Es noticia
Menú
Operación Truhán: así se gestó el pelotazo de Julio Iglesias en EEUU (imitado por Rosalía)
  1. Cultura
La otra conquista de América

Operación Truhán: así se gestó el pelotazo de Julio Iglesias en EEUU (imitado por Rosalía)

Un libro desmenuza las estrategias industriales que llevaron al cantante a conquistar EEUU con todo en contra. Una historia (repetida ahora) de 'marketing', nichos de mercado, encanto personal y cardados calientes

Foto: Imagen: Marina García
Imagen: Marina García

¿Quién es Julio Iglesias? Julio Iglesias es el meme de un señor que hace tanto el amor que todos los españoles somos hijos suyos. Julio Iglesias es el baladista de cruceros que canta a señoras que juegan al bridge y beben ginebra. Julio Iglesias es el rey del aforismo dadaísta: "Mi mayor ilusión es que todos los españoles tengan un avión privado". "Tuve que elegir entre el psiquiatra o las Bahamas". "El sol es mi amigo" (dijo cuando le preguntaron si tenía miedo al cáncer de piel por su afición al tostadero).

Todo eso es cierto, pero tan incompleto como decir que Mariano Rajoy Brey es un registrador de la propiedad adicto al 'Marca'; sí, lo es, pero alguna cosa más habrá hecho Mariano con su vida…

Primeros ochentas, Michael Jackson rompe todos los récords posibles con 'Thriller'. Medio planeta baila como un zombi al grito de: "That this is thriller, thriller night". Pepsi da un golpe sobre la mesa y ficha al nuevo rey del pop. ¿Qué hizo Coca-Cola para contrarrestar a la competencia? Fichar a Julio Iglesias. ¿Le suena raro a usted que Julio pudiera hacer sombra a Michael? Pues escuche esto: la era de los grandes patrocinios (la esponsorización de artistas y festivales era vista hasta entonces como una extravagancia) se inauguró con Iglesias (Coca-Cola) cobrando más que Michael Jackson (Pepsi) y Michael Jordan (Nike) juntos. Air Yulio.

¿Tenía sentido que Coca-Cola se gastara ese pastón en Iglesias? Lo explica Hans Laguna en 'Hey!', sensacional ensayo sobre las estrategias de Julio Iglesias para triunfar en EEUU que se publicará en unos días:

1) "La imagen elegante y clásica de Julito era ideal para contrarrestar la frescura de la 'New Generation' que personificaba Michael Jackson. Frente a las trepidantes coreografías del estadounidense, Coca-Cola apostaba por la inmovilidad aristocrática del europeo. Aunque hoy nos sorprenda, y a pesar de que 'Thriller' estaba siendo un bombazo, algunas voces en la industria consideraban por aquel entonces que Jackson iba a ser una moda pasajera. Un crooner de cuarenta años y con cien millones de discos vendidos a sus espaldas representaba, en cambio, una apuesta sólida… La popularidad de Iglesias, labrada a base de proyectar nostalgia y madurez, ayudaría a atraer a los consumidores de refrescos más conservadores".

2) "Coca-Cola tenía una vocación más internacional que Pepsi… Además, se dirigía a un público más amplio que su competidor, que apuntaba fundamentalmente al sector juvenil. Dentro de su estrategia generalista, Coca-Cola priorizaba al público femenino, en especial a las mujeres cuya edad rondara la de Iglesias, pues eran las principales responsables de la compra familiar de alimentos y bebidas. En EEUU, Coca-Cola seguía con su tradicional llamada a la población blanca, mientras que Pepsi, con Michael Jackson y Lionel Richie, optaba claramente por la negra".

Julio Iglesias cobró (según diversas fuentes) entre 8,5 millones y 20 millones de dólares por el patrocinio, que cubría su siguiente gira y anuncios en 155 países. Era la "unión natural de dos estrellas", entre la marca fetiche del planeta y "el cantante más popular del mundo", dijo Donald R. Keough, jefe de operaciones de Coca-Cola, en la presentación del acuerdo (mayo de 1984, Hotel Waldorf Astoria, Nueva York).

