El vía crucis de Coppola: más vídeos polémicos a dos meses del estreno de 'Megalópolis'
El rodaje y la autofinanciación de la última película del director ya venían cargados de controversia, y a ello se unen los nuevos vídeos sobre su conducta inapropiada con miembros del equipo
Francis Ford Coppola no puede quejarse de que no se hable de él. Desde hace unos meses su nombre ha copado titulares por diversos motivos, y el último ha sido el más polémico de todos: Variety lo adelantaba el pasado viernes con una exclusiva que era más bien una crónica de una muerte anunciada que ya se mencionó en Cannes tímidamente. Han salido a la luz unos vídeos del director norteamericano durante el rodaje de su última producción, Megalópolis, en los que le muestran propasándose con dos jóvenes extras de la película, a las que intenta besar.
Según varias fuentes cercanas al director, la escena sucedió durante un rodaje en un club nocturno en el que había congregadas unas 150 o 200 personas (incluyendo actores y personal técnico). Coppola estaba dirigiendo la escena y, a la vez, no dejaba de interrumpirla para abrazar y besar a varias mujeres, en muchas ocasiones metiéndose en la toma y arruinándola. Después de varias ocasiones —según comentaban diversas fuentes a Variety—, el director cogió un micrófono y anunció que lamentaba si se acercaba a alguien y la besaba, pues lo hacía "por placer".
A new video of Francis Ford Coppola grabbing and kissing female extras on the set of ‘MEGALOPOLIS’ has surfaced online.
— DiscussingFilm (@DiscussingFilm) July 26, 2024
He reportedly announced with a microphone to the entire set, "Sorry, if I come up to you and kiss you. Just know it’s solely for my pleasure."
Another source… pic.twitter.com/ZVaLZNgyj6
La exclusiva y los vídeos no han pillado por sorpresa a nadie, pues aunque Coppola siempre ha tenido fama de aventurero y arriesgado en sus rodajes, el de Megalópolis se ha llevado la palma por caótico y excéntrico. Según trascendió, el guion se reescribió 300 veces a lo largo de los años (la idea se le ocurrió mientras estaba inmerso en el rodaje de Apocalypse Now, en 1979), se pasaba la mayor parte del tiempo en su camerino fumando marihuana mientras el elenco le esperaba pacientemente —personalmente se encontraba lidiando con la enfermedad de su mujer Eleanor, que falleció en abril—, buena parte del equipo fue despedido y el director le pedía a las mujeres que se sentaran en su regazo.
Coppola estaba dirigiendo la escena y, a la vez, no dejaba de interrumpirla para abrazar y besar a varias mujeres
Es bien sabido que Coppola no es amigo de los rodajes sencillos precisamente. Durante la filmación de Apocalypse Now fueron protagonistas también algunos incendios, tifones, un levantamiento armado en Filipinas y además hubo multitud de problemas con el elenco: Martin Sheen sufrió un infarto de miocardio y se rompió la muñeca rompiendo un espejo de un puñetazo, Dennis Hoper se comprometió a actuar solamente si le suministraban 25 gramos de cocaína para su uso personal y Marlon Brando (que por entonces pesaba más de 100 kilos y, supuestamente, debía interpretar a un Kurtz atlético) se negó a aprenderse el guion. Pese a ello, la película ha pasado a la historia como una de las más importantes de todos los tiempos.
Quizá, por ello, pensaba repetir la jugada con Megalópolis, pero su carrera no es la misma que en los 70 ni tampoco los tiempos son los mismos. Acumula una serie de fracasos contundentes y ha repetido la jugada de endeudarse y jugarse todo a la carta de Cannes. Comentaba en una entrevista con este medio Gerardo Herrero —que coprodujo junto al director Tetro en 2009 —, que cuando estaban filmando dicha película sucedió algo parecido que con Megalópolis: "Estaba buscando coproducción y ya por entonces tuvo dificultades. Después fue a Cannes y consiguió distribuidores pequeños, aunque era una situación distinta porque Tetro era una película muy pequeña, en blanco y negro, con un recorrido de película independiente".
