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'Servidor del pueblo': así saca tajada Telecinco de Zelenski y la guerra de Ucrania
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'Servidor del pueblo': así saca tajada Telecinco de Zelenski y la guerra de Ucrania

Mediaset ha adquirido los derechos para emitir las tres temporadas de la serie que lanzó al estrellato al actual presidente del país que resiste la salvaje agresión de la Rusia de Putin

Foto: Volodímir Zelenski en 'Servidor del pueblo'. (Mediaset)
Volodímir Zelenski en 'Servidor del pueblo'. (Mediaset)

Lleva semanas Telecinco anunciando el estreno en 'prime time' de la serie ucraniana 'Servidor del pueblo'. Lo dice Pedro Piqueras en el telediario y lo repiten los presentadores de 'Sálvame'. "La serie premonitoria", insisten una y otra vez en la cadena, cebando la premiere con los paralelismos entre la carrera política de Volodímir Zelenski y la de Vasiliy Petrovich Goloborodko, el protagonista, un profesor de Historia de instituto que por azares de la democracia acaba sentado en el Palacio de Mariyinski, el palacio presidencial de Ucrania. El primer capítulo se ha emitido este jueves, aunque los siguientes todavía no tienen un lugar fijo en la parrilla de Mediaset.

placeholder Volodímir Zelenski en una imagen promocional.
Volodímir Zelenski en una imagen promocional.

Al parecer, la 'cadena amiga' ha comprado las tres temporadas -51 capítulos- de la serie protagonizada por Zelenski, sin saber muy bien dónde y cómo colocarla y doblando a matacaballo los diálogos del ucraniano y del ruso al español. Dijo Baudrillard aquello de que "esto es la historia de un crimen, del asesinato de la realidad" y Telecinco ha decidido jugar al batiburrillo entre ficción y noticias, al personaje de serie con el presidente de un país, lo que sería divertido si no hubiese una tragedia de por medio y si no tuviésemos en la cabeza un ovillo desmadejado en el que los hechos, las interpretaciones, los simulacros y las pantomimas están tan enredados que es difícil sacar algo en claro.

Zelenski el bufón, Zelenski el líder de la Europa libre, Zelenski el nazi, Zelenski el pacificador. También Netflix aprovecha el tirón de la guerra para estrenar 'Servidor del pueblo' en Estados Unidos y algún país más. Una serie que se estrenó en Ucrania en 2015 y que quienes saben de política ucraniana apuntan como la responsable de la popularidad que llevó a Zelenski, el actor, a la presidencia real del país eslavo. Cincuenta días después del comienzo de la invasión rusa, la televisión nos ofrece bajo la excusa de "documento histórico" la posibilidad de releer desde el presente desolador una comedia humilde y sin demasiadas sofisticaciones la figura de Zelenski, porque jijí, jujú.

placeholder Goloborodko, el profesor de Historia que llega a presidente. (Mediaset)
Goloborodko, el profesor de Historia que llega a presidente. (Mediaset)

Resulta perverso contemplar desde la perspectiva de hoy la Plaza de la Independencia de Kiev en las primeras escenas de 'Servidor del pueblo'. La columna de la victoria con la estatua de la Berehynia que tanto hemos visto en los dos últimos meses en las crónicas de guerra abriendo los créditos de este 'Aquí no hay quien viva' ucraniano. Las autopistas, las avenidas, los carteles que hoy vemos bombardeados, escenario de esta comedia en la que se reflexiona sobre la relación del poder con los ciudadanos y los ciudadanos con el poder.

Goloborodko es un profesor de Historia que tras su divorcio ha vuelto a vivir en casa de sus padres. Con un sueldo miserable -como la mayor parte de los trabajadores públicos, según se queja- intenta sobrevivir a los créditos bancarios y a un sistema docente que desprecia las Humanidades. Después del enésimo desplante dentro del instituto, Goloborodko suelta una diatriba contra la clase política que un alumno graba y acaba convirtiéndose en un vídeo viral en internet. "Las verdades" del profesor conectan con la ciudadanía y sus alumnos lo empujan para que se presente a unas elecciones que acaba ganando por sorpresa, una victoria que tuvo sus ecos cuatro años después en la vida real.

placeholder Zelenski en un momento del rodaje.
Zelenski en un momento del rodaje.

