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La Cataluña charnega (14 candidaturas) vs. el catalán que mintió a todos (5 candidaturas)
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La Cataluña charnega (14 candidaturas) vs. el catalán que mintió a todos (5 candidaturas)

Este año llegan a la gala dos películas ambientadas en Cataluña con el mismo actor, pero muy distintas, casi opuestas. Y los resultados en cuanto a nominaciones también han sido muy diferentes

Foto: Eduard Fernández en 'El 47' y 'Marco'. (EC Diseño/A Contracorriente/BTEAM Pictures)
Eduard Fernández en 'El 47' y 'Marco'. (EC Diseño/A Contracorriente/BTEAM Pictures)
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El 47 es la historia de Manolo Vital, un extremeño que a finales de los 50 llegó con su familia y otros vecinos a Cataluña para comenzar una nueva vida. Se instalaron en las montañas, en el campo, donde no había ni luz ni agua ni nada asfaltado. Y comenzaron a construir sus casas. La normativa de entonces era: si tenían techo antes de que llegara la noche las mantenían, si no, la guardia civil las tiraba abajo. Así se construyó el barrio real de Torre Baró, que hoy sigue existiendo y, por supuesto, cuenta con línea de autobús. Vital, conductor del 47, fue el hombre que se encargó de que esto sucediera a finales de los 70. Murió en 2010.

Y, por esto, El 47, dirigida por Marcel Barrena -director también de Mediterráneo, sobre el Open Arms- es una historia sobre la dignidad y la esperanza, una historia de lucha y de reivindicación. De buenas intenciones. De cosas positivas. Una película donde los charnegos son los buenos y los catalanes (franquistas) menos buenos, aunque también hay catalanes (no franquistas) buenos. Hay hasta catalanes de clase alta muy buenos.

Y todo esto ha gustado muchísimo a los espectadores españoles. De hecho, es la película en catalán (y castellano) más vista en España en cuarenta años. Según los datos de taquilla de Comscore Movies, consiguió 3,3 millones de euros en recaudación y más de medio millón de espectadores en 2024. Fue la sexta cinta española más vista en el cine, solo superada por las comedias familiares (la peli de Santiago Segura, entre ellas) y La infiltrada. Un verdadero éxito que, si hacemos un poco de ingeniería sociológica a modo de juego, muestra que la Cataluña charnega, la que vino de fuera para ganarse el pan, tiene una muy buena aceptación en todo el país.

Más allá de estos datos sociológicos que deben analizar los expertos, es una película que se ve muy bien gracias sobre todo a su protagonista, el catalán que consigue pasar excelentemente por extremeño, Eduard Fernández. Por eso también es un actor enorme. En esta cinta arrebata. Se la pone sobre los hombros y tira con ella.

placeholder Cartel de la película 'El 47', con Eduard Fernández.
Cartel de la película 'El 47', con Eduard Fernández.

Al mismo tiempo, una piensa que, quizá, si no fuera por él (y por Clara Segura, que interpreta a su mujer) igual se nos caía de las manos. Porque más allá de estos dos actores, cinematográficamente no hay mucho que rascar. No es una película de una gran factura. No hay nada demasiado complejo, ni que te remueva -más allá, obvio, de las injusticias del franquismo y sus estertores para con los inmigrantes españoles-; es una película de brochazos bien hechos, de un par de buenas interpretaciones, pero también con mucho estereotipo del concejal de transportes malo y del vecino bueno y trabajador (por no hablar de los pasajeros del autobús en una escena que se acerca más al realismo mágico que a la realidad). En definitiva, es una película que en el cine español ya hemos visto unas cuantas veces (aunque también sigue teniendo su público). No obstante, surge la pregunta: ¿14 nominaciones en los Goya (entre ellas, mejor película)? ¿De verdad es la película española del año?

'El 47' es una película de brochazos bien hechos, de un par de buenas interpretaciones, pero con mucho estereotipo

El interrogante se da porque precisamente este año hay otra película con un potente personaje catalán real, que está también interpretado por Eduard Fernández, pero que ha tenido mucha menos suerte en los Goya (y entre el público). También está ambientado en parte en la misma época que El 47, pero su objetivo es muy distinto. Aquí no se habla de buenas intenciones ni de solidaridad ni de lucha; aquí se habla de mentiras, de narcisismo y de que ni siquiera importe el dolor de los demás (más aún cuando hablamos de una tragedia como el Holocausto).

