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¿'Robó' Dua Lipa a Miguel Bosé? Por qué el plagio es un concepto escurridizo (y lucrativo) en el pop
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¿'Robó' Dua Lipa a Miguel Bosé? Por qué el plagio es un concepto escurridizo (y lucrativo) en el pop

En la última década, son varios los colosos de la industria musical que se han visto envueltos en acusaciones con consecuencias millonarias, como las que ahora afectan a Dua Lipa

Foto: Dua Lipa. (Reuters/Garofalo)
Dua Lipa. (Reuters/Garofalo)
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En poco menos de dos semanas, la misma canción de Dua Lipa motivó dos demandas por plagio. Los primeros compases de 'Levitating' fueron la causa por la que los compositores L. Russell Brown y Sandy Linzer acusaron a la cantante de haber robado la melodía de 'Wiggle and giggle all night' y 'Don Diablo', esta última adaptada por Miguel Bosé al español en 1980. Para los abogados de los músicos, según informó 'Rolling Stone', los 15 segundos de la canción en cuestión contienen “notas que se mueven en la misma dirección, con intervalos o 'pasos' uniformemente emparejados y ritmos casi idénticos”. Tan solo unos días antes, la banda Artikal Sound presentó otra demanda contra Dua Lipa para señalar que una parte de la estrofa de 'Levitating' es una copia del estribillo de su tema 'Live your life'.

En la última década, son varios los colosos de la industria musical que se han visto envueltos en acusaciones con consecuencias millonarias, como las que ahora afectan a Dua Lipa. Muchas de ellas no prosperan, pero algunas pueden llegar a eternizarse en los tribunales. Ha sido el caso de Ed Sheeran, cantante pop multimillonario, al que la Justicia británica absolvió la semana pasada por las acusaciones de plagio en su tema 'Shape of you'. Desde que la causa se abrió en 2018, los derechos de autor de la canción fueron congelados por los tribunales. Según 'El País', Sheeran dejó de embolsarse 24 millones de dólares durante los años en los que la demanda prosperó.

“Hay un número limitado de notas y muy pocos acordes utilizados en la música pop: es probable que ocurra una coincidencia si se lanzan 60.000 canciones todos los días en Spotify”, declaró el músico británico cuando tuvo que hacer frente a unas acusaciones "que se han vuelto demasiado comunes". La incógnita que resuelve casos como el de Sheeran o Dua Lipa es difusa: los elementos del lenguaje musical del pop son limitados. La armonía, el ritmo o los timbres en las listas de éxitos comerciales son homogéneos y, habitualmente, responden a las tendencias más rentables del momento. ¿Cómo distinguir, entonces, la inspiración, la moda y el plagio?

"Esa pregunta no se puede contestar con un carácter general, sino respecto a casos específicos", explica Miguel Ángel Marín, musicólogo y catedrático en la Universidad de La Rioja. Como perito musical especializado, Marín ha participado en varios procesos judiciales con demandas similares a las que ahora afectan a Dua Lipa. "En otros países, el volumen de casos de este tipo es tan alto que existe la musicología forense, es decir, la rama específica que se dedica a lo legal". En España, existe la figura del peritaje musical. Son aquellos musicólogos que, como Marín, presentan un análisis técnico de las piezas para determinar las similitudes e informar a las partes implicadas.

"Siempre que hay una acusación de plagio, es porque hay un parecido. Pero un parecido en dos canciones, aunque sea sustantivo, no implica necesariamente que haya plagio", opina. "A veces, se habla de copia, de robo o de plagio con mucha ligereza. Hay que entender que, para que exista algún tipo de plagio en términos legales, tiene que haber primero un parecido con una obra preexistente. Después, ese parecido tiene que ser sustantivo dentro de la canción. Y, por último, ese elemento semejante, en este caso los primeros compases de 'Levitating', tendría que suponer una copia de algo original e inédito de la obra que se habría copiado".

"Ese elemento semejante tendría que ser una copia de algo original e inédito de la obra que se supone que ha plagiado"

El peritaje musical es uno de los elementos que más influyen a la hora de dirimir estas causas, según explica el musicólogo. Ni 'Levitating', ni 'Don Diablo' ni 'Wiggle and giggle all night' son las únicas obras que inician un verso con una escala descendente, en ese patrón rítmico y con esos intervalos. Según señalaban dos peritos musicales implicados en otras famosas causas judiciales de la industria en 'Variety', "para determinar la infracción, los demandantes deben probar que su propio trabajo es suficientemente original. En este caso, eso podría ser una batalla cuesta arriba".

Si se demuestra que un elemento musical reclamado como original no lo es tanto, porque proviene de un lugar común, una tradición u homenaje a otras obras —como tantas veces ocurre en la música—, este elemento no debería ostentar la protección de la ley. Marín lo explica en términos de la legislación española: "Hay una formulación en la ley que me parece bonita y que explica muy bien esto: se debe determinar si la canción supuestamente plagiadora se sirve de un elemento que ha supuesto el 'esfuerzo creativo' de otro autor. Es decir, el perito no solo debe analizar si hay un parecido en términos técnicos, sino si la fórmula supuestamente plagiada es un lugar común o no. Dos canciones pueden parecerse muchísimo y no constituir ninguna infracción".

En el análisis del musicólogo Adam Neely, recogido en el reportaje de 'Variety', se señala que el estribillo de 'Levitating' y la otra canción demandante, 'Live your live', de Artikal Sound, contienen la misma fórmula rítmica (corchea con puntillo, seguida de una semicorchea y un silencio de negro, un patrón conocido como 'charleston'). Y que la progresión armónica del estribillo supuestamente robado está en la misma tonalidad y es idéntica, salvo por el acorde final que la resuelve. Sin embargo, en la línea de la idea expuesta por Marín, Neely no opina que Dua Lipa concurra en un plagio de la canción de Artikal Sound, ya que este estribillo no es resultado del 'esfuerzo creativo' de la banda. Se trata de un 'beat' que, desde hace décadas, constituye una práctica común en la música urbana y el pop, según Adam Neely.

