Es noticia
'Robot salvaje': ¡Por fin una defensa apasionada de la maternidad!
  1. Cultura
la película del fin de semana

'Robot salvaje': ¡Por fin una defensa apasionada de la maternidad!

La mayor reivindicación de la figura de la madre en décadas nos llega a través de la historia de una androide y un ganso

Foto: 'Robot salvaje', ya en cines.
'Robot salvaje', ya en cines.

Acudió esta semana al Congreso el presidente Pedro Sánchez a afirmar que las mujeres no tienen hijos porque no quieren. Este comentario se suma a una insistente campaña que dura ya más de cinco años mediante la cual se les dice a las mujeres que, total, eso de ser madre es un rollo. No tienes tiempo para ti, no puedes tomar gin-tonics durante la friolera de nueve meses. Luego encima no te devuelven el cuerpo que tenías, sino otro que queda fatal en Instagram. Después de mucho insistir en que ser madre es un espanto, muchas mujeres libremente han comprendido que no quieren serlo.

Por ello, resulta revolucionaria la propuesta de Robot salvaje, una cinta de animación infantil (o sea, para todos los públicos) que Dream Works suma a su catálogo de gatos con botas, Shreks, trolls y osos panda que saben kung-fú. Es un catálogo muy inclusivo. Si bien la interpretación del Joker (2019) como una apología del incel me pareció muy traída por los pelos, decir que Robot salvaje es un monumento a la maternidad se me antoja indiscutible. No he visto madre más madre en el cine en años que esta androide de brazos extensibles.

La premisa narrativa de la cinta es fulgurante. ¿Qué pasa si un robot asistente, muy avanzado, cae en una isla salvaje y cree que sus clientes son los animales que viven allí? Imaginen a una roomba (aspiradora autónoma) tratando de limpiar toda la arena del desierto, o a una Alexa o a una Siri poniendo canciones según creen escuchar los títulos en los cantos de los pájaros o en la caída de los árboles.

'Robot salvaje' es un monumento a la maternidad se me antoja indiscutible. No he visto madre más madre en el cine en años que esta androide

Ahora que nos provoca pavor la Inteligencia Artificial, pues quizá nos supere intelectualmente y nos extermine, es gracioso ver el enfrentamiento entre la IA y la ley de la selva. Gana la ley de la selva. Skynet no tiene nada que hacer contra un oso hambriento.

Robot salvaje adapta un libro de Peter Brown con guión de Chris Sanders, que también dirige. En los primeros compases, vemos a Roz, que así se llama el androide, interpretar equivocadamente el ecosistema donde ha caído. Por un momento, pensamos si no será toda la película muda, pues a fin de cuentas los animales no pueden hablar. Sin embargo, en un giro sorpresivo y brillante, Roz aprende el lenguaje animal y transitamos de forma muy verosímil hacia una de esas películas con bichos antropomorfos.

Baqueteado por la selva, el robot Roz cae sobre un nido de gansos y mata a todos menos a uno, la promesa de un ganso: un huevo. El robot toma el huevo y se ocupa de él, bajo los consejos, no poco desmoralizantes, de un zorro.

Ahí empieza la construcción evangélica de la figura de la madre: madre es quien te cuida, aunque se trate de una tostadora de altas prestaciones. La tostadora (Roz) descubre el amor, y el sacrificio que supone cuando te vincula con un hijo, y toda la película es un épico y emocionantísimo ejercicio de entrega maternal para que el hijo prospere. En este caso, el ganso debe ser capaz de volar para migrar con los de su especie a la llegada del invierno.

La película no es excepcional (aunque un poco sí) porque presente la maternidad como una heroicidad inexplicable y transformadora, sino por la precisión del guión y la madurez de la historia. A diferencia de malas películas para niños (Gardfield, 10 vidas o Mi villano favorito 4; por decirles algunas de las que me han hecho sangrar los ojos este año), aquí no se rellenan los 90 minutos preceptivos con ocurrencias y aventuras injustificadas, sino que todo avanza en un desarrollo narrativo demoledor. Es un guión perfecto, de cuando Hollywood contaba historias como nadie.

placeholder La robot y su bebé ganso en 'Robot salvaje'
La robot y su bebé ganso en 'Robot salvaje'

Destacan en este libreto las humoradas más o menos salvajes (se tiene mucho mimo en retratar la selva como lugar de muerte sin sacar sangre ni cadáveres; a fin de cuentas, vamos a por el dinero de los niños) y la simpática idea de que el ganso, teniendo una madre robot, se comporta también como un robot. Además, hay dos o tres secuencias de acción que te dejan con el corazón dolorido, de tanto vértigo. Ayuda mucho a esto último la escuela de dibujo a la que se adscribe Robot salvaje, exactamente la misma que la de El gato con botas: el último deseo (2022). No es el dibujo usual, pixariano, sino otro muy renovado y sensual, impreciso, como a pinceladas. Visualmente la película es gloriosa.

Con todo, la cosa maternal se fuerza tanto que, en algún punto, yo creo que se abusa de la cursilería, lindando con el trauma generacional. No llegamos a matar a la madre de Bambi, pero ahí andamos.

Este subrayado de la madre totémica sólo puede indicarnos las ganas que tienen los de DreamWorks (fundada por Steve Spielberg) de cambiar el signo de los tiempos y hacernos a todas madres numerosas, que no paralelas.

Acudió esta semana al Congreso el presidente Pedro Sánchez a afirmar que las mujeres no tienen hijos porque no quieren. Este comentario se suma a una insistente campaña que dura ya más de cinco años mediante la cual se les dice a las mujeres que, total, eso de ser madre es un rollo. No tienes tiempo para ti, no puedes tomar gin-tonics durante la friolera de nueve meses. Luego encima no te devuelven el cuerpo que tenías, sino otro que queda fatal en Instagram. Después de mucho insistir en que ser madre es un espanto, muchas mujeres libremente han comprendido que no quieren serlo.

Críticas de cine Cine
El redactor recomienda