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'El constructor': los audios de Enrique Ortiz, el dueño en la sombra de Alicante
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'El constructor': los audios de Enrique Ortiz, el dueño en la sombra de Alicante

Regalos, yates de lujo y dedazos: así se manejó durante décadas el constructor Enrique Ortiz, una de las piezas fundamentales de las tramas de corrupción Brugal y Gürtel

Foto: El empresario Enrique Ortiz a su llegada a la Audiencia Provincial de Alicante en 2022. (Efe)
El empresario Enrique Ortiz a su llegada a la Audiencia Provincial de Alicante en 2022. (Efe)

"Eso es que tienes tú el teléfono intervenido. Eso seguro".

Con esas dos frases, todo el tinglado se vino abajo. Un ruido extraño, como magnético, pone sobre sobreaviso a los interlocutores. Son un hombre y una mujer. Y, entre ellos, ha habido centenares de conversaciones de carácter personal, pero también político. Fiestas, regalos, y decenas de "hazme un favor". Conversaciones que acabarán en manos de la justicia y que formarán parte del sumario del Caso Brugal, la escisión levantina de la trama Gürtel, en las que hay una voz que se repite en todas ellas, omnipresente, omnipotente: la del empresario de la construcción Enrique Ortiz. Son estas llamadas telefónicas el hilo conductor de 'El constructor', el podcast -serie documental sonora, más bien- que acaba de estrenar la plataforma Sonora -valga la redundancia-, un viaje a las entrañas de la política alicantina en la época del pelotazo. Apenas hace falta un narrador para comprender, a través de las grabaciones, cómo de estrechas fueron las relaciones entre los políticos del PP de la Comunidad Valenciana -de la provincia de Alicante, más en concreto- y el protagonista de 'El constructor'.

Dirigida por Rafa Méndez -antiguo periodista de esta casa- y coescrita junto a Jerónimo Andreu, a lo largo de seis capítulos, cada uno de unos treinta minutos de duración, son estas llamadas -de las que las juezas encargadas del caso no extraen delito, sino una sincera relación de amistad desarrollada a lo largo del tiempo- las que articulan el relto de 'El constructor'; basta con las palabras de los propios implicados para dibujar una panorámica del nivel de ‘comportamientos sospechosos’ de la Diputación y el consistorio alicantinos en las épocas de mayorías absolutas del PP, en los que Ortiz actuaba como el gran cacique en la sombra -y no tan en la sombra- de la región. Y eso que, en aquellas épocas, la corona estuvo muy disputada.

"Cotino movió todos sus hilos para saber si el caso 'Brugal' implicaba a su constructora familiar", ('El Confidencial', 09/07/2010). "La Fiscalía sospecha que el Hércules compró partidos para ascender a Primera División" ('El Confidencial', 29/07/2010). "La Audiencia vuelve a dejar a Lissavetzky sin las escuchas del 'Caso Brugal'", ('El Confidencial', 12/08/2010). "El fútbol da la espalda a la compra de partidos descubiertos en el 'caso Brugal'", ('El Confidencial', 12/09/2010). "Un viaje en yate amenaza la carrera de la ‘lideresa’ emergente del PP", ('El Confidencial', 28/10/2010). "Anticorrupción pide abrir juicio contra 34 imputados en el caso Brugal por diez delitos", ('El Confidencial, 11/05/2016). Entre finales de los años 90 y mediados de los 2010 -que sepamos-, Valencia fue la juerga padre. Una de esas que acaban a las tantas de la madrugada, bien de habanos, de fajos de quinientos y de ron Brugal. "Yeah, yeah, yeah, que no pare la fiesta", que canta Pitbull.

