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Óscar Higares: "Claro que un torero cose, cocina y cambia pañales"
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Óscar Higares: "Claro que un torero cose, cocina y cambia pañales"

Pasó del toreo a la interpretación. En medio, ha sido monologuista, cocinero, bailarín y superviviente. De pequeño quería ser Miguel Bosé. Acaba de rodar un papel en la serie que narra la vida del cantante

Foto: Óscar Higares. (Cedida/Fran Calderón)
Óscar Higares. (Cedida/Fran Calderón)

Óscar Higares (Madrid, 1971) es muchas cosas a la vez, aunque él insista en que es un chico inquieto de Usera que reivindica la normalidad por encima de todo.

Una noche de verano, cuando tenía 14 años, fue a una novillada nocturna y al día siguiente se apuntó a la escuela taurina. Era torero cuando se apuntó a un concurso de monólogos que ganó. Ahí le propusieron dedicarse a la interpretación, y dijo que sí. Una serie en Canal Sur, y dos. Hasta que llegó Enrique Urbizu y le ofreció el papel de Caracaballo en la serie 'Gigantes'. Mientras, ha cocinado en Masterchef, ha bailado en 'Mira quién baila', ha sobrevivido en 'Supervivientes' y ha cosido en 'Maestros de la costura'. Acaba de rodar un papel en la serie que narra la vida de Miguel Bosé haciendo de Domingo Dominguín, tío del cantante.

Inquietud muestra también durante la entrevista. Se ríe, se levanta y se sienta. Mueve mucho los brazos. Reivindica hacer muchas cosas medio bien en vez de dedicarse a una en exclusividad. "Eso es muy aburrido", dice. Cuando se apague la grabadora dirá: "¿Ya hemos terminado?". Lo dicho, no para.

placeholder El torero y actor Óscar Higares. (Cedida/Fran Calderón)
El torero y actor Óscar Higares. (Cedida/Fran Calderón)

PREGUNTA. Permítame que empecemos por algo muy personal. Hace días escuchábamos al expresidente del Gobierno Felipe González contar en una entrevista que nunca había conseguido comer con sus tres hijos a la vez. Usted tiene tres hijas, pero no pretendo que juzgue la paternidad de González. ¿Qué siente al escuchar esas palabras?

REPUESTA. Cuando escucho a cualquier personaje público comentar este tipo de cosas siento tristeza, porque lo suelen contar con mucho pesar, con nostalgia, como si pudieran dar marcha atrás y dejar atrás cosas menos importantes. Yo tengo la gran suerte de poder pasar mucho tiempo con las mías. Es verdad que no las tenía en la época en la que toreaba y estaba siempre viajando, pero en los últimos años he podido conciliar mi profesión con la familia. Cuando Sandra (Álvarez, su pareja desde hace treinta años) y yo decidimos tener hijos tuvimos claro que era cosa de los dos. A veces escucho decir cosas tipo "yo ayudo en casa"… ¿cómo que ayudo?

P. No se ha perdido ni un festival de fin de curso, vamos.

R. Sí, sí. Y es más, a veces he ido a tentaderos y como Sandra es jefa de tripulación del AVE y se levanta a las cuatro y media de la mañana, me iba con India (la mayor de sus hijas) siendo bebé. La montaba en el coche y me la llevaba cuatro o cinco días al campo. Imagina la cara de mis compañeros cuando me veían aparecer con biberones, pañales, y que supiera hacerlo. A mi mujer nadie le había enseñado, pero a mí tampoco. Eso se aprende en el camino.

P. Su padre torero, su abuelo mayoral, pero el flechazo con el oficio vino durante una novillada nocturna…

R. Yo era un chaval de 14 años que, a pesar del ambiente que me rodeaba, no le interesaba el mundo del toro. A esa edad estaba en el colegio y me interesaba jugar al fútbol, cosas así.

