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La primera mujer directora de la Feria del Libro revoluciona El Retiro
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Entrevista

La primera mujer directora de la Feria del Libro revoluciona El Retiro

Eva Orúe está al frente de la edición que comienza este 27 de mayo y que tendrá más casetas que nunca, contará con tres carpas para firmas multitudinarias y eliminará la megafonía y los planos para reducir la contaminación

Foto: Eva Orúe en el parque de El Retiro de Madrid durante el montaje de las casetas y pabellones. (Patricia J. Garcinuño)
Eva Orúe en el parque de El Retiro de Madrid durante el montaje de las casetas y pabellones. (Patricia J. Garcinuño)

Eva Orúe (Zaragoza, 1962) es la primera mujer que dirige la Feria del Libro de Madrid en sus 81 ediciones. Periodista, escritora y gestora cultural, fue elegida —que no nombrada, como ella enseguida corrige— entre 16 personas que presentaron sus ideas el pasado mes de diciembre. El 3 de enero ya estaba en su nuevo despacho —"la primera vez que tengo un despacho"— para abrir las ventanas, oxigenar el ambiente y dar forma a su criatura, a la que estos días ya ve crecer en El Retiro, el lugar en el que se ha celebrado (casi) siempre y donde, de momento, hay una cesión por parte del ayuntamiento hasta 2024.

El 27 de mayo abrirá sus puertas hasta el 12 de junio y aunque Orúe se la ha tomado como una feria de transición —"solo hemos tenido tres meses para montarla"— hacia la que realmente quiere hacer —tiene tres años de mandato— ya hay grandes cambios, según cuenta en esta entrevista realizada en el mismo parque y a pocos metros de donde se levantan las casetas y los pabellones. Desaparecerán algunas tradiciones y comenzarán nuevas iniciativas. Habrá más casetas que nunca en las últimas décadas.

placeholder Foto: Patricia J. Garcinuño.
Foto: Patricia J. Garcinuño.

A Orúe se la nota tranquila, pero a la vez con cierto nerviosismo. Esos ojos brillantes y esa cosa en el estómago del día antes de una cita importante. No es para menos: su criatura tiene un presupuesto que supera el millón de euros y por ella pasan más de dos millones de personas, según los datos de 2019, último año de una feria normal antes de la pandemia.

PREGUNTA. La eligen en diciembre y empieza el 3 de enero. ¿Con qué ideas llega?

RESPUESTA. La primera urgencia ha sido aprender porque estoy en un equipo muy pequeño, pero que lleva mucho tiempo trabajando en la feria. Hay dos personas que llevan 24 y 25 años que son la memoria viva de la feria. Y cuando llegas ahí es verdad que tienes planes, proyectos, traes algunos prejuicios de tus visitas previas, pero sabes poco del funcionamiento de la cosa. Lo segundo es que cuando se abre un proceso de selección y te eligen lo hacen porque ven que puedes encarnar el proceso que ellos quieren emprender. Y en esas estamos. Nos ha dado tiempo a poco porque desde el 3 de enero hemos tenido que montar una feria en tres meses y hemos hecho lo que hemos podido, que ha sido más de lo que yo pensaba. Pero la feria definitiva será la siguiente, la de 2023.

"Hay dos cosas tradicionales que este año no van a estar. La megafonía y los planos que se le daba a la gente para ver dónde estaban las casetas"

P. ¿Qué es lo que, a su juicio, había que cambiar?

R. Los que venimos al Retiro con mucha frecuencia sabemos que la feria es lo que es: un mercado de libros y un sitio donde los lectores se encuentran con los autores. Eso es aquí y en las otras ferias de España. Lo diferente de Madrid es el tamaño y la trascendencia y el hecho de que, aunque las librerías son todas madrileñas, las editoriales son de toda España. Eso es intocable. Es un éxito y funciona. ¿Qué me gustaría? Sé que en los pabellones de El Retiro se han montado cosas muy interesantes y no estoy segura de que en la Feria de Madrid haya tenido el eco social, cultural, político y económico que merece. Podemos hablar de todo a través de los libros y esa es la idea: la feria puede ser algo más que un mercado y más que un lugar de encuentro siendo esas dos cosas muy importantes y lo fundamental a preservar.

