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Del Opus Dei al Opus Night: dentro del inquietante cajero automático de la Obra
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El Popular, Francisco y otros ciscos

Del Opus Dei al Opus Night: dentro del inquietante cajero automático de la Obra

Tras pasar media década investigando, el periodista Gareth Gore publica un libro bomba sobre el Opus. Maremoto con ecos a 'El código Da Vinci', pero en versión realista y financiera

Foto: Antigua sucursal del Banco Popular. (Reuters)
Antigua sucursal del Banco Popular. (Reuters)

Durante este siglo, el Opus Dei ha tenido dos chinas en el zapato: el papa Francisco y El código Da Vinci. La tercera podría ser Opus, investigación sobre los tentáculos de la Obra del periodista británico Gareth Gore, lanzado con aires de evento editorial internacional.

Gore, antiguo corresponsal de Bloomberg en España, volvió a Madrid a cubrir la quiebra del Banco Popular (2017). Todos los acreedores y accionistas del banco estaban echando chispas, salvo uno, agrupado bajo un nombre que parecía salido de la saga Misión Imposible: la Sindicadura, que controlaba el 10% del banco antes del crash, unos 2.000 millones de euros en su mejor momento. Según Gore, decenas de millones euros del banco se desviaban anualmente al holding de la Sindicatura. O el Popular como histórico "cajero automático" del Opus.

Para el libro, Gore viajó al enclave suizo de Crans-Montans, no a esquiar con la jet-set, sino a entrevistar a uno de los gestores alfa del Popular, Javier Valls-Taberner, dispuesto a cantar (su versión de) la Traviata a los 89 años, último testigo de la edad de oro del Popular tras la muerte de su hermano Luis, el Florentino del Popular.

Los hermanos Valls Taberner harían las delicias de cualquier guionista por sus caracteres contrapuestos: Luis, el numerario opusino de vida recogida; Javier, el truhan y señor. Luis era de interiores atormentados (cilicio incluido); Javier, de exteriores expansivos. Los Vals-Taberner, en definitiva, cubrían todo el espectro humano de Escrivá de Balaguer a Julio Iglesias. "Teníamos apodos para los dos -contó Taberner a Gore entre risas. Nos llamaban Opus Dei y Opus Night".

Foto: opus-dei-ruedo-iberico-escriva-estatutos-secretos

El Popular salvó una primera bola de partido durante la recesión económica de 2008, pero nunca se recuperó del todo, acabó cayendo y el Santander engulló sus restos.

Durante sus años de crisis, se produjeron frenéticos movimientos internos, entre la necesidad de nuevos accionistas -entrada del millonario mexicano Antonio del Valle- y la de no perder (el Opus) el control del grifo de la entidad. Del Valle era un antiguo miembro del Opus pasado a los Legionarios de Cristo. Algunos interpretaron su llegada al Popular como un intento de crear un superbanco ultra religioso para los unos y los otros, pero el mexicano acabó colisionando con la Sindicatura, generando lo que Gore llama una "guerra religiosa" en los enmoquetados despachos del banco.

Catolicismo emocional

El de Del Valle fue solo uno de los numerosos juegos de tronos de la caída del Popular, que suenan a los de otros bancos en apuros, pero que tenían truco y singularidad propia, como nos explica Gareth Gore en esta entrevista.

PREGUNTA. ¿Qué tal se llevaban entre sí los Vals-Taberner mientras gestionaban el banco?

RESPUESTA. Los dos hermanos tenían papeles muy diferentes. Luis era el cerebro del día a día del banco, el que se ocupaba de los detalles, finanzas o regulaciones. Mientras que Javier engrasaba las relaciones públicas con los clientes, que no era precisamente una tarea menor. Javier hacía lo que a Luis no se le daba bien: salir a comer, a tomar algo o a jugar al golf con los clientes importantes. Los hermanos eran totalmente complementarios.

Luis entró en el banco en los años sesenta y los dos fueron codirectores de 1989 en adelante. Llegó un momento en el que Luis se sintió bajo una gran presión, tuvo una crisis psicológica, por el tipo de cosas que le hacía a hacer el Opus. Entonces, decidió ascender a su hermano en el banco, como pilar de apoyo emocional. Eran dos hermanos muy diferentes, pero también muy cercanos, Luis confiaba mucho en Javier, le tenía mucho cariño.

