'Yes', 'oui', 'ja': así es como las lenguas europeas dicen 'sí' (palabra que en latín clásico no existía)
En castellano hay unas 500 formas de expresar afirmación, según el Atlas Léxico de la Lengua Española. 'Sí' procede de la voz del latín tardío 'sic', que se pronunciaba sin la consonante final
El adverbio de afirmación 'sí' es una de las palabras más necesarias en las lenguas. Todas lo tienen, o la deberían tener porque al latín clásico le faltaba. Para mostrar el acuerdo, para asentir, prefería repetir el verbo. A la pregunta '¿Vienes?' (venisne?), la respuesta era: '(sí), vengo' (venio). No obstante, también se utilizaban los adverbios sic (así), ita (entonces), etiam (también), hoc (esto) y con menos frecuencia recto (correcto) y vero (verdad).
No es una ausencia sorprendente. Persiste aún tres de las cuatro lenguas celtas vivas, que fueron las más extendidas por Europa. La afirmación repite el verbo de la pregunta. Si alguien dice en irlandés: ¿Vendrás? (An dtiocfaidh tú?), la respuesta es vendré (Tiocfaidh mé). Y del mismo procedimiento se sirven el escocés y el galés, si bien este último, modernamente, influenciado por el inglés, también emplea ie (que parece una versión de yes) en conversaciones relajadas. Indican estas estructuras que la afirmación no se conceptualiza como entidad independiente, sino como reconfirmación de la acción verbal, enfoque más dinámico y contextual que el de otras lenguas.
La afirmación se puede reforzar o matizar con gestos, tonos o palabras del tipo 'claro', 'vale', 'cómo no', 'bien', 'eso', 'cierto', 'exacto', 'evidente', 'indudable'… O con adverbios terminados en -mente: 'efectivamente', 'ciertamente', 'naturalmente', 'indudablemente'… Pero no son las únicas. En el
El latín tardío de Europa occidental concibió la voz 'sí', que había de ocupar el espacio del adverbio de modo sic, que ya era pronunciado sin la consonante final. Esa evolución sirvió para el español y el italiano, pero también para otras lenguas que hoy no cuentan con hablantes monolingües, como el catalán, gallego, friulano, napolitano-calabrés, veneciano, piamontés, y también el corso y el sardo que lo alternan con iè, contracción o evolución del verbo latino essere (ser/estar). El portugués, lengua que tiende a la nasalización, lo transformó en sim, de la misma manera que convirtió el latín bonum en bom (en castellano 'bueno', en italiano buono, en catalán bé).
El origen del 'oui' francés
Pero quienes hablaron occitano utilizaron para afirmar hoc est (por lo que es) o simplemente hoc (por esta razón). Este uso pintoresco hizo que esas lenguas fueran conocidas como 'langues de oc', y a todo el sur de Francia pronto se le conoció como 'Languedoc', la lengua (donde dicen) oc. En el norte, sin embargo, se prefirió hoc ille o hoc illud (esto es) expresión que fue acortada, oil, y de ahí pasó al francés moderno oui. Sin embargo, ambas lenguas también utilizan 'si' en lugar de oui/oc para responder a una pregunta formulada negativamente:
En francés:
– Tu n'as pas fini tes devoirs? (¿No has terminado tus deberes?)
– Si, je les ai finis. (Sí, los he terminado).
En occitano:
– Lo vegèretz pas? (¿Usted no lo ha visto?)
– Si, lo vegèri (Sí, yo lo he visto).
Fue Dante Alighieri quien clasificó las lenguas romances en tres grupos: las de 'sí', las de oïl y las de oc. De ahí el glotónimo occitano, y el topónimo Occitania, y dentro de ella el topónimo citado Languedoc, región en la que se habla una variedad del occitano denominada languedociano.
Dos lenguas románicas son excepciones, el romanche y el rumano. En ciertas variantes de la lengua latina hablada en Suiza, el romanche, especialmente en el sursilvano, se dice gea, que proviene del latín iam (ya), si bien hay quienes defienden que puede haberse formado de forma autónoma. Gea, jeu vi significa 'Sí, yo vengo'. En rumano se aclimató da, como en ruso, búlgaro y serbo-croata. Se instaló entre los siglos IX y XIII, cuando el eslavo eclesiástico era lengua litúrgica y de cultura. Anteriormente se usaba aşa este (así es), bine (bien) o adevărat (verdad).
Para las lenguas germánicas, el término más extendido es ja (alemán, neerlandés, sueco, noruego, danés, islandés, afrikáans) que provienen de la raíz *ja, partícula afirmativa tal vez onomatopéyica; o deíctica, es decir, que señala lo afirmado. En inglés yes muestra el distanciamiento británico de la unidad germana. El estonio jah (familia finohúngara y en letón y lituano (familia báltica) también ja, pues adoptaron el germanismo. En lituano también se dice taip, literalmente 'así', en situaciones de respeto. Una divertida manera de decir 'sí' la encontramos en sueco, que en el habla cotidiana muchas veces no dicen ja en voz alta, sino que hacen un sonido aspirado corto, casi como una especie de inhalación rápida por la nariz o la garganta, que para muchos extranjeros suena como si no estuvieran diciendo nada... O como si estuvieran sorprendidos o asustados. Este gesto vocal se llama en inglés inhaled yes y en sueco inandas ja, y es propio de las conversaciones informales, sobre todo para mostrar que se está prestando atención, afirmando algo de forma rápida o discreta, y también es simplemente usado para corroborar sin interrumpir. Para los recién llegados a Suecia diremos que si alguien responde con un resoplido nasal ascendente, que no se asuste. Están diciendo que sí.