"Yo era un chaval de 14 años que, a pesar del ambiente que me rodeaba, no le interesaba el mundo del toro"

P. ¿Alguna vocación había entonces?

R. Yo quería ser cocinero o Miguel Bosé. No sé por qué. (Sonríe). Pero un día mi tío me invitó a ver una novillada nocturna porque era apoderado de uno de los chavales que toreaba. Cuando llegué a la plaza sentí algo maravilloso. Vi aquello, el hotel donde el torero se cambiaba, el ambiente de triunfo y fracaso, y supe que quería sentir lo de aquel hombre metido en un traje de luces. No tanto la profesión, sino sentir qué llevaba a aquellos chavales a jugarse la vida delante de un toro.

Al día siguiente me apunté en la escuela taurina y empezó todo. A mi padre le pareció bien, supongo que pensaría que mientras estaba ahí no estaría haciendo el tonto en otro lado. Me cambió la vida.

P. Mientras ejercía como torero le vimos en un programa de Florentino Fernández en el que ganó un concurso de monólogos. Cuénteme esa historia, por favor.

R. Yo vivía absorbido por mi profesión y había dejado de hacer cosas, la gente que estaba alrededor no me lo permitía aunque me las ofrecieran. Hasta que decidí no perderme más cosas, porque pensé que si daba la cara delante del toro, ¿por qué no voy a hacer un desfile de moda o participar en un videoclip? Pero eso me hizo pagar un peaje bastante grande en las plazas.

Me ofrecieron ese programa y pensé que era algo sano, divertido. Eso sí, fui a por todas. Me puse la careta de disfrutar y me lo pasé como un enano. Creo que sorprendió ver a un tío tan serio hacer un monólogo sobre su profesión. En ese momento se me acercó una persona que me preguntó si quería hacer una prueba para una serie. Y dije que sí. Me dieron ese personaje, en una serie de Canal Sur que se llamaba 'Rocío casi madre'. De ahí salté a otra que se llamaba 'Ponme una nube Rocío'.

placeholder El torero y actor Óscar Higares. (Cedida/Fran Calderón)
El torero y actor Óscar Higares. (Cedida/Fran Calderón)

Desde ese momento empecé a picotear cosas, tomándomelo muy en serio aunque a mí no se tomaba así. Para muchos yo era el torero y no el actor. El salto importante vino con Enrique Urbizu en la serie 'Gigantes', con ese personaje de Caracaballo que tanto me ha dado. Desde ese momento noté otra mirada de los directores de casting, de los actores… ven que no eres un chalado que está ahí para pasar el rato.

Sé que estoy en el último escalón, como estaba cuando solo podía vestirme de torero en el coche o en los ayuntamientos, con trajes prestados. Por ahora hago personajes muy pequeñitos, pero intento que se acuerden de mí, no pasar desapercibido. Recuerdo que Urbizu me dijo: "Óscar, esto es un curso 'pagao'. Disfrútalo".

P. Quisiera que hablemos de ese peaje que dice que tuvo que pagar. ¿Quién fue más duro, el público o sus compañeros de oficio?

R. Para empezar, yo lo de zapatero a tus zapatos no lo he entendido nunca, pero empecé a notar esa cosa con el público, porque entre los compañeros sabemos perfectamente cuando uno está dando todo o no. Siempre me he vaciado delante de un toro y el respeto de ellos siempre lo he tenido. Pero los de las gradas si te veían en 'Mira quién baila' te decían: "Anda, vete a bailar!", cosas así.

P. Esos están desde siempre, mucho antes de los 'haters' de las redes sociales.

R. Sí, ¡ahí los tienes en directo! Y luego cuando lo piensas fríamente, piensas: a ver, en Madrid hay veintipico mil personas en la plaza, ¿pero cuántos gritan? ¿cinco? No estoy dispuesto a hacer lo que la gente quiere. Yo nunca he querido ser solo torero. Decidí que prefiero hacer mil cosas regular que solo una bien. Eso es muy aburrido.

Y no olvidemos que vengo de jugarme la vida. Un día en un rodaje en el que escuchaba esas cosas de "ah, mira, el torero", me planté y dije: "¿Sabéis lo que pasa? Que esa sangre que nos acaban de poner es maquillaje, pero la mía me salía del muslo y me tenía que tapar la herida con las dos manos porque un toro me había partido la femoral, así que no es lo mismo". Hay un momento en el que tienes que poner las cosas en su sitio, no callarte siempre ni vivir como si pidieras permiso. Si estás en un rodaje es porque has pasado por una serie de trámites hasta llegar ahí.