O Julio Iglesias como pionero del 'personal branding'... al estilo 'Yulio'. Uno de los anuncios de tele mostraba a un Julio Iglesias bebiendo una Coca-Cola con cara de truhan y señor, y de punta en blanco; mientras una René Russo ataviada de dama burguesa le miraba con ojos de deseo en un entorno de palmeras y atardeceres rosados...

Foto: guia-para-sobrevivir-a-la-entrevista-de-jordi-evole-a-julio-iglesias Opinión

La imagen de Iglesias bebiendo Coca-Cola light funcionaba como "reclamo para mujeres adultas preocupadas con la línea", pero "tenía también como 'target' a una clase emergente de hombres: los jóvenes ejecutivos con un estilo de vida consumista y una especial preocupación por su apariencia física. Para estos varones, el Julio del anuncio —atractivo, independiente, creativo y exitoso— debía funcionar a modo de referente aspiracional". "Julito, con su aire resuelto y su bronceado de cubierta de yate, como modelo de éxito para este nuevo tipo de consumidores masculinos", los "yuppies", "jóvenes profesionales urbanos que lo mismo se metían farlopa que se machacaban en el gimnasio", cuenta Laguna.

Todo encajaba. Más complicado es explicar cómo un hierático baladista español logró convertirse en objeto de deseo de "yuppies" y amas de casa en EEUU cuando la música latina era aún veneno para la taquilla.

La Rosalía

2022: Pistoletazo de salida de la promo del nuevo disco de Rosalía en EEUU. Aparición en el 'late night' de la NBC 'The Tonight Show'. Rosalía triunfa con su desparpajo y simpatía.

1983: Pistoletazo de salida de la promo del nuevo disco de Julio Iglesias en EEUU. Aparición en el 'late night' de la NBC 'The Tonight Show'. Julio triunfa con su desparpajo y simpatía.

Escenas gemelas con una sola gran diferencia (por imperativo biológico): a Julio Iglesias le entrevistó Johnny Carson, muerto en 2005.

"Que Iglesias saliera en el 'Tonight Show' no solo era importante por sus grandes índices de audiencia, sino porque era una forma especialmente efectiva de que el estadounidense medio le considerara uno de los suyos... El vídeo de su entrevista con Carson es una lección magistral de su talento para transmitir, junto a sus modales distinguidos, una 'calidez' que hace que 'le caiga bien a todo el que lo conoce'… Y lo hizo trasluciendo 'una humildad encantadora', sazonada con bromas y gestos de afecto hacia el presentador. El maridaje entre distinción y cercanía es uno de los mayores atractivos de su personaje, que es capaz de incorporar una 'modestia no impostada' a su halo de triunfador. Algo muy similar sucede, por cierto, con Rosalía, de quien la revista 'GQ' destacó que 'es encantadora, a pesar de estar de moda en el mundo y ser una de las divas pop'", escribe Laguna.

Pero los parecidos no se acaban en el charme de Julio y Rosalía para venderse en un 'late night' por la vía del humor distendido.

Dice el 'New York Times' que "Rosalía es la mayor exportación del pop español desde Julio Iglesias", algo en lo que casi todo el mundo estará de acuerdo. Más extraño es que sus escaladas compartan tantas similitudes industriales, dadas las mutaciones de la música desde 1983 y las brechas generacionales entre Rosalía y Julio.

Cuando Julio Iglesias llegó a EEUU, fichó a la agencia de 'booking' William Morris (WE) para las contrataciones (directos, teles, etc.). Es la misma agencia (hoy llamada WME) que lleva ahora a Rosalía.

El periplo americano de Rosalía empezó marcado por sus encuentros con 'celebrities'. Las Kardashian se fotografiaron con ella al poco de llegar a Los Ángeles, los medios se volvieron locos (titular del 'Hola': "Rosalía: una más dentro del clan Kardashian, de fiesta con Kendall Jenner") y cantantes de relumbrón se 'pegaron' por cantar con ella. Todo con un simpático aire de espontáneas colaboraciones artísticas… pero con una estrategia de hierro detrás. "Cantar con J. Balvin y Ozuna le ayudó a penetrar en Latinoamérica, mientras que hacerlo con James Blake y Travis Scott le dio a conocer entre el público anglosajón; más adelante afianzó su posición en ambos mercados cantando junto a Bad Bunny, por un lado, y con Billie Eilish y The Weeknd, por el otro", escribe Laguna.

