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El diente de una vaca de hace 5.000 años ayuda a resolver el misterio de Stonehenge
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El diente de una vaca de hace 5.000 años ayuda a resolver el misterio de Stonehenge

Fue hallado en 1924 y no se le dio importancia. Ahora, nuevos estudios sobre ese tercer molar de res arrojan valiosa información sobre el papel que el ganado desempeñó en la construcción del monumento

Foto: El famoso monumento megalítico de Stonehenge, en Gran Bretaña. (Will Dunham Handout/REUTERS)
El famoso monumento megalítico de Stonehenge, en Gran Bretaña. (Will Dunham Handout/REUTERS)
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Un diente de vaca encontrado hace años en Stonehenge, y que durante décadas fue relegado a simple curiosidad, acaba de revelar importante información sobre ese conjunto neolítico que empezó a construirse hace 5.000 años, que fue abandonado 1.500 años después y que aún no se sabe cómo se edificó ni para qué.

El diente en cuestión, parte de la mandíbula de una vaca, es un tercer molar, fue hallado cerca de la entrada sur de Stonehenge en 1924 y tiene unos 5.000 años de antigüedad: los análisis han revelado que dataría de entre el 2995 y el 2900 a. C. Durante décadas, el hallazgo de ese molar fue considerado algo irrelevante y meramente anecdótico. Sin embargo, nuevas pruebas realizadas sobre el diente han sacado a la luz que la vaca a la que pertenecía procedía del suroeste de Gales, el mismo lugar del que se cree que llegaron las enormes piedras azuladas que componen Stonehenge. De ese modo, el antes ignorado diente de vaca se ha convertido en una pieza clave para lograr entender cómo se construyó el monumento y el posible papel que el ganado desempeñó en el transporte de las piedras que lo conforman, muchas de las cuales pesan unas cuatro toneladas.

Investigadores del British Geological Survey, la Universidad de Cardiff y el University College de Londres han llevado a cabo en el diente avanzados exámenes con isótopos, centrándose en concreto sus investigaciones en los isótopos de plomo y de estroncio. Los datos obtenidos han proporcionado información preciosa sobre la dieta que seguía el animal, la geología de la región en la que vivía y sus desplazamientos antes de llegar a Stonehenge.

El análisis de isótopos ha revelado en el diente picos estacionales de plomo, especialmente a finales del invierno y principios de la primavera. Eso indicaría que el animal habría absorbido plomo de una fuente geológica mucho más antigua que la hallada en el resto del diente; probablemente, de formaciones rocosas paleozoicas. Y ese tipo de formaciones coinciden con las de Gales, de donde se cree que proceden las piedras de Stonehenge.

placeholder El diente de vaca encontrado en Stonehenge y que ahora ha sido analizado. (British Geological Survey)
El diente de vaca encontrado en Stonehenge y que ahora ha sido analizado. (British Geological Survey)

Según el equipo de investigación, se trataría de la primera evidencia directa que vincula los restos de ganado encontrados en Stonehenge con Gales. El hallazgo refuerza la teoría de que los bueyes y vacas pudieron haber jugado un papel importante en el transporte de las enormes piedras del monumento a lo largo de distancias considerables de al menos 200 kilómetros.

“Se trata de una prueba fascinante del vínculo de Stonehenge con el suroeste de Gales, de donde provienen sus piedras azuladas. Plantea la tentadora posibilidad de que el ganado ayudara a transportar las piedras”, destaca Michael Parker Pearson, profesor de Prehistoria Británica Tardía en el University College de Londres.
“Un fragmento de un diente de vaca nos ha revelado una historia extraordinaria y, a medida que surjan nuevas herramientas científicas, esperamos que aún haya más que aprender de su largo viaje”, señala por su parte Jane Evans, profesora e investigadora de la British Geological Survey.

El estudio completo se ha publicado en el Journal of Archaeological Science. “Esta investigación ha aportado nuevos conocimientos clave sobre la biografía de esta enigmática vaca, cuyos restos fueron depositados en un lugar tan importante como la entrada de Stonehenge. El estudio aporta nuevos detalles sin precedentes sobre los orígenes remotos del animal y el arduo viaje que emprendió”, subraya Richard Madgwick, profesor de Ciencias Arqueológicas en la Universidad de Cardiff. “Con frecuencia, las grandes narrativas dominan la investigación sobre grandes yacimientos arqueológicos, pero este detallado enfoque biográfico sobre un solo animal aporta una faceta completamente nueva a la historia de Stonehenge”.

Un diente de vaca encontrado hace años en Stonehenge, y que durante décadas fue relegado a simple curiosidad, acaba de revelar importante información sobre ese conjunto neolítico que empezó a construirse hace 5.000 años, que fue abandonado 1.500 años después y que aún no se sabe cómo se edificó ni para qué.

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