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El escritor Jorge Volpi: "Todo lo del perdón por la conquista es una ficción enloquecida"
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Entrevista

El escritor Jorge Volpi: "Todo lo del perdón por la conquista es una ficción enloquecida"

El autor mexicano-español ha publicado un monumental ensayo sobre las ficciones y cómo nos determinan como seres humanos. Hablamos de ello en un momento en el que tanto triunfan, también las negativas

Foto: El escritor mexicano-español Jorge Volpi (EFE Francisco Guasco)
El escritor mexicano-español Jorge Volpi (EFE Francisco Guasco)

El mexicano-español Jorge Volpi (México, 1968) ha escrito un ensayo monumental sobre el poder de la ficción. Una obra bárbara en todos los sentidos que aborda a través de ocho capítulos cómo la ficción es lo que nos hace verdaderamente humanos. Tanto las buenas ficciones como las malas. Y ahora, como siempre (pero quizá peor) estamos llenos de todas ellas. Se titula La invención de todas las cosas (Alfaguara), tiene casi 700 páginas, a Franz Kafka como su gran apóstol y continúa de alguna manera aquello que ya empezó en 2011 con Leer la mente.

De estas ficciones, de los relatos -todo es ahora narrativa- hablamos en esta entrevista en la sede editorial que toca asuntos como una probable victoria de Trump, el affaire México-España a vueltas con el famoso perdón por la conquista y ese relato que se está construyendo con la inmigración y que, dice, tiene ecos de épocas oscuras. El asunto de su gestión del Centro Conde-Duque de Madrid a partir de 2025 lo deja para la próxima ocasión.

placeholder 'La invención de todas las cosas', el último ensayo de Jorge Volpi (Alfaguara)
'La invención de todas las cosas', el último ensayo de Jorge Volpi (Alfaguara)

PREGUNTA: ¿Es necesaria una defensa a ultranza de la ficción en este 2024?

RESPUESTA: No es tanto una defensa como darnos cuenta de que si algo nos vuelve humanos es nuestra capacidad de crear ficciones, sobre todo de nosotros mismos. Es tratar de entender cómo funciona esa capacidad humana de relacionarse con la realidad solo a partir de ficciones, cómo funciona la imaginación, y sí, de manera cercana a nuestra época, cuál es la relación entre ficción, mentira, verdad, realidad. El libro es una historia de cómo hemos ido construyendo ficciones de todo tipo, de nosotros, colectivas, religiosas, sociales, políticas, culturales.

P: En 2011 leí el interesantísimo 'Leer la mente', en el que ya indagaste en esta cuestión. Aparte de ser mucho más voluminoso, ¿qué avanza este nuevo ensayo?

R: Sí, es el antecedente directo. Para mí Leer la mente fue muy importante. Es un ensayo muy breve, tiene menos de cien páginas, pero ya está el germen de todas las ideas que empecé a tener en torno a cómo funciona la ficción desde un punto de vista neurocientífico. Cómo funciona nuestro cerebro cuando consume ficciones. Después de dar muchos cursos sobre el tema quise ampliarlo para un libro que fuera una teoría completa de la ficción y una historia de la ficción simultáneamente.

P: Hablas de la ficción y la mentira. Son muchos los autores que señalan que, en realidad, no tienen nada que ver. Por ejemplo, Vargas Llosa con el famoso 'La verdad de las mentiras'.

R: Exacto. Y está esa frase de Juan José Saer que cito y que dice que mientras que la mentira es lo contrario de la verdad, la ficción no es lo contrario de la verdad sino la manera en la que el ser humano se relaciona con la realidad. Yo lo llamo ficciones, hay quien lo llama representaciones o, desde la neurociencia, alucinaciones controladas. Yo creo que la realidad existe, no es que sea todo ficción que pasa en nuestro cerebro. No, la realidad nos da datos sobre lo que hay realmente, pero la única manera que tenemos de acceder es creando estas ficciones de la realidad. Y lo hacemos todo el tiempo. Yo no te estoy viendo a ti completa, eso es falso, eso es lo que creemos. Nuestros ojos toman información solamente de ciertos puntos, el cerebro completa lo demás. Por eso lo que yo estoy viendo de ti en este momento es una ficción. Y esto con todo. Y con esas ficciones creamos verdades que son siempre verdades parciales, transitorias, pero que tienen que ver con la confirmación de los datos que provienen de la realidad. Por eso no es que la ficción sea mentira. Mentira es cuando intencionalmente falseamos los datos o cuando decimos algo sin saber que en realidad hay datos que lo desmienten.