Pues bien: Iglesias subió antes la misma escalera para introducirse en el mercado estadounidense. Primero: roce 'casual' con 'celebrities' como gancho de prensa. Segundo: colaboraciones musicales pensadas como nichos de mercado: duetos con Wille Nelson, para llegar a las raíces country del país, y con Diana Ross, para arrimarse al pop urbano.

El tridente

Si Rosalía ha llegado a EEUU subida al 'boom' mundial de la música latina, Julio tuvo que ejercer de sufrido pionero. La población latina en EEUU era del 6% cuando Iglesias llegó a Miami; ahora es el 20%. Hubo que meter muchos dólares a la locomotora 'Yulio' para que empezara a carburar.

Tridente industrial que lanzó a Iglesias en EEUU: CBS, R&C y WM. Tres gigantes (discográfica, relaciones públicas y contratación) del show business estadounidense.

Foto: Rosalía. (Getty)

La empresa de relaciones públicas Rogers & Cowan (R&C) fue clave en la conversión de Julio Iglesias en 'celebrity' en EEUU. Iglesias pagó dos millones de dólares por sus servicios en 1981. "R&C desarrolló una campaña con el eslogan 'Julio who?', es decir, '¿Julio quién?' (en inglés suena más potente: Julio-ju). Su target inicial fueron los llamados líderes de opinión. Si se analizan las estrategias de penetración en EEUU de artistas tan diferentes como Julio, los Beatles o Rosalía, todas siguen el manual clásico de las relaciones públicas adaptado al paisaje mediático de cada época. Para 'ayudar a crear visibilidad en EEUU rápidamente' es preciso crear un 'rumor entre los creadores de tendencias y líderes de la industria', según Jenifer Mallory, una de las responsables del fenómeno Rosalía y directiva de Columbia (discográfica subsidiaria de CBS que también distribuía los discos de Julio en el país)", cuenta Laguna.

"Lo realmente importante para ser alguien es orinar donde orinan los famosos"

Lo siguiente fue empotrar a Julio dentro de las 'celebrities' del país. 'Lo realmente importante para ser alguien es orinar donde orinan los famosos', según Fernán Martínez, jefe de prensa entonces de Julio Iglesias, y más tarde de Juanes y Sofía Vergara.

R&C tiró de contactos para montarle una fiesta de bienvenida a Julio Iglesias, 'Welcome to L.A', con veteranos de Hollywood como Kirk Douglas, Charlton Heston, Tony Curtis, Ursula Andress, Gina Lollobrigida o Angie Dickinson. También pasó por los saraos Priscilla Presley, ex del rey del rock, con quien 'Yulio' mantuvo un romance según las leyendas de la época (¿Estuvieron liados de verdad Julio y Priscilla? Por lo visto, algo hubo, pero lo relevante es que fue una relación de "corte estratégico" que benefició a ambos).

Tras esta primera campaña de relaciones públicas, 'Time' empezó a llamar a Iglesias "el Sinatra español".

De los saraos con 'celebrities' se saltó a la tele, de los 'late nights' a los magazines mañaneros, todo siempre con planes de negocio en la cabeza.