P. ¿Javier era del Opus?

R. No.

P. Siga.

R. Vamos a ver, pasé muchísimas horas hablando con él, dejó claro que nunca había formado parte del Opus. En absoluto. Sí intentaron reclutarle, pero con él no tuvieron éxito.

P. No me pegaba por su estilo de vida.

R. Lo que dices tiene sentido. Creo que era católico, pero la espiritualidad no era demasiado importante para él. Disfrutaba del golf, de la buena comida y del buen vino. Puedes hacer todas esas cosas y ser un buen católico, una cosa no quita la otra, pero a Javier no le atraían las filosofías y ambientes del Opus.

placeholder El periodista británico Gareth Gore. (Planeta)
El periodista británico Gareth Gore. (Planeta)

P. Choca pensar en Luis viviendo austero en una residencia del Opus, mientras era uno de los ejecutivos bancarios más importantes del país. No obstante, se le permitían cosillas que a otros internos no, ¿verdad?, como ciertas lecturas mal vistas. ¿Cómo era su vida allí?

R. Todos los internos vivían bajo las mismas restricciones, fijadas por Escrivá y desarrolladas por sus sucesores. Las personas del Opus que acumulan poder pueden llegar a romper esas reglas internas hasta cierto punto. En los años setenta, Luis empezó a sentirse un poco asfixiado por la atmósfera de la residencia, por el control al que se sometían los numerarios internos entre sí, así que se fue a vivir a una mansión del banco cerca de San Rafael [sierra de Guadarrama]. Sentía la necesidad de escapar, algo que no hubieran permitido tan fácilmente a un numerario normal, pero con él se hizo la vista gorda -libertades adicionales- por su importancia. Pasó ahí dos décadas, pero cuando supo que ETA quería secuestrarle, volvió a la residencia.

P. En sus últimos años al frente del banco, los problemas de salud de Luis ValsTaberner fueron notorios. Aunque su jubilación parecía de cajón -dejó la presidencia del Popular en 2004, justo antes de la multi crisis- ¿pudo sentirse traicionado por el Opus por dejarle caer? Ya entonces los equilibrios dentro de la propiedad del banco eran complejos.

"El Opus no sería lo que es hoy sin las enormes cantidades de dinero desviadas por el Popular"

R. En el libro no achaco ninguna responsabilidad a Luis en la quiebra de 2017. He cubierto colapsos bancarios en todo el mundo. Lo que suele pasar cuando un banco tiene problemas es que busca ayuda en el exterior, nuevos inversores para mejorar las finanzas, que luego cogen posiciones de control dentro del banco. Pero la extraña estructura del Popular, con las fundaciones del Opus orbitando, restringía las posibilidades de pedir ayuda externa, pues no querían romper los equilibrios internos. Un inversor de fuera podía exponer o desestabilizar la privilegiada relación del Opus con el Popular. Puede que el Opus no fuera el responsable último del colapso del banco, pero sí lo fue indirectamente la peculiar arquitectura del banco, contraria a acogerse a las soluciones normales en estas circunstancias.

P. ¿Cómo de importante fue el Popular para el crecimiento de la Obra?

R. Absolutamente fundamental. El Opus no sería lo que es hoy sin las enormes cantidades de dinero desviadas por el Popular. Sabemos que 700 millones de dólares llegaron a las fundaciones del Opus, pero probablemente sea solo la punta del iceberg. También sabemos que Luis y otros directivos relevantes ayudaron a desplazar bienes valiosos del banco a fundaciones del Opus, como el edificio Beatriz, antiguas oficinas centrales del Popular [en el centro del barrio de Salamanca], cuya propiedad fue transferida a una fundación del Opus, a la que el banco acabó pagando por usar el edificio. Por no hablar de los préstamos blandos a iniciativas o personas vinculadas al Opus. Aunque es difícil poner una cifra exacta, la expansión del Opus por el mundo le debe mucho al Popular.

P. Saltando al final de esta historia, ¿cómo de crítico fue para la Obra la caída del Popular?

R. Tuvo un impacto financiero importante, pues las fundaciones vinculadas al Opus recibían unos 100 millones anuales del banco, que desaparecieron con la caída. Pero el Opus cultivaba ya otras fuentes de financiación, como los multimillonarios estadounidenses ultraconservadores abiertamente hostiles al papa Francisco, que incluso organizan complots contra él, pese a que oficialmente el Opus dice no tener ningún problema con Bergoglio.