P: La comunicación política lo tiene bastante estudiado y ahora todo es relato, narrativa, sean datos verdaderos o falsos.

R: Vivimos en esta época en la que le damos el nombre de posverdad que tiene que ver con asumir que cualquier relato es equivalente a cualquier otro. Y por lo tanto simplemente tiene que ver con cómo dices las cosas. No estás falseando del todo la realidad, pero manipulas la información. Esto pasa con los políticos ahora con todas las encuestas. Para uno dice una cosa y para otro dice otra aunque los datos sean los mismos.

P: ¿Y ante eso cuál es la función del novelista o de cualquiera que cree ficciones?

R: En otros momentos las únicas ficciones que creábamos eran las que nosotros hacíamos de nosotros mismos y nuestro público era muy limitado, ahora en la era de las redes sociales ese sí es un cambio drástico: todos somos productores de ficciones en serie y buscando públicos cada vez más grandes. Todo el tiempo estamos creando ficciones. Y simplemente no todas las ficciones son equivalentes. Para los creadores de ficciones profesionales nuestra función es la de siempre: representar la realidad, pero tratar de hacerlo en toda su complejidad. El problema de nuestra época es que muchas de estas ficciones son una simplificación de la realidad abrumadora.

P: De todas maneras, no es la primera vez que nos engañan con ficciones. Un caso paradigmático fue 'La guerra de los mundos', de Orson Welles.

R: Lo grave de nuestra época es que eso que hacía Orson Welles o que puede hacer cualquier creador como un juego, los políticos lo hacen sin el juego. Lo hacen con el objetivo directo de manipular a sus votantes.

"Sobre el tema de México y España todo es una fantasía. Es ficción pensar que yo soy el heredero directo de los mexicas y que tú lo eres de Cortés"

P: Vamos a entrar en un tema político candente: ¿La famosa petición de perdón de México a España por la conquista que ha desatado todo el conflicto también es una fantasía?

R: ¡Todo es una fantasía! La primera ficción son las identidades, individuales y sobre todo colectivas. No es más que una ficción pensar que yo como mexicano soy el heredero directo de los mexicas que fundaron Tenochtitlan. Como es una ficción, igual de enloquecida, pensar que tú eres heredera directa de Hernán Cortés o de Pizarro en una época donde servían a la Corona de Castilla. Son ficciones. Y habría que asumir que son ficciones en vez de estarnos creyendo con tanta vehemencia que hay una línea directa que nos une con ellos. Ahora, estas ficciones crean hechos en la realidad. Las identidades colectivas necesitan estas ficciones para afianzar una enorme cantidad de cosas. Lo que sucede en este caso es cuando se ha hecho en otros lugares como Alemania con los judíos o Sudáfrica con el apartheid, el objetivo de esta ficción de pedir disculpas, que no deja de ser una ficción, quién pide disculpas y tiene capacidad de darlas y quién tiene capacidad de aceptarlas… Porque también es muy discutible. Este affaire es entre dos figuras públicas, López Obrador y el rey. López Obrador mandando una carta y el rey no contestándola. Pero las disculpas no son entre ellos sino que tendrían que ver las comunidades indígenas mexicanas a quienes nadie consultó si necesitaban el perdón del rey. Y el rey al no querer hablar tampoco es que consultara a nadie. Él decidió guardar silencio como si fuera poco importante siquiera la solicitud. Cuando esto sucede en otras partes es una ficción que sirve para aliviar tensiones presentes a partir de un cierto reconocimiento del pasado. Pero en este caso no ha servido para eso sino para lo contrario, para crear nuevas tensiones, tanto entre México y España, como internas en cada uno de los países a partir de todo esto. Y por eso creo que todo esto está equivocado.

P: Hay quien dice que en realidad a López Obrador o a la actual presidenta no les interesa tanto el perdón, sino que lo piden muy fuerte porque alienta a sus votantes.

R: No, porque en México tampoco es un tema que genere muchos votos. Es una cosa más ideológica y por tanto más de ficción y un poco más enloquecida. López Obrador o Claudia Sheinbaum no necesitan más votos. Claudia Sheinbaum tiene todo el poder en México, no necesitaba más votos ni es un tema por el que se vote a alguien. Es una cuestión de sus propias ficciones de este grupo en el poder en este momento. Como la ficción del rey al no querer contestar nada, ya que por qué él iba a contestar nada.