"El departamento de WM encargado de negociar sus incursiones televisivas insistía en la importancia de ser 'selectivos'; de lo contrario, existía el riesgo de 'sobreexponerse' y 'arruinar la bienvenida' en el país. El plan le llevó a los programas '20/20', un prestigioso magacín informativo que le abría las puertas a un segmento más culto al que hasta entonces no había llegado, y 'On Stage America', de un perfil más bajo pero que le permitía incidir en el público de los 'flyover states' [la América profunda]. También visitó 'Good Morning America', el programa matinal de mayor audiencia, porque no había que descuidar a las mujeres de la tercera edad y a las amas de casa en general. Este periplo televisivo fue, como dijo Jeff Rovin, una 'obra de arte del targeting'. Los tres programas incluyeron entrevistas en las que Julio subrayó la imagen de proximidad que había estrenado con Carson. Vestido con un look aún más informal y recostado sobre el sofá con la pierna doblada, el español contesta de forma sosegada y dulce, mirando a los ojos de sus interlocutoras. Sus armas como entrevistado son especialmente efectivas en contextos así, de distancias cortas y con un ritmo pausado. Si además quien le hace las preguntas es una mujer, tenemos el pack completo de seducción periodística", según Laguna.

Julio, en definitiva, ya había metido el turbo.

O por ponerlo en términos menos sexuales: "Julio Iglesias era un genio de las relaciones públicas", según Dick Alen, agente de la empresa William Morris que había llevado a James Brown o Tom Jones.

placeholder El cantante Julio Iglesias. (EFE/Academia Latina de la Grabación)
El cantante Julio Iglesias. (EFE/Academia Latina de la Grabación)

Para entender la ingente cantidad de dinero del operativo (al que bautizaremos como Operación Truhan, por llamarla de alguna loca manera), es bueno fijarse en los detalles pequeños. Julio Iglesias tocó una vez en Bogotá. Esa noche, un periodista colombiano (Fernán Martínez) se coló en su habitación para entrevistarle. A Julio le gustó su estilo y le contrató como jefe de prensa (y hombre de confianza) los siguientes diez años. Para convencerle, multiplicó su sueldo por veinte: Martínez pasó a cobrar 20.000 mil dólares al mes (con extras tipo casa en Miami, vehículo y dietas). Los hombres de Julio iban a lo grande. Nadie dijo que conquistar América fuera algo barato.

Resumiendo: tres empresas gigantes gastaron millones de dólares en lanzar a Julio Iglesias en EEUU. Ahora le tocaba a 'Yulio' empujar el balón a la red (por la escuadra) con su talento para el susurro romántico fogoso sobre el escenario...

La leyenda de Julio

En 1979, Julio Iglesias se fue de España y firmó un megacontrato con CBS: 300 millones de pesetas (13,5 millones de euros al cambio) y el 10% de las ventas de los discos, un 8% para él y un 2% para su mánager, Alfredo Fraile, cerebro de su salto a EEUU (cuando Iglesias le despidió a mitad de los ochenta, con el trabajo más difícil ya hecho, Fraile se convirtió en fontanero de Adolfo Suárez y de Silvio Berlusconi en España).

Julio Iglesias, Fraile y sus asesores (un gabinete jurídico neoyorquino) acordaron "diseñar un entramado de sociedades offshore" para gestionar el futuro flujo de dinero. "El cantante obedeció la recomendación de fijar su residencia en Panamá, trámite que pudo realizar con asombrosa rapidez gracias a la intervención personal del militar Torrijos, presidente del país y amante de sus canciones", según el libro. No sería la última vez, como veremos, que Iglesias utilizará su encanto personal para propulsar su carrera.

El cantante saltó pronto a su hábitat natural en Miami, la isla de Indian Creek, "el búnker de los millonarios", en cuya mansión (dos hectáreas, 800 metros de casa y embarcadero) saldrían esos años las imágenes icónicas que aún hoy abrasan el imaginario popular español: Julito sonriendo en la piscina; Julito más tostado que un conguito; Julito rodeado de mujeres en paños menores que podrían ser sus hijas...

"Mención especial para la habitación personal de Julio, cuya extensión duplica la de toda la vivienda desde la que estoy escribiendo estas líneas. La suite disponía de todo lo que el divo necesitaba en su vida cotidiana: una cama king size 'para una, dos o tres personas', una pantalla gigante de televisión y vídeo, una neverita siempre surtida de salmón, caviar, vino y champán, un vestidor lleno de espejos y un cuarto de baño con grifería dorada, un jacuzzi y toallas con sus iniciales. Aunque todo apunta a una hecatombe de lo kitsch, debo confesar que la casa me gusta… Tiene un toque excesivamente colonial, pero en general creo que se hizo con buen criterio", cuenta Laguna.

