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Annie Ernaux, la escritora francesa de la intimidad, gana el Nobel de Literatura 2022
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Dotado con 990.000 euros

Annie Ernaux, la escritora francesa de la intimidad, gana el Nobel de Literatura 2022

La narradora gala gana el gran galardón de las letras internacionales

Foto: La escritora francesa Annie Ernaux, en 2019. (Getty/Awakening/Simone Padovani)
La escritora francesa Annie Ernaux, en 2019. (Getty/Awakening/Simone Padovani)
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La francesa Annie Ernaux (Francia, 1940) lleva años en las quinielas y esta vez se cumplieron las apuestas que la daban como favorita para el Nobel de Literatura. La Academia sueca premió el mantra de que lo personal es político y Francia demostró que sigue teniendo bastante mano en el comité que decide el Nobel. Ya son 14 franceses los galardonados. Ernaux, bien publicada en español por Cabaret Voltaire, y alabada por compatriotas como Emmanuelle Carrére y Virginie Despentes, es la última en sumarse a la lista.

La Academia la ha premiado "por el coraje y la agudeza clínica con la que descubre las raíces, los extrañamientos y las restricciones colectivas de la memoria personal". También ha añadido: "Con gran coraje y agudeza clínica, Annie Ernaux revela la agonía de la experiencia de clase, describiendo la vergüenza, la humillación, los celos o la incapacidad de ver quién eres". Es, sin duda, la escritora de la intimidad.

Foto: Annie Ernaux. (EFE/María D. Valderrama)

La narradora gala ha tenido un reconocimiento mundial en los últimos años. Acude directamente a las vísceras, al sufrimiento, al dolor contando su vida a través de las novelas. También habla del deseo, del amor conyugal, del cuerpo femenino, la pérdida de la virginidad. Sin pudor. Los temas que toca son tan 'luminosos' como su aborto (‘El acontecimiento’), el alzhéimer de su madre (‘No he salido de mi noche’) o su cáncer de mama (‘El uso de la foto’). Es una literatura descarnada. Antes del Nobel ya había ganado varios premios importantes como el Formentor, el Renaudot y el Strega.

Foto: Annie Ernaux en el hotel Formentor donde ha recogido el gran premio de las letras europeas. (EFE)

En una entrevista con la revista 'Letras Libres' declaraba hace unos meses sobre su literatura tan íntima: “El pudor es una palabra curiosa. No sé mucho lo que es el pudor en la escritura. El pudor en la vida, sí sé lo que es y lo sufro. Por ejemplo, hablar de mi cuerpo, detesto la televisión, detesto que me miren, eso revela pudor, pero en la escritura no lo conozco porque tengo la impresión de que es otra. La persona que hay en la escritura no es necesariamente la persona de la vida”.

Hace tres años, al recibir el Formentor la escritora también describía ciertos aspectos de la actualidad que daban un reflejo de su pensamiento. Por ejemplo, esto es lo que opinaba sobre los chalecos amarillos, las manifestaciones que hubo aquellos meses en París. "No, no es reaccionario, no es conservador, no es nihilista. Como no está promovido por los intelectuales parisinos, como no tiene etiqueta política, como no lo promueven el sindicato o el partido comunista, pues esos mismos intelectuales quieren desprestigiarlo y tratarlo de antisemita y racista. ¡Pero esos intelectuales son más antisemitas, racistas y xenófobos que ellos! De manera larvada, claro. Tanto por mi origen humilde como por mi escritura, solo puedo estar del lado de los chalecos amarillos".

"El pudor es una palabra curiosa. No sé mucho lo que es el pudor en la escritura. El pudor en la vida sí sé lo que es y lo sufro"

Vástago de tenderos de un pequeño pueblo normando, hija única desastrada que pudo nacer y existir en una familia de limitados recursos gracias al espacio libre que dejó una hermana mayor fallecida prematuramente y a la que no conoció, desclasada y aburguesada a golpe de buenas notas y estudios universitarios de Literatura, profesora a distancia de letras modernas, escritora impúdica y descarnada de una obra única que transmuta alquímicamente su propia vida, su pasión, su sexo, su amor, en literatura. Así es la última Nobel de Literatura.

placeholder Fotografía de archivo de la escritora francesa Annie Ernaux, ganadora del Premio Nobel de Literatura 2022. (EFE/María D. Valderrama)
Fotografía de archivo de la escritora francesa Annie Ernaux, ganadora del Premio Nobel de Literatura 2022. (EFE/María D. Valderrama)

La obra de Ernaux, apenas conocida en nuestro país hasta hoy por iniciados, vivió una trayectoria editorial dispersa y desafortunada hasta que, hace unos años, el pequeño y selecto sello Cabaret Voltaire inició la publicación de la mayor parte de sus títulos en las extraordinarias traducciones de Lydia Vázquez Jiménez. Allí han aparecido, entre otros, 'Memoria de chica', donde relata su primera y catastrófica noche con un hombre; 'Los años', que funde su biografía y la historia reciente de Francia, o 'La mujer helada', acerca de los sinsabores de la vida de una mujer casada, con hijos y despojada de su curiosidad natural. Y, además, justo ayer el sello anunció que recuperaría 'El lugar', 'Pura pasión', 'La vergüenza' y 'El acontecimiento', que hasta ahora estaban en Tusquets, y que el próximo 26 de octubre publicarán su novela 'La ocupación' y en 2023, 'Le jeune homme' (2022), su último libro en Francia. Este Nobel también es para esta pequeña editorial.