Las lenguas eslavas forman el adverbio de afirmación mediante tres procedimientos. El búlgaro, macedonio, ruso, serbio, croata, bosnio y esloveno utiliza da, con origen en el verbo 'dar' o 'permitir' con el significado de 'sea', 'que ocurra' significado 'sí'. El polaco, ucraniano y bielorruso utilizan el adverbio tak (así, de esta manera). En checo y el eslovaco se afirma con ano, que es un pronombre demostrativo, literalmente 'eso'. Otra forma del checo, más coloquial y de uso informal es jo.
El húngaro igen (así es) procede de így (así) más el sufijo -en. Y el finés kyllä es palabra que significa certeza o seguridad. Son, junto con el estonio, lenguas fino-húngaras de la familia urálica.
El 'sí' del griego clásico es naí (ναι) pero ha evolucionado a ne (escrito también ναι) en griego moderno, que suena como 'no' en muchos idiomas, lo que confunde a los extranjeros. 'No' es óji (όχι).
El albanés usa po para decir 'sí', y también dos negaciones, nuk jo, una afirmación implícita, enfática o resignada. Esta doble negación se usa para responder a una pregunta negativa tipo ¿No vas a venir?
En maltés, que es la única lengua semítica que se escribe con el alfabeto latino, la palabra para 'sí' es iva, adaptación medieval del árabe clásico īwa (إيوا), algo así como 'claro' o 'exacto'. En árabe estándar moderno la palabra para sí es naʿam, pronunciada /ˈna.ʕam/. Al menos un tercio del léxico maltés procede del árabe, pero también ha sido fuertemente influenciado por las lenguas latinas vecinas. Por eso, palabras básicas como grazzi (gracias), skola (escuela), kċina (cocina) o festa (fiesta) no coinciden con el árabe.
A veces afirmamos sin decir 'sí', basta con hacer simplemente una reverencia o un gesto
Tenemos que salirnos de Europa para encontrar el uso muy original del japonés, lengua muy cuidadosa con el estatus social. Si el hablante desea mostrar respeto, humildad o sumisión, la forma es hai (はい). Se usa en situaciones formales como en el trabajo, la escuela o las entrevistas. Sin embargo, aunque no tan educado, pero tampoco irrespetuoso, podríamos decir que, en la mayoría de los casos, tanto entre amigos como entre iguales, e incluso en conversaciones con superiores, se usa ee (ええ) que es muy común en lenguaje cotidiano. Otra palabra para un uso informal coloquial o íntimo, un (うん), algo así como 'ajá' que se utiliza con amigos cercanos o familia, con niños o parejas, pero nunca debe usarse con superiores o en situaciones formales. Y todavía nos queda una fórmula de respeto máximo, sayō de gozaimasu左様でございます) utilizada por empleados de tiendas, personal de hotel, restaurantes de lujo, discurso comercial, subordinado hacia superior, hacia clientes. Literalmente podría traducirse como 'de esta manera debe ser'.
En contextos jerárquicos, sin que esto se refiera ya solo al japonés, el tono, el silencio o la estructura gramatical pueden ser más importantes que la palabra. A veces afirmamos sin decir 'sí', basta con hacer simplemente una reverencia o un gesto.
En definitiva, el análisis comparativo del adverbio afirmativo sí a lo largo de las lenguas europeas —y más allá— revela la diversidad estructural y semántica, y también la profunda interconexión histórica y cultural que subyace en los procesos de evolución lingüística. Las influencias mutuas, adaptaciones contextuales y particularidades culturales conforman el rico mosaico comunicativo que utilizamos cotidianamente para reafirmar nuestra voluntad, consentimiento y entendimiento.
** Rafael del Moral es sociolingüista experto en lenguas del mundo y autor de la 'Enciclopedia de las lenguas', 'Breve historia de las lenguas', 'Historia de las lenguas hispánicas' y' Las batallas de la eñe', así como de numerosos artículos en revistas especializadas.
El adverbio de afirmación 'sí' es una de las palabras más necesarias en las lenguas. Todas lo tienen, o la deberían tener porque al latín clásico le faltaba. Para mostrar el acuerdo, para asentir, prefería repetir el verbo. A la pregunta '¿Vienes?' (venisne?), la respuesta era: '(sí), vengo' (venio). No obstante, también se utilizaban los adverbios sic (así), ita (entonces), etiam (también), hoc (esto) y con menos frecuencia recto (correcto) y vero (verdad).