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El director y los actores de 'Volveréis' te explican por qué es la película de amor del año
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El director y los actores de 'Volveréis' te explican por qué es la película de amor del año

Hablamos con Jonás Trueba, Itsaso Arana y Vito Sanz (nominado al Goya como Mejor Actor) por la película sobre una fiesta de separación que este viernes llega a Filmin

Foto: Itsaso Arana, Jonás Trueba (c) y Vito Sanz (d) son los artífices de 'Volveréis'. (EFE/Mariscal)
Itsaso Arana, Jonás Trueba (c) y Vito Sanz (d) son los artífices de 'Volveréis'. (EFE/Mariscal)

"¿Te apetece un poco de pan quemado?", le pregunta Vito Sanz a Jonás Trueba antes de empezar la entrevista, señalando un plato. Están aprovechando para desayunar y bebiendo un café que el director cuenta que compra siempre en San Sebastián, pues si no se toma quinientos cafés al día va sin energía por la vida. Se ríen, tienen la confianza de los amigos que pasan mucho tiempo juntos. Itsaso Arana aparece entonces y se une a la conversación, el buen rollo que tienen no puede ser impostado, es contagioso. Están contentos y es normal porque han rodado una de las películas más interesantes del año: Volveréis.

Volveréis le da la vuelta a todas las películas típicas de amor, en una temporada en la que también Los años nuevos de Rodrigo Sorogoyen se ha coronado como la gran serie española (con permiso de Querer, de Alauda Ruiz de Azúa), y que tiene una premisa tan sencilla como la vida misma: los años nuevos de una pareja que va madurando en su paso de los 30 a los 40. En el caso de Volveréis, parte de una idea absurdamente original: ¿Qué sucedería si una pareja que ya no funciona quisiera hacer una fiesta de separación? Pues que, entre otras cosas, todos sus seres queridos se lo tomarían a broma y dirían lo mismo: "Volveréis".

"La historia surge de una idea que mi padre comentó hace tiempo, como dice la propia película", cuenta Jonás Trueba a este periódico. "Él había observado cómo algunas parejas intentaban celebrar sus separaciones pero nunca lo conseguían. Las fiestas de separación no son nada inventado por nosotros, aunque en España no sean tan comunes, en Mauritania existen, y se han exportado a Estados Unidos. Comenzamos a trabajar en esta idea y de pronto, como suele suceder, la veíamos por todas partes".

Volveréis es una película cotidiana, una película que intenta entender el desgaste de una pareja que en realidad se lleva bien, se sigue queriendo, pero ya no puede estar junta, aunque el resto del mundo no llegue a comprender realmente el porqué de su decisión. La cotidianidad se observa en detalles extremadamente sensibles y bellos, como el hecho de coger la mano de la persona con la que has compartido cama durante años, cuando notas que está teniendo una pesadilla. Todo esto funciona, por supuesto, por la complicidad que Itsaso Arana y Vito Sanz tienen en pantalla, y porque ellos mismos también han trabajado en el guion junto a Trueba —lo que irremediablemente recuerda a ese proceso de trabajo de la trilogía de Antes de... con Richard Linklater, Ethan Hawke y Julie Delpy— para componer esa matrioska que es la propia película.

"Las fiestas de separación existen en Mauritania y se han exportado a Estados Unidos. Nosotros no hemos inventado nada"

"Los personajes igual no están impregnados de nosotros mismos de forma directa, pero sí de nuestra creatividad", explica Arana. La directora de Las chicas están bien repite por tercera vez como pareja ficticia de Vito Sanz en una película de Jonás Trueba (La virgen de agosto, Tenéis que venir a verla), quien es, además, su pareja en la vida real. " Por ejemplo, a veces se nos ocurrían ideas para los diálogos del otro, y ese intercambio fue muy enriquecedor. También hay un flujo natural entre nosotros que facilita el proceso".

"Lo bonito fue que todos aportamos algo de nosotros mismos al guion, aunque no de forma literal", cuenta Vito Sanz, que acaba de ser nominado al Goya a Mejor Actor por esta película. "En mi caso, como actor, tener esa visión completa del guion me ayudó a entender mejor a los personajes y a guiar algunas escenas, sobre todo con otros actores que tenían participaciones pequeñas y necesitaban apoyo para integrarse. También hubo algo muy especial en compartir este proceso creativo con amigos. Fue como acompañar a Jonás en su locura, pero con la libertad de poder añadir nuestro propio humor y creatividad".

