Va a haber un boom gigante de la Nobel Han Kang y 'La vegetariana'
No es que la autora y la novela vayan a contracorriente sino que es la más pura y fuerte corriente actual aunque haya quien quiera seguir mirando para otro lado
Han Kang cuando ganó el Booker en 2016. (EFE/Kukminilbo Kukinews)
El viernes, horas después de saber que la escritora surcoreana Han Kang había ganado el Nobel de Literatura, intenté comprar La vegetariana en varias librerías independientes del centro de Madrid. No fue posible. O bien se habían agotado los últimos ejemplares o bien no disponían de stock, lo habían solicitado y no llegaría hasta unos días, ya que el libro se encontraba en reimpresión. De ahí se deducían dos cosas: una, lo mal que funciona una industria con tan altas devoluciones y donde apenas existe ya un libro que se publicó el pasado mes de junio; y dos, la Nobel y, sobre todo, esta novela, habían despertado el gusanillo del público lector. El resultado en cualquier caso fue el mismo: me quedé sin la novela.
Dejando de lado el mal de la industria editorial —que daría para otro artículo (otro más) sobre la burbuja de las devoluciones y etc.— ya desde el mismo día del Nobel se olía que esta vez la Academia Sueca había metido un golazo si quería que su premiada fuera conocida (y leída, que es lo importante, al fin y al cabo). Se percibía por la búsqueda en las redes sociales, por quiénes estaban aplaudiendo el premio —mujeres, muchas de ellas, jóvenes—, y por alguna conversación que tuve con alguna librera que me contó que ya habían sacado todos los ejemplares que tenían, habían vendido algunos y esperaban que se multiplicara el efecto que ya tuvo esta novela en 2016 en el ámbito anglosajón y en 2017 en el español.
Y sucederá, pero vamos a explicarlo bien. Lo más seguro es que cuando usted (como cualquier lector común) supo el nombre del premio Nobel le pareció una perfecta desconocida. De hecho, yo misma confieso que no entendí al académico sueco cuando pronunció el nombre. Es más, usted ni siquiera sabría si se trataba de un hombre o de una mujer (yo tampoco). Y después, cuando ya se dio cuenta del género, el pensamiento mayoritario: uf, una surcoreana, y esta quién es. No se preocupe, no es nada ilógico ni raro.
Sin embargo, Han Kang no era una perfecta desconocida. Le aseguro que no era como el tanzano Abdulrazak Gurnah, que premiaron en 2021, y con el que todo el mundo se quedó con los ojos como platos. La surcoreana Kang había tenido su éxito con La Vegetariana cuando le dieron el Booker Internacional en 2016 y empezó a ser publicada en Occidente. Aquí la fichó la pequeña editorial Rata —como contó a este periódico su editora Iolanda Batallé— y rápidamente se convirtió en un boomcito editorial. Uno de esos libros que, es verdad, no copan la lista de los más vendidos de Amazon, pero sí tienen su pequeño gran público (mayoritariamente femenino, mayoritariamente joven) y muy fiel, además. Han Kang, de alguna manera, había conquistado a una determinada lectora. Como Sally Rooney, como Maggie O’Farrell, como Elena Ferrante.
Los libros de la surcoreana Han Kang. (Reuters/Tom Little)
¿Y qué tenía La Vegetariana? Pues un argumento que no es que vaya a contracorriente, sino que es la más pura y fuerte corriente actual, aunque haya quien quiera seguir mirando para otro lado. Un libro sobre la feminidad, sobre el cuerpo femenino, sobre el deseo, sobreponer límites. Y, además, muy bien escrito, porque también sabemos que de todos estos temas no falta purria. Se escriben libros muy malos sobre estos asuntos, pero, según la crítica, La vegetariana sí era un libro enorme. Un libro que bien vale un Nobel. Verdadera literatura.
Ahora La vegetariana no va en un seiscientos como en 2016, sino en el Ferrari de Penguin Random House por mucho amor que le pusiera la editorial Rata, a quien hay que aplaudir su buen ojo. O, como mínimo, reconocer su trabajo y astucia. Es un clásico, pero los mejores editores suelen encontrarse en sellos pequeños: cuando tienes pocos recursos hay que agudizar el ingenio, cuando te viene todo hecho, te embotas. Pasa en todas partes (por cierto, en Gran Bretaña también la publicó un sello pequeño la primera vez). En cualquier caso, Iolanda Batallé descubrió a Han Kang y la colocó lo mejor que pudo en las librerías. Ahora Penguin Random House (que se hizo con los derechos porque Rata no los renovó: así suele ser la vida de perra) va a llenar todos los estantes. No va a quedar un resquicio sin La vegetariana (ni otros libros de la surcoreana, aunque seguramente menos).
Kang no es una Nobel de una gran carrera literaria. Lo que va a ocurrir es que se vaya a las librerías buscando solo 'La vegetariana'
Precisamente, que tanto se haya hablado de un libro estrella va a favorecer también su venta. Han Kang no es un premio Nobel de toda una gran carrera literaria. No es como decir (si alguien realmente lo dice) "voy a comprar un libro de Jon Fosse" (el premio Nobel del año pasado que seguro que usted ni se acuerda). No, con Han Kang lo que va a ocurrir es que se vaya a las librerías buscando exclusivamente La vegetariana.
Por todos estos motivos, autora con un libro —EL LIBRO— que toca la tecla del zeitgeist —es una palabra manida e intelectualoide, pero es la que mejor refleja lo que quiere decir—, autora que ya tuvo su principio de éxito hace unos años, autora que tiene muy buenas críticas, autora que es joven (53 años es una jovencita en el mundo literario), autora surcoreana (y sí, también hay todo un furor cultural por lo surcoreano, desde películas como Past Lives a Parásitosa otras tantas novelas de surcoreanas que han llegado en los últimos tiempos a las librerías). Por todo esto el Nobel de este año va a brillar.
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La Academia Sueca que, no olvidemos, tuvo un gran escándalo de abusos hace no tanto tiempo, que lleva años dando palos de ciego para no quedar como una institución de viejos anquilosados (lo intentaron con Bob Dylan y fue más patinazo que otra cosa), esta vez sí ha acertado (si es lo que buscaba en cuanto a repercusión y ventas). El éxito de Han Kang va a ser hiperoccidental.
Hasta hace dos días usted no sabía ni quién era Han Kang ni la novela La Vegetariana. No se le va a olvidar.
El viernes, horas después de saber que la escritora surcoreana Han Kang había ganado el Nobel de Literatura, intenté comprar La vegetariana en varias librerías independientes del centro de Madrid. No fue posible. O bien se habían agotado los últimos ejemplares o bien no disponían de stock, lo habían solicitado y no llegaría hasta unos días, ya que el libro se encontraba en reimpresión. De ahí se deducían dos cosas: una, lo mal que funciona una industria con tan altas devoluciones y donde apenas existe ya un libro que se publicó el pasado mes de junio; y dos, la Nobel y, sobre todo, esta novela, habían despertado el gusanillo del público lector. El resultado en cualquier caso fue el mismo: me quedé sin la novela.