Abdulrazak Gurnah, el último

En 2018, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, el Nobel de Literatura no se entregó debido al mayor escándalo de toda su historia. Un oscuro electricista Jean-Claude Arnault, esposo de la miembro de la Academia sueca Katerina Frostenson, fue acusado de abusos sexuales a varias mujeres y condenado a dos años de cárcel. A la vez, se supo que había sido él quién filtraba anualmente a las siempre hambrientas casas de apuestas los ganadores del premio. El cóctel mortal de tráfico de influencias y acoso sexual en los albores del #MeToo desencadenó una tormenta perfecta que dejó malherido al gran galardón de las letras internacionales. El desastre obligó a una Academia muy tradicional, que, desde su fundación en 1776 por el rey Gustavo III de Suecia —hace 235 años— no había vivido el más mínimo cambio, a iniciar un proceso de reformas.

Foto: El artista francés Jean-Claude Arnault condenado a dos años de prisión por abusos sexuales. (Efe)

Olga Tokarczuk y Peter Handke ganaron finalmente en 2019 el Premio Nobel de Literatura. Según el fallo del jurado, Tokarczuk fue premiada por su "imaginación narrativa" y una "pasión enciclopédica" en su escritura, mientras que Handke habría desarrollado un trabajo "influyente" con "ingenio lingüístico" y explorando la periferia de la experiencia humana. En 2020, el año de la pandemia, la ganadora fue la poeta estadounidense Louise Glück por "su inconfundible voz poética que, con austera belleza, hace universal la existencia individual". Y, en 2021, el ganador fue el tanzano Abdulrazak Gurnah por "su conmovedora descripción de los efectos del colonialismo".

Con el de hoy, el Nobel de Literatura suma 115 galardones de los que solo 11 de ellos han premiado a escritores en lengua española. Cinco fueron españoles (José Echegaray, Jacinto Benavente, Juan Ramón Jiménez, Vicente Aleixandre y Camilo José Cela), dos chilenos (Gabriela Mistral y Pablo Neruda), un colombiano (Gabriel García Márquez), un mexicano (Octavio Paz), un guatemalteco (Miguel Ángel Asturias). El último fue el peruano Mario Vargas Llosa en 2010. De este más de centenar de premios, las mujeres apenas suman una quincena. La edad media de los ganadores ronda los 65 años, y es Ruyard Kipling el más joven en recibirlo (41 años) y Doris Lessing la más longeva (88 años).

Un Nobel peculiar

Asediado por los remordimientos, el dinamitero Alfred Nobel incorporó una peculiaridad envenenada en su célebre testamento de 1895. Los Nobel de Física, Química, Medicina y Paz (el de Economía no lo es exactamente) señalarían a quienes ofrecieran "el mayor servicio a la humanidad". Pero solo el de Literatura especificaba que también debía premiarse a quien escribiera lo mejor “en sentido ideal”. Las interpretaciones sobre lo que significaba ese “ideal” en lo que respecta a la literatura para el señor Nobel han condicionado las deliberaciones.

Entre 1901 y 1919, la Academia entendió la citada exigencia de un premio de Literatura “ideal” en el sentido conservador y clasicista del XIX. Así, una institución reaccionaria y miope entregó los primeros Nobel de Literatura a Prodhomme, Sienkiewicz, Kipling o Echegaray. Ni Ibsen, ni Zola, ni Tolstoi. Más tarde esquivaría también a Proust, Kafka, Joyce, Nabokov y Borges. Tela. Cuando el apolillado dramaturgo Echegaray se alzó con el premio en 1904, la vanguardia se levantó en armas contra él. Hoy todos le han olvidado.

La francesa Annie Ernaux (Francia, 1940) lleva años en las quinielas y esta vez se cumplieron las apuestas que la daban como favorita para el Nobel de Literatura. La Academia sueca premió el mantra de que lo personal es político y Francia demostró que sigue teniendo bastante mano en el comité que decide el Nobel. Ya son 14 franceses los galardonados. Ernaux, bien publicada en español por Cabaret Voltaire, y alabada por compatriotas como Emmanuelle Carrére y Virginie Despentes, es la última en sumarse a la lista.

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