Hacia qué futuro se dirigen los museos: "Es un milagro que la gente haga cola por entrar"
El segundo encuentro del ciclo entre Arquia Banca y El Confidencial puso el foco en los museos con la idea de explorar hacia dónde se dirigen la cultura y la civilización
El segundo del nuevo ciclo de Encuentros Culturales organizado entre Arquia Banca y El Confidencial, celebrado el pasado miércoles, puso el foco en los museos con la idea de explorar hacia dónde se dirigen la cultura y la civilización en un porvenir que parece más oscuro de lo que se desearía. En este caso, a Rubén Amón (maestro de ceremonias habitual de la velada) le acompañaron Celia Guilarte (Jefa de comunicación y asuntos corporativos del Museo Nacional del Prado), Carolina Fábregas (Directora de Marketing y Desarrollo de Negocio Estratégico del Thyssen-Bornemisza) y Daniel Muñoz (Vocal Asesor del Museo Arqueológico Nacional). Cada uno de ellos pudo dar un punto de vista diferente sobre una situación muy compleja y con muchas aristas.
"Etimológicamente, museo es casa de las musas, aunque es en el Renacimiento cuando se configura" comenzó Rubén Amón. "Pero, ¿con qué criterios se hace? ¿Cuánto necesita realmente una obra de un lugar propio para que se la observe y cuánta responsabilidad tiene el museo en fijar un criterio sobre los artistas que se muestran en él?", el periodista quiso recordar esa famosa frase que señala que "la grandeza de un museo está en lo que oculta". En el caso de Guilarte, que habló de la situación actual de El Prado, aseguró que está intentando recuperar algunas de sus grandes lagunas. "Al final son 200 años de historia y El Prado es una radiografía perfecta de los cambios. Sin ir más lejos, hubo un tiempo en que Aparicio (pintor de la corte de Fernando VII) tenía mucho más reconocimiento que Goya, por extraño que ahora pueda parecernos. Las Meninas tampoco fueron siempre un icono".
La situación en el Museo Arqueológico, surgido en el siglo XIX, es bastante diferente, como quiso recalcar Daniel Muñoz: "Está orquestado de una forma cronológica y lineal y no ha cambiado mucho desde entonces porque tenemos muy poco margen de maniobra. Es una lección de Historia". También aportó un punto de vista distinto Carolina Fábregas en representación del Thyssen, museo moderno y mucho más joven que sus acompañantes, con apenas 30 años: "Nuestras grandes joyas están expuestas, lo que nos hace un museo muy vivo. Es un museo muy dinámico, que presta mucho y que también se reordena continuamente".
Rubén Amón.
La democratización del museo
Durante la velada se puso de manifiesto, por supuesto, el problema de masificación que sufren algunos museos actuales, como el Louvre, donde es prácticamente imposible acceder a La Gioconda. "¿Cómo se puede gestionar algo así?", planteó Amón, señalando la paradoja de que la gente no suela visitar nunca los museos de su ciudad y, sin embargo, sean lo primero que explora cuando sale de viaje. "El aforo se puede controlar para vigilar la calidad de la visita", apuntó Fábregas. "Se deben encontrar balances y equilibrios para que la gente venga y esté cómoda".
"Hay grandes museos en capitales europeas que los puedes ver en completa soledad"
"Cuando hablamos de público nos equivocamos, son visitantes", puntualizó Muñoz. "No podemos seguir pensando en el museo como un templo y hablar de masificación, lo normal en un museo es estar en completa soledad. Hay grandes museos en capitales europeas que los puedes ver solo. Pero este tipo de museos, como el Louvre, ¿cómo no se van a masificar si es justamente lo que se ha buscado?".
Daniel Muñoz del Museo Arqueológico Nacional y Carolina Fábregas del Thyssen-Bornemisza.
Guilarte estuvo de acuerdo con su compañero: "Es digno de celebrar, un milagro, que la gente haga cola para ver a seres que no se mueven. En los 90, sin ir más lejos, El Prado estaba vacío. El reto está en que alguien se detenga a ver un cuadro y le llene", la Jefa de comunicación también quiso recordar la famosa y polémica idea de "El Prado de noche", que manifestó el ansia de la gente por visitar museos a otras horas. "La posibilidad de democratizar el arte está rejuveneciendo el museo", zanjó Fábregas.
La colonización y descentralización
Otro punto que se trató, particularmente polémico, fue el del peligro de la descentralización. "Hay obras con enorme valor que podrían desperdigarse", explicó Amón. "Esto concierne mucho al Arqueológico". "Hay que entender antes de nada el primer traspaso de manos de la obra" señaló Muñoz, reflexivo. "También toda la cadena de poseedores, para ver si son legítimos. Y hay que ver si en la reivindicación la obra se está usando como una moneda de cambio y no importa, he visto demasiados alcaldes con la esperanza de crear un efecto Guggenheim. Pero lo que sucedió en Bilbao es difícil que vuelva a repetirse". Una de las soluciones que se planteó contra la decentralización fueron los préstamos, "aunque los museos pequeños tienen que prestar con el mismo grado de generosidad para evitar el tufillo paternalista", dijo Muñoz.
Celia Guilarte del Museo Nacional del Prado.
"En el Prado también hay problemas de descentralización", señaló Guilarte. "Con la fusión con el Museo de la Trinidad en el siglo XIX, salieron muchas obras que se fueron a otras provincias para embellecer el país. Cuando se revisaron los préstamos en los 80 había cuadros con balonazos, porque se habían prestado a los institutos. Ahora se está reorganizando".
"Quizá todos nos convertiremos en museos arqueológicos y preservaremos el contacto mágico entre las dos dimensiones"
Por último, se quiso hablar del papel de los museos para fomentar el debate y crear espíritu crítico en la sociedad, así como del incierto futuro. Muñoz y Guilarte se mostraron bastante pesimistas: "La IA cobrará importancia y la capacidad de captación se verá reducida, por lo que las piezas se mostrarán de forma sincrética, la tecnología se adueñará de todo", vaticinó él. La Jefa de comunicación de El Prado estuvo de acuerdo: "Serán un exotismo. Quizá nos convertiremos en museos arqueológicos y preservaremos el contacto mágico entre las dos dimensiones".
Público asistente al encuentro.
"Yo soy bastante más optimista que vosotros dos", se rió Fábregas. "Creo que los museos del futuro serán más inclusivos de verdad y que la tecnología nos facilitará la vida, porque para eso está concebida". Los próximos encuentros entre Arquia y El Confidencial girarán en torno al futuro del cine.
El segundo del nuevo ciclo de Encuentros Culturales organizado entre Arquia Banca y El Confidencial, celebrado el pasado miércoles, puso el foco en los museos con la idea de explorar hacia dónde se dirigen la cultura y la civilización en un porvenir que parece más oscuro de lo que se desearía. En este caso, a Rubén Amón (maestro de ceremonias habitual de la velada) le acompañaron Celia Guilarte (Jefa de comunicación y asuntos corporativos del Museo Nacional del Prado), Carolina Fábregas (Directora de Marketing y Desarrollo de Negocio Estratégico del Thyssen-Bornemisza) y Daniel Muñoz (Vocal Asesor del Museo Arqueológico Nacional). Cada uno de ellos pudo dar un punto de vista diferente sobre una situación muy compleja y con muchas aristas.