Aunque Coppola consiguió distribución en Cannes, las primeras impresiones de la película han sido negativas
No es el caso de Megalópolis, que ha costado 120 millones de dólares y llevó al director prácticamente a la bancarrota, teniendo que vender sus bodegas en Sonoma (California) para correr con todos los gastos. Aunque Herrero acertaba en abril con aquello de que el director no debía estar muy preocupado, pues probablemente en Cannes conseguiría distribución. Así fue tan solo dos meses después, y en nuestro país llegará a los cines a través de Tripictures tras un acuerdo entre Barry Hirsch (abogado del director) y el productor Vincent Maraval.
Las opiniones durante el rodaje fueron muy variadas. Adam Driver y otros miembros del reparto hablaron positivamente de la experiencia, pero otros miembros del equipo no guardaban el mismo recuerdo. Trascendió la frase de uno de ellos: "Fue como ver un accidente de tren desarrollándose día tras días, semana tras semana, sabiendo que todos los que estaban ahí habían hecho todo lo posible para ayudar a evitarlo". Las impresiones de los críticos en Cannes, sin embargo, no han sido tan variadas. Los más clementes hablaban de "ideas inconexas", los menos, de un proyecto nefasto que ha salido tremendamente mal.
De primeras, la premisa es un poco desconcertante. Según palabras del director, se trata de una epopeya romana ambientada en una especie de Estados Unidos de ciencia ficción, con un arquitecto (Driver) que intenta construir una ciudad utópica en las ruinas de Nueva York, en contra de los deseos del alcalde (Giancarlo Esposito), y con unas moralejas que él ya puntualizó en rueda de prensa en Cannes: "Cualquiera que estuviera vivo durante la Segunda Guerra Mundial y viera los horrores que ocurrieron no quiere que se repitan. Es aterradora esta tendencia hacia la derecha, hacia el fascismo, del mundo actual. Hay un riesgo de perder la República, como sucedió en la Roma clásica" indicó, refiriéndose como es lógico a Estados Unidos.
Según su coproductor ejecutivo: "Nunca he tenido conocimiento de ninguna queja de acoso durante el transcurso del proyecto"
A dos meses de que se estrene Megalópolis, con la exclusiva de Variety sobre el comportamiento inadecuado del director en el aire, los más cercanos intentan salvarle. El coproductor ejecutivo Darren Demetre intentó defenderle de alguna manera (aunque admitiendo el contacto físico): "Su intención los besos y abrazos era inspirar al elenco y establecer la atmósfera de club, que es tan importante para la película. Nunca he tenido conocimiento de ninguna queja de acoso o mala conducta durante el transcurso del proyecto". Sin embargo, las declaraciones de varios miembros del equipo para Variety diferían un poco de esto, señalando que nadie se opuso ni intervino contra Coppola porque al ser una película financiada por el propio director, no había un departamento que se encargara de mantener las cosas bajo control.
Más allá de las acusaciones de abuso, no hay nada nuevo bajo el sol para Coppola. Apocalypse Now tardó diez años en convertirse en una película de culto, lo que le consagró como director adelantado a su tiempo, un aura que a pesar de todo, aun mantiene. En 1978, mientras rodaba su particular versión de El corazón de las tinieblas, lo confesó: "Mi mayor miedo es hacer una película realmente mala y pomposa sobre un tema importante, y es lo que estoy haciendo. Lo diré desde lo más profundo de mi corazón: esta película no será buena". Podría haberlo dicho ahora con su nuevo proyecto, pero parece que confía en él. La historia será la que se encargue de darle la razón o no hacerlo.
Francis Ford Coppola no puede quejarse de que no se hable de él. Desde hace unos meses su nombre ha copado titulares por diversos motivos, y el último ha sido el más polémico de todos: Variety lo adelantaba el pasado viernes con una exclusiva que era más bien una crónica de una muerte anunciada que ya se mencionó en Cannes tímidamente. Han salido a la luz unos vídeos del director norteamericano durante el rodaje de su última producción, Megalópolis, en los que le muestran propasándose con dos jóvenes extras de la película, a las que intenta besar.