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La operación que envió durante el franquismo a más de 700 españolas a Australia para casarlas
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El 'plan marta'

La operación que envió durante el franquismo a más de 700 españolas a Australia para casarlas

Entre 1960 y 1963 cientos de mujeres de entre 22 y 30 años emigraron a Australia para trabajar. Pero, como revela Celia Santos en su novela 'El país del atarceder dorado', aquel no era el verdadero objetivo

Foto: Algunas de las chicas que emigraron a principios de los años 60 a Australia dentro de la Operación Marta. (Cedida)
Algunas de las chicas que emigraron a principios de los años 60 a Australia dentro de la Operación Marta. (Cedida)

"Se buscan mujeres para trabajar en Australia. Católicas, de entre 22 y 30 años. Gran oportunidad de futuro".

Ese es el anuncio que a principios de los años 60 se publicó en varios periódicos españoles. Y en las aldeas perdidas, aquellas a las que no llegaba la prensa, fue el cura de la parroquia el que trató de buscar entre sus feligresas posibles candidatas al Plan Marta, el nombre con el que se bautizó la operación que puso en marcha el régimen franquista —con el apoyo del Gobierno australiano y de la Iglesia católica— y que empujó a cientos de españolas a hacer las maletas y a recorrer más de 15.000 kilómetros para trasladarse a vivir a la lejana Australia.

En octubre de 1961, por ejemplo, un avión repleto de mujeres despegó de Madrid con destino a Australia. Ciento catorce chicas, cargadas de sueños y de temores, iban en aquel avión que las llevó al otro extremo del mundo. Entre 1960 y 1963 hubo varios vuelos de ese tipo y fueron más de 700 las españolas que en total se trasladaron a Australia.

A las chicas se les convencía de que aquella era una gran oportunidad laboral, una imperdible ocasión de prosperar. Se les pagaba el pasaje de avión y acababan trabajando como empleadas del hogar, muchas de ellas en zonas rurales profundamente aisladas, porque ya se sabe que las distancias en Australia son enormes en comparación con las españolas. El salario que percibían las martas, como pronto comenzaron a ser conocidas aquellas mujeres, era bueno: cobraban alrededor de 5.000 pesetas al mes, cuatro veces más de lo que habrían ganado si se hubieran quedado en España.

El objetivo de ese plan era surtir de potenciales esposas a los inmigrantes españoles que habían llegado a Australia durante la década anterior

Pero la Operación Marta tenía una meta oculta. En realidad, el objetivo de ese plan era surtir de potenciales esposas a los inmigrantes españoles, italianos o de otras nacionalidades que habían llegado a Australia durante la década anterior. Al fin y cabo, en el país había por entonces solo una mujer por cada nueve hombres.

”Para el Gobierno australiano era prioritario repoblar el país después de la II Guerra Mundial, y para ello se necesitaban mujeres que pudieran procrear, mujeres solteras, menores de 30 años y blancas. Porque el Gobierno australiano quería que la repoblación del país se llevara a cabo con personas blancas. Cuando Australia solicitó por ejemplo hombres para trabajar recogiendo la caña de azúcar, Franco propuso enviar a canarios que ya conocían ese oficio. Pero Australia rechazó el ofrecimiento porque consideraba que los canarios tenían la piel demasiado oscura”, asegura a El Confidencial la escritora Celia Santos, cuya nueva novela, El país del atardecer dorado, tiene como telón de fondo precisamente el Plan Marta.

placeholder Portada de 'El país del atardecer dorado', de Celia Santos.
Portada de 'El país del atardecer dorado', de Celia Santos.

A la Iglesia también le venía bien que las chicas que viajaban a Australia fueran católicas. La mayor parte de los australianos eran cristianos anglicanos, y las instancias católicas estaban interesadas en aumentar su número de fieles.

Buena parte de las españolas que se apuntaron a esa operación para emigrar a Australia procedían del norte de España, de Asturias, del País Vasco… Antes de partir de España, recibían un cursillo con nociones básicas del idioma, de la geografía australiana y de los usos y costumbres de aquel país, así como clases de religión y de moral. “Con esa formación religiosa y técnica, estas jóvenes vencerán los grandes obstáculos y peligros que lleva consigo la emigración, y harán en Australia Religión y Patria, como lo hicieron nuestros antiguos conquistadores y colonizadores en las Repúblicas Americanas”, informaba a sus lectores el 17 de noviembre de 1960 el Diario de Burgos, en un artículo titulado ‘Emotiva despedida de unas jóvenes burgalesas que emigran a Australia’.

placeholder Fotografía, publicada en un periódico australiano, de algunas de 'las martas'. (Cedida)
Fotografía, publicada en un periódico australiano, de algunas de 'las martas'. (Cedida)

Posteriormente, a su llegada a Australia, las muchachas pasaban una semana en algún convento o residencia, donde se les explicaban los horarios de las comidas en el país, los platos más habituales y se les proporcionaba una instrucción mínima.

El permiso de residencia en Australia de las martas, según nos cuenta la escritora Celia Santos, estaba ligado a su contrato de trabajo, que era por dos años. Eso significa que, si decidían regresar a España antes de esos dos años, debían de pagarse de su bolsillo el billete de avión, que entonces costaba unas 45.000 pesetas, es decir, su salario íntegro de nueve meses de trabajo. Casi ninguna volvió.

Los domingos, el único día que tenían libre, las devotas martas iban a misa y allí se reunían con otros trabajadores inmigrantes, con los que solían ir a comer. La propia Iglesia también organizaba encuentros entre católicos solteros para que se conocieran. Eso, unido a la soledad y a la nostalgia que embargaba a muchas de esas mujeres, hizo que se formaran muchas parejas (sobre todo entre españoles) que acabaron en boda.

placeholder Algunas de las más de 700 españolas que formaron parte del Plan Marta. (Cedida)
Algunas de las más de 700 españolas que formaron parte del Plan Marta. (Cedida)

Pero no solo fueron mujeres españolas a Australia. También partieron hacia ese país chicas procedentes de Portugal, de Hungría, de la ex república Yugoslava, de Grecia, de Italia… Muchas de ellas terminaron casadas con otros inmigrantes, aunque algunas de esas uniones terminaron yéndose al traste. “Los hombres solían trabajar en el campo y ganaban mucho dinero, hasta 25.000 pesetas al mes, lo que entonces era un dineral. Solían llevar una vida errante, desplazándose de una plantación a otra para trabajar y, acostumbrados a esa vida nómada, algunos abandonaban a sus mujeres. Australia es de hecho el país con mayor porcentaje de mujeres abandonadas”, nos cuenta Celia Santos, quien antes de escribir El país del atardecer dorado ha investigado la Operación Marta y ha conseguido hablar con la hija de una marta y con mujeres que en los años 70 emigraron a Australia.

“Mi libro es una novela, pero a través de unos personajes ficticios cuento la Operación Marta y los motivos que había detrás de ese plan”, sentencia.

"Se buscan mujeres para trabajar en Australia. Católicas, de entre 22 y 30 años. Gran oportunidad de futuro".

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