Esto suele olvidarse: algunos quieren adoctrinar a nuestros hijos, pero todos somos los hijos adoctrinados de otro
El florido pensil, Teatro Marquina. (EFE/ Isabel Muñoz)
Por
Juan Soto Ivars
EC EXCLUSIVO
Leo en eldiario.es dos noticias publicadas con un solo día de diferencia. En la primera, se cuenta que Vox ve adoctrinamiento en no sé qué libros de texto en Castilla y León, y que el PP y el PSOE se oponen a su retirada. Estos libros contendrían explicaciones sobre el matrimonio gay y los tipos de familia o la Agenda 2030 que, según Vox, resultan inconvenientes para la "inocencia de los niños".
Vox sigue aquí al dedillo la hoja de agitación de Ron de Santis en Florida, donde el gobernador republicano ha provocado grandes y estériles polémicas, expurgando de bibliotecas escolares cientos de títulos que, a su juicio, reproducen las ideas incorrectas sobre el sexo o la raza, al mismo tiempo que criticaba a los progres por ponerse histéricos ante cualquier traza de racismo en una novela del XIX.
Es el estar en misa y repicando típico del moralista, que acusa de moralista al que no comparte su moral mientras trata de imponer la suya mediante la censura. No por más viejo, menos actual.
Pero resulta que, en la segunda noticia, el adoctrinamiento ya no mola. Se denuncia desde un estudio de la Universidad de Valencia que ciertos libros de texto escolares traen una versión "dulcificada" del Franquismo de los años sesenta. El tratamiento periodístico de ambas noticias es la noche y el día. Vuélvase a leer el párrafo anterior, y eso que me ahorro.
Si partimos de la base de que el Ministerio de Cultura quiere descolonizar los museos, de que se enseñan matemáticas con perspectiva de género, de que cada Comunidad Autónoma se aferra a su traje regional o de que la ley de Memoria Democrática se redactó con el veto de Bildu, ni siquiera nos hace falta mirar libros de texto para saber que existe adoctrinamiento en la escuela.
Pero la pregunta que habrá que hacerse es si existe una diferencia nítida entre educación y adoctrinamiento. La escuela transmite conocimientos y también valores, y el conocimiento transmitido siempre es una selección tamizada por los valores. Tropecientos cambios de sistema educativo a cada cambio de Gobierno en España son la prueba de que aquí se adoctrina siempre.
¿Podría ser de otra forma? No. El sueño de la razón ilustrado palidece ante las guillotinas de la Revolución Francesa. La escuela pública sirve para modelar a los niños en un canon de conocimiento seleccionado en base a un criterio moral, al que con tremenda hipocresía llamamos "consenso". Siempre habrá familias que rechacen ese consenso y quieran otra educación para sus hijos.
Tropecientos cambios de sistema educativo a cada cambio de Gobierno en España son la prueba de que aquí se adoctrina siempre
La idea de que las familias tienen libertad de elegir qué educación reciben sus hijos significa que cada uno elige quién adoctrina a sus hijos. Y es una idea buena, dado que vivimos en sociedades plurales, polarizadas y democráticas. Yo prefiero que mis hijos sean adoctrinados con lo que considero bueno, pero estoy completamente convencido de que no les habré dado una buena educación si no son capaces de cuestionarlo.
Lo que me irrita de este debate sobre el adoctrinamiento es que nadie parece darse cuenta de que sus argumentos son universales o se convierten en falacias. Si un padre de Vox detesta que a su hijo le enseñen en el colegio que hay parejas gais, masturbación o anticonceptivos, todos sus argumentos sirven para un padre musulmán que detesta que a su hijo le enseñen en el colegio que hay parejas gais, masturbación o anticonceptivos.
Girando la rueda, la educación de izquierdas que busca para sus hijos un padre progresista es tan democrática como la educación de derechas que busca para sus hijos un padre conservador. No existe superioridad moral: todos tienen suficientes muertos en el armario a poco que uno abandone su zona de adoctrinamiento confortable. Esto suele olvidarse: algunos quieren adoctrinar a nuestros hijos, pero todos somos los hijos adoctrinados de otro.
La idea de que las familias tienen libertad de elegir qué educación reciben sus hijos significa que cada uno elige quién adoctrina a sus hijos
Nadie se ha quejado por el momento de que la escuela adoctrine en que matar está mal. Nos tiramos las tejas al cráneo cuando damos otro paso y entramos en el terreno del número de muertos que deja cada bando, y lo justificados que estarían. Mientras tanto, lo único progresivo es que se empobrece la escuela pública y privada, mientras se adorna la carencia con la moralina favorita de cada familia.
Creo que fue Juan del Encina quien recomendó, hace cinco siglos, que el padre de Alcalá mandase a su hijo a estudiar a Salamanca, y el de Salamanca a Alcalá. Mutatis mutandis, quizá lo más conveniente y democrático es que el padre conservador mande al hijo al colegio de rojos, y el de izquierdas a las monjas. Algo valioso se aprende cuando uno está lejos de casa.
Leo en eldiario.es dos noticias publicadas con un solo día de diferencia. En la primera, se cuenta que Vox ve adoctrinamiento en no sé qué libros de texto en Castilla y León, y que el PP y el PSOE se oponen a su retirada. Estos libros contendrían explicaciones sobre el matrimonio gay y los tipos de familia o la Agenda 2030 que, según Vox, resultan inconvenientes para la "inocencia de los niños".