¿Qué habría pasado si los persas hubieran vencido a Alejandro Magno?
La helenización no habría sido posible, lo que significa que la historia se habría desarrollado de manera muy diferente a como la conocemos
En tan solo trece años, Alejandro Magno consiguió lo que nadie antes que él habría podido ni siquiera soñar: un imperio tan extenso que llegaba desde los Balcanes hasta la India. Aunque murió inesperadamente en Babilonia (lo que hoy es Irak) en el 323 a.C., su influencia fue tal que a él le debemos la helenización posterior. Su conquista comenzó en Persia, donde luchó contra las fuerzas del rey Darío III en lo que hoy es Turquía, Irán, Irak y Egipto. Tras derrotar al imperio persa, continuó hasta la India. Si bien su imperio se desmoronó tras su muerte con la lucha de los diádocos, la lengua y cultura griegas prosperaron en todo Oriente Medio durante siglos.
Hablar en hipótesis en la historia no es habitual, pero es inevitable hacerse ciertas preguntas: ¿qué hubiera pasado si Alejandro hubiera sido derrotado por los persas? ¿Cómo se habría desarrollado la historia? Los registros históricos indican que esto estuvo a punto de ocurrir en la primera batalla importante que libró el macedonio en el río Gránico en Turquía.
Algo está claro: si los persas hubieran derrotado a Alejandro, el mundo que conocemos sería irreconocible. El comienzo de la era helenística, profundamente marcada por las conquistas del macedonio, fue un periodo de inmenso intercambio y crecimiento cultural, económico y geopolítico en el que la civilización griega ejerció una gran influencia en las sociedades en desarrollo, desde España hasta la India.
¿Qué habría pasado si hubieran derrotado a Alejandro?
Si Alejandro hubiera sido derrotado, el cristianismo, que no apareció hasta más de tres siglos después de su muerte, podría haber desaparecido antes de poder difundirse. El griego koiné fue la lengua común utilizada para escribir y compartir los primeros pensamientos en torno al cristianismo, y se utilizó para difundir sus mensajes en el Mediterráneo y Oriente Medio.
Los ptolomeos, que lideraron durante casi tres siglos Egipto, nunca habrían podido tomar control del país y Cleopatra no sería conocida
Pero sin la helenización correspondiente, el griego koiné o helenístico no habría sido la lengua compartida en la Antigüedad. Pese a todo, la historia podría haber cambiado de muchas maneras si Alejandro hubiera sido derrotado por los persas, que habrían continuado controlando gran parte de Oriente Medio. La capital del Imperio persa, Persépolis, que las fuerzas de Alejandro arrasaron, habría rivalizado con Roma y Atenas como la más importante de las ciudades antiguas.
Tampoco se habría producido ninguna dispersión de colonos griegos en ciudades del este, ni Alejandría en Egipto. De hecho, los ptolomeos (provenientes del famoso general de Alejandro), que lideraron durante casi tres siglos Egipto, nunca habrían podido tomar control del país y Cleopatra no sería conocida como una de las reinas más famosas (y con la que termina el Antiguo Egipto).
Aunque todo dependería un poco del momento en cuestión. Si Alejandro hubiera sido derrotado por los persas en la batalla de Gaugamela, que tuvo lugar en el norte de Irak en el año 331 a. C., la historia habría cambiado de forma drástica, pero no completa. Para entonces, Alejandro había tomado Egipto y fundado Alejandría, y es posible que esta ciudad todavía hubiera prosperado.
Si la derrota hubiera sido aún más tarde —por ejemplo, Alejandro luchando contra el sátrapa Bessos, asesino y sucesor de Darío III— todo habría sido muy diferente también. Quizá Bessos habría reconstruido Persépolis o recuperar el control de Egipto y el Levante, aunque también es posible que el poder político en Oriente Medio se fragmentara aún más de lo que lo hizo. Si la región hubiera permanecido dividida, Roma podría haber sacado provecho de esa debilidad tanto antes como después de convertirse en imperio en el año 27 a. C. Pero, como es lógico, todo entra dentro del terreno meramente especulativo y solo pueden establecerse hipótesis.
En tan solo trece años, Alejandro Magno consiguió lo que nadie antes que él habría podido ni siquiera soñar: un imperio tan extenso que llegaba desde los Balcanes hasta la India. Aunque murió inesperadamente en Babilonia (lo que hoy es Irak) en el 323 a.C., su influencia fue tal que a él le debemos la helenización posterior. Su conquista comenzó en Persia, donde luchó contra las fuerzas del rey Darío III en lo que hoy es Turquía, Irán, Irak y Egipto. Tras derrotar al imperio persa, continuó hasta la India. Si bien su imperio se desmoronó tras su muerte con la lucha de los diádocos, la lengua y cultura griegas prosperaron en todo Oriente Medio durante siglos.