos mantuvieron una relación homoerótica. Para José Manuel Lucía Mejías, sin embargo, si los intentos de fuga de Cervantes no fueron castigados con la brutalidad acostumbrada pudo ser porque alguien intercedió a su favor, apuntando a que ese alguien pudo haber sido Agi Morato, por aquel entonces uno de los hombres más influyentes y ricos del Mediterráneo.
Cubierta de 'Cervantes íntimo. Amor y sexo en los Siglos de Oro', de José Manuel Lucía Megías.
Y aún hay otro dato en la Información de Argel al que se agarran los defensores de la homosexualidad de Cervantes para tratar de probarla. Ese documento en el que se pinta a Cervantes como un héroe durante los cinco años que estuvo cautivo también tiene un villano: un tal Juan Blanco de Paz, señalado como el traidor que desbarató el intento de fuga organizado por Cervantes junto con más de 60 caballeros al revelarle ese plan a Hazán Bajá, el gobernador de Argel.
Sin embargo Diego Rodríguez, un platero que también estuvo cautivo en Argel y quien al ser liberado también hizo escribir un documento sobre lo irreprochable que había sido su conducta estando preso, cuenta una versión muy distinta del intento de fuga de Cervantes. Dice que fue él, Diego Rodríguez, quien organizó el plan para escapar con seis (no 60) caballeros de Malta, entre los que estaban Cervantes y Blanco de Paz.
Lo que está claro es que ambos acabaron enemistados, y que esa enemistad llegó a tal extremo que en 1580, cuando Cervantes fue rescatado, Blanco de Paz amenazó con hacer pública cierta información que aseguraba poseer sobre él y que a su decir le quitaría toda honra y le impediría conseguir merced. Con el añadido de que Juan Blanco de Paz no era un cualquiera, era comisario del tribunal de la Inquisición, doctor en Teología y fraile dominico.
Fotograma de 'El cautivo', al nueva película de Alejandro Amenabar sobre los cinco años que Cervantes estuvo preso en Argel.
¿Qué sabía Blanco de Paz? En Cervantes íntimo José Manuel Lucía Megías se hace eco de las teorías que consideran que, pensando que no hay mejor defensa que un
buen ataque, Cervantes decidió tratar de neutralizar a su enemigo arremetiendo contra él y anticipándose a sus posibles acusaciones. Así, en la Información sobre Argel del escritor se pregunta a varios testigos si conocen de Miguel de Cervantes algún vicio notable o escándalo de su persona. Todos lo niegan, excepto el carmelita fray Feliciano Enríquez, que confiesa que durante un tiempo fue enemigo de Cervantes y oyó a una persona “decir cosas viciosas y feas contra el susodicho Miguel de Cervantes”.
“Lo único que queda claro respecto a todas las Informaciones es que todas ellas son un relato, una ficción”, afirma José Manuel Lucía Mejías. “Pero, basándose en esas ficciones, se ha defendido que Cervantes era homosexual y mantuviera relaciones con el rey de Argel. El mito del Cervantes homosexual es un mito, una construcción biográfica. El verdadero Cervantes que vivió hace 400 años se nos escapa”, sentencia.
Aún hay más documentos sobre los que se ha apuntalado la posible homosexualidad del autor de El Quijote, todos los cuales son analizados a conciencia por José Manuel Lucía Megías en Cervantes íntimo. Está, por ejemplo, esa provisión real, firmada en Madrid el 15 de septiembre de 1569, en la que se condena a Cervantes a diez años de destierro por haberse batido en duelo con un tal Antonio de Segura. Fernando Arrabal, en su libro de 1996 Un esclavo llamado Cervantes, se sacó de la manga la teoría de que Cervantes se habría batido contra Antonio de Segura en defensa de su honor, tras haber sido señalado como uno de los miembros del supuesto círculo sodomita que se reunía alrededor de López de Hoyos en su estudio madrileño. Una teoría que el catedrático de la Complutense descarta de lleno como pura fantasía.
Cuando Catalina Salazar hace testamento, le deja a su marido Cervantes varios bienes "por el mucho amor y compañía que hemos tenido"
Está también el poder que Cervantes otorgó el 28 de abril de 1587 a su mujer, Catalina de Salazar, y que fue presentado por el cervantista norteamericano Daniel Eisenberg como el convenio de separación de Cervantes y su esposa, una suposición que siguió azuzando la construcción del mito de la homosexualidad de Cervantes. “¿Quién sabe lo que ocurría en ese matrimonio?”, se pregunta José Manuel Lucía Megías. “Lo único que sabemos de cierto es que cuando en 1610 Catalina Salazar hace testamento, le deja a su marido varios bienes “por el mucho amor y buena compañía que ambos hemos tenido”, destaca el cervantista. Además, en vez de pedir ser enterrada en la iglesia de Santa María de Esquivias junto a sus padres, Catalina Salazar solicitó descansar en el convento de las Trinitarias en Madrid junto a su marido.