P: ¿Cómo te sientes como mexicano con esta polémica?

R: Yo soy mexicano y español. Simplemente verlo así y no tomarnos tan en serio. Esta es otra cosa que en este libro trato de decir, pero no solo en este tema sino para todos. Somos ficciones. Estamos construidos por ficciones y por tanto hay que saberlo y no tomársela tan en serio. Pero vivimos una época identitaria en donde cada ficción parece que te define y si te define entonces cualquier cosa te molesta y te ofende. Es mucho mejor, para poder tolerar a los otros, y por lo tanto tener respeto a los otros, pensar que cada uno tiene sus ficciones y que, por lo tanto, son en alguna medida equivalentes y, por tanto, uno puede entablar un diálogo en vez de solo ofenderse.

"En México tampoco es un tema [el del perdón] que genere muchos votos. Es una cosa más ideológica y por tanto más de ficción y más enloquecida"

P: En este sentido, el gran apóstol de todo este libro es Franz Kafka.

R: Exacto. En una historia de la ficción era raro que no hubiera ficciones explícitas. Aunque es un ensayo riguroso, entre cada capítulo hay unos diálogos entre dos personajes de ficción, Gregor Samsa y Felice, la novia de Kafka cuando estaba escribiendo La metamorfosis. Ellos están reflexionando sobre lo que se va contando a lo largo de toda la obra.

P: Y también está todo el tema neurocientífico. Me parece que tú, además, te adelantaste a toda la moda actual de ficciones sobre científicos con 'En busca de Klingsor', que publicaste en 1999.

R: A mí la ciencia siempre me ha interesado. Yo siempre quise ser científico y escribí En busca de Klingsor porque al no poder ser científico me inventé una vida de científico. Y sí, era algo extraño en español entonces, pero la novela tiene 25 años y ahora hay muchos más casos de vinculaciones entre ciencia y arte que son también todas las que yo persigo en mis libros y como gestor también.

P: ¿Por qué ahora hay un mayor interés por esto?

R: Me parece muy positivo. No hay que pensar nunca que las ciencias y las artes son cosas separadas aunque en nuestras escuelas lo siguen estando. Estudias ciencias o humanidades y eso es muy grave porque el pensamiento científico o el artístico siempre han estado conectados.

P: Otro tema candente a la vuelta de la esquina son las elecciones en EEUU. Las encuestas entre Trump y Harris están igualadísimas y podría suceder cualquier cosa. Desde México ya se ha dicho que las consecuencias de la victoria de Trump pueden ser terribles.

R: La victoria de Trump es un escenario catastrófico para México y para todo el planeta. Es uno de esos momentos en los que yo creo que no estamos viendo la gravedad porque ya fue presidente y estuvo todo muy mal, pero el mundo sobrevivió. Yo creo que esto va a ser mucho peor si Trump gana. Y en todas las encuestas en este momento es 50%, es echar una moneda al aire. Y una moneda al aire donde 10.000-20.000 electores en tres estados importantes de EEUU son los que van a determinar el futuro del planeta. Lo que pasa con Trump es extremo, pero tiene buena parte del discurso con lo que aquí pasa también. Y es lo mismo que pasó en la Alemania nazi, exactamente lo mismo. Es decir, identificar un enemigo extremo, inventarlo, es una ficción. Los inmigrantes en EEUU no son terroristas, no son violadores, no son asesinos, son gente que busca estar mejor, eso es todo. Es increíble que se conviertan en la amenaza mayor, que es lo que está haciendo que Trump esté ganando cada vez más votos. Las ficciones no solo son positivas, por eso te decía que el libro no es solo una defensa de la ficción. Hay ficciones criminales como la de inventarse un enemigo que en este caso son los migrantes. Lo que hace Trump con amenazar con militarizar la frontera, con expulsar a 10 millones de personas que viven ahí, con poner aranceles a todos los productos de importación… todo esto para México es un escenario catastrófico, pero para Europa también lo sería. Propiciaría aún más el auge de la ultraderecha en todos los países de Europa y terminaría siendo catastrófico lo que pueda pasar con Israel y con Rusia. Lo peor que le puede pasar a todo el planeta es una victoria de Trump. Esto no quiere decir que Kamala sea perfecta, pero al menos mantendríamos el mundo tan mal como está ahora, pero no en este grado de infinitamente peor.

placeholder El escritor Jorge Volpi (EFE)
El escritor Jorge Volpi (EFE)

P: Es una ficción que, por otra parte, cala en muchos caladeros y no solo a la derecha.