"El apoyo que CBS brindó al español fue extraordinario; el dinero nunca fue un problema"

Julio, un adelantado para tantas cosas, inauguró la lista de 'celebrities' planetarias que acabarían 'confinadas' en Indian Creek.

Pero hacer congas en la piscina era solo una actividad secundaria destinada al papel cuché. En Miami, Iglesias empezó a picar mucha piedra. En 1980, la idea de que un artista en español conquistara EEUU era casi tan extravagante como que lo hiciera uno en checheno. Tocaba currárselo.

"En Miami tenía sus estudios de referencia, Criteria, donde grabaría sus siguientes cuatro álbumes a las órdenes de Ramón Arcusa (compositor y miembro del Dúo Dinámico). Su perfeccionismo enfermizo, y el hecho de grabar diferentes versiones de cada álbum (en francés, italiano, portugués y alemán), provocaron que Julio pasara en el estudio largos periodos de tiempo. Solía tirarse seis o siete meses por disco, más del triple de lo que era normal en un cantante como él. Las sesiones tenían lugar todos los días de la semana entre las siete y las tres de la madrugada, su horario de trabajo preferido".

Foto: Julio Iglesias, durante un concierto. (Getty)

Aunque el pelotazo en EEUU aún se haría esperar, sus primeros cuatro discos en Miami ('Emociones', 'Hey', 'De niña a mujer' y 'Momentos') triunfaron en decenas de países. 'Hey' vendió cuatro millones de discos en todo el mundo. En España era ya leyenda.

En agosto de 1983, Iglesias tocó en España por primera vez desde su mullido exilio en Miami. Fue la apoteosis. Llenó el Camp Nou y el Bernabéu y fue recibido por Felipe González, Jordi Pujol y Tierno Galván. Meses antes había recibido un premio de Juan Carlos I, al que Julio regaló un cachorro de león llamado… Hey. 'Yulio' estaba cuesta arriba y sin frenos…

Hace calor

CBS calentó el salto a EEUU con recopilaciones como 'Julio', con un eslogan que no dejaba lugar a la imaginación: "El próximo amante de los EEUU" ("America’s next lover"). Laguna, que además de ensayista es músico y toca en la banda de Nacho Vegas, describe con deleite el anuncio de tele para promocionar el disco:

1) "El anuncio, que cumple la función de presentar el personaje de Julio al público femenino estadounidense, se ambienta en un restaurante. Una mujer cuarentona muy elegante se está mirando en un espejo de mano, pero algo que llama su atención le hace levantar la mirada y sonreír. De fondo suena el esponjoso inicio instrumental de 'Me olvidé de vivir', sobre el que una voz en off pronuncia las siguientes palabras: 'Porque toda mujer necesita un poco más de romance, Columbia Records presenta a Julio Iglesias, el próximo amante de los EEUU'. Descubrimos entonces que la mujer estaba mirando a Julio, que acaba de llegar. En un primer momento el español es un cuerpo sin cabeza... poniéndose de manifiesto que es un objeto para el disfrute visual femenino".

2) "Vemos entonces a otras dos mujeres en el restaurante, más jóvenes, que también sienten curiosidad por él y le miran… pero él pasa de ellas porque mira pensativo el fondo de su copa de vino. La cámara se le acerca en zoom… Julito levanta la vista, mira a cámara y dice (en inglés): 'Tenemos que empezar a conocernos' (y añade un educado y absurdo 'Gracias'). Para terminar, su rostro se funde con el de la portada del disco, que según el narrador del anuncio contiene 'canciones internacionales de amor'".

Resumiendo: cuarenta grados a la sombra en Yuliolandia.

"Iglesias es un genio de las relaciones públicas"

CBS también lanzó el recopilatorio 'In Concert' con dos millones de dólares en promoción (cinco millones al cambio actual). "El apoyo que CBS brindó al español fue extraordinario; el dinero nunca fue un problema. Todos los discos de Iglesias se vendían como rosquillas en decenas de países, por elevada que fuera la cifra que se invirtiera en él, el negocio era siempre muy rentable", según el libro.