"Pero los de las gradas si te veían en 'Mira quién baila' te decían: 'Anda, vete a bailar!', cosas así"

P. Ha sido torero pero ahora no solo es actor. Le hemos visto cocinar en televisión, bailar, coser…

R. Sí, es que soy un culo inquieto. Aprendí a coser hace tiempo porque me gusta hacer cosas por mí mismo. Por ejemplo, arreglar una americana porque sé que si me la entallo me va a quedar como yo quiero. Tengo una vecina que era patronista y me ha enseñado a hacer patrones. En cuanto a la cocina, aprendí por necesidad. Con 15 o 16 años me fui a vivir a Chiclana y allí había que comer, así que llamaba a mi madre y ella me decía cómo se hacían las lentejas, por ejemplo. Cuando me llamaron de Masterchef hice lo de siempre, me preparé al máximo e intenté sacarle el máximo provecho.

Al final, todas estas experiencias y estas facetas las utilizo para la actuación. Cuando salí cosiendo en 'Maestros de la costura', mucha gente se sorprendió. Recuerdo una crónica de un periodista con muy mala leche que decía que se me iba a recordar como "el torero que cose", menospreciándome. Pues claro que un torero cose. Y cocina, y cambia pañales. ¿O tiene uno que estar todo el día montado a caballo, con un puro y una copa de coñac? Fíjate si me gusta coser que estoy pensando en sacar una línea de ropa.

P. Vamos con una de estereotipos. Has pasado del toreo, un oficio que muchos identifican con la derecha a la interpretación, que está lleno de comunistas.

R. (Sonríe). La asociación de los toros a la derecha es cosa de hace aproximadamente un cuarto de hora, porque ha sido siempre una cosa del pueblo. El peligro de todo esto es que los políticos intentan captar una cosa por su propio beneficio. Me da mucha rabia porque hay muchos políticos de izquierda que son aficionados y también grandísimos actores que lo son y que se callan porque temen represalias. ¡Ni que fue un delito! A mí me llegó a decir una actriz en un rodaje: "Nunca me imaginé que podría estar hablando con un torero".

"Cuando me llamaron de Masterchef hice lo de siempre, me preparé al máximo e intenté sacarle el máximo provecho"

P. Un torero que no fuma puros ni bebe coñac, al menos.

R. Siempre fui muy particular y procuré huir de los estereotipos. Me gusta más la playa que el campo y compré pisos en vez de una finca. Son mucho más rentables.

P. Decía antes que de pequeño quería ser Miguel Bosé, y acaba de rodar un papel en la serie basada en su vida. ¿Qué tal esa experiencia?

R. Es un personaje muy pequeñito, hago de Domingo Dominguín, su tío. Aparezco solo en un capítulo, pero me ha hecho muchísima ilusión y es un personaje importante en la vida de Miguel, porque se llevaban muy bien y se querían muchísimo. Era el que le protegía y el que le daba el calor que a lo mejor no recibía de su padre. Tengo muchas ganas de ver ese proyecto.

P. ¿En qué anda ahora?

R. Terminé la serie 'El Inmortal' y por desgracia se me acaba de caer una peli hace una semana, en la que iba a hacer de torero retirado. Creo que no hay cosa más difícil que hacer de torero en el cine, porque le pones a cualquiera un traje de luces, hasta el que tenga el mejor tipo, y es un mamarracho. Creo sinceramente que el director se ha equivocado pero bueno, es otro no en mi carrera.

El otro día hice un casting para una serie, un papel de pastor evangelista que me gustaba mucho y tenía una ilusión loca, pero se lo han dado a un actor argentino. En mi carrera he tenido tantos noes que no me sorprende. Afortunadamente, también he tenido muchos síes. Yo sigo mi camino.

Óscar Higares (Madrid, 1971) es muchas cosas a la vez, aunque él insista en que es un chico inquieto de Usera que reivindica la normalidad por encima de todo.

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