Se trata de Marco, dirigida por los vascos Jon Garaño y Aitor Arregi que escribieron el guion junto a Jorge Gil Munarriz y José Mari Goenaga. Todos ellos son los famosos Moriarty (por el nombre de su productora), que han sacado adelante otras grandes y desasosegantes películas como Loreak, Handia y La trinchera infinita. En esta cinta abordan la historia del famoso farsante catalán Enric Marco, que se inventó que había sido víctima del Holocausto, que había estado en el campo de concentración de Flossenbürg y que incluso llegó a presidir la Asociación Española de Víctimas del Holocausto, engañando a todo el mundo (aquí sale escaldado hasta el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero). Un viaje casi alucinógeno.

Esta trama real ya la novelizó en su día Javier Cercas en El impostor, pero la película consigue ir más allá. Es oscura y muy inquietante desde el principio. Es una película casi de terror con un personaje que es incapaz de ceder a sus impulsos narcisistas y que se acaba llevando todo por delante (pero sin tener la culpa jamás). Aunque sepas todo lo que ocurrió, te estremeces.

Marco tiene un montaje interesante, fragmentado. No te cuenta la historia de forma cronológica y muchas veces no conoces bien la relación entre los personajes. Pero sí te atrapa y te remueve porque los manipuladores son monstruos peligrosos que sabemos que no andan demasiado lejos, pero es muy difícil verlos. Te la cuelan con una facilidad pasmosa.

placeholder Cartel de 'Marco'.
Cartel de 'Marco'.

Este personaje, la antitésis del conductor de autobús Manolo Vital que es un hombre bueno y transparente, es una vez más un genial Eduard Fernández -aquí sí que con un acento catalán fuerte- que desaparece para que solo puedas ver a Enric Marco, ese hombre de gran bigote que se inventó que fue un héroe antifranquista y antifascista cuando apenas fue un don nadie. Tenía grandes ideales y era muy apasionado sí, lástima que nada de lo que dijo que hizo fuera verdad.

Sin embargo, pese al buen hacer de esta cinta, pese a sus riesgos y a salir bien de ellos, la taquilla no fue tan entusiasta como con El 47. No estuvo mal, pero se quedó en 1,2 millones de euros de recaudación y casi 207.000 espectadores. La número 18 de todas las películas españolas en 2024. Nada que ver tampoco con La infiltrada, que alcanzó el año pasado los 8 millones de euros y 1,2 millones de espectadores.

'Marco' es oscura y muy inquietante. Es una película de terror con un personaje que es incapaz de ceder a sus impulsos narcisistas

Tampoco le ha ido muy bien con las nominaciones con solo cinco candidaturas. Se echa en falta que no esté como mejor película, aunque sí están sus directores, con ciertas posibilidades (también puede que pesquen algo con el guion original), y Eduard Fernández como mejor actor, que lo tiene casi cantado (no compite como el conductor Vital de El 47).

La Academia con sus nominaciones y el público con su asistencia han preferido la historia de las buenas intenciones, de la bondad y la camaradería de la Cataluña charnega a la inquietante mentira del catalán al que su narcisismo acabó con cualquier tipo de empatía hacia las víctimas. Ahora habrá que ver qué pasa con los premios.

El 47 es la historia de Manolo Vital, un extremeño que a finales de los 50 llegó con su familia y otros vecinos a Cataluña para comenzar una nueva vida. Se instalaron en las montañas, en el campo, donde no había ni luz ni agua ni nada asfaltado. Y comenzaron a construir sus casas. La normativa de entonces era: si tenían techo antes de que llegara la noche las mantenían, si no, la guardia civil las tiraba abajo. Así se construyó el barrio real de Torre Baró, que hoy sigue existiendo y, por supuesto, cuenta con línea de autobús. Vital, conductor del 47, fue el hombre que se encargó de que esto sucediera a finales de los 70. Murió en 2010.

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