'In Concert' despachó dos millones de copias en EEUU, pero el gran reventón estaba por llegar: en 1984, Iglesias sacó su primer álbum pensado para el mercado estadounidense, '1100 Bel Air Place', dirección de la mansión de Los Ángeles en la que se instaló, durante un año, para grabar el disco/culminar su ascenso al Himalaya del 'show business'.

Las villas de ensueño de Julio en Miami y Los Ángeles, por tanto, jugaron un papel decisivo en su aterrizaje en el imaginario popular gringo. O la vida desahogada del latino castigador de éxito.

Su mansión de Bel Air era "un centro de producción de capital social. Punto de encuentro de famoseo hollywoodiense como Michael J. Fox, Jane Seymour o Don Johnson", según un libro que, como no todo es marketing en esta vida, contiene largos, profundos y (muy) agudos análisis sobre las habilidades artísticas del baladista español, que explican también su inapelable éxito mundial.

Foto: Victoria y Cristina Iglesias. (Redes)

Lo que la periodista Barbara Walters llamó "la campaña de relaciones públicas más intensa e inteligente" de todos los tiempos había culminado. '1100 Bel Air Place' vendió cuatro millones de copias en EEUU y otros cuatro en el resto del mundo.

La gira fue exhaustiva: 71 conciertos en cien días en EEUU. Medio millón de entradas vendidas, más lucrativa que otra gira histórica de esos días, la del 'Born in the USA' de Bruce Springsteen. "Los beneficios netos se repartieron como sigue: el 10% fue para WM, otro 10% para Alfredo Fraile y el 80% restante... ¡weah!", resume Laguna.

El éxito era innegable; la mayor parte de la prensa estadounidense se rindió a 'Yulio'.

La psicóloga Erika Kaufmann le bautizó en 'Time' como "el sex symbol de la menopausia"

"Si lo que el mercado de EEUU necesita es un elegante baladista romántico, ese no es otro que Julio Iglesias", según 'The New York Times'.

¿Tenía Iglesias problemas con el inglés? Sí, y aunque esto era un hándicap serio en EEUU hace cuarenta años (ahora el 'spanglish' beneficia, antes perjudicaba) Julio pateaba el diccionario de inglés con su mejor sonrisa tórrida: "Podía cantar en un dialecto del Chad y las mujeres gritarían", según 'Variety'.

El habitualmente sobrio 'Newsweek', por su parte, perdió los papeles loando a Julito: "Al cantar, hace que las notas se enrosquen y rompan como una ola en la playa". "Sus canciones refulgen en la mente como el recuerdo de un atardecer mediterráneo".

Julio Iglesias era ya tan famoso en EEUU que empezó a ser parodiado en el 'Saturday Night Live', donde se le juntó en un gag con una Simone de Beauvoir que le abofeteaba por, ejem, exceso de ardor guerrero.

Foto: Rosalía y su edredón, en 'SNL'. (NBC)

Ya no quedaba ningún adulto maduro en EEUU que se resistiera a Julio Iglesias, bueno, casi ninguno...

"No todo el mundo se dejó convencer a la primera por el cantante español. El diario 'Los Angeles Times' lo ignoró sistemáticamente. Para enmendar esta situación, su jefe de prensa, Fernán Martínez, decidió emplear uno de sus métodos no convencionales. Averiguó dónde vivía el jefe de la sección de espectáculos del diario y pagó una valla publicitaria delante de su casa... encabezada por la frase 'La leyenda continúa' donde se hablaba de los cien millones de discos que Iglesias había vendido en todo el mundo... A pesar de que desde un punto de vista publicitario era un derroche de dinero (el periodista vivía en un barrio de clase media mayoritariamente negro donde 'nadie sabía quién era Julio'), la estratagema dio los frutos esperados y a los pocos días 'Los Angeles Times' empezó por fin a tomarse en serio a Julio".

'Los Angeles Times' entró al trapo con un artículo sobre "una de las más hábiles campañas promocionales de todos los tiempos", "un bombardeo publicitario ingeniosamente coreografiado" para colocar a Julio "en todas partes".