"La nuestra es como cualquier relación a largo plazo: tiene altibajos", cuenta Sanz. "Lo bueno es que nos cuidamos mucho y somos bastante asertivos. Sin embargo, cuando trabajas tan cerca con alguien que te conoce tan bien, todo se siente más intensamente. Tanto las críticas como las celebraciones tienen un peso mayor". "Sí, es como en las parejas", señala Arana. "Cuando alguien te critica, puede doler más porque sabe dónde tocar. Pero también hay un nivel de confianza que facilita el trabajo y te permite celebrar los logros de una forma más auténtica. Esta película, de hecho, explora mucho de eso: cómo gestionar relaciones de trabajo y amistad a lo largo del tiempo. Creo que es una de las razones por las que esta historia tenía que ser contada ahora, porque refleja algo que estamos viviendo nosotros mismos".

Mucho se ha hablado del cine de Jonás Trueba y de su representación personal de Madrid, que suele ser un personaje más en su obra, tiene vida propia e incluso forma parte del imaginario particular de los fanáticos. Pasar agosto en Madrid es creerse un personaje de Jonás Trueba. Y todo esto se ha conseguido con rodajes que suelen ser a escasos metros de la propia casa del director. "A ver, me parece muy pretencioso decir que he creado un Madrid propio", se ríe el director. "Pero sí es cierto que hay algo especial en cómo repetimos ciertos lugares en nuestras películas. Esa insistencia en rodar en los mismos sitios genera una familiaridad que, creo, el público percibe como una esencia de la ciudad. Pero no es algo planeado, sino más bien intuitivo. Hay una conexión con La virgen de agosto pero esta película tiene un enfoque más estilizado. En La virgen buscábamos un naturalismo cercano al suelo, aquí nos permitimos añadir capas de ficción que nos alejaron un poco de esa proximidad".

Porque lo que convierte Volveréis en una película absolutamente fantástica (y no solo buena) es que se trata de una película dentro de una película. Una mezcla de cine y vida bastante meta que hay que ver para entender y que, en realidad, no fue planeado desde el principio. "Sí que es verdad que al principio pensamos en incluir una película ficticia dentro de la película, pero me aburría y me parecía impostado. Siempre me acuerdo de un consejo que me dio mi padre hace tiempo, que es que cuando escribes el guion tienes que visualizarte ocho meses después durante el rodaje, grabando con frío, con sueño, con aburrimiento... si lo que estás escribiendo no tiene suficiente fuerza como para que te apetezca hacerlo dentro de ocho meses, entonces mejor bórralo".

"Me parece muy pretencioso decir que he creado un Madrid propio, pero sí creo que hay algo especial cuando repetimos los mismos lugares"

"Durante el proceso, me di cuenta de que prefería explorar la confusión entre la realidad y la ficción de una forma más honesta. No fue fácil porque incluso en el equipo había dudas sobre si esta idea funcionaría. Sin embargo, para mí, esa confusión es más verdadera y enriquecedora, incluso con sus incongruencias", cuenta. El propio Fernando Trueba no solo dio consejos o la idea de la película, sino que actúa en ella como padre del personaje de Itsaso Arana, lo que acentúa el aire de familiaridad que impregna el filme. "Me encanta trabajar con él", apunta Sanz. "Es que es tan divertido". "Fue muy especial el hecho de que accediese a salir en la película, al principio no estaba muy seguro", cuenta Trueba. "Tiene esa mezcla de vulnerabilidad y experiencia que aportó algo único al rodaje. Aunque estaba nervioso, sobre todo en sus primeras escenas, también tenía una sabiduría y una calma que nos ayudaron a todos. Fue bonito ver esa dualidad en él: por un lado, un profesional del cine con décadas de experiencia, y por otro, alguien enfrentándose a algo nuevo como actuar delante de la cámara".

¿Es posible celebrar una fiesta de separación sin resentimiento o dolor? ¿O está uno condenado a escuchar de boca de los demás aquello de volveréis? "Nos gusta trabajar con hipótesis abiertas", cuenta Trueba. "Aunque la idea inicial era clara, el tercer acto, por ejemplo, se fue definiendo sobre la marcha, mientras rodábamos y descubríamos más sobre los personajes y sus dinámicas". Para todos aquellos que quieran saber qué sucede con la pareja, Volveréis está a partir de mañana disponible en Filmin.

"¿Te apetece un poco de pan quemado?", le pregunta Vito Sanz a Jonás Trueba antes de empezar la entrevista, señalando un plato. Están aprovechando para desayunar y bebiendo un café que el director cuenta que compra siempre en San Sebastián, pues si no se toma quinientos cafés al día va sin energía por la vida. Se ríen, tienen la confianza de los amigos que pasan mucho tiempo juntos. Itsaso Arana aparece entonces y se une a la conversación, el buen rollo que tienen no puede ser impostado, es contagioso. Están contentos y es normal porque han rodado una de las películas más interesantes del año: Volveréis.

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