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Gorras, bitcoins y mano dura: el irresistible ascenso de los dictadores 'millennials'
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el erizo y el zorro

Gorras, bitcoins y mano dura: el irresistible ascenso de los dictadores 'millennials'

La prueba más evidente de que son una generación adulta y con responsabilidades es que, al fin, tenemos dictadores 'millennials' en unos cuantos lugares del mundo

Foto: El presidente de El Salvador, Nayib Bukele. (Reuters/Archivo/José Cabezas)
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele. (Reuters/Archivo/José Cabezas)

¿Recuerdan lo preocupados que estábamos por la generación 'millennial', los nacidos entre principios de los años ochenta y mediados de los noventa? Hace una década aparecieron innumerables estudios sobre sus conductas y preferencias. Según esos estudios, los 'millennials' postergaban el matrimonio, fumaban y bebían menos que las generaciones anteriores y tenían una relación distinta, y más relajada, con el trabajo. Si eran adictos a algo, era a la tecnología. En Estados Unidos estaban un poco molestos porque esta generación compraba pocos coches y postergaba la adquisición de la primera casa. ¿Se debía eso a razones puramente económicas o a un cambio estructural en la filosofía de vida? Y, ¿cómo afectaría a la economía que esa generación llegara a la edad adulta? Algunos no tenían muchas esperanzas: en un número de la revista 'Time', en cuya portada aparecía una joven haciéndose un selfi, se decía que los 'millennials' eran la generación del “yo, yo, yo” y que eran “narcisistas, perezosos y exigentes que aún viven con sus padres”.

Eso era en 2013. Pero ahora muchos 'millennials' ya son padres y, los que han tenido suerte, se han comprado una casa. Los de mi edad ya hemos tenido algún que otro jefe 'millennial'. Y empiezan a asomarse al abismo de la mediana edad. Pero la prueba más evidente de que son una generación adulta y con responsabilidades es que, al fin, tenemos dictadores 'millennials' en unos cuantos lugares del mundo.

placeholder Una tienda que acepta pagos en bitcoin en San Salvador. (EFE/Rodrigo Sura)
Una tienda que acepta pagos en bitcoin en San Salvador. (EFE/Rodrigo Sura)

Lo pensaba el otro día viendo las imágenes en las que el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, nacido en 1981, anunciaba que iba a saltarse la Constitución de su país y presentarse a la reelección. Bukele hizo el anuncio con traje y camisa blanca, pero con frecuencia su indumentaria y su imagen parecen una parodia malintencionada de la estética 'millennial': gorras de béisbol con la visera hacia atrás, camiseta debajo de cazadora de piel y, en muchas fotos, saludos con el signo surfero (el pulgar y el índice extendidos, el resto de los dedos cerrados). Pero quizá lo que le ha hecho más célebre es su pasión por las criptomonedas: no solo le gustan, sino que ha comprometido buena parte del destino económico de su país con su valor. Además, hace unos meses, cuando el bitcoin había caído en picado y se hablaba de un posible 'default' de El Salvador, Bukele anunció la construcción de Bitcoin City: una ciudad inteligente levantada cerca del volcán de Conchagua completamente basada en el uso de bitcoins. ¿Quién dijo que las dictaduras siempre eran regímenes casposos atrapados en el pasado?

MBS

Otro dictador 'millennial', aunque oficialmente solo sea 'príncipe de la corona y primer ministro' de Arabia Saudí, es Mohamed bin Salmán, nacido en 1985 y conocido, simplemente, como MBS. A este también le fascina la tecnología y solo se despoja de la ropa tradicional saudí para reunirse con líderes de Silicon Valley, como Mark Zuckerberg, Tim Cook de Apple o Jeff Bezos. Mientras, los tribunales de su país mandan a mujeres a la cárcel por publicar tuits en los que apoyan a disidentes. MBS es, en algunos sentidos, un modernizador —las mujeres de su país al fin pueden conducir, la policía de la moral tiene un papel más reducido en la vida pública—, pero que silencia o hace desaparecer a cualquiera que amenace su poder.