Primero fue Luis Alperi, alcalde de Alicante desde 1995. Dimitió en 2008 por proponer retirar el sueldo a varios concejales del Partido Socialista del País Valenciano (PSPV) por "criticar" y "no ayudar a la ciudad" . Su sucesora fue Sonia Castedo, anterior concejala de Urbanismo. También dimitió en 2014 cuando ya caía sobre ella la sombra de la prevaricación. Los fueron alcaldes de Alicante. Los dos, militantes del PP. Entre los dos dominaron la política alicantina durante casi dos décadas. Los dos tuvieron voz y voto en el nuevo plan urbanístico (PGOU) de Alicante, que reordenaría -aunque finalmente se desestimó- el suelo urbanizable de la ciudad. Y los dos son las principales piezas políticas del caso Brugal, una de las escisiones levantinas del caso Gürtel. ¿Será Brugal por la ingente cantidad de copazos, fiestas y guateques a los que acostumbraban los implicados?

placeholder El exalcalde de Alicante, Luis Díaz Alperi, llega a los juzgados de Benalúa en 2018. (Efe)
El exalcalde de Alicante, Luis Díaz Alperi, llega a los juzgados de Benalúa en 2018. (Efe)

Los políticos vienen y van, pero hay alguien que permanece. Ese alguien es Enrique Ortiz, empresario de la construcción, dueño de la mayor parte del suelo de la provincia de Alicante -hasta el 70% en sus mejores épocas-. Recalificaciones de terrenos, cohecho e, incluso, amaños de partidos de fútbol, nada escapa a las artes del hombre que todo lo sabe. Desde la construcción del circuito de Fórmula 1 -que hoy, abandonado, alberga un poblado chabolista-, la concesión de multimillonarios créditos bancarios irregulares, la negociación para la venta de terrenos a una conocida multinacional sueca hasta el intento de venta de Terra Mítica a unos jeques cataríes. Operaciones que engrosaron los bolsillos de muchos -en un momento se habló de que Ortiz habría ganado 42 millones de euros con el Plan de Ordenación Urbanística de Alicante- de los que aparecen en estas conversaciones telefónicas que dejan los diálogos de ‘El reino’ de Sorogoyen a la altura de una convención de beatos.

Varias de las causas del Caso Brugal siguen hoy -más de 10 años después- abiertas, como las que implican al expresidente de la Diputación José Joaquín Ripoll y a Ortiz en una concesión presuntamente fraudulenta de un contrato de gestión de basuras -como en Nápoles-. Otras ya han sido resueltas a favor de los acusados. "La Audiencia de Alicante absuelve a todos los acusados de amañar la tramitación del plan urbanístico para beneficiar a un constructor", (‘El País’, 14/07/2021). "La sentencia, no obstante, condena por cohecho a multas de 6.000 euros al exalcalde Luis Alperi y de 18.000 al empresario Enrique Ortiz y exonera de todos los cargos a la exalcaldesa Sonia Castedo".

'Mostro', figura

"¿Qué pasa, ‘mostro’, figura? Oye, necesito un favor". Así empiezan muchas de las conversaciones de 'El constructor'. Los investigadores llegaron a contabilizar hasta 80.000 llamadas de teléfono durante los años 'locos' de Ortiz. Vestido siempre de traje gris y camisa, gafas montura de plata, casi siempre un puro en la mano en las fotografías que se pueden encontrar en Internet, Ortiz representa el estereotipo de empresario local ‘de la vieja escuela’ ‘hecho a sí mismo’ a base de labia y agasajos. "Les vamos a regalar un bolso a todas las concejalas del PP", propone en un momento de la serie. "Un detalle, nada más, un bolso de doscientos o trescientos euros", ordena a una de sus trabajadoras que, incómoda, intenta rebelarse, pero que al final cumple el mandato.

Bolsos para ellas. Marisco hervido, fútbol y fiestas en su yate de 27 metros de eslora para ellos. Nada más comenzar el primer capítulo, 'Buenos días, soy Enrique Ortiz', Alperi, edil de alicante en el momento de las conversaciones, le pide al empresario que organice en su barco un encuentro a todo tren con otros concejales para ver no sé qué partido. En otra ocasión otra es un viaje de placer a Creta en avión privado con la concejala Sonia Alegría. Una factura que aparentemente pagó el empresario Ramón Fuster por Mmediación de Ortiz y que sumó alrededor de los 36.000 euros. Muchas de las grabaciones hablan de viajes a esquiar o a la playa. Todas, independientemente de los interlocutores, demuestran un lenguaje soez y chabacano.

