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"Hubo 'movida' en todas las ciudades de España, es un error hablar solo de Madrid"
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'Trinchera Cultural'

"Hubo 'movida' en todas las ciudades de España, es un error hablar solo de Madrid"

León ha sido una ciudad de referencia en la música española de las últimas décadas. La efervescencia del pasado queda ahora en manos de unos cuantos resistentes

Foto: Alicia García, cantante en una banda de los años 80, posando en el escaparate de su tienda de León, Elektra Comics. (66 RPM EDICIONS)
Alicia García, cantante en una banda de los años 80, posando en el escaparate de su tienda de León, Elektra Comics. (66 RPM EDICIONS)

León es, desde hace muchos años, un punto de referencia. Pese a tratarse de una ciudad relativamente alejada de las habituales rutas musicales, de las citas multitudinarias, siendo una población que cuenta con poco más de 120.000 habitantes, su relación con la cultura y especialmente el rock siempre ha sido intensa y fecunda. Algo imposible de conseguir, sin la implicación, el empeño, de ciertos incansables agitadores que mantienen el afán de que en su ciudad ocurran cosas. Y ocurren, como ocurrían en los años 80. La ciudad y la provincia se han transformado, amenazadas por la famosa plaga de la España vaciada, pero mantiene un pulso que ya querrían para sí urbes más pobladas.

Imposible hablar exactamente de eso, de agitadores, sin acudir al encuentro de Alicia García. Implicada en bandas desde su juventud, sigue en activo y regenta, además, una tienda de referencia en el mundo del cómic, Elektra, en la que también se despachan discos. Ella, que empezó a frecuentar la escena leonesa y sus locales muy joven, ¿qué recuerda de esa época? Bandas como Los Cardiacos cantaban a clubs como Toisón, y son recordadas las sesiones musicales de lugares como Oasis, Platón o el Pub Equilibrio. ¿Cómo eran, qué ambiente se vivía en ellos? "Además de los que nombras, también estaban El Place, Heste, el Berlín, el Layla, la Cantina y el KGB. La ronda inicial pasaba por el Barrio Húmedo, de bareteo sin tapas, de aquellas no existían, y luego, pronto, se bajaba al centro que era donde ibas a bailar y a escuchar buena música, la que había entonces a nivel general".

"Empecé a salir a finales de los ochenta y todavía había un ambiente muy especial, gente muy pintona y divertida"

La escena local era muy activa pese a tratarse de una ciudad relativamente pequeña. ¿Se vivió el fenómeno de lo que se llamó tribus urbanas, o todos los aficionados al rock se relacionaban entre sí sin mayores problemas? "Yo empecé a salir a finales de los ochenta y todavía había un ambiente muy especial, gente muy pintona y divertida. Además, no había medias tintas: si eras mod eras mod, si punk, punk, si moderno, lo mismo. Y todos íbamos a los mismos sitios. Excepto los punks y los heavies que tenían sus propios bares. Había grupos de rockers supermaqueados que supongo tendrían movidas con los mods, como mandaban los cánones, pero nunca vi nada en directo". El fenómeno que supuso la irrupción de la Movida madrileña les afectó, cómo no, por onda expansiva y cercanía… "Había ‘movida’ en todas las ciudades de España, es un error no considerar ni recordar más que a los de Madrid. Por todas partes y de forma natural, surgieron grupos fantásticos, sinceros, divertidos y muy originales, y aunque no tocaran como los ángeles, reflejaban todo aquel ambiente de libertad, diversión y ganas de pasarlo bien. Aquí, junto a Los Cardíacos, teníamos bandas que hacían canciones muy buenas, como Abogado del Diablo, Deicidas, Los Positivos, Ópera Prima y, poco después, Los Flechazos. Más adelante Salamanders, Bummer y Holy Sheep entre otras".

Alicia no tardó en pasar a formar parte activa de dicha escena, y con una formación completamente femenina, Besttias, en un ambiente básicamente masculino: "Entre 1991 y 1992 empezamos a frecuentar las jam sessions del Tijuana, de ahí surgieron mis dos bandas, Buffalo y Besttias. ¿El porcentaje de mujeres tocando en esos tiempos? Muy bajo, apenas éramos nosotras y tres chicas que habían tenido una banda anterior con muy poco recorrido. En aquella época muy pocas se atrevían a colgarse una guitarra o aporrear una batería.

Nosotras le echamos ganas porque estábamos muy arropadas por colegas del rock que nos prestaban al principio los instrumentos y nos dejaban la furgo para ir de bolo. Estoy orgullosa del tiempo que estuvimos sin parar, fueron ocho años tocando en directo. Hoy en día hay un gran número de mujeres, gracias a Dios, que tocan de maravilla y se juntan a tocar sin prejuicios ni vergüenzas. Eso le pasa a muchas chicas, que tienen miedo de hacer el ridículo, cuando se trata de pura diversión. Músicas que se forman en escuelas y con las que me quedo flipada al verlas tocar porque nosotras fuimos autodidactas al más puro estilo 'do it yourself'. Ahora tenemos un claro ejemplo, Las Lauras, superbuenas, como banda de tres mujeres. También de León son Elena Iglesias (Flechazos, Platillos Volantes), Miriam (The Bright, Feroe) y unas cuántas cantantes de blues y jazz de mucho nivel".