R: Es la invención que pasaba también en la Alemania nazi. Allí hay una población con ciertos privilegios, hay una crisis general y deja de tenerlos. Un cierto sector, que era sobre todo clase trabajadora y obrera, va viendo que cada vez es más difícil el ascenso social y que la desigualdad aumenta y para echarle la culpa de esto no se la echa a quien realmente la tiene sino que necesita un enemigo más visible, y ese enemigo es una ficción, una caricatura. Los judíos en la Alemania nazi eran caricaturas porque, sí, había una buena parte de judíos ricos, pero de eso no se debía la catástrofe económica que vivían los obreros alemanes en esa época. Y ahora es lo mismo. Lo vemos en España como en EEUU: el inmigrante como el violador, el asesino. Antes era que quitaban los trabajos, pero ahora ya es más extremo y es que son violadores y asesinos. Y las dos cosas son mentiras. Son ficciones, pero estas sí son mentira porque los datos no lo corroboran. Y aún así la gente termina por creerlo.

P: En un mundo de redes sociales… ¿cómo se combate? ¿El periodismo no hace lo suficiente? O lo empeora, en el peor de los casos.

R: Creo que hay periodistas que hacen un trabajo espléndido pero el problema es que quien ya cree estas ficciones enloquecidas los datos no le importan. Tú puedes ser un periodista riguroso y mostrarle a toda la gente que los inmigrantes esencialmente no son criminales y desde luego no le están quitando trabajo a los españoles o a los estadounidenses, porque además son trabajos que no quieren hacer. Pero esos datos por más que estén ahí, a los seguidores de estos líderes populistas de ultraderecha o creen que no son ciertos y no les importa o aun creyendo que son falsos les parece que el resto de la agenda de estos personajes es suficientemente poderosa como para que no les importe la mentira.

"La ficción del migrante violador y asesino es la misma que la del judío en la Alemania nazi"

P: Y te decía: una ficción que cala en todo el espectro ideológico como han mostrado los datos del CIS.

R: Cala en todo. Todo el espectro está preocupado de esto que ocurre que son simplemente ficciones que mucha gente se cree. Y como se lo creen están dispuestos a no votar a quien no lo crea. Y ahí entra todo el mundo, desde la ultraderecha a la derecha, la derecha liberal, al centro, los socialdemócratas e incluso a ciertos lados de la extrema izquierda.

P: ¡Qué mundo tan difícil! Casi queda naif decir que la cultura nos salvará.

R: Pues sí, yo creo que la cultura salva. La cultura significa poner en duda tus propios presupuestos, significa hacer autocrítica. Lo paradójico de esta época y eso es lo terrible, y ahí sí que habría una reivindicación de la ficción, es que estamos creyendo que estamos en una época donde todo el mundo miente y por tanto la posverdad está ligada con la mentira. Para mí la posverdad está ligada con la verdad. Lo que estamos teniendo son personas, líderes y comunidades que creen que tienen la verdad absoluta. Quienes votan por Trump o por Orban o por Putin… creen que tienen la verdad y no están dispuestos en ningún caso a hacer autocrítica de que ellos se están equivocando y que esas verdades absolutas son mentira. Lo que necesitamos es tolerancia, diálogo, acuerdo.

P: Al colombiano Juan Gabriel Vásquez le leí que no hay democracia posible sin literatura ni ficción. Es decir, que el estado de la ficción literaria determina el estado de nuestra democracia. ¿Lo comparte?

R: Puede ser. Es interesante eso, sí.

El mexicano-español Jorge Volpi (México, 1968) ha escrito un ensayo monumental sobre el poder de la ficción. Una obra bárbara en todos los sentidos que aborda a través de ocho capítulos cómo la ficción es lo que nos hace verdaderamente humanos. Tanto las buenas ficciones como las malas. Y ahora, como siempre (pero quizá peor) estamos llenos de todas ellas. Se titula La invención de todas las cosas (Alfaguara), tiene casi 700 páginas, a Franz Kafka como su gran apóstol y continúa de alguna manera aquello que ya empezó en 2011 con Leer la mente.

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