P. Dígame cuestiones concretas que van a ser diferentes.

R. Hay dos cosas tradicionales de la feria que este año no van a estar. La megafonía de las firmas y los planos que se le daba a la gente para ver dónde estaban las casetas. Los planos son papel y tenemos que ir hacia la reducción de generar papel innecesario. Se van a sustituir por vinilos, pantallas, códigos QR y unos jóvenes vestidos de naranja que informarán a todo el mundo, también de las firmas. La megafonía se quita para reducir la contaminación acústica. Es un gesto hacia El Retiro. Hay gente que dice que lo va a echar en falta, pero yo creo que lo que se va a echar en falta es la musiquilla, no la información. Eso es imposible porque había bucles de firmas que duraban una hora y cuarto. Nadie llegaba a la feria y se sentaba a esperar escuchar una firma. Aquí en 2019 hubo cinco mil sesiones de firmas y todas pasaban por la megafonía. Así que tanto esto como los planos son un gesto para reducir la contaminación en general.

placeholder Foto: Patricia J. Garcinuño.
Foto: Patricia J. Garcinuño.

P. Decía que esta es una feria de libreros madrileños. ¿Se podría abrir para libreros de otros sitios?

R. El reglamento dice que no. Tampoco sé si tendría mucho sentido porque para los libreros madrileños, en cuanto viven un poco lejos de El Retiro, mantener la librería abierta y la caseta es una pesadilla. Pero en cualquier caso, es una feria que pertenece a los libreros de Madrid.

P. A veces también ha habido conflictos con los editores… De hecho, cada vez hay más editores.

R. Pero es normal. Lo que no sería normal es que esto se llevara a un extremo de enfrentamiento abierto. Pero la feria pertenece a los libreros. Este año habrá 110 librerías sobre un total de 378 casetas.

P. ¿Casetas o expositores?

R. Casetas. Expositores son más de 400.

P. Eso es mucho más que otros años.

R. Sí, creo que es la más grande en casetas y expositores del siglo XXI. Y librerías son 110, que es una parte importante, pero no la más importante, y todas de Madrid. Y los editores vienen de todas partes. Hay 58 catalanes, pero también gallegos, vascos, andaluces, valencianos, castellanoleoneses… Eso hace de la feria un lugar distinto a otro.

"Es la más grande en casetas y expositores del siglo XXI. Y librerías son 110, que es una parte importante, pero no la más importante"

P. ¿La Feria del Libro de España que podría decir alguien?

R. El rompeolas de las ferias del libro de España [risas] Algo de eso hay. Y muchas editoriales pequeñas que están aquí presentan catálogos que de otra manera no llegarían al lector. Pero creo que la gente que va paseando por El Retiro no va mirando de dónde es la editorial. A mí me parece más relevante que se sepa el esfuerzo que hacen muchos de esos editores viniendo aquí.

P. Y la caseta les cuesta más dinero.

R. Sí, sí. La condición es estar agremiado al Gremio de Librerías de Madrid y a los distintos gremios de editores. Esa es la condición que tienen que cumplir todos.

P. ¿Por qué decidió que no hubiera país invitado este año?

R. No lo decidí. Cuando llevaba una semana, el país al que se había tentado y con el que las conversaciones estaban lanzadas dijo que no podía. Era muy tarde para convocar a otro país, por lo que pensamos hacer una feria diferente. Curiosamente después nos salió un grupo de países invitados, ya que tenemos un pabellón de la Comisión Europea.

P. ¿La idea de no tener país invitado se va a mantener?

R. La idea es volver a tenerlo.

placeholder Foto: Patricia J. Garcinuño.
Foto: Patricia J. Garcinuño.

P. ¿Y cómo llega ese pabellón de la Comisión Europea a la feria? Es la primera vez…

R. Es la primera vez. Teníamos la idea de hacer una serie de programaciones con los institutos culturales europeos. Empezamos a hablar con ellos y en la reunión compareció alguien que trabajaba en la Comisión Europea y hablando cara a cara y no a través de videoconferencias surgen cosas preciosas.

P. Y muy a propósito este año en el que la Unión Europea ha alzado su voz como contrapeso en una guerra.

R. Sí, sí. Además se han sumado cosas porque también es el Año Mundial de la Juventud, y al principio íbamos un poco por ahí, pero luego ha crecido mucho. La oferta que hay en el pabellón es muy interesante. No te la puedo contar aún, pero… Siendo la Comisión, vamos a tener una mirada más amplia porque Europa no es la Unión Europea.

P. Ahí van a entrar países que también están muy de actualidad y no forman parte de la UE.

R. Evidentemente. Ucrania y Rusia son países europeos. Otra cosa es que no pertenezcan a la UE, pero son europeos. En el caso de Ucrania, plenamente, y en el caso de Rusia, hasta los Urales. Esta idea de que la UE es Europa, siendo interesante, no es verdad.