"-¿Tu paquete para este viaje es español?

-No, es portugués.

-¿Y es jovencita?

- Sí es jovencita, sí, jajaja".

Otro ejemplo:

"-Tengo que comprar Biodramina.

-Tú lo que quieres es drogarla.

-Yo lo que quiero es follármela".

Y el último:

"Se va a Corfú a echarle cuatro polvos a la chiquita. Mira si tiene que irse lejos para echarle cuatro polvos".

El Hércules, a primera

“Mañana nos toca jugar contra el equipo de San Sebastián. ¿Cómo se llama? No es el Rayo, que ese es de Madrid. ¿Cómo se llama el equipo de San Sebastián?”, pregunta en otra conversación Ortiz. Poco problema si no fuese el propietario del Hércules Club de Fútbol. Y esta es otra de las múltiples facetas que descubre 'El constructor', la de otro presidente de un equipo de fútbol para el que el fútbol es lo de menos. "Tú no te has metido en el fútbol por que te guste, te has metido a hacer dinero", bromea uno de sus allegados.

Porque Ortiz no deja una tecla sin tocar. "El dueño del Hércules intentó comprar cuatro partidos para subir a Primera", ('El País', 30/07/2010). En las conversaciones del último capítulo de 'El Constructor', se puede escuchar a Ortiz hablando de ofrecer una prima de 300.000 euros a su plantilla si ganaban el partido que les haría subir a primera. Pero también se escucha preguntar por precios para sobornar a jugadores de los equipos rivales y, al parecer, ofreció 100.000 euros al portero del Córdoba, Raúl Navas, que, según se entiende en esas escuchas, aceptó. Por una cuestión de tiempos, en el momento de la causa, los hechos no estaban tipificados como delitos.

placeholder El empresario Enrique Ortiz a su llegada en pasado enero a los juzgados de Elche para la reanudación del juicio del caso Brugal. (Efe)
El empresario Enrique Ortiz a su llegada en pasado enero a los juzgados de Elche para la reanudación del juicio del caso Brugal. (Efe)

También es en ese último capítulo cuando Ortiz empieza a sospechar que su teléfono está intervenido, cuando comienzan a imputar a la gente de su entorno y cuando, en sus propias palabras, decide "poner en marcha el ventilador" respecto a los actos electorales pagados por los empresarios alicantinos al PP. Y él busca demostrar que es un procedimiento habitual, también en el PSOE. Sorprende el sentimiento de manía persecutoria y de injusticia contra su persona que demuestra Ortiz en esta últimas llamadas telefónicas. "Persiguen a la gente que quiere hacer cosas en este país", se lamenta.

Al margen de 'El constructor', en abril de 2020, Ortiz firmó un acuerdo con la Fiscalía en el que reconocía todos los cargos a cambio de reducir la condena de ocho años que pedía el fiscal Felipe Briones hasta los dos años de cárcel y una multa de 900.000 euros. Ortiz afirmó que Alperi y Castedo lo habían favorecido en el Plan General de Ordenación Urbanística a cambio de dinero, vacaciones pagadas y un Mini Cooper. "Sin embargo, en su comparecencia ante el tribunal en la primera sesión del proceso, Ortiz se desdijo de su confesión. El motivo radicaba en que poco antes, en otra de las piezas de Brugal, la de las basuras de Orihuela, la audiencia provincial había anulado todas las escuchas", según informó 'El País' hace un año.

Ortiz sigue siendo el principal empresario de la construcción de Alicante. También se mantiene como propietario del Hércules Club de Fútbol. Y ahora protagoniza su propia serie documental sonora.

"Eso es que tienes tú el teléfono intervenido. Eso seguro".

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