Una china es la gran favorita para el Nobel (si no se cuelan una canadiense o un argentino)
La escritora Can Xue lidera las apuestas para el Nobel de Literatura 2024. Este año corren serios rumores para Margaret Atwood y César Aira está muy bien posicionado. Y entre medias, como siempre, Murakami
La escritora china Can Xue. (Cedida por la editorial)
El Premio Nobel de Literatura 2024 mira a China con ojos golosos al igual que hace todo Occidente en diversos ámbitos -como la economía- desde hace unos años. Así lo señalan las casas de apuestas a solo unas horas de que sepamos el nombre que se llevará el galardón literario más prestigioso del planeta. Esto de las apuestas siempre es un juego, pero siempre es divertido.
El nombre de la escritora china favorita es Can Xue (1953) que no es del todo una desconocida en España. Tiene traducidos al español cuatro libros, la mayoría de relatos o novelas cortas: La frontera (Hermida Editores), Nubes flotantes ya envejecidas (Hermida editores), Hojas rojas (Aristas Martínez) y Al otro lado (Aristas Martínez). Este último apareció hace solo cuatro meses.
Fue Susan Sontag -posiblemente la teórica más influyente en la literatura occidental en las últimas décadas- la primera en señalar que sería una gran merecedora del galardón. Pero es verdad que es una enorme escritora. “Cada día que pasa me agosto. Mis hojas viejas se arrastran y he perdido el interés en echarlas nuevas. Mi corteza seca, resquebrajada, se ha vuelto rojiza. Anteayer amarillearon en mi copa otras cinco hojas (...) He dejado de ser indispensable”. Así comienza el relato Confesiones de un sauce, que sumerge al lector en el sufrimiento de un árbol que observa cómo día tras día su jardinero le deja de regar. Una tortura insoportable que Can Xue transmite con un vocabulario lleno de texturas. Estas breves líneas son un buen resumen de su literatura: evocativas imágenes de la naturaleza, del mundo tal y como es, con su belleza, su rudeza y dolor. A veces resulta un mundo inquietante, oscuro.
Xue: "Los europeos tienen muchos conceptos erróneos sobre China, lo cual es inevitable"
Xue -que en realidad se llama Deng Xiaohua; Can Xue es un seudónimo que significa algo así como “nieve sucia”- vive en China, pero tiene también una particular y difícil historia con su país. Su padre fue editor de periódico y fue enviado al campo a trabajar por subversivo y anticomunista (lo cual tampoco era tan difícil que ocurriera durante la Revolución Cultural). Fue una etapa que la marcó, la hizo tener que buscar empleo en fábricas. Junto a su marido montó después una sastrería para poder vivir. Desde allí fue donde comenzó a escribir en los años ochenta. Al principio nadie sabía si era un hombre o una mujer cuando fue publicada. Hubo algo de escándalo cuando se supo que no era un hombre.
Pese a todo, asegura que muchas veces cuando se habla de China desde occidente se hace sin conocer nada de este país. Así lo señaló hace un par de años en una entrevista con El Confidencial: “Los europeos tienen muchos conceptos erróneos sobre China, lo cual es inevitable”. Pero tampoco es algo que le preocupe. “Mientras tanto nos conoceremos cada vez mejor y esa es la buena dirección. Por ejemplo, yo tengo la voluntad de abrirme y dejar que los europeos sepan más sobre mí”, afirmó en la misma conversación. Si le dan mañana el Nobel eso es lo que va a ocurrir.
Siempre Atwood
Tras Xue en la quiniela aparece, por supuesto, Haruki Murakami. Un clásico. Quizá este sea al año. Quizá no lo sea nunca. Ahí sigue.
La siguiente es otra habitual de la lista, pero este año corren serios rumores de que podría llevarse el galardón: la canadiense Margaret Atwood (1939) quien, además de gozar de buenas críticas y grandes premios como el Booker, es toda una bestseller e icono del feminismo gracias a libros como El cuento de la criada, Los testamentos o El asesino ciego. También es muy activa en otras causas como su compromiso con la lucha medioambiental. De hecho, donó el dinero del Booker a asociaciones ecologistas. Tiene una veintena de novelas, más de una decena de ensayos y casi una treintena de poemarios. Casi toda su obra traducida al español se encuentra en Salamandra, Lumen y Navona. Sería un Nobel, además, que resarciría el que le dieron en 2013 a su compatriota Alice Munro tras conocerse este verano el escándalo de los abusos sexuales del marido de esta con su hija.
Aira o Murnane
Hasta su fallecimiento, Javier Maríasera la gran esperanza de la literatura en español para este premio. En los últimos años se han colado dos nombres latinoamericanos que podrían llevárselo. El que más suena este 2024 es el argentino César Aira (1949), que está muy bien posicionado. Ganador del premio Formentor -anuncia en ocasiones un posible Nobel-, es autor, sobre todo, de novelas cortas que han sido tildadas de literatura experimental. Es prolífico y está muy bien publicado en España.
El otro latinoamericano es el poeta chileno Raúl Zurita (1950) cuya biografía está poblada de hechos como la detención tras el golpe de Estado de Pinochet o su relación con la también escritora Diamela Eltit. Según se recoge en distintos perfiles, ambos compitieron en hacerse daño (también físico). Zurita es el poeta del amor, el poeta comprometido con aires de Neruda. El poeta que puede devolver el Nobel a la lengua española trece años después de Vargas Llosa.
El escritor argentino César Aira.
Y, por último, un australiano relevante también en estos últimos años y cada vez más: Gerald Murnane (1939). Hasta hace nada los titulares para referirse a este escritor eran "el más grande escritor vivo en lengua inglesa del que la mayoría no ha oído hablar" (así lo hizo The New York Times). Iba para sacerdote, pero acabó siendo profesor de Primaria y de jockeys de caballos. Entre medias se dedicó a la escritura con novelas en las que el paisaje australiano cobra un sentido primordial y donde tampoco faltan las carreras de caballos. En España solo está publicado por la editorial Minúscula: Las llanuras, sobre un joven cineasta llega a una ciudad del interior de Australia con la ambición de filmar la película definitiva sobre la región; y Una vida en las carreras, su libro de memorias.
Y, por cierto, tampoco anda nada mal este año en las apuestas Thomas Pynchon (EEUU, 1937). Si gana quizá sabríamos entonces cómo se encuentra (físicamente).
El Premio Nobel de Literatura 2024 mira a China con ojos golosos al igual que hace todo Occidente en diversos ámbitos -como la economía- desde hace unos años. Así lo señalan las casas de apuestas a solo unas horas de que sepamos el nombre que se llevará el galardón literario más prestigioso del planeta. Esto de las apuestas siempre es un juego, pero siempre es divertido.