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'Enjambre': mujer negra psicópata busca
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La serie del fin de semana

'Enjambre': mujer negra psicópata busca

La delirante historia de una asesina en serie que te mata si no te gusta su cantante favorita (con muchos ecos de Beyoncé y Rihanna)

Foto: La protagonista de 'Enjambre'.
La protagonista de 'Enjambre'.

Enjambre parece cine social hasta que matan al primer hombre. Entonces parece cine feminista hasta que matan a la primera mujer. Esto nos lleva a pensar en Tarantino, que mata, en efecto, por diversión. La nueva serie de Prime Video es una apoteosis de asesinatos consecutivos, impredecibles, no poco graciosos y casi siempre precedidos por la pregunta: “¿Quién es tu cantante favorita?” Si la respuesta no coincide con la cantante favorita de nuestra joven psicópata, pasan cosas malas. No todos los días podemos ver un avance en igualdad tan genuino como el que propone Enjambre: las chicas negras también pueden ser asesinas en serie.

Ahora que todo el mundo está viendo Succession (HBO), hay que preguntarse quién conoce a Donald Glover. No se pueden ver todas las series ni suscribirse a todas las plataformas, de modo que cuando alguien me habló de Atlanta (Disney +) tuve que deducir que era una serie mala, pues era la primera vez que la oía nombrar a pesar de sus cuatro temporadas, de sus cuarenta y un capítulos y de su (ojo) 8,6 en IMDB. Donald Glover es el creador de Atlanta, y el creador de Enjambre, y, por mucho que nos empeñemos, no es el hijo de Danny Glover. Hay como un racismo de baja intensidad en asumir enseguida que Donald Glover tiene que ser hijo de Danny Glover. ¿Por qué?, ¿porque los dos son negros?

Desde 'Mujer blanca soltera busca', no recordaba una producción que se decantara tan felizmente por una psicópata

En su nueva serie, Donald nos marea de lo lindo. Dos hermanas misérrimas viven en un piso cochambroso y soportan al novio violento de una de ellas mientras trabajan como dependientas en un centro comercial. La propuesta hiperrealista parece refrendar el aviso que la serie incluye en todos sus capítulos: “Esto no es una obra de ficción”. Y también: “Cualquier parecido con personas reales, vivas o muertas, o con hechos reales, es intencionado”. Así, debemos creer que la historia ha salido de los periódicos o gira en torno a algún acontecimiento documentado y verídico. Sin embargo, desde Fargo (Hulu, 2014-2023), conocemos la broma de etiquetar como “hechos reales” puras imaginerías de guionista zumbón. Pronto Enjambre, muy exactamente, se pondrá todo lo zumbona que queramos.

Tras el primer asesinato, la serie pasa de asemejarse a The Florida Project (Sean Baker, 2017) a seguir cierta línea de cine feminista catártico, películas y series donde una mujer se venga de los hombres (entendemos que de todos) matándolos por decenas (Revenge, de Coralie Fargeat; Las mariposas negras; etcétera).

Sin embargo, la pulsión homicida de nuestra protagonista tiene que ver en realidad con Ni‘Jah, una cantante entre Beyoncé y Rihanna que constituye el único lucero de esperanza en su miserable vida. El foro de fans de Ni‘Jah se denomina “enjambre”, y es encontrar críticas, ataques o simples enmiendas al talento estelar de la cantante lo que desata la ira tarantiniana de Dre, nuestra Mirinda asesina.

placeholder La protagonista 'chunga' de esta serie, Dominique Fishback.
La protagonista 'chunga' de esta serie, Dominique Fishback.

Es curioso darse cuenta de cómo mejora la serie cuando Dre mata a la primera mujer. De pronto, el producto se despolitiza, pierde ideología y, por tanto, gana en capacidad de sorpresa. Es más cine cuanto menos mensaje traslada.

Así, llegamos al capítulo 4, que parece una versión inspiradísima de la secuencia del rancho Spahn en Érase una vez en… Hollywood (Quentin Tarantino, 2019). El capítulo cuenta con el debut actoral de Billie Eilish, lo cual quiere decir que si odias a Billie Eilish tienes que verlo, porque da mucho gusto ver cómo acaba Billie Eilish en este capítulo. Dre llega a una especie de comuna woke donde quieren hacerla creer en energías y chakras, todas desnudas cantando himnos bajo una carpa, haciendo rosquillas y pasteles... No sale bien.

'Enjambre ' también tiene algo de ciertos capítulos de 'Black Mirror': poder pagar con la vida haber dicho una bobada en Twitter

Cada episodio nos lleva a un lugar de Estados Unidos, a un ambiente y a unos personajes singulares. Enjambre es un poco como Euphoria, pero en verosímil. Como en la serie de Sam Levinson, aquí también hay mucho colorido y mucho neón, y penes en primer plano, y escenas de sexo nada agradables y toneladas de sordidez. Sin embargo, aunque Dre no para de matar a personas mucho más fuertes que ella y de viajar sin que sepamos de dónde saca el dinero, su dependencia de las redes sociales y las extrañas relaciones que entabla con unos y otros parecen mucho más realistas que las de Euphoria. Este disparate consigue estar más cerca del alma de las jóvenes mareadas por la tecnología y la fama que la serie que dice retratar milimétricamente a esas mismas posadolescentes turulecas. También tiene algo de ciertos capítulos de Black Mirror: poder pagar con la vida haber dicho una bobada en Twitter.

Desde Mujer blanca soltera busca (Barbet Schroeder, 1992), no recordaba una producción que se decantara tan felizmente por una psicópata.

Enjambre parece cine social hasta que matan al primer hombre. Entonces parece cine feminista hasta que matan a la primera mujer. Esto nos lleva a pensar en Tarantino, que mata, en efecto, por diversión. La nueva serie de Prime Video es una apoteosis de asesinatos consecutivos, impredecibles, no poco graciosos y casi siempre precedidos por la pregunta: “¿Quién es tu cantante favorita?” Si la respuesta no coincide con la cantante favorita de nuestra joven psicópata, pasan cosas malas. No todos los días podemos ver un avance en igualdad tan genuino como el que propone Enjambre: las chicas negras también pueden ser asesinas en serie.

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