placeholder Alicia García en un concierto en la década de los 80. (66 RPM EDICIONS)
Alicia García en un concierto en la década de los 80. (66 RPM EDICIONS)

Capítulo aparte merece el Purple Weekend, una cita ineludible en el mundo de los festivales. Empezó siendo estrictamente mod, pero ha abierto paulatinamente las puertas a otros estilos musicales… "El Purple es el orgullo de la ciudad: un festival entrañable, bien organizado y siempre con una buena selección de bandas. Era una cita de amigos y los primeros años eran geniales, habría un público de doscientas personas como mucho y actuaban sobre todo bandas nacionales y, eso sí, todo muy mod. Cuando empezó a gestionarlo el Ayuntamiento de León, y como había más presupuesto, empezaron a traer bandas increíbles, ampliando el espectro a más estilos dentro siempre de lo sixtie. Así pudimos ver bandas de los sesenta que todavía estaban vivas, como Remains, Outsiders, Troggs, Pretty Things, Salvajes, Creation, Chocolate Watchband, Brian Auger, Roky Ericson… un sueño poder haberlos visto. También bandas posteriores igualmente grandiosas como The Knack, Negativos, Buzzcocks, Undertones o Chesterfield Kings, y solo cito las que más me impactaron. Y, bueno, hoy en día tocan igualmente bandas actuales muy, muy interesantes, como Mistery Lights, Kelley Stolz, Mystic Braves o Peter Perret".

Naturalmente, nada es inmune al paso del tiempo, y los centros de reunión, los clubs y salas de conciertos se renuevan. Nombrados los locales donde empezó a dejarse ver Alicia, ¿dónde reside el epicentro actual de la actividad musical leonesa? "Los bares que programan conciertos en León son el Gran Café, el Babylon y el Black Bourbon. El Valentino tuvo su época de muchos y muy buenos conciertos, pero ahora solo los hacen de vez en cuando, una pena porque siempre son muy divertidos; memorables, diría yo.

"Hay público para todo tipo de música, la gente vuelve a tener muchas ganas de música en vivo después de la pandemia. Se nota". Ha nombrado al Valentino, establecimiento atípico donde los haya. No es muy normal que bandas de garage o punk actúen en una barra americana, y que las chicas que trabajan en él estén sirviendo copas…(risas). "Buena pregunta. El Valentino es un club de chicas que programa conciertos buenísimos, por ahí ha pasado lo mejor de lo mejor. Realmente, nunca ha habido ningún problema y sí buen rollo entre los dos ambientes, el del concierto y el del alterne; juntos pero no revueltos, como se suele decir. El lugar es muy setentero y resulta bastante bizarro, muy, muy divertido, siempre ves escenas que parecen sacadas de una peli de Tarantino".

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Las recientes elecciones autonómicas han situado a su comunidad como precursora de ceder una importante cuota de poder a una formación como Vox, a la extrema derecha. ¿Cree que va a cambiar algo con relación al pasado inmediato? (risas). "Por el momento la extrema derecha no se mete en temas culturales de esta índole, ellos se limitarán a programar corridas de toros, esa es la cultura para ellos, así que espero no nos corten las alas, aunque nunca se sabe. León es conservadora en ciertos sentidos, pero no en el tema cultural, aquí siempre ha habido una clara efervescencia de artistas de toda índole: poetas, pintores, fotógrafos y músicos destacados".

"Lo que pasa es que hay mucha fuga de cerebros porque no tienen oportunidad de proyección, una pena. Yo encajo bien, supongo; intento colaborar en lo que me parece interesante, pero voy a mi bola". Y tan a su bola, de un modo un tanto hiperactivo: "Nos hemos vuelto a juntar Buffalo y hemos grabado un LP con nueve canciones del que estamos muy orgullosos. Recientemente, he vuelto a hacer una banda con mi hermana Mila, con la que ya tocaba en las Besttias. Nos llamamos Mila & The Stoofas y es un grupo de punk exclusivamente de chicas. Yo esta vez solo canto, me gusta hacer el indio con el micrófono, una nueva experiencia. Y ahora se cumplen los 25 años de Elektra Cómics y Rock and Roll. Tengo la suerte de tener una profesión, la de librera, que es de las mejores del mundo, y además es una librería a medida porque solo vendo lo que me gusta, y no me va mal. ¿Qué más puedo pedir?".

León es, desde hace muchos años, un punto de referencia. Pese a tratarse de una ciudad relativamente alejada de las habituales rutas musicales, de las citas multitudinarias, siendo una población que cuenta con poco más de 120.000 habitantes, su relación con la cultura y especialmente el rock siempre ha sido intensa y fecunda. Algo imposible de conseguir, sin la implicación, el empeño, de ciertos incansables agitadores que mantienen el afán de que en su ciudad ocurran cosas. Y ocurren, como ocurrían en los años 80. La ciudad y la provincia se han transformado, amenazadas por la famosa plaga de la España vaciada, pero mantiene un pulso que ya querrían para sí urbes más pobladas.

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