"La oferta que hay en el pabellón es muy interesante. No te la puedo contar aún, pero…"

P. Apuntaba antes lo de los jóvenes. Este año el cartel es muy juvenil. No se les pasa que ahora mismo la literatura infantil y juvenil es uno de los grandes puntales dentro de la industria editorial. En definitiva, cada vez mueve más dinero.

R. Uno de los pocos datos buenos de la pandemia es que los jóvenes han empezado a leer. Aun a sabiendas que alguno se alejará, es interesante atrapar a todos aquellos que han entrado en el mundo de la literatura. Cuando hablé con Isaac [Sánchez] la primera vez para hacer el cartel yo tenía la idea de que tenía que ser un cartel joven y alegre. Y siendo él un autor de cómic, le pedí comiquero, joven y alegre. Y creo que es un cartel que nadie puede decir que no transmite la alegría de leer. Porque leer es una actividad alegre y esa es una idea que hay que transmitir porque hay mucha gente, sobre todo los jóvenes, que no se acercan a los libros porque lo ven como algo de otro tiempo y tristón.

P. En los últimos años han venido muchos jóvenes a la feria. Sobre todo a que les firmaran youtubers o poetas famosos en las redes sociales. A la par que ha sucedido esto han surgido voces que dicen que este tipo de autores desprestigian la feria. ¿Cuál es su opinión?

R. La feria es la feria del libro. No es la feria de la poesía, no es la feria del ensayo. Y el libro es una caja donde caben muchas cosas. Yo recuerdo algunas declaraciones de artistas que dicen, "yo hago películas comerciales para hacer después las que me gustan". Bueno, pues hay muchas editoriales y librerías que pueden vender cosas culturalmente interesantes porque venden cosas que culturalmente no tienen tanto prestigio. Entonces, bueno, pues aquí se venden libros, de mecánica, jardinería, autoayuda, literarios, novelas, cuentos, poesía, lo que tú quieras. Y mucha de la gente que vende libros es verdad que viene de fuera del sector, del corazoncito, del meollo, pero bienvenidos sean. El único problema que me causa eso son las colas.

"Hay mucha gente que vende libros que viene de fuera del sector, del corazoncito, del meollo cultural, pero bienvenidos sean"

P. ¿Cómo se va a gestionar eso este año?

R. El problema de las colas es doble. Por un lado viene mucha gente y genera un problema de gestión y molesta a la gente, pero es que además a veces oculta a las casetas. Hay expositores que están perjudicados porque en la caseta de al lado hay alguien que vende mucho. Lo estamos intentando solucionar. Tradicionalmente había una carpa de firmas al fondo y este año va a haber tres [en el espacio en el que se cortan las casetas]. La idea es que la gente que está en colas que se prevén multitudinarias, y eso significan miles de personas, pues que estén en la feria, pero salgan del recinto. Y eso no es para un ensayista de éxito, sino para youtubers, gente que firma muchos libros y gente que viene a las firmas en grupo, para niños que vienen a firmas acompañados de sus padres y hermanos… Porque las firmas antes eran que tú te acercabas y te firmaban, pero ahora es la firma, la foto del selfie, quedarte charlando… Ha cambiado, así que nosotros tenemos que cambiar. Este año tenemos esta propuesta y veremos si funciona.

P. ¿Y los libros de esa persona se podrán comprar en cualquier caseta/librería y luego llevarlos allí para que te los firmen?

R. Nuestra idea es que la gente los compre en cualquier caseta y luego vengan a la cola de la firma. Pero se ofrece la posibilidad de que si la editorial lo considera oportuno, que elija una librería y que esa librería se desplace para vender ese libro.

P. Bueno…

R. Hay que buscar fórmulas. Hay ferias del libro en España como Santander y Oviedo que hacen una venta única y luego reparten los dineros entre todos los participantes. Eso en una feria con 110 librerías a lo mejor no es posible, pero hay fórmulas para simplificar las cosas y sobre todo para no convertir eso en un atasco que haga la visita a la feria algo insufrible.

"Tradicionalmente había una carpa de firmas al fondo y este año va a haber tres. La idea es para colas que se prevén multitudinarias"

P. Se amplían los horarios, de hecho.

R. Muy poquito. Media hora. En la feria los actos tradicionalmente empezaban a las seis, que era la hora a la que se abrían las casetas. Pero tú venías a las seis y atravesabas una feria vacía y cerrada. Ahora esperemos que no esté vacía, pero sobre todo no estará cerrada.

P. Al final el tema es que todo se concentra los fines de semana, porque entre semana se puede visitar muy cómodamente. ¿Se ha planteado diversificar las firmas?

