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Pablo Iglesias y los yonkis que piden perras para bocata de droga
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Juan Soto Ivars

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Juan Soto Ivars

Pablo Iglesias y los yonkis que piden perras para bocata de droga

Primero pidió dinero para financiar Podemos, luego para crear Canal Red, luego para suscribirte, luego para aceite y ahora para ampliar la taberna...

Foto: El colectas. (EP/Alejandro Martínez Vélez)
El colectas. (EP/Alejandro Martínez Vélez)
EC EXCLUSIVO

Estos días hay dos colectas de internet que me tienen asombrado. La primera se llama SS Conexion. La protagonizan Silvia Charro y Simón Pérez, aquella pareja de las hipotecas a tipo fijo, los que salieron puestos de farlopa en Periodista Digital hace años. Después de desintoxicarse, han vuelto a caer. Emiten en directo por streaming su espiral autodestructiva y piden dinero para droga a los cabrones que les siguen. La gente les echa pasta a cambio de que hagan burradas, como tirar una impresora por el balcón.

Es triste verlos, e hipnótico también, pero más triste y menos hipnótica es la otra recogida de fondos, protagonizada por Pablo Iglesias, a quien ya no llaman "el coletas" sino "el colectas". Me he enterado de rebote y gracias a mi vanidad.

El que iba a tomar el cielo por asalto ha escrito un libro, cosa que he sabido cuando un periodista me mandó la foto de la página donde el autor me llama “fascista”. Llamándome fascista ha logrado que me interese por el tema, y así he descubierto que, para promocionar su libro, montó una presentación en su bareto, el Garibaldi. Se quejó de que Almeida le hubiera “prohibido” presentar su libro en una sala municipal de Vallecas.

No hay indicios de que haya intentado presentar su libro en Galapagar, que es donde vive, pero quejarse de que no le dejan ir a su antiguo barrio queda más molón. No le mueve a esta queja la falta de espacio, porque en el jardín de su casa caben más personas que en el Garibaldi. Sin embargo, lo que busca el maquiavélico Iglesias no es la venta directa de su libro en la presentación, sino ampliar su bar.

No hay indicios de que haya intentado presentar su libro en Galapagar, pero quejarse de que no le dejan ir a su antiguo barrio queda más molón

El día de la presentación, en la puerta del Garibaldi, estaba Iglesias quejándose de la falta de espacio decretada por el tiránico Almeida, cuando se le acercó Vito Quiles. El politólogo y hostelero le quitó el micrófono y lo lanzó, al estilo Antonio Maestre. Obtuvo con este gesto la viralidad deseada y la utilizó para pedir perras a los que le siguen en redes porque quiere un local más grande para trasladar su garito.

Dice que para luchar contra el fascismo y poder celebrar eventos culturales, es fundamental que la gente ponga dinero en un crowdfunding. A los accionistas voluntarios de su restaurante no les ofrece participación de los beneficios, sino, atención, un email dando las gracias por 25€, una foto de los dueños por 50€, un vídeo de agradecimiento por 150€ y un vídeo donde te cantan una canción por 250€. Lo juro.

Me sorprende que no te manden también una botellita de 75cl de aceite de Marinaleda por 500€ y hasta un puesto de becario en Canal Red a cambio de 1000€ de donación. Le falta a Iglesias ampliar un poco más las sinergias, de manera que sus negocios en Youtube y sus pactos con cooperativas comunistas contribuyan a cazar a un número mayor de lobotomizados.

Dice que para luchar contra el fascismo y poder celebrar eventos culturales, es fundamental que la gente ponga dinero en un crowdfunding

Primero pidió dinero para financiar Podemos, luego para crear Canal Red, luego para suscribirte, luego para aceite y ahora para ampliar la taberna.

Si yo tuviera dinero para estas cosas, sin dudarlo lo echaría a la hucha de los yonkis, porque no le hacen daño a nadie más que a ellos mismos, mientras que Iglesias va dejando muertos por donde anda. En Podemos purgó Iglesias a tanta gente que en un momento dado Ione Belarra era su mejor opción, y en Canal Red maltrató al presentador de uno de sus programas, Sergio Gregori, hasta que el tipo le denunció.

La colecta para ampliar el Garibaldi a cambio de saludos y bendiciones me recuerda a cuando Podemos promovía la democracia interna. Se trata de atraer a un montón de tontos con palabras bonitas y luego manipularlos para vivir mejor tú. No creo que sea casual que Irene Montero vuelva a presentarse como cabeza de lista mientras Iglesias busca ampliar su negocio. En el idioma de las colectas, todo esto se resume en que les pasa como a Silvia Charro y Simón Pérez: necesitan pasta.

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Hay que reconocer a unos y otros que son unos genios. Charro y Pérez han podido drogarse como auténticos animales con dinero de la gente desde hace un mes, e Iglesias lleva recaudados más de 30.000 euros de su cotolengo. Le faltan otros 120.000 euros más para alquilar y reformar un local grande, de manera que el fascismo tenga unos cuantos metros cuadrados menos en Madrid por los que moverse.

Al final es un “no pasarán” a la medida de las posibilidades: si no te vota ni Errejón, siempre te quedará el derecho de admisión en un bar.

Estos días hay dos colectas de internet que me tienen asombrado. La primera se llama SS Conexion. La protagonizan Silvia Charro y Simón Pérez, aquella pareja de las hipotecas a tipo fijo, los que salieron puestos de farlopa en Periodista Digital hace años. Después de desintoxicarse, han vuelto a caer. Emiten en directo por streaming su espiral autodestructiva y piden dinero para droga a los cabrones que les siguen. La gente les echa pasta a cambio de que hagan burradas, como tirar una impresora por el balcón.

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