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El visionario del MIT de las ciudades del futuro: "La mejor preparada es Venecia"
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ENTREVISTA

El visionario del MIT de las ciudades del futuro: "La mejor preparada es Venecia"

Carlo Ratti, al frente del Senseable City Lab del Instituto Tecnológico de Massachusetts, asegura que la ciudad de los canales ya lidia con los principales problemas del mañana

Foto: El arquitecto e ingeniero Carlo Ratti, director del Senseable City Lab del MIT, el Instituto Tecnológico de Massachusetts. (Andrea Avezzù)
El arquitecto e ingeniero Carlo Ratti, director del Senseable City Lab del MIT, el Instituto Tecnológico de Massachusetts. (Andrea Avezzù)
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Carlo Ratti (Turín, 1971) es arquitecto, ingeniero, profesor. Pero, sobre todo, es una de las mentes más preclaras e influyentes del urbanismo contemporáneo, el visionario que se dedica a pensar (y a inventar) las ciudades del futuro. Desde el Senseable City Lab del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), del que es director, Ratti lidera las investigaciones que están revolucionando nuestra relación con las ciudades a través de la tecnología, los datos y la sostenibilidad.

Firme defensor de que las ciudades deben ser espacios vivos, moldeados por las necesidades de sus habitantes en tiempo real, sus proyectos combinan inteligencia artificial, sensores y análisis de datos para diseñar espacios urbanos interactivos y sostenibles. Entre sus iniciativas más destacadas se encuentran por ejemplo sistemas de movilidad que optimizan el tráfico ajustándose a sus necesidades en tiempo real, edificios que responden al comportamiento humano y soluciones para la reutilización de recursos en entornos urbanos. Unos enfoques que le han valido numerosos premios y reconocimientos.

Ratti, que además es el comisario encargado de la Bienal de Arquitectura de Venecia 2025, estará el próximo 14 de febrero en el Hay Fórum Sevilla, el festival de ideas que organiza Sheila Cremaschi, directora de Hay Festival España, y que este año celebra su tercera edición con 27 eventos en los que participarán grandes referentes del arte, la arquitectura, la historia y el pensamiento. Carlo Ratti es uno de ellos, y en Sevilla disertará sobre las conexiones entre la inteligencia humana, la artificial y la colectiva a la hora de construir nuestro entorno. Nadie mejor que él para analizar el urbanismo del siglo XXI.

PREGUNTA. Más de dos tercios de la población mundial vivirá en ciudades en 2050. ¿Necesitamos repensar nuestro concepto de diseño y arquitectura urbana?

RESPUESTA. Las ciudades ocupan solo el 3% de la superficie de la Tierra, pero son responsables del 75% de las emisiones y del 80% del consumo de energía. La lucha contra el cambio climático se ganará o se perderá en el territorio urbano. Dado que la disminución de la población se está convirtiendo en una tendencia global, el énfasis debe desplazarse de la construcción de nuevas estructuras a la adaptación de las existentes, especialmente ante un clima que podría volverse más hostil. El edificio más sostenible es el que ya existe.

P. En lugar de smart cities, de ciudades inteligentes, usted prefiere hablar de senseable cities, de ciudades sensatas. ¿Qué hace que una ciudad sea una ciudad sensata?

R. El término smart city a menudo evoca una imagen de tecnología separada de las complejidades de la vida urbana. Con demasiada frecuencia, significa ciudades rebosantes de dispositivos, pero vacías de humanidad. Una ciudad sensata escucha a su gente, aprende de su pasado y se adapta con cautela. La tecnología, en este caso, es un humilde servidor, no un señor ostentoso. Menos Silicon Valley y más ballet en la calle.

"El covid reescribió las reglas urbanas. Las ciudades deben adaptarse. La muerte de la oficina no es una tragedia, es una oportunidad"

P. Usted es el director del Senseable City Lab del MIT, donde intenta imaginar los mayores desafíos que los centros urbanos deberían abordar en el futuro. ¿Qué cambios en el estilo de vida prevé que tendrán un gran impacto en la estructura de las ciudades?

R. El teletrabajo ha cambiado de golpe el paisaje urbano tradicional. La asistencia presencial a las oficinas ronda el 50% en Estados Unidos, lo que hace que los rascacielos anhelen inquilinos. Pero esto no es un lamento; es una oportunidad para la reinvención. Ed Glaeser y yo imaginamos la Playground City en un artículo de opinión para el New York Times. Se trata de un lugar que cambia la productividad por el placer, en la que hay parques que se convierten en salas de reuniones y oficinas que se transforman en hubs de conexión. El covid reescribió las reglas urbanas. Ahora, las ciudades deben adaptarse. Y permítame agregar algo a lo que acabo de decir: la muerte de la oficina tal y como la conocíamos no es una tragedia urbana. Es una oportunidad: se trata de destrucción creativa en su máxima expresión.

P. ¿Cómo deberían evolucionar las ciudades para adaptarse al futuro?

R. La ciudad del futuro debe ser adaptativa, no predictiva. Debe aceptar la incertidumbre e integrar las voces de los ciudadanos y los datos en tiempo real para adaptarse a medida que surjan los desafíos.

P. En su opinión, ¿cuáles son en concreto los mayores desafíos a los que se enfrentarán las ciudades en los próximos años?

R. El cambio climático. Ya no se trata solo de mitigar; se trata de adaptarse. El aumento del nivel del mar, el calor extremo, los incendios y el clima impredecible exigen que las ciudades sean ágiles y resilientes.