De Brown a Trump

Ahora que ya ha pasado mucho tiempo, y aprovechando que no nos escucha nadie, quizá podamos decir que El código Da Vinci (libro y película) tenían menos fondo que una plato llano, pero su éxito planetario hizo un "daño reputacional enorme al Opus", como admiten fuentes de la Obra.

En el libro de Dan Brown, una organización religiosa secreta que maneja los hilos (el Opus) encubre la verdadera historia de Jesucristo, que se habría casado con María Magdalena. El Opus pasó de ignorar el libro, clásica política de comunicación basada en el enterramiento, a entrar en alerta roja con la película, con la rama estadounidense de la Obra colisionando con un estudio de Hollywood. Pero ya era tarde. "En tan solo unos meses, el duro trabajo realizado para la canonización [el baño de masas que entronizó postumamente a Escrivá de Balaguer] se había ido al traste por culpa de un solo libro. En la psique cultural, la prelatura había sufrido su propia gran caída: de los altares de la Iglesia a objeto de burla y escarnio público", según el libro de Gore.

El clavo pop final lo puso Los Soprano, que se mofó de los ritos funerarios de la Obra en uno de sus capítulos.

placeholder El escritor Dan Brown. (EFE)
El escritor Dan Brown. (EFE)

El Opus respondió a la mala prensa con su propia película, Encontrarás dragones, hagiografía kitsch de Escrivá de Balaguer que pasó por los cines de puntillas.

Con todo, el Opus recuperaría el pulso en EEUU al calor de la era Trump. Aunque la quiebra del Popular les dejó en situación delicada, un clavo saca otro clavo, con varios numerarios convertidos en altos cargos de la administración Trump (jefe de gabinete de la Casa Blanca, fiscal general o director del Consejo Económico Nacional), en lo que Gore denomina el mayor asalto al poder del Opus desde el tardofranquismo. No por casualidad, el afianzamiento político llegó paralelo al aumento de su financiación estadounidense. O EEUU tomando el relevo natural de España en el corazón de la Obra.

Con Francisco hemos topado

Apagado el fuego Da Vinci, y con buenas perspectivas de crecimiento en EEUU, llegó la peor noticia para la Obra: la profundización del papado de Francisco, que fue destejiendo la red opusina en el Vaticano de los dos pontífices anteriores. Y eso que Bergoglio pareció querer templar gaitas al principio. Al poco de su elección, Francisco metió a un obispo opudesista -Ángel Vallejo Balda- en la estratégica comisión para reformar las finanzas vaticanas. Pero, ¡ay!, dos años y medio después, Vallejo Balda fue detenido por la guardia suiza por filtrar documentos sensibles a la prensa contra las reformas del Papa. Vallejo Balda fue condenado a 18 meses de prisión. Fue el primero de una serie de encontronazos, como una denuncia de antiguas supernumerarias argentinas por abusos que el Opus intentó tapar. Francisco lanzó entonces una serie de reformas destinadas a que el Opus perdiera su estatus autónomo y se plegara a la jerarquía vaticana. Lucha de poder aún en disputa...

P. El papado de Francisco arrancó suave con el Opus, pero la relación se ha enturbiado. ¿El choque era inevitable?

"La Obra es una entidad profundamente política que quiere influir en la sociedad desde los niveles más altos"

R. Fue completamente natural por parte de Francisco contar con ellos al principio, cuando aún no sabía cómo funcionaban las cosas, pues el Opus llevaba treinta años siendo una fuerza vaticana muy relevante, con sus miembros infiltrados en cada lugar de la institución, sobre todo en la comunicación y en las finanzas. Hasta que salieron a la luz casos graves de abusos en el Opus, y Francisco no pudo ignorarlos, activando su intento de reformar la Obra. Mucha gente entiende esto como otro capítulo de la lucha centenaria entre jesuitas y el Opus, pero yo no lo veo en estos términos, tiene más que ver con no obviar los abusos y manipulaciones en el seno de la Iglesia, con ser consciente de cómo funciona el Opus por dentro realmente.