Hay también un poema de Lope de Vega, un poema con versos de cabo roto (esos en los que se omite la última sílaba de la palabra en rima y es el lector el que la debe completar), en los que algunos interpretan que el autor deFuenteovejuna acusaría al de El Quijote de cornudo y sodomita. Pero no son más que suposiciones.
El duelo nocturno
Y aún hay un documento más que los defensores de la homosexualidad de Cervantes esgrimen: el que deja constancia de cómo el 26 de junio de 1605 a las once de la noche se oyeron gritos a las puertas de una casa de los arrabales de Valladolid, gritos provocados por un duelo nocturno en el que uno de los participantes cayó herido (y acabó muerto) mientras el otro se dio a la fuga. La casa en cuestión era en la que vivía Cervantes con su mujer, sus hermanas e Isabel, su hija natural, fruto de sus amores adúlteros con Ana Franca, la mujer de un tabernero madrileño.
Un alguacil fue enviado al lugar para tratar de establecer lo ocurrido, y todo apunta a que no tardó en percatarse de que el responsable de la muerte del duelista era un amigo suyo. Para protegerle, el alguacil habría enviado durante varios días a la cárcel a Cervantes, a su hija Isabel y a su hermana Andrea, entre otros. Pero eso sirvió para alimentar aún más la supuesta homosexualidad de Cervantes y para convertir a sus hermanas prácticamente en prostitutas a ojos de algunos. De nuevo, sin pruebas.
Pero fue sobre todo en los años 80 cuando hubo un estallido de estudios que se empeñaban en presentar a Cervantes como gay. El francés Louis Combet publicó en 1980 un largo ensayo sobre las supuestas tendencias masoquistas frustradas de Cervantes y su homosexualidad latente. Unos años después, ya lo hemos comentado, Fernando Arrabal defendió que Cervantes había formado parte del grupo sodomita en torno a López de Hoyos. Pero fue la hispanista italiana Rosa Rossi quien con sus dos ensayos ( Escuchar a Cervantes, de 1987, yTras las huellas de Cervantes, de 1997) terminó de dar forma al mito de la homosexualidad de Cervantes, presentado como pruebas lo que son sólo hipótesis y tomando como documentos históricos textos literarios del escritor.
"En la época, la sodomía era pecado y un delito civil. No me cuadra que Cervantes dejara en sus obras claves de su supuesta homosexualidad"
“En la época de Cervantes, la sodomía era un pecado y un delito civil. No me cuadra que Cervantes dejara en sus obras claves de su supuesta homosexualidad. ¿Para qué iba a querer que alguien pudiera descubrir que era un delincuente?”, lanza José Manuel Lucía Megías. “La defensa de la supuesta homosexualidad de Cervantes no se puede seguir planteando a partir de los argumentos que se han presentado hasta ahora. No hay ninguna prueba irrefutable con la que defender esta falsa hipótesis. Las investigaciones de los años 80 son líneas de trabajo que se abrieron hace 40 años y en las que debemos seguir profundizando, pero cuyos resultados concretos han sido superados por la ciencia que ha demostrado la falsedad de sus planteamientos iniciales”, sentencia.
En definitiva: no sabemos si Cervantes fue o no homosexual, y seguramente no lo sabremos jamás.
“Yo no descarto para nada que pudiera tener relaciones homoeróticas. Y si ocurrió, es muy posible que fuera en Argel, donde habría sido mucho más fácil que en Madrid. Pero también hay que tener en cuenta que una cosa es el deseo sexual y otra el deseo amoroso. Cervantes pudo sentir amor por alguien de su mismo sexo, tal vez por Hazán Bajá: ambos eran amantes de la literatura, tenían aficiones comunes, una edad similar. Es una posibilidad, aunque no hay ninguna prueba documental que lo respalde. Pero la vida no sólo son papeles, va mucho más allá. Y las experiencias sexuales en tiempos de Cervantes eran más ricas y complejas de lo que podemos pensar desde nuestra atalaya actual”.
"Uno de los grandes maricas de la Historia". "Era homosexual y eso no le hace peor escritor ni peor persona". "Los expertos reconocen la homosexualidad de Cervantes". "Cervantes sale por fin del armario".