"Deberíamos centrarnos en densificar las ciudades, en reimaginar espacios infrautilizados y en construir hacia arriba"

P. ¿Y cuál es el mayor error que se puede cometer al planificar el futuro de una ciudad?

R. El desarrollismo en terrenos verdes es un error. Esos suburbios extensos y estandarizados devoran tierras silvestres y perpetúan el mal diseño. En cambio, deberíamos centrarnos en densificar las ciudades, en reimaginar espacios infrautilizados y en construir hacia arriba. ¡Sin ofender a los amantes de las ciudades-jardín!

P. ¿De verdad tiene sentido seguir construyendo rascacielos?

R. Los rascacielos, si se diseñan sabiamente, pueden ser iconos sostenibles de la vida compacta. También pueden cambiar su ADN: Ebenezer Howard alguna vez soñó con ciudades que se extendían hasta convertirse en jardines. Hoy, el sueño debería elevarse verticalmente, preservando los paisajes naturales que se encuentran debajo. Probamos este enfoque en el rascacielos Capitaspring en Singapur junto con BIG.

placeholder Imagen del rascacielos Capitaspring en Singapur. (Finbar Fallon)
Imagen del rascacielos Capitaspring en Singapur. (Finbar Fallon)

P. ¿Cuáles de las ciudades actuales considera que están mejor preparadas para el futuro?

R. Es difícil decirlo. Quizá Venecia, sorprendentemente, por su fragilidad. Venecia ya está lidiando con los mayores problemas del futuro: el aumento del nivel del mar y las incesantes oleadas de turistas. Si hay una ciudad que va a descifrar el código de estos problemas, es Venecia. No puede darse el lujo de esperar. Para cuando otras ciudades se pongan al día con estos desafíos, Venecia podría tener todas las respuestas.

P. ¿Cuáles serán los materiales de construcción del futuro?

R. Los materiales del pasado. Primero la madera, que permite almacenar grandes cantidades de CO2. Y luego muchos otros materiales recuperados, reciclados y reimaginados. ¿Por qué extraer nuevos recursos cuando podemos extraer nuestros propios residuos?

P. Hablaba antes de Venecia y del turismo. Airbnb y los apartamentos turísticos están teniendo un enorme impacto en los centros de la mayoría de las ciudades, expulsando a los habitantes habituales y transformándolos en parques de atracciones sin vida auténtica en ellos. ¿Qué hacemos?

R. Airbnb comenzó como una forma de compartir el espacio no utilizado y permitir que los residentes locales ganaran unos centavos extra. Sin embargo, en muchas ciudades, se ha transformado en una máquina para exprimir los beneficios de las comunidades. El resultado es que los residentes se ven expulsados ​​y los barrios pierden su identidad, convirtiéndose en parques desiertos donde solo hay turistas. Las ciudades necesitan estrategias más inteligentes que las prohibiciones directas. Los impuestos más altos sobre esos alquileres a corto plazo y los incentivos para los alquileres a largo plazo son un comienzo. Perth, en Australia, ya está experimentando con estos enfoques.

Un modelo de turismo posato (tranquilo), con viajes lentos e integrados, podría servir para recuperar el equilibrio. Esto animaría a los visitantes a quedarse más tiempo, a interactuar con la comunidad y a contribuir al tejido de la ciudad en lugar de desmantelarlo. El reto consiste en alinear las plataformas digitales como Airbnb con las políticas urbanas que priorizan la habitabilidad para los residentes por encima de la comodidad para los turistas.

"Quizá Venecia sea la ciudad mejor preparada. Ya lidia con los mayores problemas: el aumento del nivel del mar y las incesantes oleadas de turistas"

P. En algunos países, como por ejemplo España, existe un enorme problema de vivienda, ya que los precios son muy altos y se ha construido muy poco en los últimos años. ¿Qué se puede hacer para resolver esta situación?

R. Abordar la escasez de vivienda requiere un enfoque multifacético. A corto plazo, las reformas de zonificación y la construcción modular pueden impulsar la oferta. Convertir espacios de oficina no utilizados en unidades residenciales es otra solución viable. A largo plazo, las tendencias demográficas como el declive de la población pueden aliviar las presiones de la vivienda, pero es esencial una política proactiva para garantizar que las ciudades sigan siendo asequibles y vibrantes.

P. Usted es el comisario de la próxima Bienal de Arquitectura de Venecia. ¿Qué podemos esperar de esa cita? ¿Cuáles serán las principales diferencias entre su Bienal y las anteriores?

R. La Bienal de Arquitectura 2025 hará hincapié en la colaboración interdisciplinar y en el diálogo abierto. Hemos lanzado una convocatoria global de ideas y nos centramos en temas de inteligencia (natural, colectiva y artificial) y en cómo pueden abordar desafíos urgentes como el cambio climático.

P. ¿Qué debates promoverá la próxima Bienal de Arquitectura?

R. Nuestro objetivo es explorar el papel de la inteligencia en las soluciones arquitectónicas, centrándonos en cómo la inteligencia humana, natural y artificial pueden trabajar juntas para abordar desafíos ambientales y sociales.

Carlo Ratti (Turín, 1971) es arquitecto, ingeniero, profesor. Pero, sobre todo, es una de las mentes más preclaras e influyentes del urbanismo contemporáneo, el visionario que se dedica a pensar (y a inventar) las ciudades del futuro. Desde el Senseable City Lab del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), del que es director, Ratti lidera las investigaciones que están revolucionando nuestra relación con las ciudades a través de la tecnología, los datos y la sostenibilidad.

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