Se cree que fue el promotor del asesinato del periodista Jamal Kashoggi, que murió brutalmente a manos del servicio secreto del país. Y, al igual que Bukele, también tiene preferencia por los proyectos económicos grandilocuentes: el más relevante de ellos es NEOM, una inmensa zona comercial que albergará a nueve millones de personas, funcionará con energía 100% renovable, minimizará el impacto medioambiental y, en un país cuya economía está basada casi por completo en el petróleo, funcionará con energía solar y eólica. Costará la asombrosa cifra de 500.000 millones de dólares.

placeholder Kim Jong-un. (Central News Agency/KCNA)
Kim Jong-un. (Central News Agency/KCNA)

Pero el dictador 'millennial' por antonomasia, el más icónico es, por supuesto, Kim Jong-un. Según cuenta Anna Fifield en la biografía 'El gran sucesor. El destino divinamente perfecto del brillante camarada', este, nacido en 1984, es un político que piensa estratégicamente y tiene objetivos políticos claros. Por lo tanto, no es del todo verdad que sea solo un niño grande que juega con cohetes y botones nucleares, aunque lo cierto es que su infancia parece una versión alucinada de la de cualquier niño acomodado de su edad. Tenía todos los juguetes que quepa imaginar, le gustaban las máquinas del millón, los videojuegos, los cochecitos cada vez más grandes y sofisticados, y hasta tenía jardines con monos y osos en jaulas. Creció siendo tratado como un dios, como el 'millennial' más mimado del mundo. Cuando sus padres le mandaron a Suiza con una identidad falsa, se dio cuenta de lo que era ser un don nadie. Así que en vez de apreciar las costumbres de la sociedad libre y democrática, se dio cuenta de lo importante que era perpetuar el sistema tiránico de su padre y su abuelo. En Suiza también desarrolló una afición fanática por el baloncesto de la NBA. En la carrera que le llevó al poder se ocupó de matar a sus rivales; entre ellos, a su tío, porque le parecía un viejo que hablaba demasiado y le reprochaba que bebiera Coca-Cola. ¿Qué 'millennial' no ha querido hacer eso en algún momento?

El atuendo y el peinado de Kim Jong-un tienen el aire retromoderno que durante un tiempo tuvo la estética 'millennial'

Pero también quiso adoptar una imagen moderna. Una manera de hacerlo fue casarse con una cantante famosa, que le hizo ser más consciente de las relaciones públicas. En una ocasión, fue a inaugurar un parque de atracciones. Pero cuando se subió a una atracción, esta se estropeó y dejó de funcionar. Primero montó en cólera, pero su mujer le tranquilizó y, milagrosamente, y en contra de lo que habrían hecho su padre o su abuelo, no ordenó que se matara a nadie. También confía en su hermana, una muestra de modernidad en una sociedad esencialmente machista y conservadora. Como también lo es que se hiciera amigo de Dennis Rodman, un tipo muy extravagante, antiguo jugador de los Chicago Bulls, al que nombró intermediario con el Gobierno estadounidense. El atuendo y el peinado de Kim son una copia de los de su abuelo, pero tienen el aire retromoderno que durante un tiempo tuvo la estética 'millennial'.

¿Tienen algo que ver estos 'millennials' con el resto de adultos de su edad? Seguramente, no. ¿Dicen algo de su generación? Seguramente, sí Han demostrado que incluso los dictadores son hijos de su tiempo, aunque bajo la pátina de modernidad —sus reformas económicas, su ropa y peinado, sus aficiones, su fascinación por la tecnología y los proyectos grandilocuentes y aparentemente reformistas— esconden la misma barbarie de siempre. Pensar que cada nueva generación tiene instintos más democráticos que la anterior es una simple ilusión: lo estamos viendo con estos 'millennials'. Y vendrán más: ya se sabe que el destino de las jóvenes generaciones es envejecer y copiar lo peor de las precedentes.

¿Recuerdan lo preocupados que estábamos por la generación 'millennial', los nacidos entre principios de los años ochenta y mediados de los noventa? Hace una década aparecieron innumerables estudios sobre sus conductas y preferencias. Según esos estudios, los 'millennials' postergaban el matrimonio, fumaban y bebían menos que las generaciones anteriores y tenían una relación distinta, y más relajada, con el trabajo. Si eran adictos a algo, era a la tecnología. En Estados Unidos estaban un poco molestos porque esta generación compraba pocos coches y postergaba la adquisición de la primera casa. ¿Se debía eso a razones puramente económicas o a un cambio estructural en la filosofía de vida? Y, ¿cómo afectaría a la economía que esa generación llegara a la edad adulta? Algunos no tenían muchas esperanzas: en un número de la revista 'Time', en cuya portada aparecía una joven haciéndose un selfi, se decía que los 'millennials' eran la generación del “yo, yo, yo” y que eran “narcisistas, perezosos y exigentes que aún viven con sus padres”.

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