Se equivocan los que quieren ridiculizar la trayectoria de Zelenski tildándole de "payaso" por su pasado reciente como cómico. Poco saben de narrativa y de estructuras de ficción. En un momento en el que los espectadores de la guerra necesitan los asideros de la ficción, de la estructura, para interpretar los resortes de la actualidad, cuando el mundo busca a un héroe como oposición al villano Putin, Zelenski encarna ese monomino, ese viaje del héroe de los relatos universales: un hombre corriente, sin aparentes virtudes, emprende un periplo transformador que le obligará a despertar dentro de sí una excelencia que ni él mismo conocía. Cuanto más corriente e insignificante sea el hombre, más legendaria será su transformación en héroe. También gusta pensar que esta guerra ha sido fruto de la predestinación, de un destino trágico en el que nosotros, los ciudadanos de a pie, no hemos tenido que ver. La causa es más grande que la propia humanidad. Por eso buscamos las claves anticipatorias de ese destino trágico: por eso nos gusta pensar que 'Servidor del pueblo' actúa como una ficción adivinatoria.

La serie habla de una Ucrania corrupta en la que los poderes fácticos -representados por tres hombres misteriosos que toman champán- proponen a marionetas bajo su control en un simulacro -de nuevo- de democracia que se debate entre la influencia de Occidente y el influjo de la Rusia de Putin, al que se menciona en varias ocasiones. 'Servidor del pueblo', al menos en su primer capítulo, critica cómo responde el ciudadano ante el poder, cómo es el ciudadano el que acaba perpetuando el tráfico de influencias y el 'establishment' corrupto. Al final no somos tan diferentes, parece.

Nada más llegar al poder, Goloborodko ve cómo quien le maltrataba siendo un simple profesor ahora le rinde pleitesía. Cómo sus problemas económicos desaparecen y cómo se gana el respeto de su familia. Pero también cómo el trabajo de presidente es una continua escenificación de las soluciones de los problemas de la ciudadanía, en vez de la resolución en sí. Sin embargo, al contrario que nuestro 'Vota Juan', aquí Goloborodkointentará cambiar el sistema desde dentro y, por primera vez en la corta historia de la Ucrania independiente -plagada de casos de corrupción, intentos de magnicidio y revoluciones-, servir realmente al pueblo.

placeholder Otro momento de la serie. (Mediaset)
Otro momento de la serie. (Mediaset)

Seis años después del estreno de 'Servidor del pueblo', Zelenski parece omnipresente en nuestras televisiones. En Ucrania, la serie dejó de emitirse en marzo de 2019, dos meses antes de que Zelenski jurase el cargo. En España veremos al mismo tiempo al político uniformado de militar, que pide a la OTAN y la Unión Europea una intervención más profunda en el conflicto bélico, y al 'caricato' en ropa interior, interpretando un papel bufo. Por si no había suficiente embrollo con el relato y contrarrelato, ahora entra la sátira. Hablan en la cadena de "documento histórico". Veremos si ese valor se mantiene las tres temporadas o acaba sucumbiendo al poder del share.

Lleva semanas Telecinco anunciando el estreno en 'prime time' de la serie ucraniana 'Servidor del pueblo'. Lo dice Pedro Piqueras en el telediario y lo repiten los presentadores de 'Sálvame'. "La serie premonitoria", insisten una y otra vez en la cadena, cebando la premiere con los paralelismos entre la carrera política de Volodímir Zelenski y la de Vasiliy Petrovich Goloborodko, el protagonista, un profesor de Historia de instituto que por azares de la democracia acaba sentado en el Palacio de Mariyinski, el palacio presidencial de Ucrania. El primer capítulo se ha emitido este jueves, aunque los siguientes todavía no tienen un lugar fijo en la parrilla de Mediaset.

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