R. Eso es un problema que tenemos y que es difícil de solucionar. Estamos todavía en periodo de colegios, la gente no tiene vacaciones… Los lunes y los martes tiene menos ganas de venir a la feria. Es normal. Es verdad que estamos trabajando para intentar distribuir mejor al público, pero si vas a venir con tus hijos no vas a venir un lunes por la mañana. Eso va a estar lleno de colegios, pero sin los padres.

P. Ahora que habla de colegios, ¿la feria incentiva la lectura o es para pasear?

R. Una de las funciones es esa. ¿Cómo lo podemos hacer? Tenemos el pabellón infantil donde se organizan actividades, cuentacuentos y se ofrece a los colegios. El proceso es que mandamos una carta a los colegios e institutos de la comunidad de Madrid para que elijan las actividades. Este año se mandó a las seis de la tarde un día y al día siguiente a las diez ya estaban todas completas. Así que hay voluntad de venir, pero esta es una tarea que no solo le corresponde a una feria. Aquí podemos ofrecer buenas actividades, buenos libros y el mejor de los entornos que es El Retiro. Es verdad, hay mucha gente que viene y no compra, pero a mí que la gente venga a pasear entre libros y los niños incorporen los libros a su ambiente ya es algo. Y luego la tarea corresponde a padres, educadores…

placeholder Foto: Patricia J. Garcinuño.
Foto: Patricia J. Garcinuño.

P. Antes decía algo que me ha llamado la atención y es que la Feria del Libro de Madrid no está en la conversación política y económica. ¿No se le da la importancia que merece?

R. Es difícil en un lugar como Madrid en la que hay actos todos los días. Aquí te encuentras que vas a montar algo y tienes que mirar a tu alrededor a ver quién está haciendo algo parecido. Y no es fácil siempre ser original y tener impacto. La tarea que nos espera es que en un año en el que hay muchísimas actividades, conseguir llenar los pabellones. Por eso hemos intentado rejuvenecer el parque de escritores que van a participar. Creo que a los debates va a venir gente que nunca antes ha participado, o poco, en los debates de la feria. Y confío en que arrastren a quienes les siguen.

P. Se lo decía por si cree que los poderes públicos y económicos no le dan la relevancia que merece. Al final, otra actividad cultural…¡y además de libros!

R. Tú conoces el sector cultural y sabes de la importancia del mundo editorial en el PIB y la cantidad de trabajos que se generan. Aquí tenemos un estudio, que no es el mejor porque se hizo el año pasado, sobre lo que genera alrededor. Es decir, aquí se venden libros y eso es lo fundamental, porque para muchos expositores el porcentaje de negocio que hacen aquí les salva el año. Pero me gustaría que quienes nos vigilan o nos tutelan se dieran cuenta de que esto no es simplemente una cosa de libros o de lectura. Aquí estamos hablando de una industria cultural fundamental para la economía española, para la imagen española, para el desarrollo del español y para la vida de buena parte de este barrio, como mínimo.

"Aquí se venden libros y eso es lo fundamental, porque para muchos expositores el porcentaje de negocio que hacen aquí les salva el año"

P. Ha dicho que quiere que la feria salga de El Retiro. ¿Eso qué es?

R. Los 17 días de feria en El Retiro son los 17 días de Feria y aquí no se mueve nadie. De hecho, hemos recibido alguna propuesta para hacer algo fuera pero es que ni se nos ocurre. Pero sí que creo que a la feria viene mucha gente. En 2019, 2.300.000 visitas. Madrid es mucho más grande y probablemente no es deseable que todo el mundo venga aquí, pero sí que tenemos que ir a buscar a todos aquellos lectores que no entienden que la feria puede ser una opción. El primer día que me senté en el despacho, el abanico de cosas que íbamos a hacer era así de grande [gesticula con las manos], y luego pues tienes que ir acotando porque no teníamos ni patrocinadores. Pero son ideas que están en un cajón y en cuanto pase esta feria las recuperaremos porque creo que la feria tiene tanta potencia… Hay que usar la marca feria, la imagen feria para colaborar con otros acontecimientos culturales que se hagan en Madrid.

P. La feria no es una institución pública, sino privada. Cuentan con subvenciones, pero no dependen ni del ayuntamiento ni de la Comunidad y el grueso del presupuesto son patrocinadores privados. Este año están Caixabank e Iberia. Quizá mucha gente no lo sabe, pero montar esta feria cuesta mucho dinero.