Campaña no exenta de dificultades por los prejuicios que levantaba un crooner latino como él. "El artículo de 'Los Angeles Times' no olvidaba que, 'a pesar de haberse convertido en una gran estrella americana', el cantante había sido 'un blanco fácil' y había recibido 'críticas sin piedad por su frágil y quejumbrosa voz'. Los crooners a menudo son 'tipos guapos que cantan baladas de amor que no han escrito… meras caras bonitas basadas en la apariencia y en unos modales afables de rompecorazones'. Y, como era lógico, se ensañaron con Iglesias, 'un latin lover de manual respaldado por una monstruosa maquinaria promocional que quiso imponerlo al público americano'... Los detractores de Julio, sin embargo, no consiguieron detener su avance. Ajenas a las críticas, 'las mujeres americanas, sobre todo las mayores de veinticinco, no han parado de desmayarse ante el español... El artículo destacaba el papel de la prensa rosa estadounidense a la hora de encumbrar a Iglesias: 'Se le relacionó prácticamente con todas las mujeres disponibles en el show business".

El lobby de los cardados

Según un perfil del 'New York Times', Iglesias cautivó primero a las "mujeres sofisticadas de rentas altas" porque sonaba a "Montecarlo en verano: urbano, chic, desesperadamente romántico y solo un poquito desenfrenado".

Mujeres como Gloria Vanderbilt, Diane Keaton, Judy Green, Barbara Sinatra o Nancy Reagan promocionaron a Iglesias desde el primer día.

"El cantante se benefició del predicamento que tenía entre las esposas de sesentones influyentes como Frank Sinatra o Ronald Reagan"

Era el lobby de los cardados, que le abrió las puertas de la Casa Blanca, donde tocó dos veces durante la era Reagan. Entre ellas, en una recepción al presidente François Mitterand. "Su presencia fue posible gracias al papel de R&C y también al de la primera dama, Nancy Reagan, amiga de Anne Douglas y Barbara Sinatra; todas ellas formaban, junto a Joanna Carson, un club de fans de Julio que podría llamarse 'Mujeres Maduras Casadas con Hombres Estadounidenses Influyentes' y que contribuyó decisivamente a que el español se abriera paso en el país. Que Nancy fuera capaz de colocar a un artista español para amenizar la visita de Estado del presidente de Francia permite hacernos una idea del poder de este club", según Laguna.

"El periodista Michaelangelo Matos se ha percatado de los paralelismos existentes entre Reagan e Iglesias: los dos eran 'figuras televisivas del viejo Hollywood' y 'apelaban a un mismo segmento demográfico: las mujeres mayores a las que les gusta que les canturree un hombre zalamero vestido de traje'", recuerda el libro.

Y volvemos al plató donde empezó todo para cerrar el círculo, el del 'Tonight Show', con Johnny Carson. "La aparición de Julio en el programa fue posible gracias a las gestiones de su equipo de comunicación, pero también a Joanna Carson, la mujer del presentador, que era fan del español y presionó en su favor. Beneficiarse de este 'factor humano en los negocios', como lo llamó Alfredo Fraile, es una de las razones que ayudan a entender los enormes logros profesionales de Iglesias en este periodo", zanja Laguna.

O en palabras de la psicóloga Erika Kaufmann en 'Time': "Julio Iglesias es el sex symbol de la menopausia". ¡Weah!

¿Quién es Julio Iglesias? Julio Iglesias es el meme de un señor que hace tanto el amor que todos los españoles somos hijos suyos. Julio Iglesias es el baladista de cruceros que canta a señoras que juegan al bridge y beben ginebra. Julio Iglesias es el rey del aforismo dadaísta: "Mi mayor ilusión es que todos los españoles tengan un avión privado". "Tuve que elegir entre el psiquiatra o las Bahamas". "El sol es mi amigo" (dijo cuando le preguntaron si tenía miedo al cáncer de piel por su afición al tostadero).

Música Rosalía Frank Sinatra Hollywood
El redactor recomienda