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Roca Rey: el torero de película vuelve a Las Ventas
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Feria de Otoño

Roca Rey: el torero de película vuelve a Las Ventas

La primera figura del escalafón regresa a su plaza más hostil después de haber protagonizado la película de Albert Serra laureada en San Sebastián, 'Tardes de soledad'

Foto: El diestro peruano Andrés Roca Rey, toreando en mayo pasado en Las Ventas durante la Feria de San Isidro. (EFE/JuanJo Martín)
El diestro peruano Andrés Roca Rey, toreando en mayo pasado en Las Ventas durante la Feria de San Isidro. (EFE/JuanJo Martín)

Empezó la Feria de Otoño el sábado pasado con la despedida en Las Ventas de Enrique Ponce, cuya salida a hombros respondía más a los méritos de la carrera que a las virtudes concretas de su faena. Se le puso tierno y sensiblero el tribunal de Madrid al diestro valenciano, todo lo contrario de la hostilidad que le aguarda a Roca Rey en el paseíllo de este domingo.

Le arropan un veterano (Ureña) y un novel (Víctor Hernández), pero es el matador peruano la referencia de la tarde y del serial madrileño. Lo demuestra el taquillazo. Y lo prueba el ritmo triunfal de una temporada cuya actualidad extra-taurina se explica en la película más laureada del Festival de San Sebastián. Es Roca Rey el protagonista de Tardes de soledad. Y el “actor” que ha permitido a Albert Serra asomarse a la tauromaquia desde la mirada feroz de un torero poderoso, arrogante y comprometido.

Impresiona el carisma del monstruo limeño en las escenas claustrofóbicas del documental. Y no solo en el ruedo, donde pueden identificarse el arrojo, las apreturas, el pasmo, sino en la atmósfera sobrecargada y “sólida” de la furgoneta. La tensión de la cuadrilla refleja la sugestión de las grandes tardes, varias de ellas rodadas en la propia plaza de Madrid.

Es el escenario que más presiona y estimula al matador del Perú. Y el ruedo donde se produjo la escena de una cogida espeluznante y milagrosa que aparece en el “docu” de Albert Serra. Milagrosa porque Roca salió indemne de la voltereta (junio de 2023), igual que le sucedió semanas más tarde en la plaza de Santander. Y es entonces donde la indiscreción de las cámaras de Serra a bordo del coche de cuadrillas captan el momento en que el torero, en estado de shock, reconoce no explicarse cómo ha salido vivo del trance.

Foto: roca-rey-contra-tendido-siete-guerra-continua

Es ya Roca Rey un torero de película, aunque no pertenece a la ficción el territorio donde fertiliza su reino, sino al liderazgo de una temporada (y de una trayectoria) que lo convierte en triunfador sistemático y en reclamo comercial. Allí donde acude el matador, las plazas se abarrotan, con el mérito que supone haberse convertido en el punto de referencia generacional de los espectadores apenas iniciados.

Roca Rey ha despertado el interés de la tauromaquia en los taurinos más jóvenes. Y ha sobrepasado el cliché del diestro españolazo. Ahora que la derechona y la extrema derecha pujan por el valor identitario y patriotero de los toros -peor es la inhibición y la censura de la izquierda-, le conviene a la Fiesta un ídolo de ultramar, un enlace de España y América, y una primera figura cuya suficiencia irrita a los sectores más dogmáticos de Las Ventas.

Le conviene a la Fiesta un ídolo de ultramar, un enlace de España y América, y una primera figura cuya suficiencia irrita a los más dogmáticos

El tendido siete es refractario a los galones de Roca Rey. Y mucho más sensible al mano a mano que protagonizan este sábado Fernando Adrián y Borja Jiménez. Se han ganado ambos la condición de favoritos. Han abierto a su antojo la Puerta Grande. Y se desafían en un duelo de expectativa triunfal que pone en juego las reses de Victoriano del Río.

Es una garantía el hierro madrileño, igual que sucede con los victorinos en la clausura de la Feria de Otoño el 12 de octubre. Se anuncia otro mano a mano. Y los protagonistas predisponen el contraste de un torero desemesuradamente amado en Madrid -Emilio de Justo- frente a otro comúnmente maltratado, y no porque Miguel Ángel Perera haya dado razones para la iracundia del siete, sino porque se le ha hecho pesar su condición de figura y todos los prejuicios del fanatismo.

Empezó la Feria de Otoño el sábado pasado con la despedida en Las Ventas de Enrique Ponce, cuya salida a hombros respondía más a los méritos de la carrera que a las virtudes concretas de su faena. Se le puso tierno y sensiblero el tribunal de Madrid al diestro valenciano, todo lo contrario de la hostilidad que le aguarda a Roca Rey en el paseíllo de este domingo.

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