R. ¡Hombre! La feria que se está montando ahora se montaría igual sin patrocinadores. Las casetas. Luego tenemos dos subvenciones, una del ayuntamiento y otra de la comunidad, que están bien. Y además el ayuntamiento nos deja El Retiro. Eso no tiene precio. Pero dicho esto la alegría de la feria, todo lo que es extra, viene de los patrocinadores. Nosotros llegamos en enero con todos los presupuestos cerrados… y esto suena a peloteo, pero estoy muy agradecida porque la gente ha hecho un esfuerzo por estar. La feria anterior fue muy tarde, se produjo el cambio de director y esto siempre paraliza. Los dineros estaban repartidos.

placeholder Foto: Patricia J. Garcinuño.
Foto: Patricia J. Garcinuño.

P. Nadie se plantea sacar las casetas del Retiro, ¿no?

R. No. Tenemos la permanencia asegurada hasta el año 2024. Y hay que trabajar para seguir. El Retiro tiene muchísimas ventajas y muchísimos inconvenientes. La ventaja principal es que estamos aquí todos y a mí no se me ocurre ningún otro lugar en Madrid, por supuesto no un pabellón de exposiciones o cosa parecida. Porque parte de la gracia de la feria es que venimos a pasear, a encontrarnos, pero es una parte esencial. Y los inconvenientes son muchos también. Estás viendo el montaje: no podemos clavar nada en el suelo, no podemos tocar las hojas, hay magnolios que no se pueden podar, este año tenemos que abrir dos casetas para que pase una rama de magnolio, en la zona central no hay electricidad suficiente y tenemos que meter generadores… Cuando llegué a la feria me recibieron bien, pero con este mensaje: tenemos que hablar de casetas, de acometida eléctrica y de aguas fecales. En ese momento, el glamour de la feria se cayó. Pero de esto es de lo que se habla cuando se habla de montar la feria. Aquí se monta una pequeña ciudad efímera. Aquí va a haber un banco, tres bares, un sitio para donar sangre, un estudio de televisión, un estudio de radio nacional, unas oficinas, cuatro pabellones. Es algo muy grande en unas condiciones que si no fuera porque el escenario es espectacular son muy precarias.

"Me recibieron con este mensaje: tenemos que hablar de casetas, de acometida eléctrica y de aguas fecales. El glamour de la feria se cayó"

P. Al principio de esta conversación dijo que llegó con ganas de aprender y con prejuicios sobre la feria. ¿Qué ha aprendido y qué prejuicios tenía?

R. Cuando tú entras en un sitio, cuando vienes de otro, aunque esté cerca, vienes con ideas que a lo mejor no se les han ocurrido, no por nada sino porque hay que oxigenar las organizaciones, llamar a determinadas puertas que no se había pensado en acudir como los museos, el Caixaforum, la Biblioteca Nacional, la RAE, el Círculo, Casa Árabe… La recepción ha sido espectacular. Y quedan más puertas. Nuestros vecinos van a estar en la feria. Por otro lado, cuando vienes aquí y ves cómo pasa la feria he ido interiorizando todas las quejas y las opiniones ya formadas de quienes están dentro, y hay que quitárselas para tener una mirada lo más limpia posible. Además, cuando llegas a un sitio que lleva 81 ediciones y casi cien años algo habrán hecho bien para aguantar.

P. En definitiva, esta es su feria de transición hacia lo que quiere hacer.

R. Sí. En tres meses hemos hecho lo que hemos podido. Las colaboraciones, las películas, la programación, cosas de la organización… Hemos hecho mucho. Yo venía con ganas de hacer más, pero a las dos semanas te das cuenta de que hay que ser realista y, sobre todo, respetar mucho qué han hecho las anteriores. Y a partir de ahora hemos hablado con todo el mundo y a ver qué hacemos el año que viene. Dicho esto, la feria es de los libreros, pero la comisión organizadora la forman cuatro libreros, cuatro editores y dos distribuidores, y yo en muchos casos soy una gerente más que una directora. Pero el reto es apasionante. Me queda el año que viene y el otro, y tendremos que enseñar ya algo parecido a lo que queremos que sea.

Eva Orúe (Zaragoza, 1962) es la primera mujer que dirige la Feria del Libro de Madrid en sus 81 ediciones. Periodista, escritora y gestora cultural, fue elegida —que no nombrada, como ella enseguida corrige— entre 16 personas que presentaron sus ideas el pasado mes de diciembre. El 3 de enero ya estaba en su nuevo despacho —"la primera vez que tengo un despacho"— para abrir las ventanas, oxigenar el ambiente y dar forma a su criatura, a la que estos días ya ve crecer en El Retiro, el lugar en el que se ha celebrado (casi) siempre y donde, de momento, hay una cesión por parte del ayuntamiento hasta 2024.

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