P. El papa ha iniciado un proceso para quitarle autonomía al Opus. ¿Ha tenido ya consecuencias prácticas o sería más a medio plazo?

R. El papa Francisco quiso darles la oportunidad de reformarse y arreglar sus propios problemas, pero el Opus la desperdició por completo. El liderazgo del Opus o bien ha sido incapaz o bien nunca estuvo dispuesto a solucionar sus graves conflictos internos. Tras ser ignorado, Francisco decidió ir más allá. Presionó a la jerarquía del Opus para que reescribieran sus estatutos, y lo hicieron, pero solo a medias. El Opus, en definitiva, se resiste a la reforma. Sospecho que en los próximos tiempos habrá un anuncio decisivo del papa para seguir socavando el estatus del Opus.

La discreta sutileza de los tecnócratas

Fue uno de los relatos recurrentes de la oposición sobre el poder tardofranquista: el Opus Dei controlaba los resortes financieros del régimen. Pero llegada la democracia, pasada la Transición y olvidado el impacto de los tecnócratas sobre el desarrollismo, la obsesión con la conspiración opusina perdió tracción en España. Primero, por la competencia de otros grupos del conservadurismo católico. Segundo, porque en la era trumpista la conspiranoia ya no es lo que era: hay tanta gente denunciando a lo loco que alguien mueve los hilos en el mundo, ya sea ese alguien Bill Gates, la agenda 2030 o David Broncano, que reconocer un núcleo real de poder conspiratorio se ha vuelto muy complejo. Conocedor del terreno resbaladizo en el que se mueve ahora, Gore se baja del barco en la segunda página del libro: "En un mundo obsesionado con las teorías de la conspiración -de QAnon y Bilderberg-, esta es una historia real de abuso, manipulación y codicia envuelta en el manto de la santidad". No diga paranoia, diga cruda realidad

O el Opus como lobby enredador mucho más sofisticado que los libros de Dan Brown.

P. Todos los historiadores coinciden en que los ministros del Opus jugaron un papel clave en el tardofranquismo. Sin embargo, la Obra niega ser un núcleo coordinado de presión, si acaso habría individuos del Opus que resultan ser ministros, pero no responderían a una jerarquía religiosa superior, solo a su conciencia individual. ¿Usted qué cree?

"El código Da Vinci era una ficción absoluta, pero es interesante que Dan Brown eligiera al Opus como símbolo de una fuerza secreta poderosa"

R. Los miembros del Opus son libres de tomar las decisiones que deseen. No hay órdenes directas de arriba que dicten lo que tienen que hacer a cada paso. Se trata de una influencia mucho más sutil. Es una red de políticos, de hombres y mujeres de negocios, de periodistas. El Opus les atrae hacia su órbita, entrando en su espiritualidad, prometiendo que vivirán su fe de un modo más profundo. Pero hay mucho más. Durante las sesiones guiadas de espiritualidad, los numerarios recolectan información del resto de miembros que luego comparten con las oficinas centrales. El Opus abusa de la espiritualidad para dirigir sutilmente a esas personas hacia los objetivos de la organización. Utiliza su influencia sobre ellos para impulsar su agenda.

P. Sería una manera de ejercer el poder mucho más delicada que las gruesas conspiraciones de El código Da Vinci, ¿no?

R. Por supuesto, eso era ficción absoluta. Aunque es interesante que Dan Brown eligiera al Opus como símbolo de una fuerza secreta poderosa y oscura, porque en el fondo es lo que es. Escrivá escribió que sus seguidores debían infiltrarse en todas las partes de la sociedad, un ejército guerrillero oculto que usara su influencia para implementar las órdenes de Cristo. Los estatutos secretos del Opus, de los que ni el Vaticano tenía constancia, no reflejan una organización benigna que solo quiere que la gente viva su fe de manera más intensa, sino una entidad profundamente política, que quiere influir en la sociedad desde los niveles más altos, ha tenido éxito en España y sigue teniendo mucho poder internacional.

Durante este siglo, el Opus Dei ha tenido dos chinas en el zapato: el papa Francisco y El código Da Vinci. La tercera podría ser Opus, investigación sobre los tentáculos de la Obra del periodista británico Gareth Gore, lanzado con aires de evento editorial internacional.

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