Entre la proliferación de demandas por plagio en las últimas décadas, hubo una de ellas que sentó un precedente en la industria. En 2018, un tribunal condenó a Pharell Williams y a Robin Thicke a pagar cinco millones de dólares a la familia de Marvin Gaye por haber plagiado el clásico 'Got to give it up' en su canción 'Blurred Lines'. Además, los dos músicos tuvieron que ceder el 50% de todos los 'royalties' que la canción generara tras la resolución de la batalla legal, que duró seis años. Según los abogados de propiedad intelectual consultados por el 'New York Times' en 2019, la condena del caso Williams-Thicke impulsó las demandas de este tipo en la industria estadounidense.

"No debería estar preocupado en precedentes legales cuando estoy tratando de escribir un coro", se quejaba en ese reportaje uno de los compositores de Madonna, Rihanna o Beyoncé. Precisamente, otra de las demandas a las que se enfrentó Ed Sheeran el mismo año de la resolución del caso de 'Blurred lines' fue interpuesta por la familia de un colaborador de Marvin Gaye. "Sí tengo la impresión de que ha habido un aumento de casos de este tipo en los últimos años", señala Marín. "Creo que esto puede explicarse por tres razones: una, que el mundo de la música está más globalizado y democratizado. En los ochenta, por ejemplo, era más complicado que uno tuviera la noción de lo que se estaba componiendo en otra parte del mundo. Ahora todo está al acceso de todo el mundo, así que las comparaciones son más sencillas".

"La propiedad intelectual es un negocio, hay una industria en torno a ella que, en algunos casos, puede usarse con fines no muy éticos"

"La segunda razón es que cada vez existen más 'softwares' musicales que pueden analizar canciones e identificar parecidos automáticamente con más facilidad. Y la tercera razón sería la 'malpensada'. Si un demandante consigue generar un caso en torno a un intérprete o compositor muy famoso y rentable, logra generar temor en la industria y obtener un beneficio económico. No digo que esto ocurra habitualmente, pero puede darse el caso. La propiedad intelectual es un negocio, hay una industria en torno a ella que en algunos casos puede usarse con fines no muy éticos", señala.

El musicólogo Iago Mejuto, especializado en musicología legal, relata cómo cada vez más clientes le piden que elabore informes para determinar si una pieza infringe alguna ley de propiedad intelectual o no. "Pasa mucho en la publicidad", cuenta a este periódico. "Muchas veces, en las campañas se pide a los compositores que se inspiren en determinadas referencias o artistas. Suele llamarse 'sound alike', algo que se parezca a otra cosa. Yo elaboro informes donde tengo que explicar que este tipo de referencias, homenajes o inspiraciones no son delitos. Hay muchas dudas en el sector con este tema", opina.

"Me han ofrecido denunciar a Alejandro Sanz, a los Rolling Stones, a Shakira... A cambio de un informe pericial, me ofrecen un porcentaje"

Respecto al posible negocio que se genera en torno a la propiedad intelectual, el musicólogo cuenta cómo le llegan ofertas para demandar a artistas famosos. "Constantemente, me llegan proposiciones para denunciar por plagio a artistas muy conocidos. Me han ofrecido denunciar a Alejandro Sanz, a los Rolling Stones, a Shakira, a Luis Fonsi... A cambio de un informe pericial, me ofrecen un porcentaje. Hay artistas que ven ahí una oportunidad de negocio. Yo selecciono a mis clientes, si no veo un plagio claro, no me meto. Pero mucha gente cree que por el hecho de denunciar, los artistas importantes van a querer llegar a un acuerdo antes que llegar a juicio". En términos parecidos se pronunciaba Ed Sheeran tras su absolución: "Se lanza una acusación con la idea de que llegar a un acuerdo será más económico que ir a juicio, aunque la acusación no tenga ningún fundamento".

"Es muy difícil generalizar respecto a estos casos sin ejemplos concretos. Casi desde que la humanidad existe, no se ha parado de hacer música. Hay muchísimas obras y es improbable que ninguna se parezca a otra", opina Mejuto, que no cree que el caso de Dua Lipa pueda incurrir en una infracción. "Es necesaria la contextualización para determinar si hay plagio o no. Esto es arte, no se puede reducir una obra a una formulación jurídica", reclama Mejuto. "No hay una barrera, ni una ley que diga: 'Cuatro compases es plagio, pero tres no'. ¿Sería más sencillo si la hubiera? Quizá sí, pero entonces la ley estaría matando el arte, que es aquello que quiere proteger".

En poco menos de dos semanas, la misma canción de Dua Lipa motivó dos demandas por plagio. Los primeros compases de 'Levitating' fueron la causa por la que los compositores L. Russell Brown y Sandy Linzer acusaron a la cantante de haber robado la melodía de 'Wiggle and giggle all night' y 'Don Diablo', esta última adaptada por Miguel Bosé al español en 1980. Para los abogados de los músicos, según informó 'Rolling Stone', los 15 segundos de la canción en cuestión contienen “notas que se mueven en la misma dirección, con intervalos o 'pasos' uniformemente emparejados y ritmos casi idénticos”. Tan solo unos días antes, la banda Artikal Sound presentó otra demanda contra Dua Lipa para señalar que una parte de la estrofa de 'Levitating' es una copia del estribillo de su tema 'Live your life'.

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